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Ruta por el Madrid macarra y salvaje

Ruta por el Madrid macarra y salvaje

En los bajos de Aurrer

Ruta por el Madrid macarra y salvaje

En los bajos de Aurrer, rockers y mods se tiraban botellas y se azotaban con cinturones con hebilla de guila imitando las mticas peleas de la ciudad de Brighton, reflejadas en la pelcula Quadrophenia.

En la sala Rock-Ola, los primeros punkies y skins bailaban y se drogaban juntos al ritmo de la msica, lejos de la enemistad que reinara despus entre sus tribus.

En el poblado de Las Barranquillas, los yonkies hacan cola para aguardar sus papelinas, ante la atenta mirada de un mono con un collar de perro, que vigilaba todos y cada uno de sus movimientos, en la chabola de Los Gordos.

Son escenas de aquel Madrid de los aos 70, 80 y 90, que estaba poblado por la figura del macarra de barrio, ese buscavidas que viva al da, siempre en los lmites de la marginalidad y que hoy se encuentra en vas de extincin. Chulo por naturaleza, el macarra reinaba en los parques y las plazas madrileas porque su hbitat natural era la calle e impona su ley a base de fuerza y arrogancia.

Iaki Domnguez reivindica a estos personajes en su libro Macarras interseculares (Editorial Melusina), en el que disecciona con precisin de entomlogo la ciudad de Madrid a travs de sus mitos callejeros.

Domnguez retrata la otra Movida madrilea, esa trastienda lejos de los focos que no se vea ni sala en los peridicos. El libro de este antroplogo aparece repleto de personajes reales dignos de tener su propia serie en Netflix como Juanma El Terrible, emblemtico rocker de la poca, Dum Dum Pacheco, boxeador de la banda de los Ojitos Negros o El Francs, el lder de la panda del moco.

Hacemos un recorrido junto al autor del libro por ese Madrid macarra y salvaje, repleto de tribus urbanas, del que apenas queda rastro en la ciudad actual.

Antes de que llegasen los bares hipster, las barberas, las tiendas de ropa vintage y los restaurantes veganos, Malasaa se alzaba como uno de los barrios ms peligrosos de la ciudad y competa en delincuencia con Orcasitas, Pan Bendito o Vallecas.

La Plaza del Dos de Mayo era un gran mercado de droga, donde haba un quiosco que era un nido de yonquis. El trfico de drogas estaba dominado en aquel entonces por los iranes que llegaron a la capital tras el estallido de la Revolucin de 1979, liderada por el ayatol Jomeini.

Curiosamente, este hecho histrico supuso el boom del consumo de herona en Espaa, ya que Irn formaba parte de la ruta de esta droga que va desde Asia hasta Europa.

Malasaa era peligroso de cojones. Cuando yo venda herona, tena clientes de todo tipo: abogados, mdicos… Aqu la cocana no era cosa comn a principios de los 80, relata en el libro un camello.

Los enfrentamientos entre los iranes y los marroques, que trapicheaban con chocolate y se resistan a ser expulsados del barrio, eran frecuentes y terminaron con el asesinato de un magreb en el pub Slogan de la Corredera Alta de San Pablo.

Los rockers, la tribu urbana ms dura de la ciudad, tambien frecuentaban el barrio y eran asiduos al bar Iris y al King Creole, donde ahora se ubica el Freeway. Poco a poco, en Malasaa, empezaron a proliferar bares mticos como La Va Lctea, Caf Manuela, El Penta o el Nueva Visin, que todava siguen abiertos, o el Mago, El Arco, La Rosa o el Slogan, ya desaparecidos.

Al mismo tiempo, el Museo Chicote, en la calle Gran Va, se convirti en el templo de la modernidad: Haba prostitucin, comercio ilcito de frmacos y de drogas. Chicote era todo, describe el periodista scar Berdugo.

Entre las pandillas de la poca ocupaban un lugar destacado las de los pijos malos, esos nios chungos que trataban de t a t a los delincuentes, ya que eran las ovejas descarriadas de las clases adineradas.

Esas balas perdidas no tenan miedo de que les pasase nada porque gozaban de una gran impunidad: sus paps tenan comprados a los altos estamentos y se libraban de castigos y condenas.

La ms temida de todas ellas era la llamada panda del moco, formada en sus orgenes por El Francs, El Judo y El Italiano. ramos todos vecinos y pijos del Paseo de La Habana. Yo vva en la calle Santiago Bernabu, le cuenta El Francs a Iaki Domnguez en la obra.

La pandilla surgi en el Vips del Paseo de La Habana, que era su centro de operaciones, donde tenan atemorizados a los camareros, porque se comportaban casi como mafiosos.

Su uniforme de guerra eran las zapatillas New Balance, los vaqueros y las camisas surferas. Los miembros de la banda eran grandes aficionados al boxeo y expertos en artes marciales, ya que Bruce Lee causaba furor en la poca. Tambin les gustaban las armas y El judo siempre llevaba pistola.

El divertimento de la panda del moco consista en atracar gasolineras y robar coches. Despus se iban a Walpurguis, un hospital de leprosos que haba en la localidad de Navacerrada, a conducir los coches robados y a tirarlos por un barranco.

Pero la marca de la casa eran las palizas frecuentes que propinaban. El Francs y sus compinches se dedicaban a provocar y a buscar pelea. Acusaban a alguien de mirar a su chica, le invitaban a salir fuera y ah empezaban las tundas.

Yo he ganado muchas peleas, no por ser mejor que el otro, sino por el miedo con el que vena el contrincante. Eso lo he aprovechado mucho, confiesa El Francs en el libro.

Uno de sus sitios favoritos era Pach -ahora el Teatro Barcel- donde tenan barra libre de coca. Fueran o no, siempre contaban con una mesa reservada para ellos y, cuando entraban en la discoteca, la gente se apartaba a su paso.

Eran otros tiempos en los que apenas haba controles policiales. Ibas borracho y podas hacer trompos en la A-6 y no pasaba nada. Ahora, delinquir es mucho ms jodido, se lamenta el cabecilla de la banda.

Si hay un sitio memorable de la Movida madrilea, se era Rock-Ola, que no estaba localizado en el centro de la ciudad, sino en la Avenida de Amrica, frente al edificio Torres Blancas.

En esta discoteca confluyeron las primeras tribus urbanas de Madrid y los rockers, punkis y skins convivan unidos por la msica en esos inicios de los 80.

Eran aos de bandas callejeras y cada una de ellas defenda su barrio de los extraos del lugar, al estilo de las pelculas americanas como West Side Story, que dej una gran huella en los macarras del momento.

Entre las pandillas ms peligrosas se encontraba la del Carpio, que mat de una pualada a un tipo en los bajos de Aurrer, y la de los Ojitos Negros, famosa por imponer su ley en las discotecas.

Los Ojitos Negros fueron de los primeros en llevar el pantaln de campana, botines y pelo largo y estaban liderados por el boxeador Dum Dum Pacheco, que haba pasado por la crcel de Carabanchel por robar motos y coches. Los jefes de las discotecas les llamaban y recurran a ellos para que limpiasen las salas de gentuza.

La banda se convirti en la protectora del cantante Camilo Sexto, que consigui tocar con su grupo Los Dayson en el local los Boys de Usera, gracias a la mediacin de Dum Dum Pacheco.

En el Rock-Ola haba unas peleas muy buenas. Me acuerdo una vez que rodearon a un colega, El Figurn, que no quera pagar y se li con los siete porteros que haba en el Rock-Ola con dos cojones y les meti a todos, declara un testigo de la poca.

El Rock-Ola cerr sus puertas en 1985 tras un trgico suceso: el asesinato de Demetrio Lefler, un rocker mulato del barrio de Entrevas, hijo de un soldado americano y de una mujer espaola, muerto a pualadas tras una reyerta con unos mods.

Las trifulcas entre los rockers y los mods en los bajos de Argelles eran legendarias. Las tardes solan empezar en el Parador de Moncloa, el primer bar en servir minis, litros en vasos de plstico.

Juanma El Terrible era uno de los rockers ms conocidos del Madrid de los aos 70 y 80 y, gracias a sus famosos puos, se transform en la pesadilla de muchos mods.

stos iban a la Facultad de Caminos, donde hacan fiestas, y, cuando salan del metro, se encontraban con los rockers, que acudan a rerse de ellos y les obligaban a que les pagasen las bebidas.

El fotgrafo Alberto Garca-Alix fue de los primeros rockers de la poca, cuando en los aos 70 todava haba muy pocos en Madrid. Se compraban la ropa en una tienda de la calle Argensola, que venda trajes a medida y los zapatos Creepers. La herona acab con todo, con las pandillas, con todo…, afirma el fotgrafo.

La violencia estaba mucho ms presente entonces en la vida cotidiana de los jvenes, incluso en la educacin. El locutor Jess Ordovas recuerda que los chavales eran educados a puetazos y que los curas eran bestias que te daban unas hostias que te estampaban contra la pared.

Ser mod en aquella poca era peligroso. Esta tribu estaba asentada en Hortaleza, en Legans y en Arganda, pero el grupo ms numeroso resida en La Alameda de Osuna, una zona bastante pija.

Los mods se desplazaban siempre en grupo: No es que furamos cobardes, pero haba miedo a que te pillaran, sobre todo, si habas tenido la mala suerte de estar en algunas de las movidas con los rockers. Con el paso de los aos, a ambas tribus se las llev el viento.

Pitis, La Rosilla, Entrevas… La herona corra como la plvora encendida por los poblados de la capital, pero, sin duda, el rey de todos ellos era el de Las Barranquillas.

Situado al lado de Mercamadrid, era el mercado de droga ms grande de Europa y lugar de peregrinacin diaria de 5.000 a 15.000 toxicmanos.

Los yonquis llegaban hasta all en cunda, es decir, en un vehculo que les llevaba en grupo, porque saban que para conseguir la droga buena haba que penetrar dentro del poblado y conocer bien las chabolas. Delante de las chozas que vendan drogas siempre haba una hoguera y la de los Gordos era la ms famosa.

Los adictos ms tirados se convertan en los machacas de los traficantes gitanos de los poblados. Vigilaban la vivienda, avisaban si llegaba la polica, limpiaban la casa de jeringuillas y luego las vendan.

Mientras esperbamos turno, la distraccin era mirar cmo un mono atado con una cadena al cuello daba vueltas y saltos en su rincn como un poseso. Y el Gordo, ah, con la pistola encima de la mesa y las gitanas mirndote. Una pesadilla, noche tras noche, ah. Y la gente llevndole el reloj de la madre, recuerda el fotgrafo Alberto Garca-Alix en el libro.

Las 8.000 viviendas del barrio de La Concepcin fueron el escenario donde Pedro Almodvar rod la pelcula Qu he hecho yo para merecer esto. Esos 10 grandes moles de edificios albergaban pisos pequeos de 55 y 60 metros cuadrados, a modo de colmenas, que fueron construidos por Jos Bans Masdeu con presos polticos.

Ubicadas frente al Parque de Las Avenidas, al otro lado de la M-30, en Las Colmenas haba puticlubs en lugar de bares, situados en los locales comerciales de debajo de las viviendas.

En estos inmuebles tambin residan las queridas de los altos cargos de la Polica y el Ejrcito. Muchos de los clientes de estos prostbulos eran los americanos que trabajaban en la base area de Torrejn y que residan en el barrio.

Tanto este rea como la parte norte de La Castellana se acab llenando de burdeles y de apartamentos destinados a la prostitucin, ya en la poca del franquismo, algunos de los cuales siguen vigentes en la actualidad.

Otra calle de la zona norte famosa por sus locales de alterne fue Doctor Fleming, donde surgieron muchas barras americanas como el bar Tokio, el Samurai o el Acapulco y otros donde se organizaban timbas de pker.

De hecho, cuando le preguntaron al periodista Ral del Pozo que dnde veraneaba, l respondi que en la Costa Fleming.

Pasados los aos, con la llegada de las libertades a Espaa, muchos de estos negocios dejaron de funcionar y ese territorio apache pas a ser domesticado, como tantos otros.

El libro de Iaki Domnguez refleja aquella poca en la que los propios macarras eran las estrellas del momento y no como ahora que son las estrellas las que se hacen pasar por macarras.

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