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“Fuera Bolsonaro”, el grito de cientos de miles de personas en una marcha en todo Brasil

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Brasil. Cientos de actos y marchas con la consigna «Vacuna en brazo, Comida en el plato, Fuera Bolsonaro» /Miles de manifestantes en todo el país demostraron su hartazgo y repudio al presidente (fotos)

Brasil. Cientos de actos y marchas con la consigna «Vacuna en brazo, Comida en el plato, Fuera Bolsonaro» /Miles de manifestantes en todo el país demostraron su hartazgo y repudio al presidente (fotos)

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Resumen Latinoamericano, Brasil de Fato, 19 de junio de 2021.

Vea cómo se realizaron los principales actos de «Fora, Bolsonaro» en todo Brasil Los actos de «Vaccine no Arm, Food no Prato e Fora, Bolsonaro» se llevaron a cabo en cientos de ciudades de Brasil y de todo el mundo.

Las consignas «Vacuna en el brazo, Comida en el Prato y Fuera, Bolsonaro» resonaron este sábado (19) por las calles y avenidas de cientos de ciudades de Brasil y del exterior. En la misma fecha en que Brasil alcanzó el hito de medio millón de muertes por la pandemia, los hechos estuvieron marcados por el cumplimiento de medidas contra el contagio del Covid-19, como el uso de máscaras y el distanciamiento.

Las movilizaciones fueron convocadas por los Frentes Brasil Popular y Pueblo sin Miedo de Brasil, así como organizaciones de trabajadores, indígenas, quilombolas, entidades religiosas y simpatizantes organizados, y se llevaron a cabo como continuación de los actos masivos del 29 de mayo, que tuvieron participación popular en más de 200 municipios en todos los estados. Los organizadores estiman que alrededor de 750.000 personas asistieron a eventos que tuvieron lugar en 427 ciudades brasileñas y otros 17 países.

«Estamos juntos en este viaje de ‘Fora Bolsonaro’ por todo el país. Estamos muy tristes porque hay 500.000 brasileños que perdieron la vida en un gobierno genocida con una política fascista que se cometió el año pasado», dijo João Paulo Rodrigues, nacional coordinador del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), en la Avenida Paulista, en São Paulo. «Sin embargo, depende de nosotros liderar la lucha incluso en una situación adversa y enfrentar el virus de Pocketnariamo y Covid. Por eso decimos alto y claro:» Fuera de Bolsonaro «. Queremos ayuda de emergencia de R $ 600 para nuestro la gente tiene razón y la vacuna ya «, dijo.

«Esta manifestación no termina aquí y hoy es un día muy importante. En las próximas semanas determinaremos el próximo día de lucha, que podría ser una huelga general, una huelga, una ocupación, hasta que el gobierno de Bolsonaro sea derrocado. Luchemos». , cuidado. Un momento de duelo, pero también de lucha «, concluyó João Paulo. Pese a la emergencia sanitaria, la población se vio obligada a tomar las calles, como una forma de presionar al gobierno federal para que atienda las demandas, entre ellas mayor inversión en el Sistema Único de Salud (SUS), garantía de camas e insumos, aceleración de vacunación, ayuda de emergencia de R $ 600, políticas de mantenimiento de salarios y apoyo a las pequeñas y medianas empresas.

Banderas que se resumen en el grito de «Fuera, Bolsonaro». Vea cómo fueron las principales manifestaciones del 19J: En Recife, el acto se concentró en la Praça do Derby y cubrió toda la Avenida Conde da Boa Vista. A diferencia del 29 de mayo, no hubo represión por parte de la Policía Militar. La organización de movilización estimó la presencia de 10 mil personas. Llama la atención el uso de mascarillas y gel de alcohol por parte de los manifestantes y las persistentes peticiones de los organizadores de distanciamiento social entre los participantes.

En Río de Janeiro, el acto duró cuatro horas y tardó casi cuatro kilómetros en llegar a la Iglesia de Candelária. Estudiantes, trabajadores, sindicatos, funcionarios y movimientos populares gritaron consignas contra el gobierno federal. Según los organizadores, el acto contó con una cantidad de participantes similar a la manifestación 29M. La movilización de Río de Janeiro contó con la participación de la diputada federal Benedita da Silva (PT). Llamó la atención sobre el avance del hambre en las zonas más pobres del país. «Hay medio millón de personas muertas por la negligencia y la negación de Bolsonaro. Miles de personas ya no están recibiendo un plato de comida, miles están desempleados, sin oxígeno en los hospitales, sin asistencia. Ya no podemos morir de covid o hambre. «él afirmó.

En Belém (PA), la concentración tuvo lugar frente al mercado de São Brás. Los belenenses salieron a las calles por una vacuna en el brazo, auxilios de emergencia y en defensa de las libertades civiles garantizadas por la constitución. El acto también denunció la destrucción de la Amazonía y sus culpables en el gobierno, con el lema «Gente en las calles en defensa de los pueblos y la selva». En Maceió (AL), la movilización reunió a miles de trabajadores del campo y la ciudad, unidos por «Fora, Bolsonaro». La manifestación se centró en la Praça Centenário, en el barrio Farol, alrededor de las 9:00 am, luego continuó con una caminata por la Avenida Fernandes Lima.

En João Pessoa (PB), el acto comenzó alrededor de las 9 de la mañana frente al Liceu Paraibano, en el centro de la ciudad. Desde allí, los manifestantes se dirigieron al Parque Sólon de Lucena, también en el Centro, a las 10:30 horas. En São Paulo (SP), los manifestantes se reunieron frente al Museo de Arte de São Paulo (MASP) y tomaron la Avenida Paulista. Hubo distribución de máscaras por parte de los organizadores.

En São Paulo, una manifestante se conmovió al llevar un cartel en memoria de su hermano, víctima de la pandemia. «Murió de covid porque no estaba vacunado, y Bolsonaro rechazó lotes de vacuna en agosto, que ya podrían haber vacunado a millones de brasileños», dijo. «Que todos tomen las fotos de sus familias y las traigan aquí, para mostrar cómo se siente la gente. Bolsonaro no es brasileño», declaró.

En Brasilia (DF), el pueblo indígena de «Levante pela Terra», una movilización que pide el fin de la retirada de los derechos originarios con la presencia de varias delegaciones del país, unió fuerzas al acto que demanda «Vacuna sin Armas». , Comida no Prato e Fora, Bolsonaro «. La protesta comenzó a las 9 de la mañana, en la Biblioteca Nacional, bloqueando por completo el tráfico en el Eje Monumental. En Belo Horizonte (MG), miles de personas tomaron las calles de la capital. Con máscaras, carteles y banderas, el grupo se concentró a primera hora de la tarde en la Praça da Liberdade, gritando «Bolsonaro genocida». En el interior del estado, cerca de 50 ciudades también registraron movilizaciones por vacunas y ayuda de emergencia.

En Porto Alegre, los manifestantes enfrentaron la lluvia y comenzaron a congregarse alrededor de las 3 de la tarde, con una concentración frente a la alcaldía de Porto Alegre, donde se pronunciaron discursos de líderes políticos, sindicatos y movimientos sociales. Según la organización, el número de manifestantes superó los 30.000 del acto realizado el 29 de mayo. En todo el estado, más de 50 ciudades han registrado actos de «Afuera, Bolsonaro».

Campina Grande

Cajazeiras

Edición: Rodrigo Durão Coelho y Heloisa de Sousa

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Brasil se levanta contra Bolsonaro con marchas en todo el país pese a covid

Río de Janeiro, 29 may (EFE).- Millares de brasileños enfrentaron este sábado el miedo a la covid-19 y salieron a las calles a protestar contra el Gobierno de Jair Bolsonaro, en un grito unísono «por la vida» que retumbó en las primeras marchas multitudinarias registradas en todo el país desde el inicio de la pandemia. Convocadas por las centrales sindicales, partidos de izquierda y movimientos sociales, las protestas se efectuaron de manera pacífica en más de 200 ciudades de todo el país, incluidas las capitales, con actos violentos de la Policía registrados solo en Recife, la capital de Pernambuco. Los protestantes exigieron al líder ultraderechista acelerar el proceso de vacunación en el gigante suramericano y aumentar el monto de los auxilios para que los más pobres -los más afectados con la pandemia- tengan un ingreso «digno» para enfrentar la crisis que llegó con el virus. Armados de tapabocas, alcohol en gel y carteles, los manifestantes también pidieron frenar las privatizaciones de las empresas estatales y que acaben los recortes presupuestarios en las universidades. Inmensas pancartas con las frases «¡Fuera Bolsonaro!», «¡Vacuna para todos ya! «Bolsonaro genocida» fueron el común denominador en las marchas de todas las ciudades, así como carteles recordando los 460.000 muertos y más de 16,3 millones de contagios que han convertido a Brasil en uno de los países más afectados por la pandemia. Las manifestaciones arrancaron temprano en ciudades como Brasilia, Río de Janeiro, Belén y Recife. Ya en la tarde, se realizaron protestas en otras ciudades como Curitiba, Manaos y Fortaleza, así como en Sao Paulo, la ciudad más poblada de Brasil, donde tuvo lugar la marcha más grande del país. La íconica Avenida Paulista, la más importante de la ciudad, estaba a reventar y el tráfico quedó completamente bloqueado en ambos sentidos por la cantidad de manifestantes que acudieron a la cita, entre familias, sindicalistas, políticos y estudiantes, como pudo constatar Efe. Niños, adultos y ancianos se encontraron desde las 16.00 hora local (19.00 GMT) en el Museo de Arte de Sao Paulo (MASP) -tradicional punto de encuentro para las protestas en la ciudad- y marcharon pacíficamente por más de tres horas en una jornada acompañada de música y donde el «Fora Bolsonaro» no paró de retumbar. Pese a los cuidados de los manifestantes se registraron aglomeraciones, principalmente en las grandes capitales donde las marchas fueron masivas. «Estar en las calles para luchar es un acto extremo para decir basta», señaló el Partido de los Trabajadores (PT), la formación que lidera el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, en su mensaje de invitación a las marchas. El dilema entre el discurso del aislamiento social y el fomento que tendrían las aglomeraciones con las marchas de este sábado llegó a oponer entre sí a partidos y a líderes de la izquierda en algunas regiones del país, como en Bahía, donde el gobernador, Ruy Castro, promovió las manifestaciones en carro para evitar los contagios de la covid-19. VIOLENCIA POLICIAL En Pernambuco, el Ministerio Público emitió la víspera una recomendación para suspender los actos programados para este sábado a fin de evitar la propagación del virus, algo que las autoridades trataron de imponer hoy a la fuerza en las calles de Recife, su capital, donde miles de personas salieron a marchar. Algunos manifestantes sufrieron lesiones en los ojos por las balas de goma disparadas para dispersar las marchas por la Policía Militarizada y según denuncias, los agentes también utilizaron gas pimienta y efectuaron detenciones arbitrarias. La concejala del PT, Liana Cirne fue una de las víctimas de los uniformados. En un video publicado en las redes sociales se ve como los policías, desde un vehículo, le lanzan gas pimienta sobre el rostro, hecho por el que pierde el equilibrio y cae al piso. Por los hechos, el Gobernador de Pernambumco, Paulo Camara, apartó provisionalmente de los cargos a los uniformados implicados y ordenó que fueran investigados. PIDEN ACELERAR INVESTIGACIÓN SOBRE GESTIÓN DE GOBIERNO ANTE LA COVID-19 Las movilizaciones nacionales buscan desgastar al líder ultraderechista y acelerar las investigaciones que actualmente adelanta una comisión del Senado sobre posibles omisiones del Gobierno en la gestión de la pandemia, aunque las posibilidades de lograr un juicio político en contra del mandatario son aún lejanas. La comisión, creada a instancias de la oposición, que tiene siete de sus once miembros, intenta esclarecer si el Gobierno tiene alguna responsabilidad en el descontrol de la crisis sanitaria en Brasil, que, según los especialistas, ya es una de las tres naciones más azotadas por la pandemia, junto con Estados Unidos e India, y está amenazado con una tercera ola. Denuncias realizadas ante la comisión revelaron que el Gobierno demoró la compra de vacunas; actuó sin diligencia ante la falta de oxígeno en el estado de Amazonas y promovió el uso de la cloroquina, un antipalúdico sin evidencia científica contra la covid-19. Bolsonaro, uno de los principales negacionistas de la pandemia, viene minimizando la gravedad de la covid-19, a la que calificó de «gripita», desde que se registró el primer caso en el país el 26 de febrero de 2020. El mandatario brasileño desconfía de la efectividad de las mascarillas; defiende medicamentos sin eficacia comprobada contra la enfermedad, como la cloroquina; y rechaza los confinamientos y las medidas de restricción para evitar la propagación del virus, porque «la economía no puede parar». (c) Agencia EFE

Brasil se levanta contra Bolsonaro con marchas en todo el país pese a covid

Río de Janeiro, 29 may (EFE).- Millares de brasileños enfrentaron este sábado el miedo a la covid-19 y salieron a las calles a protestar contra el Gobierno de Jair Bolsonaro, en un grito unísono «por la vida» que retumbó en las primeras marchas multitudinarias registradas en todo el país desde el inicio de la pandemia.

Convocadas por las centrales sindicales, partidos de izquierda y movimientos sociales, las protestas se efectuaron de manera pacífica en más de 200 ciudades de todo el país, incluidas las capitales, con actos violentos de la Policía registrados solo en Recife, la capital de Pernambuco.

Los protestantes exigieron al líder ultraderechista acelerar el proceso de vacunación en el gigante suramericano y aumentar el monto de los auxilios para que los más pobres -los más afectados con la pandemia- tengan un ingreso «digno» para enfrentar la crisis que llegó con el virus.

Armados de tapabocas, alcohol en gel y carteles, los manifestantes también pidieron frenar las privatizaciones de las empresas estatales y que acaben los recortes presupuestarios en las universidades.

Inmensas pancartas con las frases «¡Fuera Bolsonaro!», «¡Vacuna para todos ya! «Bolsonaro genocida» fueron el común denominador en las marchas de todas las ciudades, así como carteles recordando los 460.000 muertos y más de 16,3 millones de contagios que han convertido a Brasil en uno de los países más afectados por la pandemia.

Las manifestaciones arrancaron temprano en ciudades como Brasilia, Río de Janeiro, Belén y Recife. Ya en la tarde, se realizaron protestas en otras ciudades como Curitiba, Manaos y Fortaleza, así como en Sao Paulo, la ciudad más poblada de Brasil, donde tuvo lugar la marcha más grande del país.

La íconica Avenida Paulista, la más importante de la ciudad, estaba a reventar y el tráfico quedó completamente bloqueado en ambos sentidos por la cantidad de manifestantes que acudieron a la cita, entre familias, sindicalistas, políticos y estudiantes, como pudo constatar Efe.

Niños, adultos y ancianos se encontraron desde las 16.00 hora local (19.00 GMT) en el Museo de Arte de Sao Paulo (MASP) -tradicional punto de encuentro para las protestas en la ciudad- y marcharon pacíficamente por más de tres horas en una jornada acompañada de música y donde el «Fora Bolsonaro» no paró de retumbar.

Pese a los cuidados de los manifestantes se registraron aglomeraciones, principalmente en las grandes capitales donde las marchas fueron masivas.

«Estar en las calles para luchar es un acto extremo para decir basta», señaló el Partido de los Trabajadores (PT), la formación que lidera el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, en su mensaje de invitación a las marchas.

El dilema entre el discurso del aislamiento social y el fomento que tendrían las aglomeraciones con las marchas de este sábado llegó a oponer entre sí a partidos y a líderes de la izquierda en algunas regiones del país, como en Bahía, donde el gobernador, Ruy Castro, promovió las manifestaciones en carro para evitar los contagios de la covid-19.

VIOLENCIA POLICIAL

En Pernambuco, el Ministerio Público emitió la víspera una recomendación para suspender los actos programados para este sábado a fin de evitar la propagación del virus, algo que las autoridades trataron de imponer hoy a la fuerza en las calles de Recife, su capital, donde miles de personas salieron a marchar.

Algunos manifestantes sufrieron lesiones en los ojos por las balas de goma disparadas para dispersar las marchas por la Policía Militarizada y según denuncias, los agentes también utilizaron gas pimienta y efectuaron detenciones arbitrarias.

La concejala del PT, Liana Cirne fue una de las víctimas de los uniformados. En un video publicado en las redes sociales se ve como los policías, desde un vehículo, le lanzan gas pimienta sobre el rostro, hecho por el que pierde el equilibrio y cae al piso.

Por los hechos, el Gobernador de Pernambumco, Paulo Camara, apartó provisionalmente de los cargos a los uniformados implicados y ordenó que fueran investigados.

PIDEN ACELERAR INVESTIGACIÓN SOBRE GESTIÓN DE GOBIERNO ANTE LA COVID-19

Las movilizaciones nacionales buscan desgastar al líder ultraderechista y acelerar las investigaciones que actualmente adelanta una comisión del Senado sobre posibles omisiones del Gobierno en la gestión de la pandemia, aunque las posibilidades de lograr un juicio político en contra del mandatario son aún lejanas.

La comisión, creada a instancias de la oposición, que tiene siete de sus once miembros, intenta esclarecer si el Gobierno tiene alguna responsabilidad en el descontrol de la crisis sanitaria en Brasil, que, según los especialistas, ya es una de las tres naciones más azotadas por la pandemia, junto con Estados Unidos e India, y está amenazado con una tercera ola.

Denuncias realizadas ante la comisión revelaron que el Gobierno demoró la compra de vacunas; actuó sin diligencia ante la falta de oxígeno en el estado de Amazonas y promovió el uso de la cloroquina, un antipalúdico sin evidencia científica contra la covid-19.

Bolsonaro, uno de los principales negacionistas de la pandemia, viene minimizando la gravedad de la covid-19, a la que calificó de «gripita», desde que se registró el primer caso en el país el 26 de febrero de 2020.

El mandatario brasileño desconfía de la efectividad de las mascarillas; defiende medicamentos sin eficacia comprobada contra la enfermedad, como la cloroquina; y rechaza los confinamientos y las medidas de restricción para evitar la propagación del virus, porque «la economía no puede parar».

(c) Agencia EFE

29M en Brasil: ¡Basta de Bolsonaro y su pandilla!

29M en Brasil: ¡Basta de Bolsonaro y su pandilla!

Foto: Manifestante sostiene un cartel contra Bolsonaro y por las vacunas en Recife (Flávio Japa)

La gente salió a las calles de varias ciudades brasileñas el pasado sábado 29 de mayo por las vacunas y por el fin de un gobierno que se entiende como más letal que el propio virus. Vean imágenes e informes de algunas de las principales capitales del país.

El pasado sábado 29 la población brasileña salió a las calles de las principales ciudades del país para soltar un grito que se quedó atascado: “Fuera Bolsonaro”.

Fue tan grande que incluso ciudades medianas consideradas fortalezas bolsonaristas como Blumenau y Balnéario Camboriu, ambas en Santa Catarina, registraron su descontento con un gobierno ampliamente calificado de genocida y cuya percepción de que es más letal que el propio virus se ha extendido por todo el país.

En la tarde del pasado 2 de junio superamos las 465 mil muertes por Covid-19, además del aproximadamente 30 por ciento de sub registro que suele aparecer en las noticias científicas. Seguimos viviendo con la propagación de variantes nacionales y extranjeras en un momento en el que estamos lejos de vacunar a grandes sectores de la población, mientras seguimos en vivo a personas vinculadas a la gestión federal de la pandemia abusando de nuestra inteligencia con mentiras y sin vergüenza en la cara, en plena Comisión Parlamentaria de Investigación de Genocidio (CPI de Covid-19).

No había oxígeno en Manaos, pero había presupuesto para leche condensada y muñecos Rambo para las Fuerzas Armadas. No hubo política exterior para negociar la llegada de las vacunas en septiembre, médicos colaboradores en campaña quedaron, por medicamentos como la Cloroquina, sin ninguna evidencia científica en el tratamiento del Covid-19 pero con un stock de no sabemos cuántos años, o décadas, en los almacenes de las Fuerzas Armadas pagados con el dinero de nuestras vacunas. Cabe mencionar que no hay dinero para una ayuda de emergencia un poco menos miserable, «tomar préstamos del banco» contraatacó el presidente, pero hay mucho dinero, claro, para financiar una mansión de lujo del hijo del presidente y una Copa América que, si todo sale bien, no será realizada.

Por no hablar de otras tragedias nacionales que están escalando cada vez más, como la letalidad policial contra poblaciones negras, indígenas y periféricas, como pudimos ver en la masacre de Jacarezinho y los ataques a los Yanomami en Roraima y los Munduruku en Pará recientemente. Además, por supuesto, de los asesinatos diarios que leemos a diario en los periódicos de un país que acepta de buen grado la pérdida de estas vidas.

Pero volviendo al 29M, lo que vimos fue una respuesta popular y diversa al dominio de las calles por parte de los bolsonaristas que, negando que lo son, estuvieron sobre ellos durante toda la pandemia, ofreciéndonos una amplia muestra de horrores a todos nosotros.

Y este sábado la gente tomó no solo las calles, sino también todas las precauciones posibles, y, tomando algunos riesgos necesarios, expresaron la conciencia de que el gobierno mata más que el virus y necesita caer ahora, con urgencia, para que detengamos la matanza completamente innecesaria que vivimos hoy. Es importante señalar que ahora hay más información que hace un año sobre la enfermedad y cómo prevenirla, lo que facilita a las personas evaluar la participación en función de las necesidades y condiciones de cada uno. Pero la sensación es que si coges el autobús, trabajas, vas a la escuela (que ahora hay que abrir a la fuerza), al supermercado, etc., no hay aglomeración, entonces hablar en contra de la realización de un genocidio no debería también serlo. En otras palabras, quienes salieron a las calles el sábado de ninguna manera son iguales a una narrativa de negación de la pandemia como la de los defensores del gobierno.

Una pandemia que, por cierto, ya se puede tratar aquí como una sindemia, ya que, en metamorfosis con la actual cúpula ejecutiva y las viejas tragedias y elecciones políticas del país, se ha convertido en esta arma de destrucción masiva que estamos siguiendo – y tratando de eludir – todos los días.

Como era de esperar, varios medios corporativos simplemente ignoraron las protestas e imprimieron artículos pagados en sus portadas, a la receta del pastel de la época de la dictadura, pero con un toque del ‘emprendimiento’ de hoy. Pero fue incluso una actitud positiva en relación a las protestas si se compara con los vehículos que las reportaron como de costumbre: «la protesta solo cuenta si tienes una camiseta de la selección nacional, selfie con la policía antidisturbios y masaje en el frágil ego del payaso presidencial», se nos dice, no exactamente con estas palabras, mientras señalamos grupos y buscamos cualquier cosa que huela a ‘vandalismo’ o irresponsabilidad frente a la pandemia.

Ya el presidente y su descendencia, de Planalto, dijeron más temprano ese día que no había nadie en las calles. Y de hecho, a las diez de la mañana, el tráfico era lento en la mayoría de las ciudades. Sin embargo, cuando la sopa empezó a espesarse, el presidente de la “pequeña gripe” ensayó mágicamente un coqueteo con la ciencia y la salud pública para quejarse de que había hacinamiento. Pero tal señalización hirió los deseos de su ego y pronto volvió en sí mismo, llamando a todos los que hablaban «potheads».

Un maldito tartamudeo que imprime la derrota de la pandilla presidencial este sábado. Esta pandilla que, siempre es importante recordar, llegó al poder en marcos democráticos, que habrá que resolver al día siguiente de esta interminable ronda de patadas letales y no letales.

La continuación de las protestas, como todo lo demás en un país a la deriva, está rodeada de incertidumbre. Sabemos que la Policía Militar constituye un bloque de amplio apoyo al Gobierno Federal y tiende a intensificar la violencia contra la mayoría descontenta, aunque nadie dé las razones. El ejemplo se dio en Recife, donde el pasado martes el comandante de la tropa fue despedido por el gobernador, ya que éste no había dado orden oficial de represión. Nadie en 2021 es todavía lo suficientemente ingenuo como para confiar en este grupo y en su supuesta lealtad a la democracia. Y las ramificaciones de esto son completamente impredecibles, como ya hemos visto.

Además, desde adentro, las manifestaciones pueden ser captadas por una lógica de precoces disputas electorales, como ya lo ensayaron algunos opinadores de izquierda y derecha, cada uno a su manera. Si sucumbe tan pronto a la política mezquina, es natural que pierda fuerzas, como también hemos visto en otras ocasiones.

Pero a pesar de esto, las protestas pueden – y deben – ganar cada vez más fuerza debido a las condiciones que se presentan en el país. Si esto sucede, las calles podrían ser el elemento de presión más importante para el fin del gobierno genocida y su responsabilidad por la tragedia actual.

En cualquier caso, y pase lo que pase, solo por actualmente estamos publicando sobre el 29M y no sobre un nuevo paseo en moto o cualquier otra tontería bolsonarista, ya es, si no una victoria, un alivio para el espíritu.

A continuación, recopilamos informes de varias ciudades enviados exclusivamente al Correio da Cidadania por periodistas y comunicadores independientes que residen en estas ciudades. Algunos están más involucrados en movimientos y luchas sociales, otros se destacan como observadores, pero todos contribuyen de alguna manera a las movilizaciones de las ciudades donde viven.

La capital de Santa Catarina tuvo la particularidad de inaugurar el 29M al reunirse en el Largo da Alfândega, en el centro de la ciudad, a las 10 de la mañana. Familias, niños, militancia diversa y, sobre todo, muchos jóvenes y estudiantes compartieron en esa mañana soleada con cielos azules la preocupación y el coraje de unirnos en una pandemia.

El falso cuestionamiento de los hechos, que imputa hipocresía ante la demanda de aislamiento social, se responde de inmediato en un cartel: Bolsonaro es mucho más letal que el virus.

Otro rasgo llamativo fue la organización del acto, que tomó las calles en 3 largas filas, como una inmensa y fina procesión, draconiana en relación a las medidas de protección de la salud. La gente distribuyó alcohol en gel; los sin máscara claramente no participaron en el río de asfalto y gente; y la mayoría de los manifestantes usaban los modelos de máscara adecuados, el PFF2. También existía la preocupación por evitar la aglomeración, lo que no siempre es fácil ya que ciertamente se estima que debería haber una audiencia de entre 13 y 15 mil personas.

Aunque el motivo que los unió en Florianópolis es uno de los más extremos, el ambiente de euforia y fiesta era inevitable. Las personas que no se habían visto durante al menos un año y medio se conocieron y se refrescaron ante el genocidio. Hubo música, percusión, baile, pero también muchos gritos de odio y duelo se quedaron durante mucho tiempo. Incluso con un año de retraso, cuando los antifas y los aficionados al fútbol organizado salieron a las calles en junio de 2020, el espacio público ya no es testigo de un monopolio fascista.

La protesta fue sumamente pacífica y tuvo pocos episodios de tensión, provocados principalmente por conductores y motociclistas que sienten que su derecho de ir y venir incluye atropellar a los manifestantes en su camino. Nadie fue atropellado por un automóvil y las discusiones se mantuvieron sin agresión, pero el sentimiento de hostilidad hacia las personas ajenas al acto fue constante.

El odio bolsonarista hacia la izquierda está muy presente en todo el estado de Santa Catarina, pero aun así también hubo actos en Joinville, Jaraguá do Sul, Blumenau, Chapecó e Itajaí. Aunque pequeños, son significativos y simbólicos.

El pasado sábado Recife vivió una de las mayores represiones policiales de los últimos años. Todo esto en un acto pacífico en el que se solicitó la salida de un genocidio, el presidente Bolsonaro, que ha venido destrozando la vida y los derechos del pueblo brasileño.

El evento 29M en la capital de Pernambuco comenzó puntualmente a las 9 am, en la Plaza do Derby, ya con una multitud en la concentración. Eran personas de diversas clases sociales, banderas de partidos (como PT, PSOL, PCB, PCdoB y PCO, entre otros) e instituciones políticas (como UBES, UNE y Marcha de las Mujeres etc.), pero también mucha gente que decidió hacerlo: salir de casa solo para pronunciar su grito acuñado contra el genocidio del actual presidente.

La primera sensación que tuve cuando llegué a la protesta fue sentir una emoción muy fuerte, de esas que hacen llorar de alegría a una persona. Había algo simbólico en el aire con la juventud en la calle, o mejor dicho, gente con espíritu joven y revolucionario, porque allí había gente de todas las edades, entre ellos muchos niños y ancianos. En ese momento, nadie tenía idea de lo que nos esperaría al final.

Cuando comenzó la caminata, la energía era de colectivismo y esperanza para quienes luchan por días mejores. En este sentido, cabe destacar la organización del evento, que orientó el distanciamiento social y realizó campañas previas de captación de fondos para la compra y distribución de mascarillas y alcohol en gel, algo que, por la propia imagen, ya estaba completamente desfasado con las acciones impulsadas por los simpatizantes del presidente, como las de la playa de Boa Viagem, con gente apiñada sin máscaras y sin la distancia indicada… y sin represión policial.

Según escuché de algunos organizadores del acto, la idea era que la manifestación tomara la siguiente ruta: Praça do Derby, Av. Conde da Boa Vista, Av. Guararapes, Av. Dantas Barreto y Praça do Carmo, un trayecto conocido por quienes han estado en una protesta en Recife. Durante gran parte del mismo, lo que vi fue una multitud cruzando los casi dos kilómetros de la Av. Conde da Boa Vista sin ningún problema ni enfrentamiento con la Policía Militar. Solo gritos de orden y una indignación de los que ya no soportan perder personas, puestos de trabajo y salud. Un ambiente de paz y respeto por la vida.

Al llegar al puente Duarte Coelho, que conecta Conde da Boa Vista con Guararapes, me di cuenta del peligro que me esperaba. Había una piedra en medio de la vía de la Av. Guararapes, donde una tropa del Batalhão de Choque esperaba la llegada de los manifestantes que se estaban reuniendo en el puente mientras avanzaba la protesta. Pronto me di cuenta de que la policía no nos dejaría pasar y mucha gente empezó a preguntarse de quién era la orden. ¿Del gobernador?

¿De Bolsonaro? ¿A quién le interesaría el enfrentamiento? ¿Va a pasar esto realmente?

Al poco tiempo, el puente Duarte Coelho estaba lleno de gente. Todo fue muy rápido. Mientras escuchaba a la gente de la organización de protesta decidir qué camino tomar a partir de ese momento, sucedió lo impensable: el Batallón de Choque comienza a disparar balas y bombas de gas lacrimógeno para dispersar a la multitud. Algunos dirán que fue por la provocación de un grupo de personas que corrieron hacia la policía (una de las cuales derribó un contenedor de basura). Pero la reacción fue muy desproporcionada con la actitud en sí, algo completamente injustificable dada la cantidad de personas que había, especialmente niños y ancianos.

Tras el inicio de la brutalidad policial, no hubo retroceso de su parte. No hubo alto el fuego. El objetivo era claro: no solo dispersar a la multitud, sino también humillarlos y hacerlos irse de ese punto. Fue entonces cuando comenzó a desplegarse un escenario de terror, con bombas volando sobre nuestras cabezas, balas por todas partes, detenciones sin justificación y un montón de otras actitudes arbitrarias y violentas por parte de la Policía Militar.

Tan pronto como el Batallón de Choque cerró el Puente Duarte Coelho, aparecieron escenas de horror. Uno de los momentos más tristes de presenciar fue cuando el señor Daniel Campelo, de 51 años, quien ni siquiera participaba en el acto, intentó cruzar el puente y fue recibido por la Policía Militar con una lluvia de balas y bombas. Algunas personas intentaron ayudarlo después de que se cayó al suelo, y por esta actitud también recibieron balas y bombas de la policía, como si en ese momento no se permitiera ninguna ayuda. Debido a las balas de goma, Daniel perdió la vista en su ojo izquierdo y tuvo que ser operado el domingo 30 de mayo.

Otro momento de cobardía se produjo cuando la concejal Dani Portela (PSOL) intentó negociar con la policía, que en respuesta le apuntó con sus armas. La situación se agudizó cuando la concejala Liana Cirne (PT) también intentó negociar con la Policía Militar, pero recibió gas pimienta en el rostro, escena que circuló durante todo el día en las redes sociales.

No hubo diálogo, ni siquiera con las autoridades, mucho menos con la población, que ahora se dispersa por las calles. Todavía hubo un intento por parte de la organización de guiar a los manifestantes al Monumento Tortura Nunca Más, en la Rua da Aurora, pero no hubo más clima y seguridad para eso. Las bombas de gas seguían cayendo, generando una avalancha cada minuto con gente cayendo y lastimándose o asfixiándose con las lágrimas.

En las calles que forman parte del centro de Recife, los informes fueron de persecución por parte de la Policía Militar contra manifestantes vestidos con camisetas de fiesta o camisetas rojas. El ambiente era de persecución política total.

La reacción desproporcionada en uno de los estados que menos votó por Bolsonaro en 2018 parecía un mensaje premeditado, pero prevaleció el sentido colectivo. Incluso asustada, la gente se mantuvo firme en sus ideales y valores, en lo que cree y en lo que quiere para Brasil.

A pesar de la represión, hoy fue un día histórico, de cara al bolsonarismo y al campo popular pudiendo demarcar espacios en las calles. Es necesario conocer las responsabilidades y exigir castigos, ya que estamos ante una ruptura democrática que solo se ve en tiempos de dictadura militar. Es importante entender hasta dónde llega la fuerza política de Bolsonaro dentro de las fuerzas policiales estatales para que esto no se repita, o no se convierta en un motín similar al que vimos en Ceará el año pasado.

También es fundamental comprender el papel real del gobierno estatal en este escenario.

La lección para mí fue que, incluso con la Policía Militar con sus cascos y mostrando una vez más de qué lado está, la gente está dispuesta a seguir adelante con sus gritos ya no estancados, aunque estén del otro lado del campo. Una fila de fascistas cobardes y uniformados está en desacuerdo con la disputa, incluso si tienen a una persona como el presidente Bolsonaro como su oponente. Como diría el poeta, “Pasarán, pájaro”, pero con mucha lucha en un camino lleno de piedras.

El ‘Fuera Bolsonaro’ del 29M llevó a cientos de miles de personas a las calles en más de 210 ciudades y 14 países. Incluso con todos los esfuerzos de los medios corporativos tradicionales para tratar de «ocultar» la magnitud de las manifestaciones, fue imposible derrotar las calles.

Con gran apoyo de diversos sectores del campo político de izquierda, movimientos populares y población en general, las protestas provocaron las más diversas reacciones de los bolsonaristas y generaron una imagen decisiva de fortalecimiento de las luchas para derrotar esta política genocida. Si bien los movimientos sociales y populares nunca han dejado de movilizarse en las calles en medio de la pandemia, esta fue la movilización que más llevó a los manifestantes a abandonar sus hogares luego de más de 1 año de aislamiento y distanciamiento social, produciendo un eco que se escuchó en todo el mundo.

El evento en São Paulo tenía programada la concentración para las 4 pm en el MASP, ubicado en la famosa Avenida Paulista, y ya contó con decenas de personas 1 hora antes de la hora programada. El saldo difundido por las organizaciones a fines del día 29 estimó que alrededor de 80 mil personas ocupan las calles en contra de las políticas de este gobierno, que ya ha matado a más de 465 mil personas. La protesta también reflejó la falta de vacunas para combatir el Covid-19, el hambre, el desempleo, los ataques a los indígenas, los negros y el medio ambiente.

A mitad de camino para el final de la manifestación, un grupo indígena autónomo que se posicionó frente al camión de sonido llamó la atención sobre la invisibilidad de la participación indígena durante todo el viaje, con una enorme pancarta escrita «Demarcación Ya» en oposición al proyecto que autoriza la minería en tierras indígenas y dificulta la demarcación de nuevas áreas, que ya se encuentran paralizadas desde el inicio del Gobierno de Bolsonaro. Bloqueó el estéreo del auto hasta que su voz fue olvidada. Los ignorantes bajaron sus pancartas, se echaron en la calle, cantaron y demostraron la rebelión y la fuerza indígena tan olvidada, invisibilizada también en el contexto urbano.

El automóvil se colocó frente a la Escuela Estatal Maestra Marina Cintra en la Rua da Consolação, una escuela que tiene una pintura de un sacerdote jesuita catequizando a niños indígenas en la fachada principal de la carretera, la protesta dentro de la protesta, aunque simbólica, fue una acto de rebelión, el coche sólo se movió después de que Chirley Pankará (1º diputado de Estado indígena en SP) pudo hablar. Fue uno de los momentos más memorables que pude presenciar.

Cabe recordar que bajo el gobierno de Bolsonaro los conflictos en el campo se han incrementado y los asesinatos de indígenas están batiendo récords.

Belém do Pará, antes Territorio de Maery Tupibambá (1616), participó en las Leyes Nacionales “Fuera Bolsonaro y Mourão, ¡Comida en el plato y vacunación en el brazo!”, llevando a unas 5 mil personas a las calles de la capital, según la organización del acto político.

Movimientos Sociales, Centrales Sindicales y Partidos Políticos convocaron a una concentración a las 8 horas de la mañana en la Praça da República, junto al Teatro da Paz, sitio histórico de manifestaciones en Cidade das Mangueiras. La principal demanda en carteles y consignas fue la destitución de Jair Bolsonaro y Hamilton Mourão y la implementación del Plan Nacional de Vacunación para la compra de vacunas contra Covid-19. Alrededor de las 10 de la mañana, la Ley comenzó con un Manifiesto Interreligioso para las víctimas de la pandemia y un llamado a la lucha de resistencia.

La marcha popular tomó la Avenida Presidente Vargas, siguió la Avenida Nazaré, luego Magalhães Barata hasta el Mercado de São Brás, cubriendo así el primer tramo de la Ruta Terrestre Tupinambá de Maery a Caeté (hoy Bragança). Durante todo el viaje, buscamos mantener la distancia y todos los protocolos de prevención de virus. Se distribuyeron mascarillas y alcohol al 70% a los participantes presentes.

A la participación de los pueblos originarios asistieron miembros de la Federación Estatal de Pueblos Indígenas de Pará, Asociación de Estudiantes de Pueblos Indígenas de la UFPA e independientes. Bike Som Maria Lira (Unidad Móvil FM) de Rádio Age Mídia Comunicação para Cidadania, se unió al destacamento de la Unión Juvenil Comunista y Unidad Classista, con el activista Angelo Tupinambá.

El Departamento de Tránsito y Policía Militar del Estado de Pará siguió la senda, sin embargo, no hubo incidente, lo que valió la labor de la comisión de seguridad del acto, que veló por la integridad de las personas.

La gente salió a las calles para gritar a Bolsonaro, en el primer acto importante de la ciudad después de que comenzara la pandemia.

Brasilia es probablemente la ciudad que más necesitaba una protesta masiva contra el gobierno de Bolsonaro. Durante mucho tiempo su dignidad había sido pisoteada los domingos por repugnantes caravanas, paseos en moto, cabalgatas e incluso sobrevuelos presidenciales con helicópteros militares. Sacar las cuadras a la calle para disputar el control de la narrativa en una ciudad que respira política durante una pandemia es sin duda una tarea más complicada para quienes tienen la menor empatía y sentido de la realidad.

Por eso, el primer mérito de la protesta de este sábado en la capital del país fue superar los miedos de salir de casa y brindar a los opositores imágenes de aglomeración y falta de respeto a los protocolos sanitarios, tan criticados en las caravanas bolonaristas. El esfuerzo ejemplar de los organizadores y del propio público consiguió que la marcha a pie por el Eje Monumental se realizara en filas paralelas y que la distancia de 2 metros quedara en el césped frente al Congreso, donde pancartas en el suelo guiaban el posicionamiento de los manifestantes.

El otro gran mérito de la movilización es de naturaleza más psicológica y conmovedora. Los opositores de la extrema derecha delirante necesitaban, y lograron, hacer una demostración de fuerza para retomar el territorio manchado de odio amarillo verdoso (con fondos de los clubes de tiro del Distrito Federal y otros patrocinadores ocultos pero obvios). Y allí no solo estaban los viejos y nuevos votantes de Lula y PT, sino también otros frentes de izquierda que tienden a criticarlo, profesionales de la salud, maestros, movimientos sociales, artistas, anarquistas y también ciudadanos notoriamente más tranquilos políticamente, de lo que probablemente no se molestarían si el descontrol general no fuera grande.

El resultado fue una atmósfera mucho más ligera en comparación con las protestas del gobierno que también pude presenciar mientras cubría como reportero de video. En el amplio carril de la avenida que divide la capital y conduce a los palacios del poder, vi a alguien vestida de Dilma Rousseff, carteles burlándose de la familia Bolsonaro y sus seguidores, intercalados con serios mensajes de pura indignación. La gente logró transformar la escena en Brasilia, otrora territorio de manifestaciones de partidarios del gobierno.

Si bien las imágenes aéreas no fueron tan impactantes como las de otras capitales, como São Paulo, la sensación es que por fin es posible disputar este territorio y que la lucha llegará hasta el final.

Sorprende la participación que se vio en el Centro Histórico de Porto Alegre. Casi 20.000 personas caminaron inconformes pidiendo vacunas y comida. Mucha gente joven. Muchos estudiantes. Muchos señores y señoras. Fue un gran encuentro para luchar por la supervivencia y contra las omisiones del gobierno de Jair Bolsonaro.

El punto de encuentro fue frente al Ayuntamiento de la Capital, en el Palacio Municipal. Ya a las 3 horas de la tarde se tomó el lugar. Numerosos carteles de ‘Fuera Bolsonaro’, ‘Fuera Genocida’ y saludos al SUS. Había gente que pedía más educación y menos reformas neoliberales. Tenía hijas e hijos, nietos, amigas y amigas en duelo por seres queridos que se habían ido durante la pandemia. Muchos se fueron cuando ya había una vacuna, pero el gobierno se negó a comprarla.

La marcha despegó lentamente y se dirigió hacia la Usina do Gasômetro por la Rua Riachuelo, una calle residencial en el tramo. Muchos vecinos salieron por las ventanas. Aplaudieron, sartenes. Gritaban y ondeaban banderas. Banderas del partido de izquierda. Banderas de Brasil. Otros simplemente miraron. Sin insultos. Ningún narrador bolsonarista provocativo. La calle fue tomada. No se podía ver el final, ni el comienzo de ese montón de gente que no había sido vista por algún tiempo.

Junto al gasómetro había una nueva concentración. Casi todas las personas enmascaradas. Había cierta distancia. No era la distancia recomendada, pero había cierta preocupación. Hablaron algunos políticos y líderes de movimientos sociales. Muchas canciones cantadas con fuerza e indignación. Hubo cierta dispersión a lo largo del inusual camino, por las calles interiores del barrio. El regreso fue por la prolongación de la Rua Demetrio Ribeiro, hacia Largo Zumbi dos Palmares.

Ocho cuadras de mucho ruido recordando las relaciones del presidente con la milicia carioca, con las grietas de las que se acusa a la familia Bolsonaro. Recordando el desprecio por la búsqueda de vacunas. Recordando también las acciones de gobiernos locales como el gobernador Eduardo Leite, quien relajó los decretos en el momento álgido de los casos, y el alcalde Sebastião Melo, quien resultó ser un gran desmentido de la pandemia.

En Largo Zumbi, hubo una rápida ronda de discursos de otros líderes y la gente se dispersó gradualmente. Un títere del presidente fue quemado en la avenida. Cuando la multitud se fue, la policía se acercó. Hubo quienes intentaron, un solo malabarista, resistir: «¿Por qué no está Chile aquí?» La pregunta resonó en los oídos de quienes no dejaron detener al artista. Se fueron. La manifestación contra el gobierno fue fuerte.

* Raphael Sanz es periodista y editor de Correio da Cidadania.

* Elaine Campos es socióloga de formación, fotógrafa e investigadora sobre la presencia de mujeres y lesbianas en la fotografía y narrativa latinoamericana. Forma parte de la Marcha Mundial de las Mujeres, el Colectivo Contra la Tortura de SP y el Colectivo de Resistencia Anarkopunk Flechas Kruzadas. Instagram: / elainecamposfotografia /

* Angelo Madson Tupinambá es el coordinador del Instituto Age Mídia – Comunicación para la Ciudadanía (Rádio Libertadora IM e IMTV, Bike Som Maria Lira FM) en Belém do Pará.

* Marcus Iglesias es periodista y residente del centro de Recife.

* Filipe Prado es periodista y poeta.

* Alex Mirkhan es un periodista y videasta de São Paulo con sede en Brasilia.

* Ramiro Furquim es reportero gráfico, circula por las calles de la región Sur y se puede encontrar en @outroangulofoto y Jornalja.com.br.

Brasil se levanta contra Bolsonaro con marchas en todo el país pese a covid

(Actualiza con datos sobre la marcha en Sao Paulo, la más grande del país y nueva información sobre actos violentos en Recife) María Angélica Troncoso…

Brasil se levanta contra Bolsonaro con marchas en todo el país pese a covid

(Actualiza con datos sobre la marcha en Sao Paulo, la más grande del país y nueva información sobre actos violentos en Recife)

María Angélica Troncoso

Río de Janeiro, 29 may (EFE).- Millares de brasileños enfrentaron este sábado el miedo a la covid-19 y salieron a las calles a protestar contra el Gobierno de Jair Bolsonaro, en un grito unísono ‘por la vida’ que retumbó en las primeras marchas multitudinarias registradas en todo el país desde el inicio de la pandemia.

Convocadas por las centrales sindicales, partidos de izquierda y movimientos sociales, las protestas se efectuaron de manera pacífica en más de 200 ciudades de todo el país, incluidas las capitales, con actos violentos de la Policía registrados solo en Recife, la capital de Pernambuco.

Los protestantes exigieron al líder ultraderechista acelerar el proceso de vacunación en el gigante suramericano y aumentar el monto de los auxilios para que los más pobres -los más afectados con la pandemia- tengan un ingreso ‘digno’ para enfrentar la crisis que llegó con el virus.

Armados de tapabocas, alcohol en gel y carteles, los manifestantes también pidieron frenar las privatizaciones de las empresas estatales y que acaben los recortes presupuestarios en las universidades.

Inmensas pancartas con las frases ‘¡Fuera Bolsonaro!’, ‘¡Vacuna para todos ya! ‘Bolsonaro genocida’ fueron el común denominador en las marchas de todas las ciudades, así como carteles recordando los 460.000 muertos y más de 16,3 millones de contagios que han convertido a Brasil en uno de los países más afectados por la pandemia.

Las manifestaciones arrancaron temprano en ciudades como Brasilia, Río de Janeiro, Belén y Recife. Ya en la tarde, se realizaron protestas en otras ciudades como Curitiba, Manaos y Fortaleza, así como en Sao Paulo, la ciudad más poblada de Brasil, donde tuvo lugar la marcha más grande del país.

La íconica Avenida Paulista, la más importante de la ciudad, estaba a reventar y el tráfico quedó completamente bloqueado en ambos sentidos por la cantidad de manifestantes que acudieron a la cita, entre familias, sindicalistas, políticos y estudiantes, como pudo constatar Efe.

Niños, adultos y ancianos se encontraron desde las 16.00 hora local (19.00 GMT) en el Museo de Arte de Sao Paulo (MASP) -tradicional punto de encuentro para las protestas en la ciudad- y marcharon pacíficamente por más de tres horas en una jornada acompañada de música y donde el ‘Fora Bolsonaro’ no paró de retumbar.

Pese a los cuidados de los manifestantes se registraron aglomeraciones, principalmente en las grandes capitales donde las marchas fueron masivas.

‘Estar en las calles para luchar es un acto extremo para decir basta’, señaló el Partido de los Trabajadores (PT), la formación que lidera el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, en su mensaje de invitación a las marchas.

El dilema entre el discurso del aislamiento social y el fomento que tendrían las aglomeraciones con las marchas de este sábado llegó a oponer entre sí a partidos y a líderes de la izquierda en algunas regiones del país, como en Bahía, donde el gobernador, Ruy Castro, promovió las manifestaciones en carro para evitar los contagios de la covid-19.

VIOLENCIA POLICIAL

En Pernambuco, el Ministerio Público emitió la víspera una recomendación para suspender los actos programados para este sábado a fin de evitar la propagación del virus, algo que las autoridades trataron de imponer hoy a la fuerza en las calles de Recife, su capital, donde miles de personas salieron a marchar.

Algunos manifestantes sufrieron lesiones en los ojos por las balas de goma disparadas para dispersar las marchas por la Policía Militarizada y según denuncias, los agentes también utilizaron gas pimienta y efectuaron detenciones arbitrarias.

La concejala del PT, Liana Cirne fue una de las víctimas de los uniformados. En un video publicado en las redes sociales se ve como los policías, desde un vehículo, le lanzan gas pimienta sobre el rostro, hecho por el que pierde el equilibrio y cae al piso.

Por los hechos, el Gobernador de Pernambumco, Paulo Camara, apartó provisionalmente de los cargos a los uniformados implicados y ordenó que fueran investigados.

PIDEN ACELERAR INVESTIGACIÓN SOBRE GESTIÓN DE GOBIERNO ANTE LA COVID-19

Las movilizaciones nacionales buscan desgastar al líder ultraderechista y acelerar las investigaciones que actualmente adelanta una comisión del Senado sobre posibles omisiones del Gobierno en la gestión de la pandemia, aunque las posibilidades de lograr un juicio político en contra del mandatario son aún lejanas.

La comisión, creada a instancias de la oposición, que tiene siete de sus once miembros, intenta esclarecer si el Gobierno tiene alguna responsabilidad en el descontrol de la crisis sanitaria en Brasil, que, según los especialistas, ya es una de las tres naciones más azotadas por la pandemia, junto con Estados Unidos e India, y está amenazado con una tercera ola.

Denuncias realizadas ante la comisión revelaron que el Gobierno demoró la compra de vacunas; actuó sin diligencia ante la falta de oxígeno en el estado de Amazonas y promovió el uso de la cloroquina, un antipalúdico sin evidencia científica contra la covid-19.

Bolsonaro, uno de los principales negacionistas de la pandemia, viene minimizando la gravedad de la covid-19, a la que calificó de ‘gripita’, desde que se registró el primer caso en el país el 26 de febrero de 2020.

El mandatario brasileño desconfía de la efectividad de las mascarillas; defiende medicamentos sin eficacia comprobada contra la enfermedad, como la cloroquina; y rechaza los confinamientos y las medidas de restricción para evitar la propagación del virus, porque ‘la economía no puede parar’. EFE

(foto) (video) (audio)

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Notas sobre el tema

En una jornada de masivas movilizaciones contra el Gobierno, decenas de miles de brasileños salieron a las calles en decenas de ciudades del país para protestar contra la gestión del presidente Jair Bolsonaro, y pedir que aumente las ayudas económicas, acelere la vacunación y que se le inicie un juicio político para destituirlo.

“Fuera Bolsonaro”, “Bolsonaro genocida” y “Vacunas ya” fueron algunos de las consignas que se escuchaban y leían en las primeras marchas en Río de Janeiro, uno de los estados más golpeados por el coronavirus, y la mayoría del país, incluida la capital Brasilia, según la agencia de noticias AFP.

Curitiba (PR) hoje. #ForaGenocida #29MForaBolsonaro Foto: Giorgia Prates / Mídia NINJA pic.twitter.com/2XcBa7YDHE

— Mídia NINJA (@MidiaNINJA) May 30, 2021

La jornada de protestas convocada por sindicatos, organizaciones de izquierda y movimientos sociales, entre otros, se replicó en decenas de ciudades a lo largo y ancho del territorio a lo largo de todo el día.

El arco opositor, incluido el Partido de los Trabajadores (PT), sumó su apoyo.

O ato não tem fim! Milhares gritando FORA BOLSONARO!Consolação lotada!Imagens: @MidiaNINJA pic.twitter.com/DjHoTwFIHq

— Mídia NINJA (@MidiaNINJA) May 29, 2021

En cada protesta, los organizadores pidieron que todos usen tapabocas, respeten un distanciamiento mínimo y en algunos casos, como en Río, se vio a personas repartiendo alcohol para higienizarse y evitar contagios masivos.

En la ciudad de Recife, la capital de Pernambuco, la policía militar reprimió a los manifestantes lanzándoles gases lacrimógenos, lo que provocó que las movilizaciones terminaran temprano, informó el portal de noticias G1.

#29MForaBolsonaro| Mais de cinco mil pessoas participam de ato pelas ruas centrais de Curitiba. Fotos: Giorgia Prates pic.twitter.com/rx2jxcNqWD

— Brasil de Fato (@brasildefato) May 29, 2021

En San Pablo, la protesta inundó la simbólica Avenida Paulista y muchos de los manifestantes recordaron a los más de 450.000 muertos por Covid-19, una cifra que podría crecer rápidamente de nuevo ya que nueve capitales de estados más Brasilia ya volvieron a superar el 90% de ocupación de sus terapias intensivas, según cifras oficiales citadas por el diario Folha de Sao Paulo.

Un video de cómo una funcionaria electa del PT fue agredida por las fuerzas de seguridad con gas pimienta en la cara a muy corta distancia se viralizó y poco después el gobernador de Pernambuco, Paulo Camara anunció que separó de sus cargos al comandante y agentes involucrados hasta que se investigue si cometieron un crimen.

En otras ciudades, en tanto, la policía desplegó cientos de oficiales para seguir las movilizaciones de cerca, pero el clima fue tranquilo, con inflables gigantes con la cara del mandatario y un decorado de carteles muy variados.

En Río, Salvador y Brasilia, San Pablo, entre otras ciudades, los manifestantes pidieron acelerar la campaña de vacunación, volver a aprobar ayudas directas por la situación excepcional y revalorizar la educación y salud públicas.

#29M I Ato em Curitiba reúne milhares de manifestantes.#ForaBolsonaroGenocida Fotos: Giorgia Prates pic.twitter.com/t6CSHVuZzw

— Brasil de Fato (@brasildefato) May 29, 2021

El escenario político en medio de la pandemia

En cada escena, las referencias a las denuncias que ha revelado la comisión del Senado que investiga la gestión de Bolsonaro eran claras.

En las últimas semanas se supo que el mandatario frenó el inicio de la vacunación masiva por su negativa a apoyar una vacuna china, aparentemente solo por su origen, y financió y priorizó la distribución de medicamentos no probados para el coronavirus en vez de ayudar con oxígeno medicinal o camas extras a los estados que se colapsaron en el último año y medio, una escena lamentablemente repetida varias veces en Brasil.

Las marchas también buscan ser una contracara a las de hace dos fines de semana cuando miles de personas en varias ciudades del país marcharon convocados por el presidente para apoyar su rechazo a las cuarentenas y a su escepticismo frente a las medidas preventivas impulsadas por gobernadores, alcaldes y expertos científicos en Brasil y el mundo entero.

Bolsonaro decidió hacer esa convocatoria en medio de una lluvia de malas noticias: las constantes denuncias desde la comisión investigadora del Senado, la rehabilitación de los derechos políticos del expresidente y líder opositor Luiz Inácio Lula da Silva y su crecimiento cada vez mayor en las encuestas en paralelo a su caída constante, hasta un nivel histórico del 24%, según el último sondeo de Datafloha.

Este escenario no para de empeorar para Bolsonaro, especialmente de cara a las presidenciales del año próximo, ya que Lula sigue sumando aliados políticos y profundiza la polarización preelectoral, y referentes científicos del mundo público y privado de Brasil ya pronostican una posible tercera ola de contagios, que sin duda traerá nuevas restricciones y choques con gobernadores y alcaldes de todo el país.

Télam

As manifestações do #29M pelo “Fora Bolsonaro” foram gigantescas nas principais cidades do Brasil. “O presidente genocida também não acelera a vacinação porque ele tem medo disso aqui”, disse a atriz Maria Bopp, a Blogueirinha do Fim do Mundo, diante da imagem da Paulista tomada por mais de 80 mil pessoas no ato desse sábado (28), que pedia pelo fora Bolsonaro. “Se hoje foi assim, imagina com todo mundo vacinado.”

Neste sábado (29) ocorreram manifestações pelo impeachment do presidente Jair Bolsonaro em 213 cidade brasileiras dos 26 estados e do Distrito Federal, e 14 no mundo. Balanço divulgado no final do dia pelos organizadores estimou em 420 mil o número de pessoas que protestaram contra o descaso que já matou 461mil pessoas, contra a falta de vacinas para combater a covid-19, a fome, o desemprego, os ataques aos indígenas, aos negros, ao meio ambiente.

“Se o povo vai às ruas protestar em plena pandemia, é porque o governo e mais perigoso que o próprio vírus”, explicavam cartazes empunhados nos quatro cantos do Brasil. Quem não pode estar nas ruas, diante do receio da ser contagiado pelo coronavírus que assola as pessoas há mais de um ano, inundou as redes sociais da insatisfação com o governo omisso de Bolsonaro. A #29MForaBolsonaro contou com 202 mil participações apenas no Twitter, 1.828.048 postagens e 841 mil retuítes. No fim da tarde e no começo da noite, panelaços foram ouvidos em diversas cidades país afora.

O analista de dados Pedro Barciela aponta que a repercussão foi plural e obteve alto engajamento. “Essa diversidade presente hoje no campo antibolsonarista é o que permite que cada vez mais ele sensibilize outros usuários, converse com outros atores e interfira no debate público. A ideia aqui não é ‘furar a bolha’, mas sim dialogar com o maior número de bolhas possível”, tuitou.

Mobilização unificada

A mobilização do #29M contou com a participação de partidos de esquerda, sindicatos, entidades estudantis, quilombolas, indígenas, movimentos de trabalhadores do campo e entidades de torcidas. A avaliação é de que foi a maior mobilização nacional unificada desde 2017, durante os atos contra o ex-presidente Michel Temer.

“Os atos foram exitosos, do ponto de vista da mobilização. É claro que tem muito mais gente em torno da reivindicação da vacina, do auxílio emergencial de R$600,00. Hoje foi apenas uma amostra do que a sociedade vem reivindicando. Foi um esquenta depois de muito tempo longe das ruas, respeitando as medidas sanitárias, um marco do ponto de vista da mobilização no Brasil”, analisou Rud Rafael, da Frente Povo sem Medo e da Coordenação Nacional do MTST.

Em Brasília (DF), mais de 2 mil manifestantes seguiram em passeata pela Esplanada dos Ministérios ainda pela manhã. Em Belo Horizonte (MG), 18 mil pessoas participaram da mobilização. Em São Paulo (SP), o ato se concentrou na Avenida Paulista, no turno da tarde, e reuniu entre 80 e 100 mil pessoas, de acordo com os cálculos feitos pela organização do ato.

No Rio de Janeiro (RJ), o ato se concentrou na Avenida Presidente Vargas e reuniu uma multidão. Houve distribuição de 2 mil máscaras e álcool. Em diversos momentos, as lideranças relembravam a importância do distanciamento social.

“Foi um ato muito importante em defesa da vida de todos e todas brasileiras. Cada um com seu cartaz, feito em casa, protestando por vacina no braço, comida no prato, auxílio emergencial de 600 reais e fora genocida”, explicou Lígia Giovanella, uma das manifestantes cariocas.

No Sul do país, em Porto Alegre (RS), os atos se concentraram na parte da tarde e reuniram mais de 30 mil pessoas na capital gaúcha. Em Curitiba (PR), os manifestantes se concentraram na praça Santos Andrade e seguiram pelas ruas centrais da cidade. Ao todo, mais cinco mil pessoas participaram da mobilização.

No Ceará, houve mobilização em Fortaleza e também no interior, na cidade de Juazeiro do Norte. Na capital, os manifestantes se organizaram no período da tarde, na praça da Gentilândia e seguiram até a praça da Igreja de Nossa Senhora de Fátima. Eles distribuíram kits de prevenção ao coronavírus, com máscaras PFF2 e álcool. Em Juazeiro do Norte, o ato foi pela manhã e foi dispersado poucas horas após o início por uma ação da Guarda Municipal e do Polícia Militar do Ceará.

“Estamos aqui, com todos os cuidados, porque tem gente demais morrendo, gente demais nos hospitais, tem gente demais passando fome por causa desse desgoverno e nós estamos aqui porque é muito importante mostrar nossa indignação”, disse a professora Magali Almeida, de Fortaleza.

Em Porto Velho (RO), uma carreata cortou a cidade entre a Zona Sul e Zona Norte. Já em Belém, no Pará , cerca de 3 mil pessoas ocuparam as ruas da cidade. A concentração foi na praça da República e depois o ato seguiu até o Largo de São Brás.

Fechou com chave de ouro

O ato em São Paulo foi o maior do país, com mais de 80 mil pessoas nas ruas. Da concentração em frente ao Museu de Arte de São Paulo (Masp), por volta das 16h, os manifestantes marcharam pela Rua da Consolação e seguiram sentido à Praça Roosevelt, às 18h. Gritos, cartazes, bandeiras, adesivos pediam o impeachment de Jair Bolsonaro, a compra de mais vacinas e a ampliação do auxílio emergencial. Capitais como Brasília, Rio de Janeiro, Porto Alegre, Curitiba e Belo Horizonte também acabaram se surpreendendo com manifestações próximas de superar 10 mil participantes.

Antes do ato, o vão-livre do Masp estava fechado pela Polícia Militar de São Paulo, mas foi aberto pelos manifestantes, após uma forte chuva cair na Avenida Paulista. Totalmente pacífico, o protesto foi acompanhado pela Polícia Militar e pela Guarda Civil Metropolitana (GCM).

A manifestação foi organizada pela Frente Povo Sem Medo e a Frente Brasil Popular, em conjunto das organizações estudantis, centrais sindicais e outros coletivos independentes. Ao longo do ato, representantes de partidos e movimentos sociais – como a presidenta do PT, Gleisi Hoffmann, o líder do Movimento dos Trabalhadores Sem-Terra (MTST), Guilherme Boulos – discursaram contra o governo Bolsonaro.

“Chegou a hora de dar um basta e tirarmos o Bolsonaro do governo. Não vamos mais esperar até 2022, enquanto o nosso povo morre. Chegou a hora de semear um projeto de esperança e hoje é só o começo. Viemos às ruas com responsabilidade e sem medo de lutar”, afirmou Boulos.

Responsabilidade

Diferente das manifestações pró-Bolsonaro, em que o uso de máscara não é respeitado, nos atos do #29MForaBolsonaro, Brasil afora, elas estavam em todos os rostos. Em algumas cidades, como em São Paulo, a UNE e o MTST organizaram tendas de distribuição de máscaras PFF2, álcool em gel. Também ofereciam instruções para evitar contaminações no protesto. Os organizadores instruíam as pessoas a trocar máscaras de pano por modelos mais seguros, como a PFF2.

“No Brasil que tem um presidente que nega a vacina, e é um genocida, o povo tem de ir às ruas, porque ficar em casa também está matando”, disse a militante e defensora de direitos humanos Preta Ferreira, ao Mídia Ninja.

Brasil de Fato

Os atos contra o presidente Jair Bolsonaro em todo o país neste sábado (29) tiveram pouco espaço na maioria da mídia comercial. E pouco espaço nos telejornais, ao contrário dos atos pelo impeachment da então presidenta Dilma Rousseff (PT), com cobertura ao vivo, em tempo integral. As manifestações realizadas ontem em mais de 200 localidades brasileiras, que acabaram com a Avenida Paulista lotada à tarde, ficaram de fora dos principais jornais. Exceto a Folha de S.Paulo, que deu foto na capa.

Já a imprensa estrangeira destacou os atos em páginas na internet, com muitas fotos, e também em seus canais no YouTube. A queda de popularidade do presidente Jair Bolsonaro em função da condução da pandemia, que já matou mais de 460 mil pessoas no país, e os trabalhos da CPI da Covid foram destacados também.

“A popularidade de Bolsonaro despencou durante a crise do coronavírus, que matou mais de 460.000 brasileiros enquanto o líder de extrema direita minimizava sua gravidade, descartava o uso de máscaras e lançava dúvidas sobre a importância das vacinas”, destacou a Agência Reuters. “Na capital Brasília e no Rio de Janeiro (os atos) foram pacíficos, mas na cidade nordestina de Recife, a polícia lançou gás lacrimogêneo e balas de borracha.”

A agência destacou também o encontro dos ex-presidentes Lula e Fernando Henrique Cardoso no início de maio. “Uma demonstração pública de seu propósito comum de impedir que Bolsonaro ganhe um segundo mandato nas eleições presidenciais do próximo ano.”

Pressão sobre Bolsonaro

A BBCde Londres deu manchete sobre o Brasil: Manifestantes culpam Bolsonaro pela crise de Covid. “A popularidade de Bolsonaro despencou com sua resposta à pandemia. O Brasil registrou quase 460.000 mortes – o segundo maior número de mortes no mundo, depois dos Estados Unidos”. “Os protestos de sábado aumentaram a pressão sobre Bolsonaro enquanto o Senado do Brasil realiza um inquérito sobre a forma como seu governo lida com a pandemia e a lenta implantação do programa de vacinas, sem se preocupar com as consequências”.

A rede pública britânica ainda informou com detalhes o que vêm sendo apurado na CPI, como as ações do presidente para atrasar a compra de vacinas, inclusive desprezando contatos de fabricantes, como a Pfizer. E mesmo o Butantan, representante no Brasil da chinesa CoronaVac.

Responsabilidade de Bolsonaro

O canal Al Jazeera, do Catar, destacou as manifestações e as denúncias dos movimentos sociais sobre a responsabilidade de Bolsonaro na crise da covid-19. “O presidente de extrema direita do Brasil, Jair Bolsonaro, está enfrentando uma investigação do Senado sobre a forma como seu governo está lidando com a pandemia”, informou a rede de TV.

O jornal The Independent, do Reino Unido, publicou reportagem em seu site e também no canal no YouTube. “Brasileiros saíram às ruas de São Paulo para protestar contra o atual presidente do país, Jair Bolsonaro. As imagens mostram multidões cantando e segurando cartazes enquanto os manifestantes marchavam da Avenida Paulista ao centro da cidade, pedindo o impeachment de Bolsonaro e criticando sua forma de lidar com a pandemia do coronavírus”.

Atos pelo impeachment

O canal New Delhi Television lembrou o fato de, no início da pandemia, Jair Bolsonaro ter classificado a covid-19 como uma “gripezinha”. E destacou que, como o número de mortos aumentou constantemente, o presidente passou a enfurecer a população de outras maneiras, como fazer oposição a medidas de permanência em casa e uso de máscaras. E também com a recomundação do uso de medicamentos ineficazes contra a covid-19, como a cloroquina.

O canal da Associated Press, também deu destaque às milhares de pessoas que protestaram contra o presidente brasileiro, pedindo seu impeachment e criticando sua forma de lidar com a pandemia.

Bolsonaro ameaça à democracia

O jornal britânico The Guardian pulicou reportagem destacando também a ameaça de Bolsonaro à democracia. “Não à ditadura: milhares de brasileiros se manifestam contra o Bolsonaro”. O veículo mostrou que em pelo menos 200 cidades em todo o país a população carregou cartazes como “Fora Bolsonaro” e “Impeachment Já’.

A popularidade do Bolsonaro, que despenca, também foi retratada pelo Guardian como resultado de sua política que tem alimentado o crescimento e manutenção da pandemia em níveis altíssimos. “Durante a crise do coronavírus, que já matou mais de 450.000 brasileiros enquanto o líder de extrema direita minimizava sua gravidade, descartava o uso de máscara e lançava dúvidas sobre a importância das vacinas”, destacou o veículo.

Na Índia, o canal Wion também mostrou os protestos. “Milhares de pessoas no Brasil realizaram mais um dia de protesto contra o presidente Jair Bolsonaro. Em particular por sua forma caótica de lidar com a pandemia.”

Rede Brasil Atual

Mais de 230 profissionais e intelectuais judeus assinam uma carta afirmando que o governo Bolsonaro “tem fortes inclinações nazistas e fascistas”. Entre os signatários estão a historiadora Lilia Schwarcz, a psicóloga Lia Vainer Schucman e o cineasta Pedro Farkas.

Entidades representativas da comunidade judaica no Brasil e em outros países já criticaram em diferentes ocasiões o uso político de termos relacionados ao Holocausto por autoridades do governo brasileiro considerando-o profundamente ofensivo ao mundo judeu e às vítimas e sobreviventes do terror nazista.

brasil 247

O Brasil já contabiliza 461.931 mortes em decorrência da pandemia de covid-19. Deste total, 874 ocorreram nas últimas 24 horas, segundo balanço divulgado ontem (30) pelo Ministério da Saúde.

Até este domingo (30), dos 16.515.120 casos confirmados de pessoas contaminadas pelo novo coronavírus, 14.912.744 já foram curadas e 1.140.445 estão ainda em acompanhamento. De ontem para hoje, foram registrados mais 43.520 casos positivos para a covid-19.

O balanço é elaborado diariamente pelo Ministério da Saúde com base nos dados encaminhados pelas secretarias estaduais de Saúde.

Covid-19 nos estados

São Paulo continua sendo a unidade federativa com o maior número de casos de covid-19. Das 3.265.930 pessoas contaminadas, 111.304 vieram a óbito, o que dá ao estado o primeiro lugar no ranking de mortes, seguido do Rio de Janeiro, ande 50.574 pessoas morreram em decorrência da pandemia. O estado do Rio registrou, até agora, um total de 863.865 casos de contaminação.

Com 1.569.774 casos confirmados de covid-19, Minas Gerais ocupa o terceiro lugar no número de óbitos, com 40.452 mortes.

Agencia Brasil

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Brasil | Marchas en más de 400 ciudades contra Bolsonaro por el manejo de la pandemia

Un pueblo Maricá en el Brasil de Bolsonaro – Por Camila Parodi

Copa América: ascienden a 66 los casos de Covid-19 y ya son cinco las selecciones que presentan contagios

Bolsonaro vuelve a criticar a Argentina por votar a Fernández y mañana habrá otra jornada de protestas en su contra

La Jornada

‘Bolsonaro no deja más alternativa que salir a protestar’, dice manifestante.

La Jornada

Río de Janeiro. Decenas de miles de personas se manifestaron ayer en varias ciudades de Brasil contra el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro, en especial por su caótica gestión de la pandemia de coronavirus, que ha dejado más de 461 mil muertos y amenaza con arreciar de nuevo.

En el centro de Río de Janeiro, unas 10 mil personas protegidas con mascarillas acudieron a la manifestación convocada por varias organizaciones de izquierda, sindicatos y movimientos estudiantiles, y desfilaron a gritos de “Fuera Bolsonaro”, “Bolsonaro genocida” o “Fuera Bolsovirus”. Otros miles coparon la avenida Paulista en Sao Paulo, icónica arteria vial de la capital económica de América Latina.

“Nadie quiere estar en la calle en una pandemia. Bolsonaro no deja otra alternativa. Estamos en la calle para defender vidas. No vamos a esperar sentados hasta (las elecciones presidenciales de) 2022. Esto es sólo el comienzo”, dijo el izquierdista Guilherme Boulos, líder del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo.

Desde que empezó la pandemia, a la que calificó de “gripecita”, Bolsonaro ha criticado las medidas de cuarentena, promovido medicamentos sin eficacia comprobada, generado aglomeraciones y cuestionado la eficacia de las vacunas, además de acudir a tribunales para revertir medidas de confinamiento y toques de queda impuestos por gobernadores de los estados.

Los manifestantes reclamaron además que muchos muertos pudieron evitarse si el gobierno hubiera iniciado antes la campaña de vacunación, que además avanza lentamente y con interrupciones por falta de insumos. También lo acusaron de promover la deforestación de la Amazonía, la violencia de los invasores de tierras indígenas y el racismo.

Las manifestaciones se repitieron en decenas de ciudades de Brasil, como Salvador, Brasilia o Belo Horizonte, donde un manifestante iba disfrazado de esqueleto con una guadaña en una mano y un frasco de cloroquina –sugerida por Bolsonaro pese a su ineficiencia para tratar el Covid– en la otra.

La capital vivió la mayor protesta callejera contra Bolsonaro desde el inicio de la pandemia, cuya cifra de muertos es sólo superada por Estados Unidos, con 594 mil 302. Los manifestantes desfilaron hacia el Congreso, donde una comisión del Senado investiga desde hace semanas posibles “omisiones” de Bolsonaro en la pandemia. En el legislativo se acumulan, además, decenas de pedidos de juicio político contra el mandatario.

Los convocantes de las marchas pidieron a los asistentes respetar las medidas contra el coronavirus e incluso repartieron mascarillas y alcohol gel en varias de ellas. Según el sitio de noticias G1, la manifestación de Recife fue dispersada por la policía con gas lacrimógeno y balas de goma, sin que trascendiera el motivo.

Decenas de miles de brasileños marcharon contra Jai…

De acuerdo con los movimientos sociales que, apoyados por partidos, organizaron las marchas, hubo actos en unos 400 centros urbanos grandes y medios.

Decenas de miles de brasileños marcharon contra Jai...

Desde Brasilia. Explosión democrática en Brasil. Decenas de miles de manifestantes marcharon por las avenidas de San Pablo, Brasilia y Rio de Janeiro, al grito de «Fuera Bolsonaro», «Genocida» y «Vacuna en el brazo y comida en el plato». Las protestas se reprodujeron centenas de ciudades de todo el país este sábado cuando fue superada la barrera del medio millón de muertes por el Covid-19, de acuerdo con los datos oficiales que, según los expertos, están subnotificados: es posible que Brasil, segundo país del mundo en fallecimientos, haya llegado a las 600 mil víctimas fatales.La tragecia sanitaria «tiene un nombre que es genocidio, mi solidaridad con el pueblo brasileño», tuiteó Luiz Inácio Lula da Silva.De acuerdo con los movimientos sociales que, apoyados por partidos, organizaron las marchas, hubo actos en unos 400 centros urbanos grandes y medios.

Esta fue la segunda movilización callejera contra el régimen desde el inicio de la pandemia y conforme las primeras estimaciones habria sido una de las más concurridas en los últimos años. De lo que no hay dudas es que en las concentraciones de este 19 de junio, «19-J» y las del 29 de mayo, «29-M», la oposición le arrebató la hegmonía del espacio público a la ultradercha. La defensa de la democracia mueve más gente que las falanges golpistas, un golpe que se va perpetrando día tras día a través de medidas de un gobierno que avanza hacia el totalitarismo. Ese es el método bolsonarista.

La Avenida Paulista, la principal de San Pablo la ciudad más importante del país, mostró un lleno completo a lo largo de ocho cuadras en la noche de este sábado, según el sitio de noticias UOL. «El pueblo brasileño no puede tener como opciones morir de Covid o morir de hambre, vamos a vencer esta lucha», prometió Raimundo Bomfim coordinador de la Central de Movimientos Populares. El excandidato presidencial del Partido de los Trabajadores , Fernando Haddad y Guilherme Boulos,líder del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo , hablarón en la avenida, que tuvo su punto de reunión en el Museo de Arte de San Pablo.  

Después de los discursos buena parte del público continuó marchando hacia la Plaza Rossevelt, en el centro de la ciudad, donde seguía llegando gente a primeras horas de la noche. Jóvenes, mujeres, militantes LGBT, sindicalistas, activivistas del movimiento negro. Esta es la cara del aluvión democrático. En la concentración de este sábado se vieron más banderas partidarias que en la del 29 de mayo pasado. La expresa política Mariluce Moura, de 70 años, sostenía un cartel en el que se leía «Generación del 68 siempre en la lucha. Fuera Bolsonaro». Una joven con megáfono voceó «No va a haber golpe, va a haber lucha», al frente de una columna del movimiento feminista de San Pablo.

Desde temprano, antes de las diez de la mañana, grupos de indígenas, algunos llegados desde la Amazonia, comenzaron a reunirse en el centro de Brasilia observados con actitud nada amistosa por policías, algunos portando armas de fuego. La Policía Militarizada brasiliense es poco menos que el brazo armado de Bolsonaro, antes que una fuerza de seguridad al servicio del Estado. Al mediodía Brasilia ya estaba tomada por una multitud de sindicalistas, estudiantes, militantes partidarios, mujeres e indígenas, junto a ciudadanos comunes , que marchaban por la avenida Eje Monumental rumbo al Congreso.

Para obstruir la circulación la policía estableció un piquete donde se palpaba a los participantes con el pretexto de evitar el ingreso de elementos contudentes ( al contrario del protocolo aplicado en los actos oficialistas donde las fuerzas de seguridad se comportan como escoltas de los manifestantes). Otro cordón policial impidió ocupar la Plaza de los Tres Poderes, frente a la Casa de Gobierno.

Este 19 de junio, según la observación de Página/12, hubo bastante más público que en la anterior protesta opositora del 29 de mayo. Pero en la comparación con las últimas concentraciones bolsonaristas la de este sábado fue nítidamente más concurrida.

Brasilia, la ciudad del poder, donde funcionan el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, y tienen asiento los comandos de las fuerzas armadas (principal partido del sistema) se vió dominada por banderas del Partido de los Trabajadores, del Partido Socialismo y Libertad, del Partido Comunista y de los Trabajadores Rurales Sin Tierra.

A simple vista la vestimenta que hizo furor en la marcha fueron las camisetas rojas con la cara de Lula. Según el experimentado periodista, Luis Costa Pinto, de la TV247,esta concentración fue la que convocó más gente en la Capital Federal desde los festejos del primero de enero de 2003 cuando Lula tomó posesión de la presidencia.

Un camión de los que son utilizados en los desfiles de carnaval, llamados popularmente «Trío Eléctrico» , transitó al frente de las columnas en las que prácticamente todo el mundo llevaba tapabocas, a diferencia de los mitines derechistas donde pocos se cubren porque subestiman la dolencia. Desde lo alto del camión, dotado con unos parlantes poderosísimos, una militante lanzaba arengas a favor del impeachment y recordando la tragedia de los 500 mil muertos por el Covid-19.

Otra de las marcas de estos actos es la fuerte presencia del movimiento feminista y de las mujeres en general, algo fácil de percibir en coros improvisados por la militancia donde el predomina timbre de las voces femeninas. Por cierto las primeras protestas que desafiaron a Bolsonaro vienen de 2018 con los actos feministas «El No», que llamaron a votar contra el capitán.

En cambio los cortejos oficialistas son marcados por los gritos de guerra, marciales, voceados mayoritariamente por hombres. Algo que se ve en las caravanas de motocicletas encabezadas por Bolsonaro, compuestas casi exclusivamente por hombres, posiblemente policías o militares. Un ritual que evoca a los de Benito Mussolini en la Roma de los años 30.

Detrás de los manifestantes vistos en todo el país hay millones de brasileños que no salieron a las calles, ciudadnos pertenecientes a una mayoría silenciosa que también se hartaron del gobierno, tal como lo indican encuestas publicadas en mayo y junio. Crece el número de votantes de Bolsonaro «arrepentidos» de haber llevado al Planalto a un personaje demencial.

En un rapto de locura, o de cinismo premeditado, Bolsonaro dijo el viernes, en la Amazonia, junto a pastores evangélicos, que la vacuna no es un fármaco seguro contra el coronavirus, denostó el uso de barbijos y recomendó consumir hidroxicloroquina, un medicamento inocuo para el Covid vendido por laboratorios que tienen cercanía política con el régimen (y según rumores que circulan en Brasilia, harían negocios con el Clan formado por el mandatario y sus hijos).

En Rio de Janeiro, al igual que en Brasilia, la protesta se realizó por la mañana de este sábado. Miles de personas caminaron por la popular Avenida Getulio Vargas, centro carioca, y no en junto a las playas de Copacabana , zona residencial, donde suelen concentrarse el bolsonarismo.

«Bolsonaro Genocida» decía un pasacalles desplegado en el centro de Londres desde donde la coordinadora del acto, que se presentó como Julia del PT ante la corresponsal del canal Jornalistas Livres, expresó su solidaridad con las protestas en decenas de capitales en varios paises. Militantes brasileños con camisetas o bandanas rojas hablaron a la corresponsal en una fria tarde de sábado (es lo que se infiere por los abrigos) . Una concejal londinense, de origen ecuatoriano, demandó que Bolsonaro sea procesado y encarcelado. Detrás de la voz de la concejal se oye una batucada.

Desde Zurich la brasileña Sandra, coordinadora del movimiento Stop Bolsonaro, reportó para la TV 247 que hasta el mediodía de este sábado, hora de Brasilia, se habían realizado unos 50 actos en todo el mundo. En varias concentraciones se exigió que Bolsonaro sea procesado por el Tribunal Penal Internacional (TPI) por genocidio.La semana pasada el diario Estado de San Pablo, escribió que el ocupante del Palacio del Planalto está preocupado con la hipótesis de que se le sustancie un causa en el Tribunal Penal Internacional de La Haya. El tema también preocupa al expremier israelí, Benjamín Netanyahu, aliado de Brasilia, quien le dijo al embajador brasileñno en Tel Aviv que cuando Bolsonaro deje el gobierno podría terminar procesado en La Haya, según consta en un telegrama recibido por la Cancillería al que tuvo acceso la prensa.

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Brasil volvió a salir a las calles este sábado para manifestarse contra el presidente Jair Bolsonaro, justamente el día que el país alcanzó la marca de más de 500.000 muertos por coronavirus. De nuevo, las banderas de sindicatos, partidos y colectivos colorearon las calles de varias capitales, sobre todo São Paulo, Río de Janeiro y Brasilia, donde las marchas fueron multitudinarias. En São Paulo, la gente comenzó a reunirse a las cuatro de la tarde en la Avenida Paulista y una hora después los manifestantes ocupaban nueve manzanas.

Con pancartas, camisetas y pegatinas pidiendo la salida del presidente, los manifestantes, la mayoría de ellos con máscaras, intentaron engrosar las filas de la revuelta contra el panorama actual de la pandemia de coronavirus. Además de los 500.000 muertos por el covid-19, la lentitud de la vacunación, la devolución de la ayuda de emergencia de 600 reales (unos 118 dólares), el desempleo, el descuido de la educación y el medio ambiente, y el uso de la violencia contra la población negra fueron las consignas en las calles. La socióloga Dulce Neri, de 71 años, no había acudido a la protesta del 29 de mayo pasado por miedo a las multitudes. Pero decidió sumarse a la de este sábado. Vino con sus hijas y su nieto. “Imposible quedarse tranquilo en casa con 500.000 muertos y este desgobierno”, dijo en la Avenida Paulista.

“El gusano mató a mi abuelo”, decía el cartel que llevaba Clayton. “Mató a mi padre y a otros 498.000. Fuera genocidas”, escribió Francisco, de 24 años, en una pancarta. “Perdí a mi padre hace tres meses. Había estado luchando contra el cáncer, pero desgraciadamente, por culpa de este genocida que está en el poder, contrajo el virus y murió”, dice, y se pone a llorar. “Estoy aquí por todas las vidas que hemos perdido y contra este Gobierno”.

El Gobierno optó por contradecir las recomendaciones de los científicos, lo que llevó a Bolsonaro a despedir a dos ministros de Sanidad -Luiz Henrique Mandetta y Nelson Teich-, para mantener a un general en activo que avalaba su política errática, hasta llegar al ministro actual, Marcelo Queiroga.

Queiroga ha logrado la independencia para defender el uso de la mascarilla y el confinamiento, mostrándose más cercano a la ciencia. Pero por encima de él hay un presidente que sigue yendo a los actos sin máscara, mientras difunde teorías falsas sobre la pandemia. Hace unos días dijo en su Facebook Live semanal que infectarse con el virus era más eficiente que la vacuna.

Las calles de Brasil se están moviendo y la clase política está tratando de sintonizar con sus demandas. Los senadores que investigan a Bolsonaro por el manejo de la pandemia aprovecharon la fecha para comprometerse a que los responsables de parte del medio millón de muertes “paguen por sus errores, omisiones, desprecio y libertinaje”. “No hemos llegado a esta imagen devastadora e inhumana por casualidad. Hay culpables y serán castigados ejemplarmente. Los crímenes contra la humanidad, los asesinatos y los genocidios no se borran, ni caducan. Son eternos y, ante la justicia divina, se encontrarán con la justicia de los hombres”, dice un texto firmado por nueve senadores.

El expresdente Luiz Inácio Lula da Silva insinuó que participaría de las protestas, pero finalmente no asistió. En los actos, sin embargo, su nombre fue el más recordado. Varias personas llevaban camisetas del Partido de los Trabajadores o de Lula. Los amigos Thayná Ferreira, de 25 años, Fernando Siqueira, de 28, y Daniel Felício, de 22, llevaban cada uno una bandera del PT enrollada en el cuerpo. “Me gradué gracias a Lula y mis padres tienen una casa popular gracias a él”, dijo Daniel, que es ejecutivo de publicidad. La presencia de los sindicatos puede explicar la predilección por Lula. No había banderas ni pegatinas de otros opositores a Bolsonaro.

Sin embargo, no todos salieron a la calle pensando en las elecciones de 2022. Giovane Gonçalves, de 24 años, trabaja en la subprefectura de Santo Amaro, pero como los tiempos han sido “duros”, complementa sus ingresos como repartidor de aplicaciones. “Estamos aquí en la lucha contra este desgobierno de Bolsonaro y por los muertos. Incluso tuve familiares, tío y primo, que murieron por culpa de este desgobierno antivacunas, negacionista”. Dice que su vida ha sido un “caos” también por el tema económico. Por eso espera la salida del presidente lo antes posible.

También hubo mensajes para el vicepresidente, Hamilton Mourão, y los militares. Algunas pancartas incluían “Fuera Mourão” y “Fuera Bolsonaro y sus generales”, en un momento en que las Fuerzas Armadas apoyan cada vez más al presidente y hay insistentes ataques a los pactos democráticos en diferentes ámbitos. La destitución de Bolsonaro sigue siendo una expectativa para sus opositores. Pero hay quienes miran más allá, hasta 2022. “Aunque no derroquemos a Bolsonaro ahora, es importante aumentar nuestra fuerza para derrotarlo el año que viene”, dijo el jubilado Aldino Graef, de 70 años.

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referencia:
www.resumenlatinoamericano.org
es-us.noticias.yahoo.com
desinformemonos.org
www.diariolibre.com
www.nodal.am
www.jornada.com.mx
www.pagina12.com.ar
elpais.com
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