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Siempre en nuestro recuerdo

Siempre en nuestro recuerdo

Siempre en nuestro recuerdo

L. B.

Avelino Uña murió el pasado 11 de marzo a los 68 años y se le considera un referente educativo en Oviedo. Jefe de estudios del colegio Fundación Masaveu, sus compañeros lo califican como “el motor”, como una de las columnas principales del edificio de un centro educativo que es una institución para la capital del Principado.

Serio “cuando había que serlo” y bromista “cuando se necesitaba romper el hielo”, el docente y religioso salesiano era quien ejercía el mando en la organización del colegio, donde se ganó a lo largo de muchos años el cariño de sus alumnos y el aprecio de sus compañeros. “Nos traía como velas y eso solía reflejarse en un buen rendimiento académico”, comentan los alumnos de Avelino Uña, que falleció apenas dos días después de ingresar en el HUCA sin la posibilidad del adiós de varias generaciones de pupilos.

L. B.

Llegó a Asturias con su familia desde la República Dominicana en busca de mejores condiciones de vida cuando tenía tan solo 9 años y diecinueve después su vida se apagó en la UCI del HUCA. Eduardo Alejandro Novas logró en apenas dos décadas hacerse un nombre en Oviedo. Su larga trayectoria, pese a su juventud, en la hostelería le hizo muy popular en la comunidad dominicana de la región y quienes le conocían solo tienen buenas palabras para él. “Era un ángel”, señalan. Con 28 años es la víctima más joven y deja viuda y una niña de 10 años. “Estamos todos con el corazón destrozado, pero la vida es así de dura”, indica su hermano Eddy Novas, afincado en Londres, con la congoja aferrada a la vez. “Tenemos sus cenizas, pero hasta que pase esta pesadilla no podremos brindarle el funeral”, se lamenta Eddy.

L. B

Se fue sin hacer ruido y poniendo fin a una vida plena de 91 años cuyo ocaso se temía al pasar por el quirófano para someterse a una operación ósea. José Luis González Novalín, quien durante décadas estuvo al frente de la institución religiosa en la que se forma en Roma a los profesores españoles de seminarios, falleció en la madrugada del 26 de marzo en el HUCA.

Hijo único y natural de Nava, exrector de la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat -entre 1998 y 2010-, se había convertido en uno de los referentes teológicos de la región. “Dejaba la impresión de ser un hombre de fe y que valía la pena”, cuenta el deán de la Catedral, Benito Gallego, acerca de un sacerdote que fue profesor del Seminario, donde se ganó la fama de bondadoso, cercano y atento, además de exhibir gran “talla intelectual y capacidad para enseñar” a generaciones de religiosos.

L. B.

Modesto García Astorga era el decano de los sacerdotes asturianos. A sus 98 años recién cumplidos no había perdido un ápice de su bondad. Natural de León, fue durante un cuarto de siglo capellán del Hospital General de Asturias y durante dos décadas, ya jubilado, dejó su impronta en la casa sacerdotal de la capital asturiana.

Hace dos años dejó Oviedo y se estableció en Madrid para estar más cerca de su hermana y de sus sobrinos. Su intención era volver a Asturias a pesar de su avanzada edad, pero no pudo ver cumplido ese deseo: el pasado 30 de marzo falleció sin hacer ruido, como había vivido, en manos de Dios.

“Era muy buena persona y un gran cura”, explica el párroco de San Juan, Javier Suárez, sobre el que fuera uno de sus grandes colaboradores durante su etapa en la parroquia del Cristo de las Cadenas.

T. CASCUDO

Los que más le quieren le describen como “un paisano de los de antes, de palabra, de los que hacen lo que está en su mano para ayudarte, muy currante y muy buena gente”. José Néstor Fernández cumplió el 11 de octubre 87 años en su casa de El Valle de San Agustín (Tapia), conocida popularmente como casa “das Leiras”, y falleció el pasado 20 de marzo.

Tuvo tres hijos y durante toda su vida se dedicó a la agricultura y a la ganadería, trabajando sin descanso, de sol a sol. Su hija Pili cuenta que José Néstor era un hombre “muy curioso” y siempre se ocupaba de reparar o buscar solución a las pequeñas averías del hogar: “Lo último que hizo fue poner una pata a una silla rota”, explica con entrañable recuerdo la mujer. En As Leiras también lloran a la hermana de Néstor, la centenaria Rosario Fernández, que falleció pocos días después.

T. CASCUDO

A José Manuel Sánchez todos le conocían en Castropol por José de La Canela, la ferretería de Barres que regentó hasta el año 2000. Se formó como maquinista naval, pero al casarse con María Carlota Gómez, la hija de los fundadores del popular comercio, su vida cambió de rumbo. Se puso entonces al frente de la popular ferretería, que durante años también fue negocio de tienda de ultramarinos.

Tras jubilarse, el matrimonio empezó a pasar largas temporadas en Benidorm, donde acabaron comprando un apartamento. Se lo habían merecido, tras tantos años de trabajo incansable. Allí se encontraban cuando se decretó el estado de alarma y decidieron regresar a casa sin saber que el virus viajaba con ellos en el mismo taxi. Se fue a los 74 años de edad, un paisano muy querido en la villa castropolense.

P. T.

Falleció en la residencia de Grado, el 29 de marzo, a los 92 años. Vivía allí desde hacía algo más de un año. Ingresó cuando ya sus circunstancias de salud no le permitieron seguir en su casa. Fue modista, de “las buenas, de las mejores”, cuentan sus allegados. Cosió siempre, junto a una hermana. Aunque al quedarse viuda, muy joven, hace casi medio siglo, empezó a trabajar en un estanco de tabaco de la villa.

No tuvo hijos. Sí sobrinos, con los que mantuvo relación estrecha. Fue una persona “con una alegría y unas ganas de vivir desbordantes”, rememoran sus allegados. Aficionada a echar la partida con sus amigas en el Casino de Grado y a la que encantaba cantar en el coro local mientras pudo. “A cualquiera que preguntes te dirá lo buena persona que era. Daba todo lo que tenía. Nadie podrá tener una mala palabra para ella”, dice su familia.

S. ARIAS

Antonio Sama López fue de los últimos en nacer en Sama de Grado. Un galón que llevaba a gala “colgado” del chaleco con el que se le podía ver vestido cada año en las fiestas de Santiago y Santa Ana, en ese desfile del agua que tanto siempre disfrutó. “Sama”, como todos le conocían, futbolero, del Real Oviedo “a muerte”, fue jugador del Club Deportivo Mosconia y entrenador de equipos de fútbol sala, lo que le hizo muy conocido en toda Asturias. También afamado por haber regentado el pub El Misterio. Y buena persona. De esos que presta encontrar en el café.

Falleció a los 53 años y en la residencia de Grado llevaba cuatro a causa de una enfermedad. “Sama” tenía amigos de todas las edades y los niños siempre se acercaban a él. “Era un hombre con un gran corazón y nunca perdió la sonrisa”, recuerda su hermana Zaira.

S. ARIAS

A José Luis Cuervo Álvarez, más conocido como “Barraquito” en Cornellana (Salas), de donde era natural, y en Grado, donde hizo su vida, le gustaba jugar al dominó y al ajedrez. Sentado frente al tablero, pensaba y disfrutaba de cada jugada, tratando de ganar la partida. También le encantaba pasar tiempo con sus amigos, los que tenía también en Trubia, donde vivió un tiempo al casarse. Y, sobre todo, disfrutaba de estar con su mujer, Ana, y sus dos hijas, Cristina y Laura. Eso era lo que más.

Cuervo falleció a los 72 años en el Hospital, adonde fue trasladado desde la residencia de Grado, donde llevaba un año interno a causa de un ictus que sufrió por complicaciones en una neumonía. “Pepe tenía genio, pero era un cacho de pan, muy bueno y muy amigo de sus amigos”, dice su mujer. Siempre juntos, los dos, una pareja entrañable.

J. M. R.

Elena Figaredo fue una pieza clave en la historia del Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX), una persona sin la que no se entiende la transición entre certamen de la infancia y la juventud a la gran cita cinematográfica que es hoy. Quienes trabajaron con ella en aquella época destacan su eficacia cuando las comunicaciones no eran tan sencillas como hoy en día. Figaredo, que falleció en el madrileño Hospital de La Luz a los 68 años, fue secretaria del Festival gijonés. Su labor con Isaac del Rivero, Aladino Cordero y Juan José Plans -directores del FICX- aún hoy se recuerda como fundamental. Tanto es así que hay quien asegura que Figaredo, reconvertida tras su marcha a Madrid en secretaria de producción de películas, fue el alma del FICX y que, por ello, merece un homenaje póstumo.

J. M. R.

El arquitecto Gerardo Fernández Bustillo, nieto del conocido fotógrafo Gerardo Bustillo, de quien heredó su nombre y su afición a tomar imágenes, participó en la redacción del primer Plan General de Ordenación Urbana de Gijón, ciudad en la que vivió gran parte de su vida, y en la que tenía su estudio de arquitectura, en la calle Asturias. Fue esta una de las labores más sonadas del reputado profesional, pero no la única. Fernández Bustillo comenzó su andadura arquitectónica en Madrid, de la mano de Gutiérrez de Terán y Ramón Fernández-Rañada. También fue uno de los primeros arquitectos en utilizar el ordenador, aun cuando era un gran dibujante, fotógrafo y, en sus últimos tiempos, poeta, arte en el que explotaba el sentido del humor que siempre tuvo. Los últimos versos quedaron inacabados tras su fallecimiento, con 80 años.

J. M. R.

Aunque nacido en Villapedre, Navia, en 1944, la historia de Teodoro Bragado Pérez está inequívocamente ligada a Gijón. Allí, en la oficina principal del Banco Exterior, en la gijonesa plaza del Carmen, de la que era subdirector, forjó su carrera en el mundo de la banca. De ahí dio el salto a Madrid, como director del departamento de crédito a la exportación en Latinoamérica y África. Y, de ahí, al Banco Santander, donde creó un negociado idéntico al que dirigía en el Exterior. Llegó a ser director general adjunto de Riesgos Corporativos y de Contrapartida de la compañía de banca, donde siempre fue muy estimado, y miembro de la Compañía Española de Seguros de Créditos a la Exportación. Falleció a punto de cumplir los 76 años en el Hospital de La Luz de Madrid, dejando mujer y dos hijos.

C. J.

José Luis García García, catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid y uno de los pioneros de la antropología social y cultural en España, falleció el 28 de marzo en Madrid a los 78 años de edad. Nacido en Bustiello (Mieres), se inició en el trabajo de campo en el concejo de Villanueva de Oscos y, con posterioridad, en las cuencas mineras. Su compañera en el departamento de Antropología, María Cátedra, destaca “su calidad humana, su enorme generosidad uniendo a todos sus colegas”. García estudió Antropología en Munich y, ya en España, colaboró con Luis Cencillo, pasando por las facultades de Psicología y Filosofía. Desarrolló su carrera académica en la Complutense durante 25 años. Sus colegas le definen como “maestro de varias generaciones de antropólogos que lo quieren y lo respetan” y fue, añaden, “un ejemplo de académico honesto e íntegro, un amigo discreto y afectuoso”.

M. R.

Imposible resumir en estas líneas todos y cada uno de los elogios y las sentidas y cariñosas palabras que la familia -una legión de 10 hijos, 20 nietos, 9 bisnietos- dedica al periodista y escritor Gonzalo Cerezo. Murió lejos de su Villaviciosa natal el 19 de marzo, en Madrid, a los 94 recién cumplidos. Lo más duro, dicen los suyos, ha sido quizá no poder despedirse de él, apretar su mano: “Se murió sin nadie a su lado”, lamentan con resignación. Padre ejemplar, cercano, pendiente de todos… Periodista, escritor, político, persona íntegra. Un referente, un dandi, un erudito, justo, ponderado… “Murió con las botas puestas”, cuentan de un hombre que recibió varias condecoraciones. Tenía entre manos numerosos proyectos; uno, volver a su Villaviciosa del alma en verano, algo “que tanto le prestaba…”.

D. Á.

El médico Emilio Arbas García se fue demasiado pronto, a los 57 años. Ocurrió el pasado 4 abril y tras una larga enfermedad. Natural de Cangas del Narcea, casado y con tres hijos, su familia asegura que “era muy cangués”, de los que vivían su pueblo y sus tradiciones con pasión. Esa querencia le hizo formar parte activamente de la vida pública del concejo siendo durante un tiempo, hace años, concejal del Ayuntamiento.

Pero por lo que realmente era conocido y querido en Cangas del Narcea era por el desarrollo de su profesión como médico de familia y también de urgencias en el Hospital Comarcal Carmen y Severo Ochoa, al que estuvo vinculado prácticamente toda su vida laboral.

M. N. M.

Rafael del Riego López llevaba desde 1972 asentado en Madrid por su trabajo en Mantequerías Arias, empresa a la que estuvo vinculado toda su vida y de la que llegó a ser director financiero. Nacido en Oviedo el 27 de noviembre de 1927, de niño tuvo que irse de Asturias con su familia a causa de la Revolución del 34 y la guerra, pero regresó. Siempre llevó a Asturias dentro, y más en sus últimos años, porque aquí es donde viven sus bisnietos. Según relata su hija, la periodista Carmen del Riego, hace dos años “pidió despedirse de Asturias”, y visitó Santolaya de Cabranes para ver a su nieta y a sus dos bisnietos, un encuentro “extraordinario”. Con 92 años, gozaba de buena salud y tenía una vida activa, pero la enfermedad se lo llevó con rapidez.

M. C.

A Faustino García González todos lo conocían como Tino “El Candasu”. Llevaba con orgullo haber nacido en Carreño, en Aboño, hace 88 años, aunque desarrolló la mayor parte de su trayectoria vital en Gijón, ganándose el pan como trabajador de la Junta de Obras del Puerto de El Musel y viviendo con pasión el fútbol. Fue jugador en El Pelayo y La Calzada, equipos que posteriormente se fusionaron en el Gijón Industrial, cuyos partidos seguía yendo a ver hasta el año pasado. Era toda una institución. Pasó por otros equipos como jugador y entrenador, y vio cómo uno de sus hijos, Tino, jugó en el Sporting en los años ochenta. Personaje muy querido en su ciudad de acogida, falleció el pasado viernes.

M. C.

Dionisio Cifuentes Zarracina nació en Somió hace 90 años, barrio gijonés en el que residió hasta que hace dos precisó ir a una residencia del centro de la ciudad. Durante décadas ocupó responsabilidades en los servicios veterinarios del Ministerio de Agricultura para Asturias y Galicia y posteriormente en los servicios veterinarios del Principado, en una época con más problemas que en la actual en cuanto a la salubridad del ganado. También fue consejero de la Cooperativa de Agricultores de Gijón, empresario avícola y cofundador, en 1982, de la Cofradía de Amigos de los Quesos del Principado de Asturias, que junto a unos amigos había comenzado a idear unos años antes y que ahora queda huérfana de uno de sus impulsores.

M. C.

Eugenio García Rodríguez, “Geni”, trabajó durante décadas como camarero en Casa Tino, conocido negocio hostelero del centro de Gijón, hasta que se jubiló en 2010. Con un carácter sociable y socarrón, buena parte de la clientela iba por hablar con él, “era un comediante”, explica un sobrino. Geni nació en Robledo de Chavela, una localidad de la sierra de Madrid, pero se estableció muy joven en Gijón junto a su hermano. Llegaron con una tómbola de las que hay en las romerías. Aquí Geni abrió inicialmente un negocio hostelero, el Chavela, en la calle Palencia, que acabó cerrando y pasó a trabajar en Casa Tino. Falleció el lunes en su domicilio a consecuencia de una larga enfermedad.

M. Á. G.

Ángel Cabanillas era un hombre pegado a una sonrisa. Siempre con una buena palabra en la recámara. En febrero viajó a Madrid para someterse a una intervención de hipertensión pulmonar que se complicó. Pasó por la UCI y falleció por una septicemia, tras ser derivado a planta en medio del tsunami del coronavirus. No llegó a contraer la enfermedad. Tras once días, su familia logró que los restos mortales llegaran a Langreo.

Tenía 68 años y trabajó en los supermercados de El Árbol e IFA. Era un hombre muy familiar, que disfrutaba de cada minuto con su mujer, sus hijas, sus nietos y su bisnieta. Y no se perdía los partidos del Madrid. “Teníamos pensado hacer el Tour del Bernabéu para ver las Copas de Europa; no podrá ser”, lamenta su hija Miriam.

S. F. L.

Jovino Baizán, aunque vivió sus primeros años en Collanzo, fue uno de los pediatras de Gijón con más renombre de las últimas décadas. Falleció el pasado día 4 de abril a los 85 años, por patologías ajenas al virus, y según explica su familia pasó sus últimos meses de vida muy bien cuidado gracias a su esposa, a la que el propio pediatra había agradecido en varios discursos públicos su dedicación familiar. “Bondad, competencia, compromiso, generosidad, simpatía, compañerismo y cordialidad son algunas de las palabras que me trae su recuerdo. Ha sido uno de los pediatras importantes de nuestra región”, completa el también pediatra Venancio Martínez, que heredó parte del cupo de pacientes de Baizán tras su jubilación: “Todos hablaban bien de él”.

S. F. L.

La conocida activista Mónica Terán, uno de los rostros más visibles del colectivo animalista en Gijón y en toda Asturias, falleció este miércoles a los 54 años de edad tras una larga enfermedad que, según explican en su entorno, “siempre llevó con fuerza y optimismo”. Terán estaba en contacto con protectoras y asociaciones de toda la región y actuaba, gracias a su gran presencia en redes sociales, como impulsora de manifestaciones a favor de los derechos de los animales por todo el país. Su familia y allegados la definen como una mujer “que sabía ganarse la amistad de todo el mundo”, pese a los meses de lucha contra el mal que padecía y la reciente pérdida de “Naret”, su perra y “su gran amor”, a la que llevaba tatuada en el pecho.

I. P.

La religiosa gijonesa sor María del Carmen de la Rasilla Cabañas, hija de la caridad del Patronato San José y vinculada a la Cocina Económica, falleció el día 1 de abril a los 89 años, dejando un profundo pesar en la comunidad educativa. Ingresó en la compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en 1956, realizando labores de enfermería en distintos hospitales españoles, y ejerció en Gortiz, hospital infantil dedicado a las enfermedades raras.

En los noventa regresó a Gijón y comenzó a servir en la Cocina Económica, donde “se ganó el cariño de muchas personas sin hogar” de su ciudad natal. “Era sportinguista, orgullosa de ser gijonesa; su sonrisa y buen humor perdurarán en el recuerdo de todos los que la conocieron”, afirman sus allegados.

EVA SAN ROMÁN

“Es bonita la vida, no se navega sólo en la mar, sino en la tierra. Eso es lo difícil, navegar en la tierra”. José Manuel Gutiérrez Meré, “el Belga”, pescador incansable, se enfrentó a ese pensamiento toda su vida. Aprendió de la necesidad y luchó por el porvenir de sus tres hijos a base de esfuerzo y tesón. Amó a su esposa y se hizo un hueco en el corazón de todos sus compañeros de profesión, los marineros, y de sus vecinos de Llanes, quienes hoy lloran en silencio su pérdida. No estudió, pero aportó dinero en casa trabajando desde niño. “Luchó hasta el final”, dicen hoy quienes lo conocieron. Había nacido hacía 86 años, emigró a Australia en un barco al que se apuntó “un día que fuimos a dar una vuelta hasta Santander”. Y así, tal como él relató, “con 40 duros, sabiendo decir ‘ok’, ‘thank you’ y ‘goodbye’, di la vuelta al mundo” porque al final solo hay que echarle ganas.

EVA SAN ROMÁN

Todos conocían a Pepe “el de Buelles”. Y todos sintieron una profunda tristeza al enterarse de su muerte. Se fue “cuando más falta hacía gente de su talla”. No pudieron despedirlo y eso añadió dolor a la pérdida. José Manuel Díaz Cordero falleció de un infarto en Buelles (Peñamellera Baja), el pueblo donde nació hace 80 años. Tuvo tres hijos y enterró al mayor, trabajó en Olivetti ocupando cargos de dirección en Valencia, Barcelona y Bilbao. Retornó a su pueblo al jubilarse “y dedicó las últimas décadas de su vida al servicio a los demás”, relata su sobrino, José Manuel Fernández. Fue, recuerda, “una persona recta, exigente, cumplidora y entregada, de esas que hay pocas”, lamenta.

T. CASCUDO

Roberto Martínez nació en 1947 en una casa en pleno muelle de Tapia, al igual que su único hermano, José María Martínez, el pintor Jomar. Roberto siguió los pasos de su padre, natural de la localidad tapiega de Serantes, y se formó como guardia civil, trabajo que ejerció en varios puestos de la zona, como La Caridad y Luarca. Su hija Cristina recuerda una anécdota de la que estaba muy orgulloso, y es que participó en el dispositivo de seguridad de los Mundiales de 1982 en Barcelona, dando cobertura a la selección de Brasil.

“Era muy Súcaro (en alusión a una popular familia de Tapia), muy simpático”, recuerda su hermano Jomar. Tras su jubilación, Roberto, que tuvo dos hijas, se marchó a vivir a Oviedo, donde falleció el pasado 6 de abril a los 72 años. Los problemas de salud que arrastraba le acabaron pasando factura.

T. CASCUDO

Tapiego hasta la médula y un enamorado del mar y de su tierra. Así era Francisco Manuel Méndez, más conocido en Tapia como “Paco de Carrullo”, que falleció el sábado 4 de abril a los 74 años de edad tras una larga enfermedad. La crisis sanitaria impidió a los tapiegos asistir a su funeral, pero le brindaron una emotiva despedida haciendo sonar sirenas de barco y agitando pañuelos marineros desde sus ventanas. Carrullo, casado y con cuatro hijos, ejerció durante casi cincuenta años como marinero. Pero si por algo le recuerdan sus vecinos es por su generosidad y su buen hacer. En definitiva, se fue “un gran paisano”, del que su familia puede estar muy orgullosa.

S. F.

El coronavirus acabó este martes de madrugada con la vida del empresario avilesino, de origen gallego, Antonio Lamas Caamaño, fundador de Talleres Antón, “un hombre hecho a sí mismo”, como reconoce su familia con satisfacción. Había cumplido 79 años, ingresó en el Hospital San Agustín a finales de marzo. “Parecía que iba a salir, le ingresaron en la UCI, pero no pudo ser”, lamentan sus allegados. Lamas se inició como mecánico a los 12 años en Talleres Rivero y a comienzos de la década de los setenta se puso por su cuenta. El primer concesionario que abrió junto a su mujer, Covadonga González, fue el de Land Rover Santana. Comenzó a vender Mercedes hace tres décadas, un negocio ahora regenta su hija mayor, Covadonga. Lamas Caamaño no se apeó del buzo de mecánico y formó parte de una promoción de empresarios en Avilés que se hicieron a sí mismos.

S. F.

El restaurador Luis Suárez Saro, un auténtico referente del campo de la conservación de bienes histórico-artísticos en Asturias, falleció este martes, de forma repentina, en su estudio de Llanera. Tenía 58 años. Muy vinculado a Oviedo, de donde era natural, y a Avilés, como docente de la Escuela Superior de Arte del Principado, Suárez Saro deja un destacado legado como restaurador en la región, con obras como la rehabilitación de la fuente de los Caños de San Francisco, en Avilés, y varias intervenciones en la catedral de Oviedo. También llevaba su firma la restauración de los murales de la iglesia de Villalegre y la recuperación de dos obras de Carreño de Miranda para el Ayuntamiento de Avilés. Sus compañeros de la ESAPA se encuentran “muy impresionados” por su fallecimiento. “Era una persona muy conocida y querida; le llamaban continuamente para pedirle asesoramiento y consejo, porque era una autoridad nacional”, recuerdan.

S. F.

José Ángel del Río Gondell, uno de los fundadores del Antroxu avilesino e impulsor del Club Cultura Llaranes, era el cronista oficioso del popular barrio avilesino. Falleció hace escasas fechas tras una larga enfermedad. Nadie como él explicaba a los interesados la historia y el porqué de las cosas de Llaranes. Experto en los asuntos del poblado siderúrgico y un referente del movimiento asociativo y vecinal, con su muerte Avilés ha perdido a uno de sus vecinos ejemplares. Fundador de la Cofradía de la Sardina Arenque, de la Comisión de Festejos de Llaranes, de la Asociación de Padres del Colegio María Milagrosa de Ensidesa, directivo del Grupo Montaña y del Grupo de Bolos Ensidesa, así como de la Asociación de Donantes de Sangre de Avilés y Corvera, redactor de la revista “Larius” y actor amateur del grupo Santa Bárbara. En su entorno le recuerdan como un puntal en la defensa del patrimonio industrial

S. F.

No fue el temido coronavirus, sino una insuficiencia cardiaca la que acabó con la vida de Fidel Díaz Gutiérrez, a los 93 años de edad, el pasado lunes en el Hospital de Torrevieja (Alicante), donde permanecía ingresado el popular cantante de tonada. Nacido en La Güeria Carrocera, en San Martín del Rey Aurelio, fue posteador, picador, minero de primera, barrenista, y después vigilante interior equiparado a facultativo de minas. En enero de 1954 fue uno de los pocos mineros que asumieron el reto de afondar el Pozu Venturo. Comenzó a cantar en los años cuarenta y lo siguió haciendo toda su vida, como recordaba su hija, Berta Díaz, en conversación telefónica con este diario. Fue, dice ella, “un verdadero paisano”. Fidel Díaz hizo muy popular el cantar “Al perru hai que querelu”. Su trayectoria en el campo de la tonada le llevó a recibir un homenaje en el concurso y muestra de folclore “Ciudad de Oviedo”.

S. A.

El pasado lunes, Belmonte de Miranda perdió a uno de sus paisanos más conocidos y queridos. Falleció a los 93 años Mario González Álvarez, “Mario el del Registro”, como era conocido por su trabajo en el Registro de la Propiedad belmontín, labor que heredó de su padre y que luego desempeñó su hija, Margarita. Siempre vivió en Belmonte, qui­tando el periodo de la mili, y uno de sus lemas era: “Los pájaros, viviendo en libertad, mueren sin salir de su entorno”. Mario lejos de su pueblo, en el HUCA. Tenía neumonía, un fallo hepático y coronavirus. “Vivió una vida plena hasta hace tres semanas, siempre por Belmonte, y todos los jueves iba a comer con un grupo de amigos de profesión”, recuerda su nieto Mario. Amable, sociable y muy querido en toda la comarca, así era Mario el del Registro.

S. A.

Poca gente hay en Grado que no conociese a Marisa Menéndez. Alegre y cariñosa, así era la tercera hija del que fuera alcalde Luis Menéndez Rivalla. Llevaba tiempo en la residencia de Grado, donde era muy feliz junto a su hermano Amalio, que está superando el coronavirus. Que ambos estuvieran juntos era una de las máximas de su padre, recuerda su otro hermano José. Marisa disfrutaba de dar paseos e ir a tomar el café. Tras la muerte de sus padres, estuvo un tiempo sin salir mucho; después fue a una residencia de Oviedo, y finalmente, a Grado: “En Oviedo empezó a recuperar la alegría que tenía y en Grado volvió a ser como ella era, alegre y cariñosa”.

J. M. R.

La de José Luis Díaz Hevia fue una vida prolífica. En sus 92 años de existencia, este gijonés tuvo tiempo de formar parte del Ateneo Jovellanos desde su fundación y de la directiva del Real Grupo de Cultura Covadonga durante la presidencia de Carlos Prieto, de formar una familia y de desarrollar su vida laboral en el mundo de la construcción. Díaz Hevia fue, además, uno de aquellos niños que tuvieron la suerte de ser alumnos del homenajeado maestro Manuel Martínez Blanco. Por su labor en el Ateneo Jovellanos, del que fue socio fundador, fue reconocido en el quincuagésimo aniversario de la entidad, de la que llegó a ser secretario. Díaz Hevia deja mujer, seis hijos y varios nietos, entre otros familiares.

J. M. R.

Nació y murió en Gijón, pero fue feliz en Carrandi, Colunga. Lorenza González García falleció a los 87 años en la residencia de ancianos Clara Ferrer, que dirige su hijo José Manuel López, quien fuera gerente del ERA. Él mismo recuerda de ella su “tranquilidad. Era muy sencilla”. Ama de casa, criada “con penalidades” en la posguerra, encontró la felicidad en la localidad colunguesa, donde vivió treinta años. Allí también se empleó cosiendo mantelería. “Fueron los mejores años de su vida”, recuerda su hijo. Los vivió con total intensidad. También dejó allí huella de otra de sus facetas: la generosidad. “Cocinaba de más para dárselo a otras familias que lo necesitaban”, remarca su vástago. Deja marido, hermana y un hijo.

J. M. R.

El apellido García-Rendueles siempre estará en el imaginario gijonés unido a la coletilla “los del Jardín”. La numerosa familia, que regentó durante décadas la gran discoteca del barrio de Somió que cerró definitivamente hace dos años, acaba de llorar la última de sus pérdidas: la de José Antonio, “Tony”, a los 88 años, seis meses después de quedar viudo. Era hermano de los ya fallecidos Fernando y Corsino, quienes estuvieron al frente de la sala de fiestas durante sus años de mayor esplendor, entre las décadas de los 70, 80 y 90. Por aquellos escenarios pasó lo más granado de la música actual en España. Tony deja dos hermanos, Ramón y María del Carmen, dos hijos y dos nietos.

J. M. R.

En Somió casi todos lo conocían. Y, además, lo hacían por su apodo: “Cacu”. Joaquín Caicoya Viña, histórico vecino del barrio de La Pipa, en Somió, falleció el viernes de la semana pasada, a la avanzada edad de 92 años. Caicoya, “Cacu” para todos, fue empleado del antiguo Banco de Gijón durante más de cuatro décadas. Además, fue socio fundador de la asociación “Cabezas de Familia” de la parroquia gijonesa, una suerte de primigenia asociación vecinal. Precisamente, la actual presidenta vecinal, otra histórica del movimiento asociativo, Soledad Lafuente, recordaba de él que “fue una persona entrañable, altruista y familiar. Nos conocía a todos y todos lo conocíamos a él. Es una gran pérdida para la parroquia”.

J. M. R.

Erundina Eguren Rubio falleció el pasado miércoles, a la edad de 93 años. “Cuca”, como todos la conocían, fue una obstinada madre y esposa. En 1947, y en la basílica de Covadonga, se casó con el conocido médico gijonés José Luis Tinturé, fallecido en 1984, uno de los facultativos de mayor renombre en la ciudad durante décadas. Maestro de muchos otros médicos que desarrollaron su labor en la ciudad, siempre estuvo acompañado por “Cuca”. También cuando fue nombrado primer jefe de cirugía del Hospital de Cabueñes. Con Tinturé, “Cuca” tuvo siete hijos: José Luis, Tomás, Ana María, Juan Luis, Juan Carlos, Enrique y María del Mar. Los dos primeros tomaron el camino de su padre y su abuelo (Tomás Tinturé), dedicándose al mundo de la medicina. Otro de sus hijos, Juan Carlos, fue presidente del Real Club de Golf de Castiello, del que su padre había sido socio fundador. Muchos en la institución recuerdan a “Cuca”, que gustaba de acompañar a su marido en los actos sociales del club. De hecho, fue ella quien recogió, en 2008, la insignia a título póstumo que la institución concedió a Tinturé, con motivo de los 50 años de vida del club.

Inés MONTES

Delfina Guardado Ovies nació en la calle Rivero de Avilés en 1924 y falleció en su localidad natal el pasado 24 de marzo. Su vinculación con la villa que la vio nacer fue absoluta. Desde muy joven trabajó en el negocio que sus padres regentaban en el barrio: Panadería Lalo. Fue una de las pioneras del sector en Avilés al ser socia fundadora de la panificadora Panavisa. Con su esposo, Ramón Martínez, tuvo dos hijos: Ramón, que fue director del centro de Maestría Industrial de Avilés, y Carlos, ATS y promotor de la Cofradía del Colesterol, entre otras. Delfina Guardado vivió los últimos cuarenta años de su vida en la calle González Abarca, detrás de la iglesia de Sabugo, en cuya construcción participó su abuelo, el maestro de piedra José Ovies.

I. MONTES

Un trágico accidente doméstico segó la vida de la avilesina María Victoria Suárez González, “Toyina”, el pasado 25 de marzo. Toyina tenía 79 años y residía desde hacía años en Salinas (Castrillón). Estaba casada con Francisco Menéndez, que fue durante varios años presidente de la Cámara de Comercio de Avilés.

El matrimonio estaba pasando el confinamiento en su casa de Salinas, donde Toyina sufrió una caída a la que no logró sobrevivir. María Victoria y Francisco tuvieron dos hijas, María Jesús y Marta, que les han dado a su vez cinco nietos. La familia espera que termine el estado de alarma y el confinamiento de los ciudadanos para despedir a su esposa y madre junto con sus amigos.

M. Á. G.

Su familia y su pueblo eran los pilares sobre los que se cimentaba la existencia de Francisco López Pombo, más conocido como “Pombo el de Gargantada”. Padre de tres hijos, falleció esta semana a los 83 años, dejando un importante legado como dinamizador de la vida cultural y social de la localidad langreana. Trabajó como minero en el pozo Fondón y era uno de los militantes históricos del PCE de Langreo, en el que desempeñó un importante papel en la clandestinidad. Presidió durante veinte años la asociación vecinal y cultural de Gargantada, y su labor fue decisiva en la transformación de las antiguas escuelas en un centro sociocultural. “Su pasión era la familia, cuidar de los animales y de la huerta que tenemos y tirar por el pueblu”, relata su mujer, Isabel.

J. VIVAS

“Todo el mundo la apreciaba, era una persona muy trabajadora y nunca se quejaba de nada”. Así recuerda a María Inmaculada Tampeste, “Frutas Macu”, su marido, Pelayo García. Ambos regentaban desde hace 37 años Frutas El Alemán, un negocio familiar establecido en Mieres, en el entorno de la plaza de abastos. Por ello Macu era muy conocida en la villa mierense, y su repentino fallecimiento, a los 59 años, ha caído como un jarro de agua fría, sobre todo en su familia, pero también entre sus amigos y conocidos. Nacida en Rozaes de la Peña, también en Mieres, siempre se dedicó al comercio, primero ayudando a unos vecinos que tenían una tienda en el pueblo y, ya después, continuando con su marido en el negocio familiar.

J. VIVAS

Más de treinta años llevaba Secundino Cabo, “Cundo”, en el Coro Minero de Turón. Natural de la localidad mierense de Santa Cruz, pronto se trasladó a vivir al valle de Turón, donde residía hasta su fallecimiento, a los 64 años. Trabajó como minero en el pozo San José, pero su pasión era la música y el coro. Así lo señalaba el presidente del Coro Minero de Turón, Higinio González, al destacar que “era bastante cumplidor con el coro, no faltaba a casi ningún ensayo”. Ángel Albarracín, director de la agrupación, aseguró que es “una grandísima pena; cuando sea posible propondré que se le haga un homenaje como él se merecía en el que cantaremos ‘Señor, me cansa la vida’, que siempre me decía que quería que se la cantásemos. Es una gran pérdida”.

T. CASCUDO

Nacido en el concejo lucense de A Pontenova, Pedro Rocha dejó una huella imborrable en la vecina comarca asturiana Oscos-Eo, donde capitaneó, durante una década (de 1985 a 1995), el primer programa de desarrollo integral puesto en marcha en España e icono del turismo rural. Quienes lo conocieron lo definen como “un gran tipo, un visionario, crítico, innovador y profundamente conciliador y humano”. Este ingeniero agrónomo de profesión logró ganarse la confianza de los vecinos, a los que contagió su pasión para llevar a cabo uno de los grandes desafíos colectivos de la historia del territorio. “El gran mérito de mi padre fue conseguir que la gente creyera en el proyecto tanto como él”, defiende su hijo Pedro.

Tras dejar la gerencia de Oscos-Eo, Rocha, considerado uno de los referentes del desarrollo rural en España, siguió trabajando en proyectos ligados al medio rural. Falleció el 15 de abril, víctima del coronavirus, a los 74 años de edad.

T. CASCUDO

El 12 de abril la franquina Raquel González habría cumplido 92 años, pero se apagó cuatro días antes en su casa familiar de Lóngara. Nació en La Grandella, en Valdepares, en una familia de cinco hermanos, y tuvo una infancia y una adolescencia duras, al quedar huérfana muy pronto. Con tan solo 12 años se tuvo que poner a trabajar sirviendo en casas de la zona.

Se casó con el también franquino Marcelino López, que trabajaba en la Marina Mercante, lo que hizo que Raquel se pasara largas temporadas sola al frente de la casa, donde había huerto, cerdos y gallinas, y del cuidado de sus dos hijos, Raquel y Marcelino. “Era una mujer trabajadora, bastante alegre y con genio”, relata su hija. Su madre fue una de las primeras usuarias del Centro Rural de Apoyo Diurno (CRAD) de la capital franquina y no faltó a su cita hasta el cierre del equipamiento por culpa de la actual crisis sanitaria.

J. M. C.

La cordobesa Manolita del Rosal Luna murió esta semana a los 87 años en su tierra natal, y la triste noticia llegó a Covadonga, donde se convirtió en el alma de la Institución Teresiana de Covadonga. La profesora desarrolló en el santuario su labor religiosa durante una década. “También preparaba a los niños de Covadonga para la catequesis”, recuerda Javier Remis Fernández, responsable del Museo de Covadonga.

“Fiel a sus principios, jamás fue amiga de homenajes ni modos ostentosos, pues siempre trabajó con humildad y su entrega era de corazón. Vivió una vida de pleno servicio a los demás. Un carácter tierno y una sonrisa agradable siempre la acompañaban en su camino de evangelización”, explicó Remis. “Luchó persistentemente por los derechos de la mujer; y defendió de forma incansable y sin pudor todas las injusticias que atormentaban a los demás. Su sonrisa era testigo de la felicidad que la inundaba”.

S. ARIAS

Ángeles Álvarez (San Román de Candamo, 1925) era la hija pequeña del matrimonio formado por dos asturianos que emigraron a Cuba. Vivió siempre en la casa familiar, a la que llegó su marido, Pepe Cuervo, desde Cuero. Allí se dedicaron a las labores del campo y cuidaron de los padres de ella; una vida que compartían con su hermana mediana, Hilda, que estaba soltera. La mayor, Aida, vivía en Oviedo, donde tuvo dos hijos que fueron como hijos para Ángeles. Tras el fallecimiento de Pepe, a los 99 años, sus sobrinos decidieron llevarla a la residencia de Grado, donde estaba “fenomenal”. “Más buena y alegre no me la puedo imaginar, le gustaba estar alrededor de todos nosotros”, recuerda su sobrino Chus. El coronavirus le quitó la vida a los 95 años que tristemente cumplió un día antes de fallecer. Su impronta queda imborrable entre sus descendientes.

A. ILLESCAS

“Nació en un año complicado, 1936, y se fue en otro año difícil, 2020”. Habla Luis Pérez, el hijo de Ignacio Pérez Moya, con el que compartió no solo la vida familiar, sino la profesional, juntos en la empresa Peña Maderas (con sede en Llanera y Gijón), de la que Pérez Moya fue gerente. Nacido en Oviedo, tuvo que irse a Cantabria con una tía durante la Guerra Civil, quedando separado de sus dos hermanos. Volvió tras el conflicto y se formó como delineante, viviendo en San Pedro Mestallón hasta que se casó, y tuvo tres hijos. Trabajó en Termometal y después en maderera, donde se jubiló. Hasta el final siempre siguió al Oviedo, equipo que era su gran pasión junto con su familia.

J. VIVAS

Trabajadora y luchadora. Dos adjetivos que definían muy bien a María Rafaela Gutiérrez, “Maruja”, que falleció a los 95 años. Madre del concejal mierense Francisco Javier García, era natural de Turón, aunque vivía en Mieres desde los 31 años, cuando se casó con Román García. “Era la más pequeña de cinco hermanos y siempre fue ama de casa, aunque trabajó mucho cuando era joven, era pantalonera, se dedicaba a coser ropa para ayudar a la economía familiar porque mi abuelo murió bastante joven y con la pensión de mi abuela no era suficiente”, apuntaba Francisco Javier García. También tenía un carácter muy fuerte, “era la que mandaba en casa” y disfrutaba mucho de su familia. “Cuando veía a sus nietos se le cambiaba completamente la cara, le cambió la vida por completo porque los disfrutaba mucho”, asegura su hijo.

J. VIVAS

Originaria de la localidad de El Pedroso, en Valdecuna (Mieres), María del Carmen Fernández González falleció a los 89 años. Era madre del concejal de Mieres Eduardo Martín, quien afirmaba que era “una mujer muy alegre y siempre quería reunir a la familia, a los hijos, a los hermanos, incluso a los cuñados”. No tuvo una vida fácil, se casó con 19 años, pero enviudó al año siguiente, sin descendencia. Cuatro años después se casó con Ignacio Martín, que falleció hace tres años, y tuvieron dos hijos, cuatro nietos y tres bisnietos. Aunque fue ama de casa a tiempo completo, antes de casarse ejerció como peluquera, “aprendió a peinar y todo lo que ganaba se lo daba a su familia”.

A. M. SERRANO

Cuentan los que lo conocieron que Francisco de Asís Fernández Valdés, “Paco Victorero”, nunca perdió la sonrisa, el carácter luchador y la pasión por vivir. El luarqués falleció a los 93 años convertido en una leyenda local del fútbol y en vecino querido y respetado. Su vida laboral transcurrió en Electra del Esva, pero tuvo otras facetas como deportista, dibujante y coleccionista. Fue presidente de la Asociación de Veteranos del Luarca Club de Fútbol, miembro de la asociación filatélica Río Negro y gran valedor del torneo “Cuadrín”. “No te olvidaremos porque tu obra ha sido prolífica y perdurará en el tiempo”, afirma a modo de dedicatoria su amigo Cipriano Fernández.

J. M. CARBAJAL

El pasado 20 de abril nos dejó Constantino García Otero, “Tino el de Lugás”, persona muy entrañable y que residió los últimos 19 años en Cangas de Onís. Contaba 85 años. Había nacido en Lugás (Villaviciosa), dedicándose a tareas agrícolas y ganaderas. Durante más de tres décadas la leche producida por sus reses era recogidas por la Central Lechera y también por la Rimsa (Gijón). También, durante algún tiempo, estuvo al frente del ganado de una casería en La Franca (Ribadedeva). En 1958 se casó con Maruja Puente González en la iglesia de Santa Eulalia de Cabranes; tuvieron cuatro hijos: Luis, Tino, Begoña y Juan. Tras jubilarse, la pareja se instaló en Cangas de Onís. Tino disfrutaba enormemente de una botellina de sidra en grata tertulia en El Polesu, en la antigua Cánicas.

A. ILLESCAS

Al entrar en El Cabido, bar de Noreña, raro era no encontrar a Carlos Manuel Rodríguez, “Maestro”, como lo llamaban por la profesión de su padre. Recientemente fallecido a los 69 años, su hermana lo recuerda por su amor por la música clásica y la montaña, así como por la ilusión que le hizo verlo nacer: “Tenía ocho años y pegué botes de alegría”. Después fueron tres, y en casa “me hizo muchas perrerías”, apunta con humor y nostalgia. Carlos Manuel Rodríguez fue delineante, trabajó en Oviedo, y luego, a pesar de ser una persona callada, forjó una gran amistad con los hosteleros de la Villa Condal.

A. ILLESCAS

“Cuando se iba a jubilar me regaló una lámpara de las que se llevaban a la mina para mirar el grisú. Aquí la tengo conmigo, es un recuerdo imborrable”. Eduardo García, jefe de la Policía Local de Noreña, recuerda a su padre, Luis García, recientemente fallecido a los 87 años. Era de Bimenes, vivía en Lieres y pasó casi toda su vida trabajando en el pozo de Pumarabule, donde coincidió trabajando con su hijo. También fue tratante de ganado, “otra de sus grandes aficiones”, en un receso entre sus dos etapas en el pozo, tras ser diagnosticado de silicosis. Tras la retirada definitiva, “tenía dos hogares, la casa y el bar Pepe”, apunta su hijo, que recuerda su don de gentes. “Montó una buena pandilla allí, les estaba muy agradecido. Incluso enfermo en la cama llamaba y les invitaba a una ronda”.

A. F. V.

Marisol López, “Chencha”, exjugadora de la Atlética Avilesina y de la ADBA y una de las precursoras del basket femenino en Avilés, fallecía esta semana a los 51 años, tras una larga enfermedad. “No solo fue una buena jugadora. Fue una gran amiga para todas”, recordaban sus excompañeras. Chencha dio los primeros botes al balón en el barrio de La Luz. Poco después se unió al Ensidesa. Con el equipo fabril se proclamó campeona de Asturias y disputó la fase final nacional. Tras la disolución del Ensidesa se incorporó a la Atlética Avilesina, equipo con el que volvió a conseguir el Campeonato Regional. Fue una de las integrantes de la primera plantilla senior de la ADBA. “Era una persona muy especial y activa. Tenía mucha energía”, rememoran sus allegados.

A. F. V.

El avilesino Fulgencio Serrano Martínez, “Fifo”, viudo de María Luisa Asensio Alonso, fallecía el pasado martes a los 85 años. El difunto deja cuatro hijos: María Luz, Gelen, Juan Bautista y Rosana. Serrano, habitual del barrio de El Carbayedo, era recordado por sus vecinos como un hombre “sociable y alegre donde los haya”, señalaron. En su memoria, algunos compartieron en los perfiles de redes sociales la marcha de Antón el Neñu. Debido a la crisis sanitaria del coronavirus no se han celebrado actos exequiales y se procedió a su incineración en el Tanatorio de Avilés. “Era una persona entrañable, muy querida”, le definían en el que era su “segundo hogar” en el barrio de El Carbayedo de Avilés, Casa Tataguyo.

A. F. V.

Rafael Fernández Fernández, uno de los fundadores de la Cofradía de San Juan Evangelista, una de las más emblemáticas de Avilés, fue despedido en un acto íntimo debido a la crisis sanitaria. Tenía 94 años y los “sanjuaninos” de hoy le recuerdan como “un hombre que siempre estaba con una sonrisa en la boca”, según el actual hermano mayor de la cofradía, Miguel Fernández del Viso.

Su carrera laboral estuvo vinculada a la fábrica Asturiana de Zinc, pero por lo que realmente dejó huella en Avilés fue por tener “un gran corazón sanjuanín”. Fernández formó parte de un grupo de personas de Acción Católica que, al mando de Armando Benítez y el párroco de San Nicolás en aquel momento, José Loredo, fundó la Cofradía de San Juan.

I. G.

Miguel García, entrenador del equipo español de piragüismo y del K-4 que prepara los Juegos de Tokio, sufría esta misma semana la pérdida de su padre, José Ramón, cuya vida se apagó en la madrugada de este miércoles en el Hospital San Agustín de Avilés, a los 72 años de edad. José Ramón García, más conocido como “Piru”, llevaba unos días ingresado en el centro hospitalario avilesino, afectado por el coronavirus, del que no pudo reponerse. El fallecido era conocido por su trabajo durante años en una mueblería de Candás, localidad a la que se desplazaba diariamente en sus tiempos en activo.

José Ramón García residía en la vecina Luanco. En sus últimos años era habitual verle acompañado por sus dos nietos, los pequeños Keira e Iker, en el parque Zapardel de la capital gozoniega. Las personas que recuerdan a “Piru”, al padre del laureado piragüista y entrenador nacional Miguel García, vieron en él “a un hombre bueno, tranquilo y discreto” que el pasado miércoles de madrugada dio su último aliento en el Hospital San Agustín.

Por motivos de seguridad sanitaria derivada del COVID-19 y para evitar contagios, el funeral por el eterno descanso de José Ramón García ha tenido que ser aplazado hasta próximas fechas. Deja viuda, María José Fernández, y tres hijos, Miguel, Guillermo y María. El cadáver fue recibido el pasado miércoles, día 22, en el cementerio de Santa Ana de Luanco. Fue enterrado en el panteón familiar.

E. VÉLEZ

César Álvarez Flórez falleció el 4 de abril en el Hospital Monte Naranco –por causas ajenas al coronavirus– a una edad respetable. Funcionario jubilado del Ayuntamiento de la capital asturiana, era ebanista y por sus manos pasaron algunas de las obras y construcciones más curiosas, como las tribunas de la visita a Asturias del Papa Juan Pablo II o la recuperación del parte del negrillo que había delante del colegio Dolores Medio y que hoy tiene grabados versos de Ángel González y Carlos Bousoño. Trabajó con los alcaldes Manuel Álvarez-Buylla, Félix Serrano, Eloína Suárez, Luis Riera, Antonio Masip y Gabino de Lorenzo, y contribuyó a la consolidación del departamento de construcciones municipales estando vinculado al servicio de Patrimonio.

M. NOVAL MORO

José Ángel Cuesta, fallecido esta semana a los 66 años a causa de complicaciones surgidas de diversas dolencias, estaba jubilado de un oficio que ocupó la mayor parte de su vida: la docencia. Hasta que un ictus lo obligó a jubilarse de forma prematura, pasó la mayor parte de su trayectoria dando clases en los ciclos formativos de la rama administrativa del Instituto Doctor Fleming de Oviedo, donde sus compañeros y alumnos lo tenían por un hombre inteligente, cumplidor y de trato afable. Nacido en la parroquia de Limanes, casado y con tres hijos, se fue cuando empezaba a disfrutar de sus nietos Lucía y Pablo (con él en la foto). Mientras la salud se lo permitió, solía acercarse a casa de sus padres en Limanes a ayudar, y cultivó una de sus grandes aficiones: caminar. Además de hacerlo por sendas en Asturias, se lanzó varias veces a recorrer el Camino de Santiago.

P. P.

Alberto Tirador, alcalde de Illas, era concejal cuando Covadonga Arza ya trabaja en el Consistorio. Teniendo en cuenta que Tirador detentó por vez primera la Alcaldía en 2007, la secretaria de 64 años era una veterana. “Jamás faltó un día al trabajo. Por eso me preocupé tanto cuando se puso mala”, asegura el regidor sobre una mujer que para Illas era algo más que una empleada. Era una vecina más. Falleció en su Gijón natal. Arza era conocida por la farmacia Arza, perteneciente a sus padres, que estaba en la calle de Los Moros. Su marido, Gonzalo Rodríguez Meana, también procede de una familia con raigambre en la ciudad. Además fue secretaria en Ponga y Sobrescobio.

Al entrar en El Cabido, bar de Noreña, raro era no encontrar a Carlos Manuel Rodríguez, “Maestro”, como lo llamaban por la profesión de su padre. El hombre falleció el pasado abril a los 69 años y deja un gran vacío entre sus familiares y amigos. Su familia lo recuerda por su amor por la música clásica y la montaña, así como por la ilusión que les hizo verlo nacer. “Yo tenía ocho años y pegué botes de alegría”, recordaba su hermana al poco de su muerte. Después fueron tres, y en casa “me hizo muchas perrerías”, apuntaba con humor y nostalgia. Carlos Manuel Rodríguez fue delineante, trabajó en Oviedo, y pese a ser persona callada, forjó una gran amistad con los hosteleros de Noreña.

D. ORIHUELA

Eutiquio Casado González nació en la localidad de Matadeón de los Oteros (León), pero era un ovetense más, ya que pasó la mayor parte de su vida en la capital del Principado, donde formó su familia. Eutiquio Casado era tío del presidente nacional del Partido Popular, Pablo Casado, y falleció el pasado lunes, a los 94 años de edad, en una residencia de mayores de la ciudad en la que vivía desde hacía tiempo a causa de su dedicado estado de salud. Casado disfrutaba dando paseos por las calles de Oviedo. En el Principado desarrolló su labor como letrado del Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario, y tras la llegada de la democracia se incorporó como funcionario de pleno derecho al Principado, dedicándose a tareas relativas a la concentración parcelaria. Su sobrino recordó el fallecimiento “en soledad” de su tío en una intervención en el Congreso.

L. B.

José Luis Prieto se fue el pasado 18 de abril sin hacer ruido, pero dejando un importante vacío en la cantera del fútbol ovetense. El que fuera durante doce años taquillero y fotógrafo improvisado del Juventud Estadio no pudo superar los problemas de salud que acumulaba desde hace meses y se despidió de este mundo a los 50 años. Estaba soltero, no tenía hijos, pero para muchos jugadores del fútbol base del club del barrio del Cristo era como ese tío querido con el que bromeaban y se picaban a diario. La situación actual impidió un último adiós como José se lo merecía y ahora este periódico sirve de ventana para hacerle un merecido homenaje por su labor desinteresada.

L. Á. V.

Gil Blanco Fernández falleció a los 90 años en el HUCA después de contraer la enfermedad en la residencia Santa Teresa de Oviedo. Hace once años, este hombre vivió la tragedia del asesinato de su hija, María Luisa Blanco, en el piso de los horrores de la calle Mariscal Solís, en el bario de Vallobín. La mujer fue molida a golpes y la asfixiaron haciéndole beber una botella de güisqui. Luego, su hermano, con retraso mental, la descuartizó. “Preferiría haber muerto yo”, aseguraba por aquellos días de 2009 a LA NUEVA ESPAÑA, sobrepasado por la tortura que había pasado su familia a manos de tres desaprensivos. En el juicio, en 2012, Gil Blanco defendió a su hijo, al que veía como una víctima de los jóvenes que recibieron las mayores penas por el crimen. Hace unos años terminó ingresado en la residencia de Santa Teresa, a la que llevaba años acudiendo.

L. Á. V.

“Un león ejemplar en la familia del GAR”. Así se dirigieron los integrantes del Grupo de Acción Rápida de la Guardia Civil a su coronel, Jesús Gayoso Rey, cuando este luchaba por su vida en la UCI del Hospital de Logroño. Los ánimos de sus subordinados no impidieron que este mando de la Benemérita, un hombre deportista y positivo, falleciese, dejando viuda y dos huérfanos. Había nacido en 1971 en Mieres, donde su padre, también Guardia Civil, estaba destinado. Con ancestros lucenses, se terminó criando en La Coruña. Mandaba los GAR desde 2014. Entró en la unidad en 1996 y atesoraba numerosas condecoraciones tras participar en misiones en Afganistán, Túnez, Mauritania, Turquía y Honduras. A Gayoso le cupo adaptar la unidad a los cambios derivados del fin de ETA, preparando a los grupos para una lucha más global e internacional.

EVA SAN ROMÁN

Esperaba a sus clientes sentada en un cajón que aún conservan. Era alegre, trabajadora y, como buena castellana, cuidadosa con la contabilidad de un negocio (Frutas Azucena) que aún hoy pervive en Llanes casi 60 años después de haberlo abierto. “Fue nuestra tía, pero siempre se portó como una madre”, recuerda su sobrino José Luis Darrosa, quien llora aún la pérdida de la hermana de su madre, que falleció a los 83 años “sola, justo cuando más necesitaba un beso, un abrazo o una palabra de aliento”, lamenta.

Llegó de Palencia a mediados de los 50. Abrió una tienda de piensos y, más tarde, llegó la frutería. “La recordaremos con su alegría y su tesón, que tanto nos enseñó en la vida; de ella aprendimos el valor del trabajo y la constancia, y el cariño que nos dio” una madre que nunca tuvo hijos.

P. P.

Rosario Jiménez Compains fue enfermera. Y antes que enfermera, monja. De la intersección entre esas dos vocaciones nació el motor de la vida. Sor Rosario Jiménez vivió consagrada a los más vulnerables. Una opción a la que dedicó su vida y que asumió con pasión hasta que la encontró la muerte, el 22 de abril en Gijón. Natural de Sos del Rey Católico, un pueblecito de poco más de 500 habitantes de la provincia de Zaragoza, pasó por diversos hospitales en los que desarrolló su profesión de enfermera. A saber, estuvo en Cabueñes, en Oviedo, en Ponferrada y en Lada, donde aún la recuerdan con cariño. Dejó su impronta en la comunidad del colegio Patronato San José. “Dejó huella de su entrega y cercanía”, afirmaron las hermanas del Patronato, que aún están de luto. Allí llevaba años vinculada y también ejerció labores al servicio de los necesitados.

Ana M. SERRANO

Luchó por los derechos de los marineros y siempre se ocupo y preocupó del gremio, tratando de ofrecer soluciones a cada problema. El luarqués Cipriano Fernández Rodríguez murió a los 86 años. Marinero de pro, armador de varias embarcaciones, fue presidente de la Cofradía de Pescadores Nuestra Señora del Rosario de Luarca entre 1982 y 1987. Hablador y sociable, le gustaba recordar sus encuentros personales con Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo y también las aventuras que deparó la histórica remodelación del puerto de Luarca. Fue un gran amante del paisaje y del paisanaje luarqués. Para siempre quedarán en el imaginario de su pueblo sus clases, muy amenas, sobre arreglo redes de pesca en un escenario ya desparecido: la antigua cooperativa marítima de la villa.

S. A.

Ella decía que primero fue esclava y luego señora. Una infancia dura, sin casi ir a la escuela y trabajando intensamente en las labores del campo, lo que nunca le quitó la sonrisa de la cara en todo un siglo de vida. La centenaria Cleofé Álvarez falleció el lunes en su casa de Corias (Pravia) tras unos días de malestar debido a unos tumores en los pulmones que fueron recientemente diagnosticados, explicó su hija Susi. Cleofé se fue rodeada de su familia, quien la ha cuidado con mucho mimo en los últimos años. Tras una juventud marcada por un padre autoritario, disfrutó de la vida junto a su marido, José Manuel Fernández, ya fallecido. Los tres hijos que tuvo el matrimonio, a los que se dedicaron en cuerpo y alma, les dieron después 8 nietos y 4 bisnietos. Eran para Cleofé su mayor alegría. Una vida longeva que la praviana achacaba a comer pote y sopas de mixturas, con pan de boroña.

T. CASCUDO

Por casualidades de la vida, Trinidad Zaragoza nació en San Juan de Nieva (Castrillón), pero Tapia de Casariego siempre fue su hogar. De joven trabajó en una de las fábricas de pescado de la villa, pero por lo que más la recuerdan en el concejo es por su labor como secretaria del Juzgado de paz de Tapia y también por estar durante años al frente de la biblioteca municipal.

S. A.

Eloísa Cortina era una conocida y querida comerciante de Pravia. Nació en Corias en 1932 y de muy joven fue a vivir a Peñaullán para trabajar, donde conoció a su marido, Eduardo. Juntos adquirieron la droguería La Maravilla, que después cambiaron por la venta de electrodomésticos y regalos, aun en activo. “Era muy sociable, habladora y nunca tenía una mala cara para nadie”, recuerda su hija. El matrimonio tuvo dos hijos y Eloísa disfrutaba ahora del cariño de estos y de dos nietas. Gran cocinera, famosas eran sus croquetas y guisos, también su sonrisa contagiosa, con la que llenaba de alegría a la familia. Estaba muy unida a sus tres hermanas y cada jueves salían a comer y pasear. En los últimos tiempos luchó contra un cáncer “con dignidad y fortaleza” y sin perder sus ganas de ponerse guapa. Eloísa era afable, habladora y muy buena persona. Así será recordada por los suyos.

J. VIVAS

Natural de Puente d’Arco (Laviana), Celestina Fernández, que falleció a los 89 años, fue una luchadora toda su vida. Lo recuerda su hijo, Vicente Barbón, presidente de la Fundación Emilio Barbón: “Quedó viuda muy pronto con tres hijos que mantener, una de 9 años, yo que tenía 4 y otro de 10 meses, con una pensión ínfima, y salió adelante como pudo”. Así, Celestina se dedicó a vender fruta y carne por los pueblos. También estuvo trabajando de camarera en el restaurante lavianés La Pomarada. Se casó por segunda vez a finales de los años sesenta, teniendo una hija más de este segundo matrimonio. “Era una mujer muy risueña, muy buena persona y querida; como no hubo funeral, el coche fúnebre hizo un recorrido por su pueblo porque los vecinos querían darle un último adiós, aunque fuese desde la puerta de su casa”, señala emocionado Vicente Barbón.

J. VIVAS

La comunidad educativa del colegio Sagrada Familia de El Entrego, en San Martín del Rey Aurelio, perdió a una de sus educadoras más especiales, sor María del Carmen Naranjo, que falleció en su retiro leonés. Cuentan en el centro que “dedicó toda su vida a la enseñanza y formación de los niños y jóvenes, realizando esta labor en varios centros”. La religiosa apostó siempre, como Hija de la Caridad, “por la formación y transmisión de los valores evangélicos, tanto en las clases como en las celebraciones, que preparaba con esmero y entusiasmo”. Así, destacaban sus aptitudes para realizar actividades muy variadas. Daba clases de Matemáticas, Geografía y Música, pero también ensayaba con el coro y daba clase de mecanografía. Para sus conocidos, “sor Naranjo no ha muerto realmente, porque sigue viviendo en el recuerdo y el cariño de todas las personas con las que se cruzó”.

Félix VALLINA

Dicen sus amigos y familiares que Tomás de Diego y su esposa, María Dolores Cimadevilla –más conocida como Loli–, eran un matrimonio “ejemplar”, que no se separaban nunca y que su amor permanecía tan fresco como el primer día a pesar de tener 86 y 84 años, respectivamente. Solo consiguió separarlos el coronavirus, que se los llevó a ambos con tan solo una semana de diferencia. Él falleció el pasado día 28 de marzo y ella siete días después. Como legado dejan una bonita historia de amor de más de 55 años.

Tomás y Loli se conocieron en el bar que regentaba el exfutbolista Javier Artabe en la calle San Bernabé. Por aquel entonces era un sitio de moda y Tomás era muy amigo del que fuera jugador del Real Oviedo. En cuanto vio entrar a Loli por la puerta se quedó prendado y supo que aquella iba a ser la mujer de su vida. Acertó de pleno porque jamás volvió a separarse de ella. “Era un matrimonio ejemplar, el suyo era un amor incondicional”, insisten quienes les conocían. Tomás de Diego era un hombre muy conocido en Oviedo. Era vasco de nacimiento, pero llegó a la ciudad muy joven desde San Sebastián para empezar a trabajar en el Centro Farmacéutico Asturiano. Después se fue al extranjero y estuvo en Suiza y Alemania, pero regresó a Asturias y se quedó para siempre al enamorarse de la que, después, fue su mujer. Hasta su jubilación trabajó como celador en la antigua residencia Nuestra Señora de Covadonga. “Era muy deportista y cantaba como los ángeles”, dice su hermana Charo de Diego. Loli también era conocida en la ciudad, sobre todo porque estuvo mucho tiempo al frente del salón de arte Carmen de Diego, un negocio familiar situado en la calle Covadonga que llegó a tener mucho renombre. Hasta que sufrió un infarto cerebral, era habitual verla pasear por el Naranco junto a Tomás.

P. P. / P. FERNÁNDEZ

Emilio Arenas tuvo una vida de novela. Nacido en Camás, un pequeño pueblo de apenas 116 habitantes de Cabranes, fue uno de tantos asturianos que emigró a México, donde ya residían su padres, en busca de una vida mejor. La encontró junto a su cuñado, Luis Nozaleda, con quien inició su despegue empresarial.

Arenas, fallecido a los 89 años en Gijón, fue cofundador de las conocidas Bodegas Enate y estuvo en los orígenes del que fue un gran gigante inmobiliario, el grupo Nozar.

Regresó en los setenta a España. Se afincó en Gijón, pero nunca dejó de volver a Camás. Tino Costales, el presidente de la junta vecinal de la localidad, recuerda que todos los años mandaba décimos de lotería para que jugasen todos los vecinos. Su implicación con sus paisanos fue máxima. Por ello, un monolito en la plaza del pueblo recuerda su figura, así como su cariño y empeño en velar por el bien de su pueblo.

Deja por tanto tras de sí unos gratos recuerdos de su bondad entre los vecinos de su tierra natal. “Era muy buena persona y muy buen vecino. Ayudó a Cabranes en todo lo que pudo”, remarca Tino Costales, presidente de la junta vecinal de Camás. El cofundador de Bodegas Enate y del grupo inmobiliario Nozar se asentó en Gijón unas dos décadas después de haber cruzado el charco, pero siempre mantuvo el vínculo con su concejo natal: Cabranes. De hecho, su familia donó una talla de la Virgen de Guadalupe a la capilla de Camás y él ayudaba económicamente en todo lo que se necesitase.

“Era el más humilde del pueblo, no se daba importancia en nada. Hay otra gente que teniendo la misma posición que él no hace tanto por su pueblo”, ensalza Montserrat Fernández, presidenta de la comunidad de aguas de Camás, un pueblo ahora triste al decir adiós a Arenas.

J. VIVAS

Francisco Álvarez de la Campa, de 84 años, era el decano de los abogados de Mieres. Natural de La Pasera, apasionado de su profesión, tenía la consideración de “maestro” entre sus compañeros. Su pasión por el Derecho hizo que siguiese vinculado a la profesión, incluso después de haberse jubilado. “Era un hombre elegante, distinguido, conversador, intelectual de pensamiento avanzado y, sobre todo, buen compañero”, dicen los que le conocieron y le trataron. Y es que se dedicó a “enseñar a muchos” cuando empezaban en la abogacía en Mieres. Álvarez de la Campa estaba especializado en Derecho Civil, llevando numerosos casos relacionados con tierras, propiedades o asuntos de familia, entre otros. Junto al Derecho, sus otras pasiones eran el cine y la literatura.

J. VIVAS

Ceferino Fernández Orviz, “Ferino”, de 45 años, era funcionario de la Unidad de Intervención Policía con base en la Jefatura Superior de Policía de Asturias. Natural del valle de Santa Bárbara, en San Martín del Rey Aurelio, la muerte le cogió dos semanas después de ser padre. El agente fue al colegio El Parque, de Blimea. Actualmente residía en El Entrego, y tenía casa en Gijón. Llevaba años en la UIP (los “antidisturbios”) y había participado en operaciones importantes, como la “Copérnico” en Cataluña. El fútbol era su pasión: jugaba en la Peña Pachín, un equipo de aficionados de San Martín del Rey Aurelio desde hacía más de veinte años.

L. BLANCO

Emilio García Acebal se despidió de este mundo el 22 de abril de manera inesperada a los 78 años tras tres semanas luchando contra el coronavirus en la UCI y dejando un gran vacío para sus allegados. Avilesino de nacimiento, pero residente desde hace muchísimos años en Oviedo, vivió primero en Bermúdez de Castro con su madre hasta trasladarse a Ciudad Naranco con su mujer. “Estaba entregado a la familia y daba todo por sus nietos”, señala Begoña, hija del que fuera conocido jefe de ventas de varias empresas en las que también dejó huella. “Sus empleados le adoraban”, comentan quienes le conocían. Siempre servicial, salía por la mañana a hacer recados y tras la jubilación los suyos fueron su gran pasión. “Era un gran aficionado a la radio”, añade su hija.

L. BLANCO

La llama de Herminio Fernández se apagó esta semana tras una larga lucha por seguir viviendo y sentando cátedra en el turismo. El fundador de Autocares Mino y la agencia Minotours se fue a los 80 años con la satisfacción de crear de la nada una empresa que llegó a tener 19 empleados y la preocupación por los sinsabores que atraviesa el sector a consecuencia de la crisis sanitaria. En los años 70 fue pionero impulsando el turismo de esquí, primero a Pajares y posteriormente a los Alpes, y sus hijos lamentan no haber podido despedirle como se merecía.

J. M. R.

Se fue sin presentar su último libro. Chema Castiello Costales, uno de los impulsores de la pedagogía alternativa en el Principado, falleció el pasado martes, a los 68 años de edad, a causa de la ELA (esclerosis lateral amiotrófica). “Un guaje de barrio”, en el que rememoraba su infancia en el gijonés barrio de El Bibio, tenía fecha para su presentación en el Club LA NUEVA ESPAÑA de Gijón, pero tuvo que aplazarse debido al coronavirus y ya nunca pudo llegar a hacerse. Maestro por vocación y con inquietudes políticas desde muy joven, Chema Castiello fue un comprometido activista en la izquierda gijonesa ya desde el franquismo y posteriormente en el sindicalismo y en movimientos sociales, como los pacifistas y, en especial, los relacionados con la promoción de la pedagogía alternativa. Fue uno de los fundadores de dos grupos de pedagogía y didáctica crítica que nacieron vinculados al Ateneo Obrero de Gijón.

L. BLANCO

Fernando Segura era, según su familia, “un amante de las pequeñas cosas de la vida”. Jocoso, en ocasiones hasta socarrón, pero muy cariñoso estaba, a sus 71 años, cargo de vitalidad. Fue en un viaje del Imserso a Huelva donde contrajo el virus junto a otras tres personas. Pasó un mes en la UCI_del HUCA, pero sus allegados se consuelan con que al menos no sufrió. “Estuvo la mayor parte del tiempo profundamente dormido”, apuntan. Director de recursos humanos de una importante industria de Lugones hasta su jubilación, dejó huella en todo aquel que le conoció, especialmente una familia que jamás olvidará su discreta despedida._“Nos abrazamos mi hermana, mi madre y yo y fue muy emotivo”, relata emocionada Ana Segura, hija de este ovetense nacido en Gijón.

J. M. R.

Su humor socarrón, tan típico de su Tineo natal, duró hasta el final. Javier López Guerrero, “Javi Guerrero” entre los seguidores del cómic en Asturias, falleció el pasado jueves, a los 53 años de edad. No pudo superar las secuelas de los dos ictus que sufrió, el último hace un par de años. Pero nunca perdió su forma de ver la vida, que tan bien representaba en sus cómics. Divertido, se tomó la libertad de escribir su propia esquela “para que no me pongan pijadas”. En ella aseguraba que su vida “estuvo relativamente bien. Casi mejor a partir de 2010, con mi Lucía –su pareja–, mis amigos nuevos, mi jubilación por ictus, mi intensa actividad creativa”. Guerrero recuerda en el escrito cómo “de guaje me apetecía ser famoso y casi conseguí ser famoso de pueblo y cantamañanas de red social”, para terminar despidiéndose: “Acordaos de vez en cuando de mí, leyendo alguna cosa mía en el váter”.

Inés MONTES

José María Vázquez Moreno (“Azpiri”) falleció el pasado lunes a los 86 años. El corazón le falló a este farmacéutico de vocación durante un confinamiento en el que el estado de alarma le obligó a dejar de caminar por el paseo de la playa de Salinas como había hecho diariamente durante los últimos años. Durante décadas y hasta su jubilación, José María Vázquez regentó la farmacia de la calle Príncipe de Asturias de Salinas, que actualmente administra su hija María Vázquez Provecho, y fue inspector de control y calidad del agua.@@@Hijo, hermano y padre de farmacéuticos, José María Vázquez nació en Oviedo, donde su padre, impulsor del Real Oviedo, regentaba también una botica. Estudió en la Facultad de Santiago de Compostela y su primer destino tras concluir los estudios en la Universidad estuvo en Quirós. Después se trasladó a Salinas, donde regentó la farmacia hasta su jubilación y donde vivía con su familia.

L. BLANCO

José Fernández era un ovetense de pura cepa al que una grave enfermedad se llevó por delante a los 79 años esta semana. Empresario reconocido del sector de la distribución, desde su retiro hace una década dedicaba el tiempo al golf, a pasear por Verdicio y, sobre todo, a su familia. Padre de tres hijos y abuelo de cuatro nietos, su corazón dejó esta semana de latir en su vivienda de la avenida de Galicia de Oviedo y, a pesar de todos los avatares de la situación actual, dos de sus hijas, residentes en Madrid, pudieron llegar a tiempo para despedirle en la intimidad.

Eva SAN ROMÁN

Fue la nieta favorita de la marquesa de Argüelles y a lo largo de su vida “todos la quisieron” porque así se lo ganó, “siempre tenía una palabra agradable y un gesto de cariño”. Cuenta su sobrina, Magdalena Fernández-Peña, que María del Carmen Bernaldo de Quirós “deja una huella imborrable, un vacío que nadie ocupará”. Había nacido en 1921 en Madrid, pero su vínculo con Llanes ha hecho que en el concejo sientan su pérdida con dolor. Allí la recuerdan como una fiel devota de la Magdalena y creyente convencida. Pero además, como una mujer “dulce, simpática, generosa y caritativa”. Priorizó a las personas antes que a los títulos nobiliarios que poseyó junto a su marido. Fue presidenta de la Cruz roja en Sevilla y dama de la condesa de Barcelona. Con ella se va “un testigo de momentos importantísimos de nuestra historia”, pero sus seres queridos despiden “a una muy buena persona”.

J. VIVAS

Natural de la localidad lenense de Casorvida, Matilde Vela era muy conocida por todos los asturianos que bajaban a la Meseta a través del puerto de Pajares, ya que regentó junto a su marido Casa Maragato, en Busdongo (León), pueblo en el que residía desde el año 1959. Falleció a los 85 años, y aunque llevaba mucho tiempo jubilada, siguió ayudando en el negocio familiar a su hija, Teresa del Campo, cuando podía. Del Campo recuerda de su madre que “siempre estuvo trabajando y se decía a sí misma que había pasado de buena a tonta, nunca criticaba a nadie y se llevaba bien con todo el mundo”. Tampoco abandonaba el amor por su tierra. “Siempre que podía bajaba a Pola de Lena”, señala su hija.

J. VIVAS

Muchos lo conocían como “Guillermo el de la Caja”, y es que Guillermo García, de 70 años, estuvo trabajando en la entidad bancaria de El Entrego la mayor parte de su vida. Sin embargo, su pasión era la música, como explica su amigo Arsenio Fernández-Nespral, con el que cofundó, primero, el Ochote San Andrés (en la foto, Guillermo, a la derecha, en 1974) y, más tarde, el Coro San Andrés. “Era un tenor de voz muy dulce y tenía mucha afición a la música, sobre todo la coral, además era muy afable”, recuerda.

David ORIHUELA

Juan Manuel Solís Santiago no soportaba la playa pero amaba el mar. Solo su nieta Lucía logró que pisase la arena, pero nadie impedía que todos los días de verano nadase desde Luanco hasta la Isla del Carmen, y para cerrar la temporada, la travesía se alargaba hasta Candás. “Juan el Negro”, como se conocía popularmente a este hombre de piel morena, falleció el martes en el HUCA. Había luchado durante más de un año contra una enfermedad que se lo llevó en el peor momento, en el que su esposa, Margarita Álvarez, no le pudo despedir. El comerciante ovetense nacido en Gijón era propietario de El Antiguo Iriarte, conocida tienda de moda en el Oviedo antiguo que regentan sus hijas Sandra y Vanessa.

Inés MONTES

Román Amador Cañada falleció a los 91 años después de una vida dedicada a la Guardia Civil y a su familia. Sus tres hijos y cuatro nietos no han podido despedirlo como se merecía este hombre muy apreciado entre los guardias que lo conocieron. Nació en Salamanca, pero su vida profesional la realizó casi toda en Asturias, primero en Gijón y luego en San Juan de Nieva. Residió en Avilés. El coronavirus lo atacó en Cangas del Narcea, donde pasaba el confinamiento en casa de una de sus hijas. Román Amador recibió uno de sus últimos reconocimientos de la Guardia Civil el día de la Virgen del Pilar, patrona de la Benemérita, en 2016, cuando le fue entregada una distinción, junto con otros jubilados, de manos del entonces capitán de Avilés, Mariano Revuelta, en el cuartel de Bustiello.

A. M. SERRANO

Francisco Pérez Fernández fue un luarqués muy querido y valorado. Sus vecinos echarán de menos sus sonrisas, su cercanía y sus bromas. Paco, como era conocido, empezó a trabajar siendo un adolescente en una zapatería de Luarca. Más tarde, se empleó en la fábrica de Nestlé y una vez cerrada esta pasó a regentar el bar Estación de Luarca, entre 1995 y 2008. Como músico, dejó su impronta en la banda “La Lira” de Luarca. La tienda que abrió su esposa y que hoy lidera uno de sus hijos, Telvy, fue otro de los lugares donde se sintió feliz e hizo amigos.

Roberto F. OSORIO

Los quirosanos lloran la pérdida de Jesús Fernández García, “Susi, el de la línea”. Estuvo más de treinta años de chófer de los autobuses Álvarez González, con línea regular en los Valles del Oso, Riosa y Morcín. Murió a los 87 años en Oviedo, donde estaba ingresado. Natural de Rano (Quirós), de joven trabajó en las minas de carbón y después se enganchó a un volante que no soltó más. Estuvo más de treinta años realizando varios viajes diarios desde Quirós a Oviedo y viceversa, en aquellos autocares amarillos, llenos de gente, que tardaban hora y pico en hacer el recorrido. Susi peleó con aquellas carreteras infernales, estrechas y llenas de curvas. Era el símbolo de otros tiempos, quizás más felices. Uno de sus hijos, Luis, hace ahora la ruta.

Miguel Ángel García Sandianes no se separaba de sus dos hermanas. “Ni para ir al baño cuando era pequeño”, recuerda Pilar García. Le echan de menos, pasaban mucho tiempo juntos. “Desde críos hasta ahora siempre estábamos los tres. Nos íbamos de vacaciones juntos y convivíamos a diario”. García Sandianes era poleso, allí nació y vivió hasta los 47 años -casado y con una hija de 12 años-, cuando un repentino infarto se lo llevó por delante cuando practicaba su mayor pasión, el ciclismo. “Primero hizo fútbol, pero cuando ya era más mayor y decía que no podía estar a golpes se enganchó a la bici, tenía una colección y muchos amigos en las grupetas”. También le extrañará su hija, con la que siempre veía al Sporting.

A. R.

Es posible que en todo el concejo de Gijón nadie soltara risotadas más grandes, ni diera besos más sonoros, ni achuchones más asfixiantes que los que antaño ofrecía José Ramón Rubiera Acebal. Monchu o Monchín era el primero que daba el recibimiento a conocidos y desconocidos cuando se llegaba a su casa, al Bar Rubiera de Baldornón, una de esas tiendas-chigre que tanto se necesitaron en los pueblos. Monchu, que solo era “Ramón” para su hermano Pepe Luis y su cuñada Loly, nació con una gran discapacidad psíquica que le dejó en la niñez toda la vida, casi siempre feliz menos cuando pasaba temporadas enfadado con el mundo y tenía arrebatos de órdago. Enseñó a todo su entorno la letra pequeña de eso que se llama integración, que en los pueblos es casi lo más natural del mundo, y también la riqueza impagable que supone una familia que cuida. El último domingo de la fase 0 del confinamiento en Asturias José Ramón Rubiera falleció sin haber tomado nunca más medicación que alguna aspirina. Y en los mensajes de condolencia a su familia muchos se acordaron de aquellos enormes achuchones que daba cuando quería. Monchu no creció nunca pero lo cierto es que le faltó un día para cumplir 77 años.

José Luis Álvarez, conocido aeromodelista en Gijón y toda Asturias, falleció el día 9 a los 57 años, tras recaer del cáncer que padecía desde hacía años. Fue el impulsor del Open de Asturias, un torneo que creó él mismo en 2008 y que se convirtió en una referencia mundial por su organización. Además, fue durante años el presidente del Club Planeador de Gijón, que volaba en la Campa Torres y al pie del cementerio de Candás, en función de las condiciones meteorológicas. En su vida profesional, Álvarez fue ingeniero de minas y ocupó altos cargos en la antigua explotación de La Camocha. Su pasión era el aeromodelismo, una labor que desarrolló a la perfección, no solo en labores de intendencia sino también in situ.

La muerte a los 53 años de Begoña Martínez Argüelles supuso un duro golpe para toda la Sanidad de la región, que perdía a una mujer “luchadora, entusiasta, con vocación de servicio y ganas de vivir”, víctima del cáncer. La sanitaria gijonesa, doctora especialista en Medicina Preventiva y Epidemiología, se ganó el respeto de todos en sus distintos puestos de responsabilidad. Fue directora médica en el Hospital de Jove, gerente única del área sanitaria de Avilés y jefa del servicio de Calidad y Programas de la Dirección General de Prestaciones Sanitarias, hasta recalar como directora general de la empresa de ambulancias Transinsa. El suyo fue uno de los primeros funerales que se celebró en la región con la desescalada para despedir a “la médica contra la adversidad”.

El veterano corredor de seguros Rafael Friera falleció el pasado día 8 a los 92 años tras una carrera larga y brillante. Fue un hombre “elegante, cortés y respetuoso”, según lo definían sus conocidos, pionero en Gijón al crear la primera correduría de seguros en 1946 bajo el nombre de Seguros Friera Agencia Técnica. Un negocio familiar en el que continúa uno de sus hijos, bajo el nombre I-NSURE Brokers Correduría de Seguros. Aficionado a la natación y a la magia, fue fundador del Grupo Mágico Gijonés, surgido de una tertulia en el Café Dindurra en los años ochenta. Estaba casado con Eva Acebal y la familia era su principal pasión: cuando el matrimonio celebró sus bodas de oro también bautizaron a un nieto.

Se fue sin hacer mucho ruido, pero rodeado de los más queridos, a pesar de las restricciones derivadas de la crisis sanitaria. La llama de Luis Bobis, el que fuera profesor “justo y cercano” de los colegios de San Juan de Oviedo y San Francisco de Villaviciosa, se fue de este mundo el 26 de abril en su casa de San Claudio (Oviedo) a los 94 años de edad tras una larga y penosa enfermedad. Casado, padre de dos hijos y abuelo de tres nietos, era natural de Aller, pero llevaba ya muchos años afincado en Oviedo. Sus dos grandes pasiones eran la Santina de Covadonga, a la que visitaba todos los años, y el Sporting de Gijón, al cual seguía desde territorio carbayón. Dejó huella en varias generaciones de alumnos.

Se fue todavía joven y Arriondas llora su partida. Falleció Miguel Ángel Aramburu, amante de la cultura y empedernido cinéfilo, que durante más de dos décadas acercó el séptimo arte a los parragueses con una amplia y variada programación de películas en el cine en la calle. Fue todo un agitador cultural al que una traicionera enfermedad segó la vida. Aramburu estaba ligado a uno de los llagares más antiguos de Asturias, Sidra Basilio. Allá, en el año 1978, comenzaba a proyectar filmes de carácter multigeneracional y de suma calidad. Su objetivo, logrado con creces, era ofrecer un cine social para todos los públicos y, además, de forma gratuita, sin ningún tipo de contraprestación, lo que le hizo recibir el premio “Fayuela” en 2015.

Jesús Costales García, Chus para sus amigos, siempre tenía un motivo para sonreír. Esa alegría se truncó a los 44 años en un accidente laboral, el pasado martes. Falleció tras quedar atrapado al volcar la carretilla elevadora de gran tamaño con la que trabajaba en la empresa Windar, en unas instalaciones que el grupo Daniel Alonso tiene alquiladas a Arcelor Mittal. Era natural de Luanco y un hombre extrovertido y alegre que siempre tenía una sonrisa en su cara. “Era la alegría del vestuario”, decían sus compañeros de trabajo, que le conocían como “Patronín”. Era aficionado al fútbol, en especial al Barcelona y al Sporting.

Carlos Vázquez tenía 59 años, era avilesino y ejercía en el HUCA, en Oviedo, como anestesista. La repentina muerte del doctor Vázquez por un edema cerebral cuando trataba de recuperarse de una infección generalizada dejó consternada a la comunidad sanitaria. Carlos Vázquez era, según sus allegados, un amigo de sus amigos: “Siempre estaba cuando se le necesitaba”. Era también un enamorado de su familia, y de un país, Francia, donde soñaba con disfrutar de su jubilación. “Era una persona amable, simpática, seria, pero con fino sentido del humor, y gran conversador, con una voz radiofónica que invitaba a escucharle durante horas”, decía su amigo Herminio González, oncólogo. “Carlos deja un hueco difícil de llenar”, agregó.

Con 92 años le llegó el final a María Rosa Yudego Martín, una mujer avilesina de adopción que llegó a La Texera desde un pequeño pueblo castellano hace más de seis décadas. Su familia la despidió esta semana en el tanatorio de Avilés, en el que fue el primer funeral celebrado en la ciudad en la fase 1. Al acto oficiado por David Cuenca asistieron sus tres hijos, Alfredo (”Fredi”), Antonio y Ángel García, las parejas de éstos y sus cuatro nietas. Diez personas en total, todas con mascarilla. “Le llegó su hora”, dijeron.

Muchos lo conocían como “Guillermo el de la Caja”, y es que Guillermo García, fallecido con 70 años, estuvo trabajando en la entidad bancaria de El Entrego la mayor parte de su vida. Sin embargo, su pasión era la música, como explica su amigo Arsenio Fernández Nespral, con el que cofundó, primero, el Ochote San Andrés y, más tarde, el Coro San Andrés. “Era un tenor de voz muy dulce y tenía mucha afición a la música, sobre todo la coral; además, era muy afable”, recuerda.

El corazón de José Daniel Carrillo dejó de latir el pasado 22 de abril tras un largo camino de batallas médicas. Natural de León, vivía en Oviedo, donde había trabajado como guardia civil hasta su jubilación a los 37 años a causa de una grave enfermedad psíquica, con la que logró convivir gracias a su carácter activo e intelectual. Estudioso de diversas materias, era aficionado al baile, impartía talleres de cuero y era el principal apoyo de su familia, especialmente de su mujer y sus dos hijas. Hace más de un año sufrió un ictus, los médicos no daban esperanzas de que sobreviviera, pero contra todo pronóstico se recuperó. El milagro no impidió sin embargo que las secuelas y el covid le causaran la muerte a los 57 años.

Víctor Salvador García, más conocido como “Viti”, fue despedido el pasado fin de semana a los 74 años de edad en la intimidad debido a las restricciones de la crisis sanitaria. Es catalogado por muchos como un histórico de los medios asturianos debido a su papel como regidor y ayudante de producción. En el centro regional de Televisión Española de San Esteban de las Cruces (Oviedo) pasó incontables jornadas, muchas de fin de semana, volcado en su profesión. Deja mujer e hijo y sus compañeros le recuerdan como un imprescindible en la sede de TVE en el Principado, pues aseguran que cuando no estaba el director los jefes de Madrid siempre pedían que le pasaran a él para darle instrucciones.

Te querré siempre mamá, allí donde estés ahora ❤️.

Mariano Álvarez Valdés, (2/OCT/1935 – 24/MAR/2020)

Natural de Jove, donde compaginaba residencia con el centro de Gijón, y donde se casó con Maribel (fallecida en 1989), con la que tuvo cuatro hijos. Teribel, José Mariano (fallecido) José Mariano (fallecido) y Mónica. Su trabajo en Moreda-Uninsa-Ensidesa y Aceralia, de la que llegó a ser Jefe de la Oficina Técnica, le llevó a participar en el diseño y construcción de muchas de las obras nuevas y reformas de la factoría asturiana, y que en sus años de retiro llegó a convertir en uno de sus hobbies. Su condición de socio del Sporting, CHAS, Grupo Covadonga y Club de Regatas, le hizo estar en constante contacto con gran parte de la sociedad gijonesa. Sus grandes aficiones eran el fútbol (sportinguista y barcelonista), el dominó y el mus, de los que era maestro, y en general los juegos de mesa con sus amigos y familiares.

Tus hijas, hijos políticos y nietos, Manuel, Beatriz, Santiago y Celia te envían un beso allá donde estés.

Seguirás leyendo y cuidándonos desde el cielo. Siempre estarás con nosotros. Te queremos. Tu familia.

Falleció en Arriondas el 6 de mayo de 2020

Te queremos mucho y estarás siempre con nosotros.

Tu luz y sonrisa me acompañaran siempre, nunca te olvidaremos.

No te pudimos despedir como te merecías, pero siempre te recordaremos. Tu familia

Nacida el 7 de marzo de 1927 en La Habana (Cuba), fallecida el pasado día 5 de abril de 2020 en una residencia en Gijón.

53 años. Te quedaba mucha vida por delante, pero te has ido en estos duros momentos. Siempre te tendremos presente en nuestros corazones, porque has dejado huella en todas las personas que hemos formado parte de tu vida, y en especial en la mía, papá, me has hecho mejor persona y me has inculcado tus valores, siempre estaré orgullosa de ti. Te recordaremos por tu bondad, tu generosidad, y sobre todo por tu cariño. Dejas en esta vida una hija, un padre, tres hermanos, sobrinos, primos, y demás familiares. Nunca te olvidaremos. Descansa en paz.

Livi, mi hermana y yo conseguimos nuestros títulos, tía y sobrinos, al mismo tiempo: el día que a los cuatro años tuvimos una pelea enorme por un flan. A día de hoy siguen en la pared de la cocina de los abuelos las marcas que mi tía dejó intentando vencer la apuesta: Serías capaz de romper un huevo de tres golpes? Otras marcas llevarán más tiempo en desaparecer.

Veterinario, médico y abogado.

Falleció el 11 de abril de 2020 a los 94 años.

91 años fallecida del 23 de marzo de 2020.

Te fuiste sola, eso era impensable, pero sucedió. La pena, la rabia, la angustia, se apoderó de todos los que te queremos que somos muchos, porque eras grande, eras fuerte, positiva, amable, generosa y cariñosa. Porque sigues sacando sonrisas a pesar del vacío que nos has dejado. Puedo decir muy alto ¡¡¡¡¡Gracias mamá!!!!. Y perdona por tener que dejarte ir sola. Para mi la MEJOR. te quiero, te queremos.

(Demués- Onís)

(Berodia de Cabrales)

De quien te conoció te hiciste querer, esperamos haber estado a tu altura.

Mamá, te fuiste sin poder despedirme de ti, si esto te llega al cielo, sabes que te quise muchísimo, y te echaremos mucho de menos , rezaremos por ti. D.E.P. Que Dios te tenga en su gloria.

(Gijón, 1959)

Javier llevaba una vida plena junto a todos sus seres queridos. Licenciado en Derecho, Director de Programas del Patronato Deportivo Municipal del Ayuntamiento de Gijón y Vicepresidente del Comité Asturiano de Disciplina Deportiva del Principado de Asturias.

Muy aficionado al futbol, socio de honor del Real Sporting de Gijón y especialmente a la pesca y el ski que practicaba junto a su familia y amigos.

Todos le recordaremos con su sentido del humor, su ironía guasona y su buena disposición y compromiso en todo lo que hacía y nosotras, su mujer y su hija, llevándole siempre en el corazón, intentaremos hacer lo que a él le gustaría: “sonreír, abrir los ojos, amar y seguir”.

(Carreña de Cabrales)

Falleció el 15 de marzo de 2020

Después de tanto luchar contra la enfermedad quiso el destino que fallecieras en estado de alarma y no pudiéramos despedirte como merecías. Descansa en paz.

Mamá, te tocó ser una dura sufridora porque así fue tu vida e incluso tu partida. Pero todos los que te queremos, sabemos que tu corazón era grande y tierno y ahí todos teníamos cabida. Siempre estarás con nosotros. Te echamos de menos.

Fuiste una gran madre que tuvo la pena de perder a su única hija antes de tiempo.Aunque siempre con esa pena, nunca perdiste la fortaleza hasta el final.Ese es el legado que nos dejas a tus nietos y biznietos.Gracias por ser la mejor abuela y mi madrina.

Te echaremos de menos.

(Barcena – Salas) Fallecido el pasado 22 de abril de 2020.

Te has ido. Para siempre. Se hace duro porque dejas un vacío inolvidable. Pero como alguien dijo alguna vez “sólo se muere cuando se olvida” y nosotros nunca te olvidaremos.

Gracias por tu sonrisa eterna y por tu amor y cariño incondicional.

Tu familia, te quiere.

Tino falleció el 2 de abril de 2020 con 88 años, después de una vida de trabajo y dedicación. Era conocido en Miranda por la realización de numerosas obras que se realizaron en el municipio, como la reforma, conservación y mantenimiento de la Iglesia. Además, fue presidente del Club más antiguo de Avilés durante más de 20 años, el Miranda C.F.

Falleció rodeado de algunas de las personas que más le querían. Tino era de esas personas que todo el mundo debería tener en su vida, de esas que dan todo sin esperar nada a cambio. Todo aquel que tuvo la oportunidad de conocerle sabrá la bondad y simpatía que transmitía y de la que era difícil no contagiarse.

¡Siempre estarás con nosotros!

José Antonio Larrea, para los amigos, José “el vasco”, José “el de Miguel”. En casa siempre serás papi para mi, el “ito” para el peque. Te fuiste como eras y como querías tu, sin molestar, dejando un vacío muy grande a todos los que te queremos. Un abrazo a ti y a tu mamá- Tu osito panda.

No has podido con el último golpe de mar. Pasas de la mar al cielo. Esa mar a la que dedicaste toda la vida y a la que tantas veces me llevaste en la infancia.

A la mar eterna como tú. Para todos nosotros ya eres eterno güelu.

Lo más triste en la vida es perder a alguien a quien quieres, pero te recuerdo y me lleno de gozo por todo lo que me diste mientras estuviste conmigo. Querida abuela, ganaste victoriosa la batalla de la vida, pero ahora me encuentro aquí llorando por tu partida. Sé que estás en un lugar mejor y sé que pase lo que pase tú no desaparecerás de mi corazón.

Descansa en paz Ita y dale un fuerte abrazo a Ito.

Faustino García González, conocido como Tino el Candasu, con orgullo llevaba este apodo. Hombre responsable y honesto con los demás y consigo mismo, al que no solo le importaba el qué, sino el cómo se hacían las cosas, por eso trataba de cuidarlas con detalle. Un apasionado de su familia, de sus amigos y del fútbol, de su U.D.Gijon Industrial, Aboño, Candás y Sporting.

Se nos fue “La grandeza de lo simple”, podríamos decir muchas cosas de ti, pero de la que quizás nos sintamos más orgullosos y hagamos más justicia siendo sencillos, que no simples: un hombre bueno has sido.

Tu familia jamás te olvidará, siempre presente Papá. Vuela alto

Nació, vivió y murió en Somió (Gijón) a los 88 años de edad.

(Benia de Onís)

(Benia de Onís)

Te has ido tan pronto que aun nos parece un sueño. Sabes que no lo hiciste sola, que ni un solo instante dejamos de estar contigo. Quererte fue tan fácil. Tu sonrisa, generosidad y el amor que nos diste hace que tu recuerdo sea inolvidable.

Oviedo, 1927.

Nuestra querida “Drina” o “Abue” (como así la llamábamos cariñosamente sus 7 nietos), nos dejó el pasado 13 de Abril tras no poder superar el azote de la pandemia en el Hospital de Cabueñes. Una buena mujer, cercana y sencilla. Siempre orgullosa de su origen asturiano y dedicada a su familia. El destino hizo que pasara gran parte de su vida en a Segovia, lugar al que se desplazó con el Abuelo Tino, y donde sus tres hijos trascurrieron parte de su infancia y adolescencia. A pesar de las dificultades de la vida, siempre mantuvo su buen humor, su vitalidad, y sus buenos sentimientos. Le encantaba viajar, cantar, e hizo hasta teatro. Son innumerables los buenos recuerdos de mis estancias en verano en su casa de Segovia. Mediados los 90′, retorna a su Asturias y se instala en el gijones barrio de La Arena, donde retomó la cercanía de la familia. Le encantaba la Playa de San Lorenzo, pasear por el Muro, el parque Isabel la Católica, la Feria de Muestras en verano… Era feliz en nuestra compañía y más en las celebraciones. Incontables e imborrables fueron las Nochebuenas, Reyes, Año Nuevos, cumpleaños, bautizos en su compañía y en los que tanto disfrutaba con las anecdotas familiares mas divertidas.

Sirvan estas palabras de su nieto Rubén para su recuerdo.

D. E. P. “Drina”.

Coya 7-8-1929 – Gijón 22-4-2020.

Un gran mecánico piloñés, buena gente y gran persona.

Desarrolló, toda su vida, una gran actividad en talleres mecánicos y de maquinaria pesada (primero en Infiesto, luego en Oviedo, Puerto Ventana y Gijón), hasta que se jubiló, pasando a mantener después una actividad constante de apoyo a sus hijos y a todos sus familiares y amigos. Siempre dispuesto a ayudar, siempre con sentido del humor, siempre pensando en positivo y discurriendo nuevos artilugios para resolver todo tipo de necesidades y situaciones. Pepe, desafortunadamente, nos dejó en estas fechas extrañas en las que no pudimos despedirle como lo que fue, una gran persona. No obstante, siempre lo recordaremos porque deja un hueco muy grande en nuestras vidas y de sus enseñanzas sus hijos y sus nietos podemos sentirnos orgullosos hasta el final. Su vida fue plena al lado de su querida Carmina y, aunque falleció durante la pandemia, no sufrió el contagio y pudimos acompañarle casi hasta el final. Tuvo una buena vida, no padeció la soledad maldita de esta época y fue muy querido. Descansa en paz y, allí donde estés, sigue contagiando a los que te rodeen de tu sentido del humor y buen hacer. Te echaremos de menos.

Para siempre en nuestros corazones.

Vivir en los corazones de la gente que te quiere no es morir, tu recuerdo permanecerá siempre entre nosotros.

Fallecido el día 26 de marzo de 2020 a los 73 años a causa del COVID-19.

(Asiego – Cabrales)

Fallecida el 21 de abril de 2020. Una enamorada de su Gijón “del alma”. Mujer luchadora y tenaz, siempre fuerte en los momentos difíciles, que toda su vida luchó por su familia y a quien debemos nuestros logros. Será imposible no pensar en ti, tu recuerdo nos acompañará siempre. Hasta luego, mamá.

Fuiste un padre cariñoso, ejemplo de honestidad, trabajo, dedicación y alegría de vivir.

Nos han robado el derecho a acompañarte y despedirte como te merecías, pero nadie podrá robarnos los momentos vividos a tu lado. GRACIAS por ser como eras, hemos aprendido de ti más de lo que imaginas. ¡¡SIEMPRE CON NOSOTROS!!

Una madre lo primero que pierde es su nombre, la bautizamos con uno más grande que es “MAMÁ”, es atemporal no conoce el tiempo da igual pequeño o grande siempre será MAMÁ.

Deposita en nosotros un amor tan infinito que no desaparece nunca, ni siquiera cuando se mezcla con otros amores.

Confunde su vida con la nuestra hasta tal punto que llora, ríe, discute y hasta se enfada siempre por y para nosotros.

Por ello para los demás no es importante saber quién fue cómo se llamaba, a qué se dedicaba.

Mi madre está en mí, en mi hermana, en su amor Emilio. Está en sus nietos David, Carolina, Emilio y Eloy hasta el pequeño tiene su misma nariz, en su bisnieta que ha visto crecer, en su yerno José para el que también ha sido MAMÁ. En cada paso que damos, en cada decisión que tomamos de una u otra manera está Mamá.

Lo que ya no van a estar son sus caricias, sus abrazos, porque pase lo que pase, quien venga o quien vaya ninguna te cura tanto el alma como ellas y sus besos.

Un beso que solo sepa hablar de ti.

Un beso que cierre de golpe la soledad,

que se apoye sobre la herida,

Un beso que conmueva a las estatuas,

que destroce la cordura,

que lleve tu nombre,

que hable de ti,

que salte de tu boca

hasta mi vida.

Un beso que venga hasta esta habitación

y nos deje al fin,

el futuro bien doblado

en los armarios del porvenir.

Uno con el que nos digamos todo

el beso que me debes,

el beso que te debo

ese beso

que nunca vas a darme

A nuestro querido esposo , padre y abuelo, te fuiste como viviste… discretamente.. sin hacer ruido… pero siempre te llevaremos en nuestros corazones intentando seguir tu estela.

Toda tu familia te echa de menos y te recuerda cada día.

(1945-2020) murió el pasado 4 de Abril en el Hospital de Cabueñes, a la edad de 75 años.

(Linares- Salas) Falleció el 17 de marzo de 2020.

Sentimos no haber podido despedirte como te merecías. No te olvidamos.

(Benia de Onís)

Querido Ángel hace ya más de un mes que no estás. Me acuerdo mucho de ti, fuiste un buen hijo, hermano y vecino, Un abrazo fuerte allá donde estés.

Naciste en tiempos difíciles de hambre y supervivencia, te criaste con lo justo y pronto te tocó empezar a trabajar duro, a pesar de ello eras una persona alegre, te caracterizaba tu buen humor, monologuísta conocido en todo el concejo de Colunga y alrededores, querido y apreciado por mucha gente, buen vecino, cariñoso, afable, callado y una gran persona.

Nos dejaste en un momento de la vida donde fuimos privados de estar junto a ti, quince días largos de agonía, sin poder darte una caricia ni nuestro cariño ni apoyo, tuviste una triste despedida en soledad, que ni tu ni nadie se merecía.

A pesar de ello nos quedamos con la alegría del tiempo que compartimos, de los buenos momentos que fueron muchos y sobre todo con la gratitud de haberte tenido en nuestras vidas.

Este es el legado que nos dejas Vicente, una perpetua sonrisa en nuestros corazones.

Nunca te olvidaremos.

Murió el 21 de marzo de 2020. Te fuiste silencioso y solo, pero tu alegría y ganas de agarrarte a la vida quedó con nosotros. Tu mujer e hijos.

(Puertas de Cabrales)

Siempre tuviste una palabra amable y sincera para aquel que lo necesitó . sin duda se nos fué la bondad personificada, te echaremos mucho de menos.

Fallecida el 29 de marzo de 2020 en el hospital de Cabueñes.

Fallecida el pasado día 17 de abril de 2020.

Tu familia no te olvida.

Has sido una madre ejemplar, una abuela cariñosa y una bisabuela entrañable. Te fuiste rompiéndonos el Alma pero en nuestro corazón vivirás para siempre.

Tu hijos y familia.

(Arenas de Cabrales)

Mamá tu virtud mas ejemplar ser la vida, cuánto nos quisiste , cuánto te queremos.

Fallecida Margarita Prada Vazquez(27-3-2020)

Dedicado a nuestra madre la mujer más maravillosa del mundo, que siempre estuvo ahí cuando alguien la necesitó. Estarás con nosotros, tus hijos, para siempre. Para el mundo eras una madre, para nosotros un mundo. Jamás te olvidaremos y te querremos siempre Mamá!!

Nos dejas un poco mas solos, te vamos a echar mucho de menos, te queremos Papá.

Fallecido el 18 de abril de 2020.

Siempre estarás con nosotros, te queremos.

Me brindan la oportunidad de poder escribir y plasmar en un papel, lo que pienso o sienta. Desde el dolor que se puede sentir tras perder un pilar de apoyo, una prolongación de mi misma, alguien con quien compartí cuarenta y siete años de lo sesenta y cinco que ahora tengo, quiero comenzar estas palabras, agradeciendo. Agradeciendo a todas y cada una de las personas, que de una forma u otra, desde la distancia, me han hecho sentirme arropada. Tanto a mí como a mi familia.La pérdida de un ser querido, con todo lo que ello conlleva, ya se hace dura y difícil en cualquier momento. En mi caso, en el caso de mi familia se ha hecho, aún más por la situación de confinamiento que todos estábamos atravesando. La falta de un abrazo, de un beso, de un compartir eso que tanto te duele y te desgarra por dentro hizo que el momento fuese aún más duro si cabe. Por eso, como no puede ser de otra manera, quiero dar las gracias, a todas esas personas, que con un mensaje, una llamada… han conseguido que este inmenso dolor se mitigue un poquito.

Ya nada volverá a ser igual, ya esa complicidad que nos ha unido volverá… porque esa persona con la que compartes la vida, de repente un día decide irse, y no volver más. Allá donde estés, debes saber, que toda esa gente, con la que creías contar, estuvo ahí, a la altura de las circunstancias. Por eso una vez más, GRACIAS.

Tus alas ya estaban listas para volar. Pero mi corazón nunca estaba listo para verte partir. Te quiero mucho papá.

(Bobia de Abajo – Onís) Pastor de profesión y corazón.Despediste muchos amigos, familiares y conocidos y ahora que tú te has ido en las circunstancias que nos encontramos, solamente cuatro te hemos acompañado.

(Zorrina – Salas)

Uno de los adioses más dolorosos es el adiós a una madre. No existen palabras para describir semejante dolor. Mi consuelo es que estuvo conmigo hasta el último momento y que no sufrió,me quedan muchas vivencias juntas y hermosos recuerdos,se que en el cielo ya disfrutan de su alegría, bondad y que esta con sus seres queridos que tanto añoraba. Te quiero mucho MAMA…

Te llevamos siempre con nosotros y te queremos.

De parte de tus hijas victoria y carmen y tu mujer mercedes, no te olvidaremos.

Muy agradecidos por todas las muestras de cariño y respeto recibidas, siempre permanecerá en nuestro corazón.

(Sirviella, Onís)

Falleció el 2 de mayo de 2020.

Tita Carmen, toda la gente que te conoció en Arriondas y allí por donde estuviste no te olvidaremos. Un beso enorme al cielo para todos los difuntos.

Falleció el 30 de abril de 2020.

Te fuiste en los peores momentos para poder despedirte. Tus hijos y nietos no te olvidarán.

Tu recuerdo siempre estará presente en nuestros corazones.

76 años, fallecida en el Hospital de la Cruz Roja de Gijón el 23 de Abril de 2020.

Te nos fuiste, dejándonos una gran tristeza, pero el mejor ejemplo de entereza,  lucha y fortaleza ante la enfermedad y el cielo se ha llevado a la más bonita de las estrellas. Quererte fue muy fácil,  vivir sin ti es difícil. D.E.P

Hoy queremos darte este homenaje todos los que te conocieron como los que no. Y de tus hijos, que siempre estarás con nosotros.

De lo que te trajo aquella dura guerra, sin padres presentes, haciendo una familia como propia que lo fue y hasta el día de hoy. Luego llegó la tuya, la que hiciste. Ecuánime, confidente, dulce, temerosa, perspicaz, decente, alegre, buena y feliz. Contenta.

Gracias por el privilegio de tenerte en nuestras vidas. Siempre te echaremos de menos. Te queremos mil, Sara.

Sara Jimena Fernandez Garcia falleció en el hospital de Barros (Langreo) a los 88 años y tras luchar con el Covid-19, en la noche del 14 de mayo de 2020.

«Nos despedimos» el 3 de Marzo de 2020.

In memoriam.

referencia:
afondo.lne.es

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