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¿Es más sano el poliamor que las relaciones monógamas?

Monogamia: ¿Está tu cerebro programado para la fidelidad?

¿Amor en exclusividad sexual o poliamor? La creencia popular afirma que la infidelidad surge porque “algo no va bien en la pareja” y tiene cierto sentido

Monogamia: ¿Está tu cerebro programado para la fidelidad?

viernes 29.07.2016

¿Amor en exclusividad sexual o poliamor? La creencia popular afirma que la infidelidad surge porque “algo no va bien en la pareja” y tiene cierto sentido; ¿qué necesidad tiene una persona enamorada y satisfecha de buscar fuera de casa lo que ya tiene? Muchas veces hemos escuchado que las relaciones plurales o abiertas son “antinaturales”, pero, ¿qué opina la ciencia sobre esto? ¿Son las relaciones en exclusividad sexual intrínsecas a nuestra naturaleza o son un mero cuento de hadas?

Se suele creer que la monogamia es algo natural en el ser humano, todos buscamos nuestra media naranja y, cuando la encontramos, esperamos que el enamoramiento se mantenga inalterable a lo largo de toda nuestra vida, pero la cuestión es ¿está nuestro cerebro programado para la fidelidad sexual? ¿Puede alguien enamorado sentirse atraído sexualmente por otra persona?

Belén Tomé Ayala, psicóloga especialista en investigación y divulgación científica en CogniFit, ha trabajando en el sector salud-investigación y en el área de evaluación y estimulación cognitiva.

En este artículo responde a nuestras dudas.

Por Belén Tomé Ayala

La infidelidad y la fidelidad se han investigado mucho; algunas estadísticas defienden que alrededor del 60% de los hombres y el 40% de las mujeres que mantienen relaciones monógamas son sexualmente infieles y, normalmente, estas aventuras se ocultan, tanto a la pareja como a la sociedad.

Otros estudios, entre ellos uno publicado por la American Sociological Associaton, han demostrado que la infidelidad no está directamente relacionada con la insatisfacción del día a día.

Debemos entender que las relaciones ya no son como hace tiempo,  y tienen cabida formas más abiertas de amar.

Vamos a mirarlo desde este punto de vista: ¿Cuántos años tiene nuestra civilización? ¿Y cuántos años lleva instaurado este moderno modelo de matrimonio basado en el amor y la “realización” personal? Parece que menos de 200 años, ya que hasta esta fecha, las relaciones monógamas no eran más que una forma de supervivencia o de “negocio” que buscaba preservar la riqueza de las familias.

Hace dos siglos, era prácticamente imposible vivir individualmente, pero hoy sí lo es. Por primera vez, el matrimonio y las relaciones centradas en la monogamia no son necesarias, por lo que podríamos considerar que con este modelo de monogamia basado en el amor romántico estamos viviendo una especie de experimento social. Si el matrimonio actual está basado en algo tan frágil y variable como el amor romántico, ¿no podríamos asumir también que es inestable?

Nuestro cerebro no entiende la atracción sexual y el amor como un “todo”. Diferentes estudios han probado que los circuitos neuronales que activan el deseo sexual se encuentran en una región del cerebro llamada “ínsula anterior” y, otro mecanismo diferente situado en la “ínsula posterior” es el que, de alguna forma, responde a los sentimientos del amor y nos permite seleccionar a la persona con la que queremos “comprometernos”.

Nos han contado que, en una relación de pareja, el deseo sexual y el enamoramiento van siempre de la mano, pero la realidad es que nuestro cerebro tiene dos detonantes diferentes para cada uno de ellos.

Helen Fisher, una de las antropólogas que más ha investigado sobre la bioquímica del amor, examinó el cerebro de diferentes parejas: unas en fase de enamoramiento, y otras estables o consolidadas/comprometidas. Estos fueron los resultados:

Algunas personas pueden sentirse desilusionadas al percibir cómo la pasión sexual decae a medida que la relación avanza. Y ven en la infidelidad una forma de recuperar “la chispa” y experimentar de nuevo esa euforia sin romper esa relación sentimental estable en la que se es feliz.

Con el sexo liberamos dopamina y esta sustancia tiene la capacidad de producir experiencias de placer mucho más intensas de las que nos proporcionan las conductas típicas de nuestro día a día.

Es probable que la búsqueda de activación de este sistema de recompensa esté relacionada con la infidelidad. De hecho, investigadores de la Universidad de Binghamton, Nueva York, revelaron que los receptores de la dopamina (DRD4) podrían ser la causa de la infidelidad.

Y es que las cosas han cambiado mucho en pocos años. En el mundo actual, estamos acostumbrados a satisfacer de forma rápida y certera nuestras necesidades. Nuestra sociedad está muy centrada en el individualismo, en la libertad y realización personal. Hoy en día, elegimos nuestros amigos, nuestra carrera, tenemos acceso a internet, viajamos, vivimos en grandes ciudades, vamos a la universidad y solemos tener diferentes parejas hasta que damos el paso de contraer matrimonio… ¿Por qué, aunque tengamos una relación sentimental estable, vamos a renunciar al placer que genera mantener relaciones sexuales con personas nuevas?

Aunque la monogamia y el amor en exclusividad sexual sigue siendo la conducta que tiene más seguidores, cada vez más personas defienden o practican otra forma más abierta de entender las relaciones sentimentales. Y aparecen nuevas tendencias que proponen un modo diferente de entender la fidelidad. Uno de ellas, es el poliamor, un modelo de relación de más de dos personas al mismo tiempo, en la que se vive el amor y el compromiso de forma más abierta y consensuada.

Las relaciones no son como el cuento de hadas que una vez nos contaron. Entonces: ¿por qué nos empeñamos en negar la evidencia? ¿El sexo tiene siempre que implicar amor? ¿Tiene el amor que implicar siempre fidelidad sexual a una única persona? Parece que el futuro puede apuntar hacia a unas relaciones sentimentales más abiertas. Nuestro cerebro no está programado para la fidelidad sexual porque es posible que se trate de un condicionamiento cultural modificable.

Poliamor, una opción que gana terreno: Poliamor: ¿es posible enamorarse de varias personas a la vez?

Cada vez más personas cuestionan el mito del amor romántico y exclusivo. ¿Va la monogamia camino de convertirse en algo anticuado?

Poliamor, una opción que gana terreno: Poliamor: ¿es posible enamorarse de varias personas a la vez?

La actriz Melani Olivares se declaró en una entrevista reciente poliamorosa y bisexual. La intérprete de ‘Aída’ habló con naturalidad de su vida sentimental y reconoció que actualmente tiene dos parejas, un hombre y una mujer. El poliamor, como alternativa a los conceptos heredados de pareja, celos o fidelidad, gana terreno hoy en día, ya que los ‘millennials’ y los académicos cuestionan cada vez más el mito del amor romántico y exclusivo. ¿Va la monogamia camino de convertirse en algo anticuado?

Si preguntamos en la calle, seguramente bastante gente estaría de acuerdo con que vivimos en una época en la que la sexualidad es cada vez más abierta y diversa. Cada vez nos sentimos más libres de expresar, de desear, de conocer y también de vivir nuestra intimidad como realmente queremos vivirla. Pero además de lo referente a la sexualidad como tal, se le está dando voz a la diversidad en las relaciones de pareja, que lejos de ser algo nuevo, está ganando mucha visibilidad recientemente.

Se han hecho populares términos tan llamativos como las relaciones abiertas, estilo de vida ‘swinger’ y la anarquía relacional, pero hoy venimos a hablar de otro tipo de relación muy especial: el poliamor. Es por ello que esta semana contamos con la aportación de la psicóloga y sexóloga, experta en esta materia, Reyes López Losilla.

Para empezar, distingamos el poliamor del resto de relaciones (y de la infidelidad, dicho sea de paso). Se trata de una relación amorosa entre más de dos personas que conocen y consienten. Esto es, consiste en tener dos o más parejas presumiblemente estables, en una relación de compromiso e intimidad, en la que todas las partes saben que pertenecen a esta estructura y están de acuerdo. Es decir, no es lo conocido como una relación abierta, en la que, fundamentalmente, está permitido tener relaciones sexuales con otras personas, pero no lo está iniciar una relación formal.

Una vez hemos identificado qué es el poliamor, veamos las dudas que surgen más habitualmente:

-¿Puede alguien enamorarse de dos personas a la vez? Realmente, sí. Vivimos en un entorno en el que todo nos incita a construir relaciones amorosas en monogamia, es decir, sólo entre dos personas. Para ello, mediante películas, series, canciones o eslóganes, se nos da a entender que el amor verdadero es sólo hacia una persona. La cuestión es que este lo construimos, pudiendo ser con dos o más personas. La mejor prueba son aquellas personas que han tenido varios «amores de su vida» ¿quién no conoce a alguien así?

-Si esto me ocurre, ¿no significará esto que realmente no queremos a nuestra pareja, y por eso nos fijamos en otras personas? Tampoco debe ser así. Debemos tener en cuenta que somos seres afectivos y que queremos a muchas personas. El problema es que nos ponemos, muchas veces, una barrera mental que nos dice que según qué cosas sólo se pueden hacer con una persona. Aquí hay diferentes grados, desde una relación sexual a ir al cine.

-Si lo pruebo, ¿no me sentiré mal, con agobio y teniendo que elegir constantemente? Aquí no vamos a engañar a nadie, es muy probable. Ahora bien, ello ocurre en gran medida por todo lo ya expuesto, vivimos en una sociedad que no acaba de aceptar el poliamor. Por tanto, será difícil encontrar apoyo en los demás, ya sea porque no están de acuerdo o porque lo frivolizan («qué lista es esta persona»). Sin embargo, fijarnos en otra persona no supone traicionar a nuestra pareja. Si lo creemos así, es posible que, o bien ignoremos nuestros sentimientos hacia nuevas personas, o, por el contrario, rompamos nuestra relación en busca de una nueva.

Pero si nos atrevemos a ir un paso más allá y romper ese tabú, ¿qué podemos construir? ¿es realmente factible? No será fácil, pero ahí va la cuestión fundamental si queremos probar esta experiencia.

Nos referimos a la comunicación, que es la condición ‘sine qua non’ para que el poliamor pueda funcionar. De hecho, es la base para construir toda relación sana, aunque en una monógama suele ser más sencillo, ya que hay una serie de normas más o menos «comunes» a todas las parejas. Esto no deja de ser interesante de mirar, ya que hay muchas personas que no hablan de ellas, al darlas por hecho, produciéndose luego malentendidos y enfados. Incluso hay personas que sólo con quedar con otra persona a solas, incluso sin ni siquiera haberse besado, empieza a aplicar ese automatismo monógamo. Lo más interesante es hablarlo para que nadie se lleve a error.

Hecho ese recordatorio, en el poliamor es si cabe más importante, dado que hay unos cimientos que se deben tratar y construir paso a paso, al fin y al cabo, negociando. Por ejemplo, en la monogamia es común empezar a salir un tiempo, formalizar la relación, presentar a la familia, convivir juntos, casarse (si se desea), incluso tener hijos… Pero esto, en el poliamor, no queda tan claro de antemano. ¿Conviviremos todos juntos? ¿Mi familia y entorno lo sabrá, o por el contrario viviré en un armario? ¿Serán todas mis relaciones de igual rango, o habrá una jerarquía? ¿Cómo serán las relaciones sexuales? ¿Me casaré, y con quién? ¿Tendré hijos, y cómo los criaremos? ¿Con quién dormiremos? ¿Cómo gestionaré con mi pareja la llegada de otra persona a la relación? Desde las decisiones más vitales hasta los pequeños detalles, lo ideal es que se traten con naturalidad y transparencia para evitar malentendidos e incomodidades. Absolutamente todo está en construcción, las personas implicadas decidimos cómo conducir nuestra relación.

En suma, la confianza y la comunicación van a ser los elementos clave que nos permitan vivir con plenitud el poliamor, si es el modelo de relación con el que nos sentimos felices, claro. Para ello es importante cuidar a las otras personas, sean una o más, ya dimos unas ideas de cómo hacerlo.

En fin, nos podemos llevar la sorpresa de vernos capaces de dar y recibir más amor del que pensábamos que podíamos. Repetimos, no será fácil, ya que se nos pueden cruzar problemas de celos y ciertos mitos del amor. En breve hablaremos de ello, de mientras, cuidaros.

Si quieres contactar con el autor, Aritz Resines Ruiz, o con su colaboradora de esta semana, Reyes López Losilla, puedes encontrarles en www.xelebreak.com o en reyeslofish@gmail.com, respectivamente.

Terapia de poliamor para parejas

El poliamor es cada vez más reconocido como un estilo de relación válido, y aquellos que deseen seguir el poliamor pueden encontrar útil el apoyo de un terapeuta.

Terapia de poliamor para parejas

Tres amigos tumbados bajo un árbol, con las piernas en el aire

Poliamor, que significa ‘muchos amores’, se puede definir como la práctica de tener o perseguir múltiples relaciones con el conocimiento y consentimiento de todos los involucrados. Al caer en la categoría de no monogamia ética, el poliamor es cada vez más reconocido como un estilo de relación, aunque la monogamia sigue siendo la norma en muchas culturas. El poliamor se distingue de poligamia en el sentido de que las personas polígamas están casadas con más de una persona, mientras que las personas poliamorosas pueden estar casadas o no con otra persona.

Muchos de los que buscan relaciones poliamorosas las encuentran satisfactorias, y cuando surgen desafíos, un terapeuta u otro profesional de la salud mental puede ayudar a los socios a navegar por el poliamor y otros estilos de relación no monógamos.

En muchas culturas, la monogamia todavía se mantiene como la estructura ideal para las relaciones comprometidas, pero los estilos de relación no monógamos se reconocen cada vez más como una opción válida. Las culturas monógamas tienden a apoyar las ideas de ‘almas gemelas’, ‘amor verdadero’ y el matrimonio como metas de las relaciones comprometidas. En una versión idealizada de este modelo, las personas generalmente se involucran en relaciones románticas para encontrar una persona con quien pasar su futuro, creyendo que una vez que se encuentra a esa persona, ya no desearán otras relaciones.

Sin embargo, las personas buscan relaciones de diversas formas. Algunas personas encuentran que un estilo de relación monógamo les funciona. Pueden elegir una pareja y pasar la vida comprometidos con esa pareja. Otros atraviesan una serie de relaciones monógamas, buscando una nueva pareja cuando experimentan una disminución de la atracción o una falta de realización. Otros encuentran que la monogamia no les funciona y optan por alguna forma de no monogamia. 

La no monogamia ética es una elección informada, no algo que una persona persigue solo a pedido de su pareja. Si bien las personas se dan cuenta de su deseo o tendencia hacia la no monogamia de diversas maneras, generalmente se considera poco saludable cuando las personas inician una relación no monógama sin elegirla por sí mismos.

Algunos persiguen una relación abierta o eligen compartir parejas por el deseo de experimentar una intimidad casual con varias personas. Otros descubren que sienten amor y afecto por varias personas al mismo tiempo, y pueden sentirse infelices o sofocados cuando tienen una relación monógama. Para muchos, el poliamor puede ser un aspecto inalterable de la identidad, no una fase o un estilo de vida temporal a la espera de que llegue el ‘correcto’.

Infidelidad no se considera una forma depoliamor.Aunque algunas relaciones poliamorosas o abiertas pueden tener diferentes reglas o estándares con respecto a la información compartida entre socios sobre sus otras relaciones, la mayoría existe sobre la base de que cierta información sobre cada relación se compartirá por razones de seguridad, consentimiento y confianza.

El poliamor ha recibido recientemente una atención significativa en los medios. Showtime’sPoliamor: casados ​​y citasdestaca las vidas de una tríada poliamorosa y dos parejas casadas que se mudan juntas como un cuarteto poliamoroso. Varios libros ofrecen consejos sobre poliamor.Uno de esos libros La puta ética , es considerado por muchos como una guía útil y un buen punto de partida para aquellos que eligen seguirrelaciones poliamorosas 

Debido al reconocimiento del poliamor como un estilo de relación legítimo, es cada vez más probable que las personas se identifiquen como poliamorosas. Las personas en relaciones poliamorosas pueden criar hijos juntas, y las personas casadas pueden hacer compromisos adicionales a largo plazo con amantes con los que no están casados. Algunos sitios de citas cuentan con filtros selectivos para las relaciones no monógamas, y muchas personas usan estos sitios para encontrar amigos y socios potenciales.

Aunque el poliamor es cada vez más aceptado, un desafío a la forma en que se ve es la falta de inclusión de personas de color, ya sea en los medios de comunicación, estudios de investigación o en eventos y grupos. Las personas de color a menudo informan que se sienten “ajenas” o fetichizadas en eventos de poliamor o en grupos, y esta marginación puede llevar a algunos a ser reacios a unirse a comunidades que no parecen ser diversas o acogedoras. Por lo tanto, las personas pueden sentirse excluidas de un estilo de vida natural para ellas.

Debido a que el matrimonio plural no es legal en los Estados Unidos, el poliamor tiene una situación legal ambigua, incluso para aquellos que no desean casarse con más de una pareja. Las leyes generalmente no prohíben específicamente las relaciones sexuales con más de una persona; sin embargo, el adulterio sigue siendo motivo de divorcio en muchos estados. Por lo tanto, las personas casadas que son poliamorosas pueden estar violando los términos del matrimonio de su estado incluso si han elegido términos diferentes, lo que lleva a posibles complicaciones. Pueden surgir otras complicaciones y conflictos cuando los socios en una relación poliamorosa crían a los hijos juntos, pero no todos los socios tienen derechos legales sobre el niño o los niños, o cuando varias personas intentan comprar una propiedad inmobiliaria juntas.

Hay tantas formas de llevar a cabo relaciones poliamorosas como personas poliamorosas hay. Hay algunas identidades dentro del poliamor, así como tipos más comunes de estructuras de relación que surgen. Si bien la siguiente no es una lista exhaustiva, representa a muchas personas poliamorosas.

bandera de poliamor

La bandera de poliamor tiene tres franjas: azul, roja y negra de arriba a abajo. En el centro de la bandera hay un símbolo pi minúsculo griego dorado. Pi representa la primera letra del poliamor, así como el concepto de amor infinito.

La franja azul de la bandera simboliza la comunicación y la honestidad con todos los socios; el rojo representa la pasión y el amor; y el negro es una referencia al carácter encerrado de muchas relaciones poliamorosas que se ocultan por intolerancia o posible rechazo.

Pocas parejas de celebridades han revelado que tienen una dinámica de relación abierta o poliamorosa, aunque es común que los tabloides y los fanáticos especulen sobre la vida personal de las celebridades, especialmente después de algo parecido a un escándalo. Las parejas de celebridades que han hecho comentarios turbios sobre la franqueza de sus relaciones incluyen:

Otras celebridades que han hablado de manera más explícita sobre la no monogamia o el poliamor, o que han documentado relaciones consensuales con varias personas al mismo tiempo, incluyen:

Un consejero de parejas puede ayudar a una persona a navegar por los inicios de una relación no monógama, y ​​la terapia puede ser un lugar seguro para que muchos discutan sus metas y preocupaciones con respecto a una relación no monógama. Un número cada vez mayor de profesionales de la salud mental se especializan en abordar los desafíos de las relaciones poliamorosas.

Las parejas que permanecen comprometidas entre sí pero que también desean explorar la intimidad o las relaciones con otros pueden encontrar en la terapia un espacio de apoyo para discutir el tema. Los problemas que pueden afectar las asociaciones no monógamas incluyen:

Algunas personas pueden encontrar que, a pesar de su interés, un estilo de vida poliamoroso no es para ellas. La terapia puede ayudar a uno a llegar y aclarar esta comprensión y también puede proporcionar un entorno seguro para discutir esto con un compañero.

Referencias:

Poliamor: otras formas de amar y relacionarse son posibles

Poliamor: otras formas de amar y relacionarse son posibles

Verónica y Eri se conocieron en espacios de luchas políticas y practicaron por un tiempo el poliamor como relación amorosa y sexual.

El poliamor es un concepto sombrilla que agrupa los proyectos afectivos y sexuales que no se limitan a dos personas. Hay distintas formas de practicarlo. El amor libre bajo una relación núcleo es la que practicaron Verónica y Eri. De igual forma, se pueden unir tres personas y convivir en una relación o incorporar pasajera o permanentemente a terceros.

Estos modelos buscan construir formas más solidarias de emparejamiento, menos jerárquicas y más cooperativas para desmantelar la monogamia como la única forma legítima de amar.

Verónica y Eri, seudónimos, contaron que la decisión de entablar una relación poliamorosa surgió porque Eri tenía un bagaje y un interés particulares que Verónica nunca había llevado a cabo en su vida.

“Estaba bien consciente de que en la monogamia había algo bien incómodo que yo no podía llevar, pero no sabía cómo más relacionarme. Entre conversaciones y pensarnos fuera de formas tóxicas de relacionarnos, comenzamos a relacionarnos colectivamente”, expuso Verónica.

Como parte de su relación, relacionarse colectivamente implicó que tanto como Verónica y Eri mantenían relaciones sexuales, sentimentales o senti-sexuales con otras personas.

Al comienzo de la relación, les estudiantes, de 22 años, acordaron mantener una comunicación honesta sobre cuáles eran los límites de cada une.

“Como yo ya había tenido experiencias con el poliamor, estaba más clara de lo que podía aguantar o estaba dispuesta a dar en la relación. Para mí, fue compartirle a Vero hasta dónde yo podía. Siempre había una transparencia en lo que estaba sucediendo. No siempre fue color de rosa. Hubo muchos momentos incómodos, en donde hubo que sincerarse y decir: ‘Mira, yo no puedo hacer esto’”, expresó Eri.

La trabajadora social Karla Ferrer Arévalo explicó que el factor más importante para cultivar una relación saludable fuera de la monogamia es la comunicación.

“Cuando asumimos que queremos intentar hacer las cosas bajo otros modelos, algo que no se puede perder de vista es la responsabilidad afectiva. Ser responsables con las palabras, con las acciones, con las emociones, con las omisiones. Dejar, en la menor manera posible, cadáveres emocionales por ahí. No puede haber relaciones libres sin responsabilidad afectiva”, apuntó.

La responsabilidad afectiva se refiere a los acuerdos que se establecen en cualquier tipo de relación, involucrando la empatía, la honestidad y el respeto para no caer en daños emocionales y psicológicos. Amar desde los acuerdos mutuos invita a reconocer que las relaciones, en realidad, son relaciones de poder. El poder de formar y cultivar ciertas costumbres y dinámicas en el otro que pueden ser negativas o positivas.

La también especialista en educación sexual integral enfatizó que los modelos económicos como el capitalismo y el neoliberalismo se instauran en las formas de relacionarnos emocional y sexualmente.

“Vemos, constantemente, que las personas se tratan como mercancía, mercancía que es descartable, mercancía que la utilizo y, cuando yo me canse, me deshago de ella. Eso es dejar cadáveres emocionales por ahí. Vemos cómo esos modelos capitalistas neoliberales se instauran inconscientemente en la vida de las personas y se reproducen desde los vínculos”.

“No es para romantizar el poliamor, los swinger, ni las relaciones abiertas. Si lo haces de manera tóxica, va a ser igual de dañino que la monogamia tradicional. Siempre bien consciente de que hay otros seres humanos de por medio. Y no cosificar, sino que tratar con cariño esos sentimientos y experiencias”, aseguró Verónica mientras contaba cómo practicaba la responsabilidad afectiva dentro de la relación.

En los modelos de emparejamiento no tradicionales se reproducen prácticas del amor romántico. Por ejemplo, los celos como una demostración de amor y los roles: hay una persona que asume el rol pasivo y otra el activo en la relación, explicó Ferrer Arévalo.

Amor romántico vs amor racional

Además de la responsabilidad afectiva, la negociación sexual es un factor esencial para reducir los riesgos de adquirir una infección de transmisión sexual en las relaciones no monógamas.

“La importancia de hacerse pruebas de rutina, aunque tú tengas una pareja única y exclusiva, porque pasan cosas. Hablar de cuáles son las opciones y de cómo podemos cuidarnos”, aconsejó Ferrer Arévalo, quien trabajó en un laboratorio que realiza pruebas de VIH.

La negociación sexual de Verónica y Eri consiste en no utilizar protección entre elles, pero sí con cualquier otra persona con la que vayan a tener relaciones sexuales.

“Se trata también de respetar el cuerpo de otra persona. Relacionarte con otros cuerpos implica que hay unas vulnerabilidades envueltas. Si Vero puso unos límites de protegernos, traspasar esos límites implica unas violencias que no queremos en la relación”, sostuvo Eri.

Les estudiantes coincidieron en que hay una falta de conocimiento con respecto a los métodos de barrera que se utilizan para evitar una infección de transmisión sexual. 

“No se nos habla de cómo protegernos. Hay protección para las manos, para los juguetes sexuales, para el sexo oral. No se nos enseña cómo los fluidos pueden contagiarnos”, aseguró Eri.

Por su parte, Verónica expresó que no sintió miedo de contraer una infección de transmisión sexual por estar en una relación poliamorosa porque está tomando las medidas de protección necesarias.

“Sé que eso es un discurso para invalidar este tipo de relaciones. Hay muchos estudios que comprueban que puedes adquirir estos virus, muchas veces, de relaciones monógamas, en donde no estás respetando unos límites ni unas reglas. Entonces, no hay honestidad y, de repente, te enteras en el doctor de que contrajiste algo”.

Cuando lo privado se hizo público, las feministas, en el 1960, denunciaron la opresión del matrimonio por ser una institución que impedía el libre desarrollo de la mujer. En ese momento, el casamiento se veía como un beneficio económico y heteronormativo que se prestaba para mantener subordinadas a las mujeres.

La monogamia no surgió por casualidad o porque es inherente de la “naturaleza humana”, sino que responde a unas exigencias políticas y económicas particulares. Con el matrimonio monógamo, se originó la división sexual del trabajo, la desvalorización de la labor doméstica y la dominación masculina.

En busca de alternativas para resistir a lo ya establecido por el Estado como la única forma legítima de relacionarse emocional y sexualmente, surgieron, entre 1970 y 1980, los movimientos por el amor libre y la libertad sexual. Verónica y Eri encarnan esos movimientos que abogan por el derecho a la libertad afectiva.

“No estoy demonizando la monogamia, no es para nada malo. Pero a mí, en un momento particular de mi vida, las relaciones monógamas no me funcionaron. No necesariamente porque no me funcionó la monogamia, sino porque yo no estaba preparada para estar en ese tipo de relación”, contó Eri.

Mientras, Verónica siente que “la monogamia me cohíbe demasiado porque a mí me pueden atraer muchas personas”.

“Sentir que no puedo tener un acercamiento como los que quiero, porque estoy en una relación monógama, en la que tengo que respetar unos límites, para mí no es real. Pero, hay personas a las que les funciona muy bien. Se pueden tener prácticas muy saludables dentro de la monogamia, pero como no es eso lo que conocemos, pues es bien difícil ver maneras alternas”.

Y es que la definición de la monogamia tradicional se puede reformar.

“Cuando hablamos de modelos de emparejamiento diversos, estamos pensando en integrar a terceras, cuartas o quintas personas, y no necesariamente es así. Romper con el modelo tradicional del amor romántico no necesariamente implica romper con la monogamia. Cada persona desarrolla su modelo. No hay una fórmula de emparejamiento. Hay que ir definiendo cuál es el modelo que nos funciona a cada cual. El hecho de que un modelo no funcione en un momento determinado de nuestras vidas, no quiere decir que eso tiene una permanencia porque somos seres cambiantes. Debemos tener eso presente”, defendió Ferrer Arévalo.

Por esta razón, la especialista especifica que prefiere hablar de modelos híbridos de emparejamiento.

“Un modelo híbrido podría ser una pareja monógama que, en algún momento, decide integrar a otra persona, aunque sea una cuestión de una sola vez. Ya ahí se dio una apertura para romper con lo tradicional”.

Asimismo, reveló que puede ser problemático colocarle nombres a estos nuevos modelos de relacionarse.

“Algo que yo encuentro que puede ser un defecto en esto de ponerle etiquetas, no solo a los modelos de emparejamiento, sino, incluso, a las identidades, es que esas etiquetas operan como fronteras o como pequeñas burbujas. Es bien importante poder nombrar las cosas y definirlas, pero hay que tener mucho cuidado porque se dan unas rigideces ahí. Para esto, no hay fórmulas, aunque nos enseñen que sí que hay un prototipo que debemos seguir. Que no traten de encajar con un modelo. Que traten de hacer las cosas como les funcionen y desarrollen su propia fórmula. Eso es lo más importante”.

Verónica y Eri contaron que constantemente recibían agresiones o microagresiones cuando compartían que estaban en una relación poliamorosa.

Según lo experimentaron, la mayoría de la gente piensa de primera intención en el contagio de las infecciones de transmisión sexual. Otras piensan que no se trata de una relación seria, sino que se trata de inmadurez, de una etapa y se dedican a infantilizarlas. Una ellas sintió que, por eso, no podía compartírselo a su familia.

“Hablan despectivamente de las relaciones poliamorosas cuando les compartimos que somos poliamorosos. Que nos intenten hacer sentir mal por tener una relación poliamorosa. Nos dicen que, tal vez, no vaya a funcionar por los celos”, añadió Eri.

En la problemática de sentir celos, Ferrer Arévalo explica que “los celos son una emoción y las emociones son impulsos”.

La emociones no se pueden controlar, pero sí se pueden manejar. Para poder manejar los celos, las personas deben entender cuáles son sus límites y cómo gestionarán esos límites. Ferrer Arévalo recomendó actuar de forma racional cuando se sienten celos, porque reaccionar de forma errática a los celos es parte del modelo tradicional.

“Los celos también los aprendemos. Nos enseña que las personas nos pertenecen”, expresó.

Verónica reconoció que suele costar mucho ver como posibles otras maneras de relacionarnos en una sociedad que va dictando desde la infancia solo una forma, la monogamia-tóxico-romántica. Toma tiempo desaprender, señaló.

“Sería chévere tener foros y espacios en donde se pueda conversar sobre otras maneras de amar y/o relacionarse con otres y todo lo que eso implica. Desaprender juntes. Decolonizar las relaciones. Existen recursos bien a fuego que comparten herramientas para manejar las inseguridades que puede impulsar el tema y que pueden apoyar en el proceso de desaprendizaje”.

referencia:
www.efesalud.com
www.elcorreo.com
estilltravel.com
www.todaspr.com

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