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¿Qué clase de rey será Carlos III?

¿Qué clase de rey será Carlos III?

Carlos III fue oficialmente proclamado rey el pasado 10 de septiembre en el palacio de Saint James en Londres, dos días después de la muerte de su madre, la reina Isabel II. ¿Cómo un expríncipe acostumbrado a hablar sobre temas que le preocupaban profundamente se adaptará a la neutralidad de un monarca?

¿Qué clase de rey será Carlos III?

Carlos, el heredero al trono con más años de servicio en la historia británica, ahora es rey. Su formación como heredero, que duró 70 años, lo convirtió en el nuevo monarca mejor preparado y de mayor edad en subir al trono.

El rey, de 73 años, estuvo durante el largo reinado de su madre presenciando el ir y venir de generaciones de líderes mundiales, incluidos 15 primeros ministros de Reino Unido y 14 presidentes de EE.UU.

Después del notable reinado de la reina Isabel II que definió una era, ¿qué tipo de rey podríamos esperar?

¿Y cómo un príncipe acostumbrado a hablar sobre temas importantes se adaptará a la neutralidad de un monarca?

Como rey, Carlos ya no tendrá su propio pasaporte o licencia de conducir, ni opiniones fuertes en público. Ser monarca reemplaza al individuo.

Es un caso de roles diferentes, reglas diferentes, sostiene el destacado experto constitucional Vernon Bogdanor.

«Él sabe que su estilo tendrá que cambiar. El público no querrá un monarca activista», dice el profesor Bogdanor.

El rey Carlos es muy consciente de la necesidad de ser menos franco. «No soy tan estúpido. Me doy cuenta de que ser soberano es una función diferente», dijo en una entrevista con la BBC en 2018. «La idea de que voy a continuar exactamente de la misma manera, es una completa tontería».

Cuando un nuevo monarca sube al trono, el perfil real de las monedas cambia para mirar en la dirección opuesta. El reinado de Carlos también tendrá un enfoque diferente.

El país sobre el que reinará el rey Carlos es mucho más diverso que el heredado por su madre, y el profesor Bogdanor anticipa que el nuevo rey se dirigirá a una Gran Bretaña multicultural y con múltiples fes.

Él espera que el rey intente actuar como una fuerza unificadora, haciendo esfuerzos más visibles para conectarse con las minorías étnicas y los grupos desfavorecidos.

El profesor Bogdanor también prevé un mayor patrocinio real de las artes, la música y la cultura: más Shakespeare y menos carreras de caballos.

Pero Lloyd Dorfman, quien trabajó con el rey Carlos durante muchos años en su organización benéfica Prince’s Trust, no prevé un cese total en su participación en temas como el cambio climático y la agricultura orgánica.

«Él tiene mucho conocimiento, es muy eficaz. Es difícil imaginar que renunciará a eso de una manera extrema al convertirse en soberano», sugiere Lloyd.

Se ha hablado mucho de que el rey prefiere una monarquía «reducida». Es probable que le dé un mayor énfasis a un grupo de trabajo de miembros de la realeza más pequeño, con Carlos y Camila, el príncipe William y Catherine en el centro.

A pesar de esto, el mensaje primordial del nuevo reinado será la continuidad y la estabilidad, dice la comentarista de la casa real Victoria Murphy.

«No se esperan grandes diferencias que generen conflicto. Él será muy cuidadoso», dice Murphy.

«Tendemos a pensar en la reina como una [figura] constante en la vida nacional, pero aparte de ella, él ha estado allí más tiempo que nadie en la vida pública, más que cualquier político», dice el comentarista real y autor Robert Hardman.

El historiador y autor Anthony Seldon cree que el rey Carlos se ha fortalecido al demostrar que tenía razón en temas como las advertencias sobre el cambio climático. Pese a haber sido ridiculizado alguna vez, ahora tiene un «aura de Attenborough (el naturalista)», dice Anthony.

En la cumbre sobre el cambio climático en Glasgow en 2021, por ejemplo, Carlos fue tomado en serio por figuras como el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, según Hardman, quien dice que su estatus en el escenario mundial le servirá como rey.

«No eran solo lugares comunes. Los dos se sentaron juntos en un rincón y Biden decía: ‘Tú tienes todo esto en marcha'», señala el experto.

Pero ¿qué tipo de carácter veremos en el nuevo monarca?

Quienes lo han conocido dicen que en el fondo es una persona bastante tímida y reservada. Un «alma sensible» es una de las descripciones.

Hay un rastro del niño solitario que se quejó de ser intimidado y aislado en la escuela. «Me tiran pantuflas toda la noche, o me golpean con almohadas, o corren por la habitación y me golpean tan fuerte como pueden», escribió en una carta a su familia sobre cómo lo atormentaron en el dormitorio de su escuela.

Su esposa Camila, ahora reina consorte, lo ha descrito así: «Bastante impaciente. Quiere que las cosas estén hechas para ayer. Así es como hace las cosas».

Ella dijo en una entrevista televisiva con motivo del 70 cumpleaños de Carlos que, debajo del carácter bastante serio que la gente ve en público, tiene un lado más juguetón.

«Lo ven como una persona muy seria, y lo es. Pero me gustaría que la gente viera su lado más suave. Se arrodilla y juega con los niños, les lee Harry Potter y hace las voces», dijo Camila.

Carlos se ha convertido en una figura relajada y accesible cuando se encuentra con el público, logrando que su audiencia participe al hacer algunos chistes autocríticos. Quizás eso cambie como monarca, pero como príncipe de Gales desarrolló un estilo afable de abuelo, sin frialdad.

Para ser un hombre de más de 70 años, el rey no muestra signos de reducir su actividad.

Chris Pope, quien trabajó con Carlos en el Prince’s Teaching Institute (Instituto de Enseñanza del Príncipe), describe al nuevo rey como una figura incansablemente ocupada y motivada, con un «montón de energía» que asume con una enorme carga de trabajo.

«Él es genuinamente apasionado sobre el bienestar de la próxima generación. Eso se ve en mucho del trabajo que hace», comenta Pope.

El trabajo caritativo del príncipe incluye la protección del patrimonio y la preservación de las habilidades artesanales tradicionales pero, al mismo tiempo, fomenta la innovación y el cambio.

«Él siempre está preocupado de que las tradiciones no se pierdan, pero eso no es lo mismo que decir que tenemos que hacer retroceder el reloj», agrega Pope.

El carácter del nuevo rey parece reunir esos temas, que podrían verse como que tiran en diferentes direcciones: querer cambiar mientras se quiere conservar. Es una especie de radical de tweed (tejido escocés de lana, con mezcla de hilos de colores, que se usa para hacer ropa cómoda e informal).

A veces parece un terrateniente de mejillas rojas que se ha salido de una pintura del siglo XVIII. En otras ocasiones suena como un reformista frustrado, molesto por cómo algunas comunidades han sido descuidadas y abandonadas.

Se enfatiza mucho que ha heredado el sentido del deber de su madre, pero el rey Carlos también ha heredado su fe religiosa y su gran sentido del humor.

Hitan Mehta ha trabajado con él desde que ayudó a establecer el British Asian Trust en 2007.

«Él es un humanitario de corazón. Creo que la gente subestima cuánto le importan sus causas. A menudo habla sobre el mundo que le va a dejar a sus nietos. Él se preocupa por eso», dice Mehta.

Esto puede significar acciones directas. «Deben haber sido las nueve de la noche de un viernes y recibí una llamada telefónica de él diciendo: ‘Me acabo de enterar de las inundaciones en Pakistán. ¿Qué estamos haciendo?’ No es que no sea una persona ocupada. Pero ha oído hablar del problema y está en ello. Realmente le importa», dice Mehta.

«Este es un hombre que cena ridículamente tarde en la noche y luego va a su escritorio y se queda dormido sobre sus notas», dijo el príncipe Harry sobre su padre.

Charles Philip Arthur George nació en el Palacio de Buckingham el 14 de noviembre de 1948. Cuando la BBC anunció su nacimiento, no fue con la noticia de que la reina había tenido un niño, sino que su madre había «dado a luz a un príncipe». Cuatro años más tarde, se convirtió en heredero.

«Nací en esta posición en particular. Estoy decidido a aprovecharla al máximo. Y a hacer todo lo que pueda para ayudar», dijo Carlos en una entrevista de 2005.

Ha sido patrocinador o presidente de más de 400 organizaciones y en 1976 fundó su propia y emblemática organización benéfica, Prince’s Trust, utilizando su indemnización por despido de la Royal Navy (Marina real).

Haber ayudado a casi 900.000 jóvenes desfavorecidos de algunas de las zonas más pobres del país le ha dado una idea de la variedad de problemas sociales que existen.

Sus planes para que el Prince’s Trust conectara con lo que él llamó «los más difíciles de alcanzar en la sociedad» no siempre salieron bien.

«El Ministerio del Interior no pensó que fuera una buena idea. Fue bastante difícil hacerlo despegar», dijo en una entrevista con la BBC en 2018.

Su trabajo ha generado acusaciones de interferencia política e intromisión, particularmente en torno a los llamados black spider memos («memorándums de araña negra»). Tomando el nombre de su tipo de escritura temblorosa, estas fueron cartas privadas de Carlos a los ministros del gobierno desde 2004 en adelante.

Las cartas cuestionaron el enfoque del gobierno en temas como la agricultura, la planificación urbana, la arquitectura, la educación e incluso la protección de la merluza negra.

Un exministro del gabinete que recibió las cartas de Carlos dijo que no se sintió bajo mucha presión, pero que su recuerdo del nuevo rey es el de alguien con opiniones fijas. Lo vio con puntos de vista preestablecidos, en lugar de querer escuchar argumentos opuestos.

«No me sentí intimidado. Intervenía y recibías cartas. No insistía, no presionaba, no era descortés», dice.

Reflexionando sobre las afirmaciones de interferencia, en una entrevista de 2006, Carlos dijo: «Si eso es entrometerse, estoy muy orgulloso de ello». Pero reconoció que estaba en «una situación sin salida».

«Si no haces absolutamente nada, se van a quejar de eso. Si lo intentas y te quedas atrapado y haces algo para ayudar, también se van a quejar», dijo.

En una entrevista posterior, afirmó que había evitado la política, pero se sintió obligado a hablar sobre temas como «las condiciones en las que vivía la gente».

El exministro de Trabajo Chris Mullin describió en sus diarios una sesión informativa con Carlos y lo sorprendido que estaba por su enfoque y su disposición a arriesgarse a «pisar los dedos de los pies oficiales».

«Vuelve al mismo punto. Cómo ampliar los horizontes de los jóvenes, especialmente de los desfavorecidos, los desafortunados e incluso de los difamadores. Confieso que estoy impresionado. Este es un hombre que, si quisiera, podría desperdiciar su vida en el ocio y la autocomplacencia».

«Algo tan curioso como la monarquía no sobrevivirá a menos que tenga en cuenta las actitudes de la gente. Después de todo, si la gente no la quiere, no la tendrá», dijo Carlos.

Según una encuesta realizada por YouGov en diciembre de 2021, su popularidad ha ido creciendo, con casi dos tercios de las personas viéndolo de manera positiva.

Pero las encuestas de opinión siempre han demostrado que es menos popular que su madre, la reina Isabel II, o que su hijo, el príncipe William, por lo que aún queda una parte considerable del público por conquistar. En particular, su popularidad es menor entre los jóvenes.

Victoria Murphy dice que esto podría explicar los retratos poco favorables de Carlos en programas de televisión y películas sobre su relación con su primera esposa, Diana, princesa de Gales, quien murió en un accidente automovilístico en agosto de 1997.

Estos pueden ser una mezcla de realidad y ficción, pero tienen una gran influencia.

«Lo que ha sido realmente interesante en los últimos años es cuánto sigue Diana apareciendo como una narrativa en torno a la familia real», dice Murphy.

A medida que Carlos se acercaba al trono, hubo un intento de cambiar la percepción pública sobre él, dice la profesora Pauline Maclaran, del Centro para el Estudio de la Monarquía Moderna en la Universidad de Londres.

Desde cuando era satirizado en programas cómicos como Spitting Image, Carlos se ha reposicionado gradualmente como una figura más digna, un «sabio» con cosas serias que decir sobre el medio ambiente, dice la profesora Maclaran.

Los intereses del público no son siempre moralistas. Y como jefe de la familia real, tendrá que lidiar con el intenso apetito mundial por historias sobre el príncipe Harry y Meghan, la duquesa de Sussex, y su relación con la familia real.

Cuando las historias reales comienzan a superponerse con la telenovela de la vida de las celebridades deja de ser su territorio natural.

El rey Carlos enfrenta otras decisiones familiares difíciles, como el futuro papel del príncipe Andrés, tras las denuncias de agresión sexual de Virginia Giuffre contra este.

Fuera de Reino Unido, un gran desafío será redefinir una relación más moderna con la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth). Como su nuevo jefe, ¿cómo pueden sus visitas a los países de la Commonwealth navegar por los difíciles legados del colonialismo y problemas como la esclavitud?

El rey Carlos se ha convertido en jefe de estado de 14 países, además de Reino Unido. Algunos de estos podrían querer convertirse en repúblicas, sin dejar de ser miembros de la Commonwealth, y el rey Carlos ya ha dejado en claro que está listo para conversaciones adultas sobre estos cambios.

Ya se tomaron decisiones que han allanado el camino de su nuevo reinado. Debió haber estado encantado cuando su madre intervino para decidir que Camilla debería usar el título de reina consorte, en lugar del de princesa.

Camilla será un apoyo vital cuando empieza uno de los roles de más alto perfil en el mundo a una edad en la que la mayoría de las personas se jubilan.

Este es un momento, en su imponente solemnidad, que ha estado esperando toda su vida.

Para el rey Carlos, su momento es ahora.

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¿Qué clase de rey será Carlos III?

El rey Carlos III se reúne con los simpatizantes el 10 de septiembre de 2022 durante un paseo improvisado en Londres dos días después de la muerte de la reina

¿Qué clase de rey será Carlos III?

El rey Carlos III se reúne con los simpatizantes el 10 de septiembre de 2022 durante un paseo improvisado en Londres dos días después de la muerte de la reina Isabel II. Pero, ¿cuánto tiempo reinará y cómo? Imágenes de Jonathan Brady/WPA Pool/Getty

Carlos III se convirtió en rey del Reino Unido el 8 de septiembre de 2022, después de haber pasado casi todos sus 73 años preparándose para este papel, siguiendo el ejemplo de su madre, Isabel II. Sin embargo, se enfrenta a un curso incierto como monarca.

El legado de la madre de Charles es complejo. Si bien su presencia fue una fuente de estabilidad, las sociedades sobre las que gobierna la monarquía británica, tanto en las cuatro naciones de origen del Reino Unido como en 14 países adicionales de la Commonwealth, cambiaron mucho durante los 70 años de su reinado.

Charles tendrá que tomar nuevas decisiones sobre lo que significa ser un monarca moderno, al igual que su madre se adaptó a las circunstancias rápidamente cambiantes de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Su permanencia en el trono se definirá por cómo responda a las nuevas tensiones en la relación entre el soberano, las naciones y el pueblo.

Isabel no era solo la reina del Reino Unido. También fue reina de Jamaica, Nueva Zelanda, Papua Nueva Guinea, Canadá, Tuvalu, Australia y más de media docena de otros países. Combinados, más personas viven en estas naciones que en el Reino Unido. Todos ahora son súbditos del nuevo rey.

Queda por ver si todos estos países aceptan al nuevo rey de la misma manera en que aceptaron a su madre. Muchos se convirtieron en naciones independientes cerca del comienzo del reinado de Isabel durante una era de rápida descolonización en las décadas de 1950 y 1960. La mayoría de las antiguas colonias de Gran Bretaña, incluidas India, Pakistán y todas las colonias africanas de Gran Bretaña, se convirtieron en repúblicas justo antes de que Isabel subiera al trono o en los primeros años de su reinado. En muchos de estos lugares, la monarquía británica estuvo asociada con las peores desigualdades del imperio. Por ejemplo, el Imperio Británico en la India se basó en gran medida en el simbolismo del monarca británico como emperatriz o emperador paternalista en la cima de una jerarquía de poder que no dejaba espacio para la soberanía india o la agencia política.

Los estados poscoloniales que conservaron la monarquía lo hicieron por varias razones. Dio a los nuevos gobiernos un sentido prestado de legitimidad y flexibilidad constitucional porque podían usar la ambigüedad sobre el poder del representante de la reina, el gobernador general, un papel que potencialmente puede ejercer más poder que el monarca en Gran Bretaña. En las antiguas colonias de colonos (Australia, Nueva Zelanda y Canadá), muchos ciudadanos todavía hablaban de Gran Bretaña como su “hogar” en la década de 1950. Este sentimiento se desvaneció en las décadas siguientes, aunque nunca desapareció por completo.

El vínculo con la monarquía también contenía la promesa de promover lazos económicos y políticos continuos con el Reino Unido. Esta promesa solía ser ilusoria: el hecho de que Isabel fuera la reina de Granada no hizo nada para evitar que Estados Unidos la invadiera en 1983.

Hacia el final del reinado de Isabel, los países del Caribe en particular estaban comenzando a reevaluar su relación con la corona británica. A fines de 2021, Barbados destituyó a Isabel como reina y se convirtió en república. A principios de 2022, el príncipe William y Kate Middleton se encontraron con manifestantes cuando visitaron el Caribe, pidiendo reparaciones del Reino Unido por su papel en la trata transatlántica de esclavos. La muerte de Isabel puede servir como una oportunidad para que otras naciones reexaminen su relación con la monarquía británica y sigan el ejemplo de Barbados, una vez que finalice el período de duelo.

Charles

Las protestas saludaron al Príncipe William cuando visitó el Caribe en 2022.

Imágenes falsas/Toby Melville

El jefe de la monarquía reside en Gran Bretaña, apoya principalmente a organizaciones benéficas británicas y se encuentra en la cima de la sociedad británica. Aparentemente, los miembros reales disfrutan de visitar sus otros reinos, y muchos en esas naciones, especialmente las élites tradicionales, disfrutan de las visitas. Pero el significado de estas relaciones es cada vez menos claro, especialmente en un momento en que muchos países están reevaluando su pasado colonial.

No es solo la relación con los países del antiguo imperio británico lo que ha cambiado durante las siete décadas del gobierno de Isabel. La monarquía bajo Charles deberá adaptarse a la agitación social, política y generacional en la propia Gran Bretaña. El Reino Unido está formado por casi 70 millones de personas en cuatro naciones profundamente divididas. Se dividen por clase, generación, geografía y economía.

El sistema político británico generalmente oculta estas divisiones más de lo que las refleja: tiene su centro en Londres, con un parlamento que representa a la gente de las cuatro naciones de origen: Gales, Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte.

Brexit expuso muchas de estas fracturas, renovando las aspiraciones separatistas de los nacionalistas y republicanos escoceses en Irlanda del Norte.

La familia real ama Escocia. Su propiedad en Balmoral, Escocia, donde murió Elizabeth, es su retiro de los asuntos de estado. Pero no está claro que Escocia ame a Charles.

Muchos críticos creen que Carlos carece de las cualidades que hicieron querer a Isabel entre los británicos de todas las clases sociales. Las personas que conocieron a Elizabeth al recibir honores o en Royal Garden Parties se proyectaron en ella. Las historias en memorias, artículos y autobiografías sobre conocerla a menudo la describían como especial a la vez, pero también como “como nosotros”. Bajo Isabel, la familia real impulsó una narrativa pública de que incluyen a todas las personas en sus reinos.

Esta imagen de una familia real para todos los británicos también se vio afectada por la partida y los feroces ataques de la prensa contra el príncipe Harry y su esposa estadounidense, Meghan Markle. Los informes de comentarios racialmente insensibles por parte de un alto miembro de la realeza sugirieron que la cultura generalizada del racismo pasivo-agresivo del Reino Unido llega hasta la cima.

Carlos se enfrenta ahora a la difícil tarea, si así lo desea, de presentarse como monarca para todos los británicos, independientemente de su raza, clase social y nacionalidad.

Finalmente, Charles enfrenta preguntas sobre su neutralidad política. Elizabeth tuvo cuidado de no revelar sus creencias políticas o sus sentimientos personales. Fue simultáneamente la persona más pública y más privada de Gran Bretaña durante su reinado. Sus entusiasmos conocidos (su piedad, el patrocinio de varias organizaciones benéficas, corgis y carreras de caballos) rara vez fueron controvertidos o politizados.

Charles tiene una reputación pública diferente. Ha sido franco en controversias sobre arquitectura, agricultura, salud y medio ambiente, algunas de las cuales se conectan con debates políticos y culturales en curso. En 2015, The Guardian publicó cartas que mostraban que Charles había presionado directamente al gobierno de Tony Blair sobre temas de interés personal para él, incluido su entusiasmo por la medicina alternativa.

Al ser menos discreto que su madre sobre sus puntos de vista políticos, Charles corre el riesgo de comprometer su papel constitucional como monarca que reina pero no gobierna. Bajo Isabel, la monarquía fue flexible y fluida: se convirtió o pareció convertirse en lo que los políticos británicos, las élites tradicionales y muchos otros públicos querían que fuera. Si Charles trata de ser más proactivo que su madre en la esfera política, es probable que aliene a la gente.

Si ser rey en 2022 suena complicado, es porque lo es. Charles luchará para servir bien a todos sus electores. Hay muchas formas en las que puede fallar. Ni siquiera está claro qué significa “éxito” para un monarca británico en el siglo XXI. ¿Es influencia? ¿Armonía? ¿Reflejo de la sociedad? Dando un buen ejemplo? ¿Supervivencia?

Para el rey Carlos III, las opciones más significativas pueden ser dejar ir tanto como aguantar.

Tobias Harper es profesor asistente de historia en la Universidad Estatal de Arizona.

Este artículo se vuelve a publicar de The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Usted puede encontrar el articulo original aquí.

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