Noticias

Dime qué vacuna te han puesto y te diré cuánto dura tu inmunidad

Cuánto dura la inmunidad de los que ya han pasado el COVID19 y tienen anticuerpos: lo que podemos esperar de las vacunas

La de la inmunidad parece ser la pregunta del millón. Y no solo por una cuestión teórica, sino también por algo radicalmente personal: cientos de miles de…

Cuánto dura la inmunidad de los que ya han pasado el COVID19 y tienen anticuerpos: lo que podemos esperar de las vacunas

¿Cómo disfrutar del fútbol en la terraza de tu casa?

Descubre tu cerebro gamer: ¿qué tipo de jugador eres?

Apps que llevan el coche conectado al siguiente nivel: las diez funciones más interesantes de Volvo

El hogar inteligente evoluciona del IoT a la AIoT y realme universaliza esta experiencia digital

Tu Samsung tiene un mayordomo y se llama Bixby: así es como te facilitará la vida

Suscríbete a Xataka

Recibe un email al día con nuestros artículos:

Suscribir

La de la inmunidad parece ser la pregunta del millón. Y no solo por una cuestión teórica, sino también por algo radicalmente personal: cientos de miles de personas que ya han superado la enfermedad viven con el temor de que la inmunidad sea algo temporal y que la sombra del coronavirus vuelva a su vida. Y es que, durante los últimos ocho meses, los estudios que trataban de hacerse una imagen general sobre este tema no han dejado de dar resultados aparentemente contradictorios.

Pese a los malos augurios que nos daban otros coronavirus, los primeros estudios eran esperanzadores y quizás por eso la aparición de las reinfecciones sentó como un jarro de agua fría.

No obstante, en los últimos días, una serie de trabajos (algunos de ellos aún sin revisar) empiezan a despejar a los fantasmas y traer buenas noticias: la mayoría de las personas que se han recuperado todavía tienen suficientes células inmunitarias para defenderse del virus y prevenir enfermedades.

Es más, según un preprint del Instituto de La Jolla, la baja tasa de disminución de las defensas podría sugerir que la inmunidad podría persistir durante mucho tiempo. Quizás tanto como los supervivientes del SARS-CoV-1 que, según el mismo trabajo, todavía tienen inmunidad 17 años después de recuperarse. Lo cual es una buena noticia porque es el estudio que traza la respuesta inmune al virus con este nivel de detalle.

El equipo reclutó a 185 personas con edades comprendidas entre los 19 y 81 años que habían superado la enfermedad y les realizaron pruebas de sangre en distintos momentos. A la mayoría solo les tomaron una muestra, pero a 38 de ellos les hicieron un seguimiento muy pormenorizado durante meses para usarlos como muestra con la que comprar a los análisis aislados.

El estudio mide la presencia de anticuerpos, células B y dos tipos de células T para dar una imagen tridimensional de la respuesta inmune a todos los niveles. Así, descubrieron que los anticuerpos eran duraderos. Las reducciones de estos eran muy bajas aún cuando habían pasado entre seis y ocho meses después de la infección; aunque, eso sí, las diferencias entre los participantes eran bastante grandes. Por lo demás, las células T casi no decayeron y, en cambio, las células B aumentaron en número. Algo que los investigadores no saben explicar.

La buena noticia es que estos resultados son consistentes con estudios de laboratorio que no solo han demostrado que la inmunidad al coronavirus persiste durante al menos tres meses en el cuerpo, sino que las defensas son funcionales incluso cuando ya no se detectan anticuerpos en el organismo. De estos estudios, explicaba al New York Times Deepta Bhattacharya, inmunólogo de la Universidad de Arizona. «se puede extraer la misma imagen: una vez que superas esas primeras semanas críticas, el resto de las respuestas inmunitarias parecen bastante convencionales«.

¿Cómo se explica que la gente se haya contagiado dos veces? Precisamente por esa «convencionalidad». Como explicaba Alessandro Sette, inmunólogo del Instituto de Inmunología de La Jolla y uno de los autores del estudio “la inmunidad esterilizante no ocurre muy a menudo, esa no es la norma”. Habitualmente, «las personas se infectan por segunda vez con un patógeno en particular» lo que ocurre es que «el sistema inmunológico reconoce al invasor y rápidamente extingue la infección«. A veces, “lo suficientemente rápido como para que no solo no se experimenten síntomas, sino que no se sea infeccioso”.

Si somos objetivos, la duración de la inmunidad que nos darán las vacunas está muy en el aire. Los análisis que están saliendo en las últimas semanas solo han estudiado los efectos de éstas en un muy corto periodo de tiempo. Eso significa que, aunque el objetivo final es tener una inmunidad muy parecida a la natural, no sabemos hasta qué punto las primeras vacunas cumplirán con esos objetivos. No obstante, hay una buena noticia.

Y es que, contraintuitivamente, lo que podría ser más problemático de los estudios sobre los que estamos hablando (que hay una pequeña cantidad de personas infectadas que, según estos mismos estudios, no tuvieron una inmunidad duradera) puede ser una de las claves que juegue a favor de la vacuna. Los investigadores creen que esas personas no tuvieron inmunidad a medio plazo porque no estuvieron expuestos a grandes cantidades del virus. Si se confirma, sería una buena noticia para la vacuna porque estas sí son capaces de garantizar una exposición suficiente al virus.

Imagen | Hospital Clínic

Compartir Cuánto dura la inmunidad de los que ya han pasado el COVID19 y tienen anticuerpos: lo que podemos esperar de las vacunas

Compartir

Los mejores comentarios:

Ver 35 comentarios

Partners

Destacamos

Dime qué vacuna de la Covid

Ya son varios los estudios que han analizado el tiempo que se mantienen los anticuerpos generados por la diversas vacunas.

Dime qué vacuna de la Covid

Hasta el momento se han aprobado para su uso en Europa cuatro vacunas contra la Covid-19.

La complejidad de la ciencia en general, y de la medicina en particular, hace que la mayoría de la población apele a los investigadores como si de profetas se tratara. Al no entender cómo han llegado a sus conclusiones, las interpretamos como si fueran revelaciones. Por esa misma razón esperamos que nos contesten a cualquier pregunta que tengamos y, sobre todo, que lo hagan con una certeza que rara vez se ve en la verdadera ciencia.

Sin embargo, hay preguntas cuya respuesta, seas científico o no, se pueden contestar con el sentido común. El ejemplo más claro de ello es la principal duda que existe sobre las vacunas de la Covid-19: ¿Hasta cuánto dura la inmunidad que proporcionan? Cómo evolucionan los niveles de anticuerpos a lo largo del tiempo y otros indicios hacen pensar en que puedan mantener una protección adecuada durante un periodo mayor o menor, pero la realidad es que solo sabremos cuánto dura la inmunidad de los nuevos sueros cuando la gente vacunada comience a infectarse de Covid-19 y desarrollar síntomas.

La respuesta, con todo, tiene sus matices. Primero, porque las vacunas en sí no evitan la infección por SARS-CoV-2 sino el desarrollo de la enfermedad sintomática. Ya ha habido casos de personas con pauta completa de vacunación que han vuelto a contagiarse, si bien han sido muy pocos y con sintomatología leve. Segundo, porque la inmunidad no dura lo mismo en todas las personas. Sexo, edad, enfermedades sufridas y otras características propias de cada uno influyen en la duración de la protección.

Los estudios realizados hasta el momento se basan en controlar personas que ya han sido vacunadas y comprobar su estado cada cierto tiempo para ver si han podido enfermar de Covid o existen indicios de que hayan perdido parte de su protección, como una bajada notable en el nivel de anticuerpos logrado a las dos semanas de la última inyección, normalmente la referencia que marca el punto máximo de protección.

Hasta el momento se han realizado diversos estudios para comprobar cómo evoluciona la inmunización de las distintas vacunas. Obviamente, aquellas aprobadas antes tendrán comprobada, a día de hoy, una mayor duración de la inmunidad.

Comirnaty, la vacuna desarrollada por el laboratorio alemán BioNTech y el norteamericano Pfizer, fue la primera en ser autorizada en un país occidental, el 11 de diciembre de 2020 en Estados Unidos y 10 días después en la Unión Europea.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU, conocidos como CDC, han publicado un estudio realizado entre personal sanitario, que fueron de los primeros grupos en vacunarse, para comprobar la eficacia de la vacuna más allá de los ensayos clínicos, y observó que la inmunidad se prolongaba más allá de los tres meses (el primer corte de resultados del estudio fue a finales de marzo).

Hay que tener en cuenta dos factores: al tratarse de profesionales sanitarios, la media de edad era notablemente inferior a la de otros grupos poblacionales que se vacunaron en los primeros días de la campaña; y, por otro lado, el estudio incluyó también personas que habían recibido una única dosis hasta el momento y que, en una pequeña parte, también habían sido vacunadas con el preparado de Moderna.

El cofundador de BioNTech, Ugur Sahin, indicó en una conferencia de prensa que los niveles de anticuerpos comienzan a descender a partir de pasados seis meses de inocularse la segunda dosis, asegurando que haría falta una tercera entre los 9 y 12 meses posteriores para conservar la máxima inmunidad frente al coronavirus. Aunque esta afirmación no ha sido corroborada por investigadores independientes, es una posibilidad factible ya que el laboratorio desarrollador posee de primera mano los datos más actualizados de aquellas personas que fueron las primeras en vacunarse, es decir, aquellas que recibieron el pinchazo como parte de un ensayo clínico meses antes de que la vacuna fuera aprobada.

La segunda vacuna en aprobarse tanto en Estados Unidos como en Europa fue la desarrollada por el laboratorio norteamericano Moderna y, al igual que Comirnaty, está basada en tecnología de ARN mensajero.

Un artículo publicado recientemente en la revista médica New England Journal of Medicine examinaba 33 personas procedentes del primer ensayo clínico realizado con esta vacuna, es decir, las primeras que la recibieron en el mundo. A los 180 días de haberse inoculado la segunda dosis, es decir, seis meses después de completar la pauta de vacunación, la actividad de los anticuerpos permanecía alta. Esta circunstancia se dio en todos los grupos de edad, aunque en las personas de 56 años en adelante la presencia de anticuerpos se redujo algo más que en las menores de dicha edad.

Pese a estos datos, el vicepresidente de Moderna para Europa, Dan Staner, explicó en una entrevista a Invertia que posiblemente habría que administrar una tercera dosis del preparado entre los seis y los doce meses posteriores a dicha segunda dosis ya que, a los nueve meses, la actividad de los anticuerpos neutralizantes ha disminuido y, si nos referimos a la variante Beta (antes conocida como sudafricana), esa actividad se reduce seis o siete veces más.

La aprobación de Vaxzevria, la inmunización contra la Covid-19 desarrollada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford, por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) llegó el pasado 29 de enero. A finales de abril, la propia Agencia emitió un informe sobre la seguridad y eficacia de la vacuna, con motivo de la alarma generada por los casos de trombosis asociados a la inoculación del suero.

En este informe se realizaba una estimación de las vidas salvadas por la vacuna frente las muertes por trombos causados como efecto secundario de la misma en tres escenarios con distintas tasas de infección y se concluía que el beneficio era indudable. Para realizar esta estimación, la EMA consideró una eficacia del 80% durante un periodo de cuatro meses. Estos cuatro meses han sido tomados por algunos como una duración mínima, si bien no hay estudios posteriores que hayan confirmado o desmentido esta estimación.

Hay que tener en cuenta una particularidad de Vaxzevria, y es que la segunda dosis se inocula entre las 4 y 12 semanas posteriores a la primera inyección. Un estudio posterior a la aprobación señalaba que la mayor eficacia se conseguía postergando la dosis de refuerzo hasta la semana 12, algo que se ha ido estandarizando posteriormente para, además, aprovechar todas las vacunas que llegaron primero para inmunizar a más gente y no reservar parte para la segunda dosis.

Así pues, el contador de duración de la inmunidad de la vacuna de AstraZeneca comenzaría a los tres meses de recibir la primera dosis (en España, el retraso es mayor ya que Sanidad decidió postergar un mes más el refuerzo para esperar a los resultados del estudio CombiVacs). Las primeras dosis se comenzaron a poner en febrero, por lo que los estudios en vida real todavía tardarán en tener resultados sobre cuánto dura la inmunidad generada por Vaxzevria.

Se trata de la última de las vacunas aprobadas en la Unión Europea y Estados Unidos hasta el momento. La autorización de la EMA llegó el 11 de marzo y cuenta con la ventaja de ser monodosis, por lo que se ha podido comenzar a contar la inmunidad generada sin tener que esperar las, como mínimo, tres semanas para un segundo pinchazo de las restantes.

Sin embargo, hubo dos factores que han retrasado el cronómetro de la inmunidad. El primero fue que Estados Unidos decidió suspender durante unos días el uso de esta vacuna hasta determinar el riesgo de trombos (mínimo, como en el caso de AstraZeneca). El segundo es que el primer cargamento importante de vacunas de Janssen llegó a Europa en la segunda mitad de abril, por lo que los primeros vacunados apenas llevan mes y medio de inmunidad.

En mayo aparecieron publicados en el New England Journal of Medicine los resultados del primer ensayo clínico realizado por Johnson & Johnson (la matriz de Janssen), que contó con la participación de 805 personas. El estudio hacía un seguimiento de los vacunados hasta el día 71 después de la vacunación, es decir, unos dos meses y medio después, y confirmaba que los niveles de anticuerpos se mantuvieron estables hasta ese momento tanto en adultos jóvenes como en mayores de 65 años.

Será después del verano cuando comience a aclararse cuán potente es la protección generada por las vacunas de ARN mensajero, las primeras en aprobarse, de cara a ofrecer una tercera dosis, tal y como los directivos de Pfizer y Moderna han advertido, entre finales de este año y principios del siguiente.

En el caso de las vacunas basadas en vectores de adenovirus, las desarrolladas por AstraZeneca y Janssen, habrá que esperar algo más, pero es posible que en el último trimestre ya haya datos fehacientes que den pistas sobre la duración de la inmunidad y la necesidad de reforzar la vacunación de forma anual.

¿Cuánto dura la inmunidad de las vacunas contra el COVID

Al igual que la mayoría de los aspectos del COVID-19, la respuesta a cuánto dura la inmunidad de las vacunas no es del todo clara.

¿Cuánto dura la inmunidad de las vacunas contra el COVID

Al igual que la mayoría de los aspectos del virus, la respuesta no es del todo clara. ¿Por qué? Porque aunque hemos estado luchando contra la pandemia por más de un año, las vacunas recibieron autorización de uso de emergencia hace relativamente poco tiempo. Por lo tanto, los expertos no han tenido tiempo para estudiar su efectividad a largo plazo.

Recibe noticias y columnas de opinión en español en nuestro boletín

Sin embargo, esa investigación ya está en marcha, y mientras tanto, los expertos afirman que podemos hacer suposiciones con fundamentos.

Las autoridades sanitarias federales no han proporcionado una respuesta definitiva a esta pregunta.

Pero basándose en los ensayos clínicos, especialistas saben que la protección de las vacunas debería durar un mínimo de tres meses. Eso no significa que la inmunidad protectora vaya a caducar después de 90 días; ese fue simplemente el período de tiempo en el que se estudiaron a los participantes en las pruebas iniciales de Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson. Se espera que esa vida útil aumente a medida que los investigadores continúen estudiando las vacunas.

En el mundo real la protección debería durar un poco más, aunque ese período de tiempo aún debe determinarse con más estudios, dijeron especialistas.

Read in English: How long will the coronavirus vaccines protect you? Experts weigh in.

También existen ciertos factores que pueden influir en la cantidad y duración de su protección.

Chunhuei Chi, director del Centro de Salud Global de la Universidad Estatal de Oregon, dijo que las respuestas inmunitarias varían en cada caso. Las personas que tienen una respuesta inmunitaria más fuerte a una vacuna producirán más anticuerpos y linfocitos de memoria, y por lo tanto tendrán una inmunidad más fuerte, afirmó. Sin embargo, no existe evidencia actualmente que demuestre que una respuesta inmunitaria más fuerte aumente la duración de la inmunidad.

Y tampoco significa que las personas con una respuesta inmunitaria más fuerte experimentarán efectos secundarios más graves por las inyecciones o viceversa, según un estudio reciente del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido.

La inmunidad también podría depender de lo que suceda con las futuras variantes. Por ejemplo, si una persona estuviera expuesta a una variante capaz de evadir anticuerpos inducidos por la vacuna, la inyección podría no ser tan efectiva como se esperaba inicialmente, dijo Lana Dbeibo, experta en enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana.

Aunque los equipos de investigación no tienen aún todas las respuestas, el conocimiento previo de otros coronavirus, así como la investigación emergente sobre la cepa actual, pueden proporcionar pistas.

Al observar los estudios sobre la inmunidad natural del coronavirus, las y los expertos plantean la hipótesis de que la inmunidad protectora de las vacunas durará al menos de seis a ocho meses. Y si la inmunidad del SARS-CoV-2 termina siendo similar a la de otros coronavirus estacionales, como los “resfriados comunes”, es hasta posible que las vacunas puedan brindar protección hasta uno o dos años antes de necesitar un refuerzo, dijeron especialistas.

De hecho, gran parte de esta hipótesis proviene de la extrapolación de datos que examinaron las respuestas inmunitarias de personas que han tenido COVID-19 y enfermedades por otros coronavirus, en lugar de personas que han sido vacunadas, dijo Dbeibo, quien es directora de iniciativas para vacunas de la Universidad de Indiana.

“Pero las respuestas a las vacunas no deberían ser menos confiables que en la infección natural”, agregó.

La investigación actual muestra que las personas que han sido infectadas con COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus, mantuvieron una inmunidad sólida después de ocho meses. Eso les da a los investigadores un punto de partida para predecir cuánto tiempo podría durar la inmunidad tras la vacunación, explicó Dbeibo.

Sin embargo, las investigaciones también muestran que las personas que tuvieron casos más graves desarrollaron una reacción inmunitaria más fuerte que aquellas con formas más leves de la enfermedad. Y debido a que la inmunidad inducida por la vacuna parece ser más parecida a la inmunidad natural derivada de las infecciones graves de COVID-19, los investigadores creen que las personas que reciban una vacuna contra el coronavirus estarán mejor protegidas que la mayoría de las personas con inmunidad natural, dijo David Topham, profesor de microbiología e inmunología de la Universidad de Rochester.

Dicho todo esto, los anticuerpos disminuirán. Y aunque es un proceso gradual, una vez que los anticuerpos disminuyan a un nivel que ya no procure protección, la reinfección será posible. Aún así, lo más probable es que esa nueva infección sea más leve, dijeron especialistas.

Topham, director fundador del Instituto de Inmunología Traslacional y Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Rochester, ha estado estudiando el coronavirus y el papel de las células B de memoria, células inmunitarias que existen durante toda la vida y que producen anticuerpos cuando vuelven a ser expuestas a un patógeno al que han sido programadas para atacar. Topham afirmó que algunas personas que habían sido hospitalizadas con infecciones graves de COVID-19 todavía tenían altas frecuencias de células B de memoria así como de anticuerpos, hasta nueve meses después de la infección.

Topham dijo que las células B de memoria pueden incluso adaptarse rápidamente a una nueva variante, por lo general en cuestión de días.

“Incluso si los niveles de anticuerpos disminuyen y te vuelves a infectar o te infectas con una variante, las células B de memoria —si tienes suficientes— responderán muy rápidamente y evitarán esa enfermedad grave”, dijo.

Los expertos también están especulando sobre si la inmunidad al SARS-CoV-2 será tan duradera como la de los coronavirus estacionales, que las personas contraen repetidas veces a lo largo de sus vidas. Los expertos estiman que la inmunidad contra esos coronavirus dura un par de años, y algunos expertos predicen que, con el tiempo, ese podría ser el caso del virus actual.

“Creo que este coronavirus terminará siendo como otros coronavirus estacionales en el sentido de que serás infectado o vacunado de niño, tendrás una enfermedad leve y luego, cuando lo veas ya de adulto, tendrás algo de inmunidad. Si bien no te protegerá de la infección, lo peor que podrás contraer será un resfriado fuerte”, dijo Topham.

Topham aseguró que el COVID-19 es grave en la actualidad porque “los adultos están topándose con este virus por primera vez en su vida y no tienen inmunidad preexistente”.

Los equipos de especialistas todavía están tratando de determinar cuánto tiempo tardarán los anticuerpos en disminuir hasta el punto en que ya no brinden protección. Pero una vez que eso suceda, las personas necesitarán refuerzos para recordarle a sus sistemas inmunitarios que produzcan más anticuerpos contra la enfermedad, dijeron los expertos.

Escucha el pódcast El Washington Post para conocer las últimas noticias en español

Chi, de la Universidad Estatal de Oregon, dijo que Pfizer, Moderna y otros están realizando ensayos clínicos para determinar cuánto tiempo extendería la inmunidad protectora una vacuna de refuerzo y también para determinar si sus vacunas pueden adaptarse para combatir las nuevas variantes del virus. Por su parte, Johnson & Johnson está probando una versión de dos dosis de su vacuna.

Hasta ahora, la evidencia sugiere que las vacunas disponibles siguen siendo efectivas contra la mayoría de las variantes, pero eso podría cambiar si el virus continúa mutando, dijo Chi, quien explicó que cuanto más prevalente sea el virus y más tiempo tome vacunar a las personas para prevenirlo, mayor será el riesgo de que se desarrollen mutaciones que logren que las vacunas sean menos efectivas. Por eso, dijo, es urgente “vacunar a la mayor cantidad de personas lo más rápido posible”.

“Estamos en una carrera contra el tiempo”, afirmó Chi.

Leer más:

La OMS debe reiniciar la investigación sobre los orígenes del COVID-19

Los vacunados necesitan saber qué pueden hacer de forma segura

La pandemia no terminará hasta que controlemos las cepas de COVID-19 en todas partes

Hay que replantear la propiedad intelectual en situación de pandemia

Todos deberíamos usar cubrebocas N95 en este momento

Más allá de la mortalidad del COVID-19: veamos a quienes sobreviven pero no se recuperan del todo

referencia:
www.xataka.com
www.elespanol.com
www.washingtonpost.com

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba