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Todos los casos conocidos de pederastia en la Iglesia Española

Todos los casos conocidos de pederastia en la Iglesia Española

Todos los casos conocidos de pederastia en la Iglesia Española

Cada caso corresponde a un religioso o laico de una institución religiosa acusado de abusos en noticias publicadas a lo largo de los años, y que luego han sido condenados por la justicia o admitidos por la Iglesia dando credibilidad a las víctimas. Es una información que será de utilidad para los investigadores y para las víctimas que, en muchas ocasiones, se animan a denunciar y dar a conocer su caso cuando descubren que a alguien más le pasó lo mismo. La información de cada caso se irá actualizando y completando si surgen nuevos datos. (Si está interesado en reutilizar esta base de datos, puede solicitar acceso escribiendo a abusos@elpais.es)

En el mundo anglosajón ha sido común la publicación de listas de nombres de abusadores y de las diócesis a las que pertenecían, como las de AFP, Boston Globe, BishopAccountability.org, algunas diócesis de EE UU y asociaciones de víctimas. No obstante, ninguna tan completa que incluya el año en el que se produjo el abuso, la fecha en la que la Iglesia lo conoció y aquella en la que salió a luz de la opinión pública. También los nombres de los encubridores, medidas legales y canónicas, así como una relación de los destinos a los que fue trasladado el abusador y el número de niños de los que abusó.

En 2020 y 2021 el silencio de la Iglesia comenzó a romperse. Algunas órdenes religiosas presentes en España, como los jesuitas y los legionarios de Cristo, emprendieron investigaciones internas e hicieron públicas por primera vez cifras de casos. Otras les siguieron. También algunas diócesis, que dos años antes se negaban a dar cualquier información, comenzaron a admitir casos. Las diócesis abrieron por primera vez oficinas de atención a las víctimas. Muchos obispos y órdenes religiosas todavía se siguen negando a investigar o dar información, pero poco a poco el mapa de los abusos comienza a completarse, aunque si se toma como referencia lo ocurrido en otros países las estadísticas aún están en la superficie. El mapa de los casos destapados en cada provincia revela con claridad el papel decisivo de los medios de comunicación. Allá donde había medios que investigaban, los casos salían a la luz. El Periódico, en Cataluña, y el Diario de Noticias y la Cadena SER, en Navarra, se han destacado por sus investigaciones y eso se refleja en las estadísticas. Donde los medios no investigan sigue sin saberse la verdad.

La responsabilidad de las jerarquías eclesiásticas en ocultar el fenómeno es uno de los factores decisivos. En todos los países, tras la eclosión de casos de pederastia en las diócesis y órdenes religiosas, el siguiente paso ha sido la identificación de las autoridades religiosas que los silenciaron, los ignoraron o los ocultaron. En muchos casos el Vaticano ha intervenido con medidas disciplinarias. En España numerosos obispos, muchos con cargos relevantes dentro de la Conferencia Episcopal Española, se han visto salpicados por la deficiente gestión de los casos que han conocido, y el análisis de cada episodio evidencia sus responsabilidades.

Juan José Asenjo

Arzobispo de Sevilla, obispo auxiliar de Toledo (1997-2003), obispo de Córdoba (2003-2008) y exsecretario general de la Conferencia Episcopal Española. Mantuvo en el cargo y apoyó a un sacerdote investigado por abusos en la diócesis de Córdoba a comienzos de los años 2000.

Sebastiá Bardolet

Abad del monasterio de Montserrat, en Cataluña (1989-2000). Conoció la denuncia de abusos de un menor contra un monje, Andreu Soler, y no tomó medidas. Solo en 2000 el acusado fue trasladado a otro centro de la orden. La abadía ha reconocido que no lo denunció a la policía, ni abrió ningún procedimiento canónico, según las reglas de la Iglesia, ni lo notificó al Vaticano.

Antonio Briva

Obispo de Astorga (1967-1994) y antiguo miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal. Encubrió y trasladó en dos ocasiones al cura José Manuel Ramos Gordón por varios casos de abusos a menores en los años 80.

Jaume Camprodon Rovira

Obispo de Girona (1973-2001). Encubrió un caso de abusos de un sacerdote en una excursión parroquial

Ricard Maria Carles i Gordó

Cardenal emérito de Barcelona, arzobispo de Barcelona (1990-2004), obispo de Tortosa (1969-1990) y ex vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española. Encubrió el caso del sacerdote Jordi Senabre, imputado por abusar de un niño de 12 años en 1988 en Polinyà (Barcelona). Antes de que se celebrase el juicio Carles firmó en 1990 el traslado a Ecuador de Senabre como misionero, según descubrió EL PAÍS en 2018, y así pudo huir al extranjero. Allí se ha ocultado hasta la actualidad. Según denunció en un libro el escritor Pepe Rodríguez, también participó en los noventa en el encubrimiento del escándalo de la Casa de Santiago y Nous Camins en Barcelona, una organización convertida en secta donde se denunciaron abusos sexuales.

Josep Maria Cases Deordal

Obispo de Segorbe-Castellón (1971-1996). Está en proceso para ser beatificado por la Iglesia. Encubrió y trasladó en 1984 a un cura que abusó de un menor en Artana (Castellón).

José Guerra Campos

Obispo de Cuenca (1973-1996) y exsecretario general de la Conferencia Episcopal Española (1966-1972). Encubrió y trasladó al párroco de Mota del Cuervo (Cuenca) tras un caso de abusos.

Narcís Jubany Arnau

Cardenal de Barcelona (1971-1990), obispo de Girona (1964-1971) y antiguo miembro del consejo de cardenales de Juan Pablo II. Según denunció en un libro el escritor Pepe Rodríguez, participó en los años ochenta y noventa en el encubrimiento del escándalo de la Casa de Santiago y Nous Camins en Barcelona, una organización convertida en secta donde se denunciaron abusos sexuales.

Cassià Marià Just

Abad del Monasterio de Montserrat, en Cataluña (1966-1989). Conoció las acusaciones de abusos contra un monje, Andreu Soler, y no tomó medidas. Los abusos continuaron durante décadas.

Carlos López

Obispo de Salamanca desde 2003 a la actualidad. Ha encubierto al sacerdote Isidro López, condenado en 2014 por tres casos de abusos. Como sus predecesores, ignoró las denuncias contra él, según consta en la sentencia canónica de 2014 a la que tuvo acceso EL PAÍS, y, tras la denuncia de una víctima en 2011, no apartó al abusador, pese a que había confesado, y siguió oficiando en una parroquia y en contacto con menores. Además, encubrió al cura Francisco Carreras, un sacerdote expulsado de la diócesis de Miami en 1981 por varias denuncias de pederastia y que recaló en Salamanca, pese a las advertencias de las autoridades eclesiásticas de Estados Unidos. Llegó a oficiar como párroco en 12 localidades hasta 2004, donde cometió numerosos abusos.

Julián López

Obispo de Ciudad Rodrigo (1994-2002) y de León (2002-2020). En 1998 no impuso una pena canónica a un sacerdote condenado a un año de prisión por abusos y ocultó a los fieles que había sido condenado. Según el relato de la familia de una segunda víctima, pactó con ellos que no denunciasen a cambio de trasladarlo a otro pueblo, aunque López lo niega.

Camilo Lorenzo

Obispo de Astorga (1995-2015). Encubrió un caso de abusos en el Seminario Menor de La Bañeza (León) por parte del sacerdote José Manuel Ramos Gordón.

Francisco Javier Martínez Fernández

AArzobispo de Granada, obispo de Córdoba (1996-2003), obispo auxiliar de Madrid (1985-1996) y miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal de España. Encubrió a un sacerdote acusado de abusos en la diócesis de Córdoba y lo mantuvo en el cargo a pesar de las denuncias en los tribunales.

Lluís Martínez i Sistach

Cardenal emérito de Barcelona y exmiembro del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal. Encubrió el caso del sacerdote Jordi Senabre, imputado por abusar de un niño de 12 años en 1988 en Polinyà (Barcelona) y que huyó del país con la ayuda del arzobispado de Barcelona. Antes de que se celebrase el juicio, el arzobispo Ricard Maria Carles firmó en 1990 el traslado a Ecuador de Senabre como misionero, según descubrió EL PAÍS en 2018. En el momento de la huida Martínez i Sistach era obispo auxiliar y cuando Carles dejó el cargo le sustituyó como prelado de la ciudad condal en 2004. En su cargo, continuó encubriendo la fuga del acusado.

Carlos Osoro

Cardenal de Madrid, arzobispo de Valencia (2009-2014), arzobispo de Oviedo (2002-2009), obispo de Ourense (1997-2002) y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española. Encubrió un caso en la archidiócesis de Oviedo en los años 2000 cuando la madre de una víctima le comunicó personalmente que un sacerdote de su diócesis había abusado de sus hijas pequeñas.

Jaume Pujol Balcells

AArzobispo emérito de Tarragona (2004-2019). Encubrió a un cura en 2011 que abusó de tres niñas en un colegio de Cabra de Camp. Fue apartado dos años del sacerdocio en el Monasterio de Poblet, pero luego volvió a ser cura en Arbeca y otros municipios de Urgell, donde también daba catequesis. En 2019 la diócesis, tras una investigación, afirmó que no había pruebas de delito. En la justicia civil continúa abierto el caso.

Braulio Rodríguez

Arzobispo emérito de Toledo, obispo de Salamanca (1995 a 2002) y exmiembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española. Siendo obispo de Salamanca, ignoró las denuncias contra el cura Isidro López, según consta en la sentencia canónica de 2014 a la que tuvo acceso EL PAÍS. Como obispo de Toledo, ha ignorado las denuncias contra un sacerdote procesado en Talavera, pues solo después de que la víctima escribiera al Vaticano abrió un proceso canónico y desoyó durante años las acusaciones contra otro cura del seminario menor Santo Tomás de Villanueva. Además, encubrió al cura Francisco Carreras, un sacerdote expulsado de la diócesis de Miami en 1981 por varias denuncias de pederastia y que recaló en Salamanca, pese a las advertencias de las autoridades eclesiásticas de EE UU. Llegó a oficiar como párroco en 12 localidades hasta 2004, donde cometió numerosos abusos.

Antonio María Rouco Varela

Cardenal de Madrid (1994-2014), arzobispo de Santiago de Compostela (1984-1994) y ex presidente de la Conferencia Episcopal Española. Encubrió un caso en Madrid cuando unos catequistas le comunicaron los abusos de un sacerdote en los años 2000. Los denunciantes, que luego acudieron a la justicia civil, aseguran que Rouco Varela ejerció presión para que el caso no saliera a la luz. En otro caso en Alcalá de Henares, donde un cura fue condenado a 10 años de cárcel en 2003, la familia y la acusación particular le acusaron de haber ignorado las denuncias de la madre.

Mauro Rubio

Obispo de Salamanca (1964 a 1995). Encubrió al sacerdote Isidro López, condenado por tres abusos en 2014. Ignoró las denuncias que llegaron contra el cura, según consta en la sentencia canónica de 2014 a la que tuvo acceso EL PAÍS, mediante una grabación de su lectura a las víctimas, pues no se les dio copia. Además, encubrió al cura Francisco Carreras, un sacerdote expulsado de la diócesis de Miami en 1981 por varias denuncias de pederastia y que recaló en Salamanca, pese a las advertencias de las autoridades eclesiásticas de EE UU. Rubio lo acogió y el cura llegó a oficiar como párroco en 12 localidades hasta 2004, donde cometió numerosos abusos.

Jesús Sanz

Arzobispo de Oviedo, miembro de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española y comisario pontificio de Lumen Dei. Encubrió un caso después de que una víctima le entregase una carta contando los abusos que un sacerdote ejerció sobre ella cuando era menor. También le visitó personalmente y no hizo nada.

Josep Maria Soler

Abad del monasterio de Montserrat, en Cataluña, desde 2000 a la actualidad. Conoció la denuncia de abusos de un menor contra un monje, Andreu Soler, y no tomó medidas. Solo en 2000 el acusado fue trasladado a otro centro de la orden. La abadía ha reconocido que no lo denunció a la policía, ni abrió ningún procedimiento canónico, según las reglas de la Iglesia, ni lo notificó al Vaticano.

Carles Soler Perdigó

Obispo emérito de Barcelona (2001-2008) y obispo auxiliar de Barcelona (1991-2001). Según denunció en un libro el escritor Pepe Rodríguez, participó en los años ochenta y noventa en el encubrimiento del escándalo de la Casa de Santiago y Nous Camins en Barcelona, una organización convertida en secta donde se denunciaron abusos sexuales. En aquel momento era también Vice-Provisor y Juez Pro-Sinodal de la Curia de Justicia del arzobispado de Barcelona.

Jaume Traserra Cunillera

Obispo emérito de Solsona y obispo auxiliar de Barcelona (1993-2001). Según denunció en un libro el escritor Pepe Rodríguez, participó en los años ochenta y noventa en el encubrimiento del escándalo de la Casa de Santiago y Nous Camins en Barcelona, una organización convertida en secta donde se denunciaron abusos sexuales. Entonces era vicario general de la archidiócesis.

Teodoro Úbeda

Obispo de Mallorca (1973-2003). Encubrió un caso de abusos al sacerdote de su diócesis Pere Barceló en Can Picafort, según se demuestra en la sentencia canónica de la propia diócesis en 2011

Joan-Enric Vives Sicilia

Arzobispo de Urgell, copríncipe de Andorra y obispo auxiliar de Barcelona (1993-2001). Según denunció en un libro el escritor Pepe Rodríguez, participó en los años ochenta y noventa en el encubrimiento del escándalo de la Casa de Santiago y Nous Camins en Barcelona, una organización convertida en secta donde se denunciaron abusos sexuales. Entonces era obispo auxiliar de la ciudad.

referencia

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