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Día de la Madre 2021

Día de la Madre 2021: recomendación de MinSalud es aplazarla al 30 de mayo

Día de la Madre 2021: recomendación de MinSalud es aplazar la celebración para el 30 de mayo.

Día de la Madre 2021: recomendación de MinSalud es aplazarla al 30 de mayo

La cartera solicitó unirse al llamado del Gobierno y posponer la celebración para el 30 de mayo. Pide no hacer reuniones en casa y no buscar aglomeraciones en centros comerciales.

A finales de abril, cuando Colombia empezaba a entrar en su tercer pico de coronavirus, el presidente Iván Duque anunció que postergaría la celebración del Día de la Madre, que debía ser este domingo 9 de mayo, y aplazarla para el 30 de mayo. La iniciativa, además, fue apoyada por Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, quien señaló los mismos comerciantes habían propuesto este aplazamiento. (Lea también: Gobierno posterga para el 30 de mayo la celebración del Día de la Madre)

Otra de las voces que se ha unido a esta idea es el Ministerio de Salud. El jefe de esta cartera, Fernando Ruiz, hizo un llamado para postergar esta celebración. “La razón más importante tiene que ver con el hecho de que nos encontramos en el tercer pico y en este momento en la mayor parte del país, especialmente en Bogotá, nos hemos encontrado en una estabilidad bastante alta”, señaló el ministro.

Advirtió Ruiz que hay una ocupación de Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) alta tanto en la capital colombiana, como en otras ciudades principales. Por ello indicó que los bogotanos y demás ciudadanos de Colombia deben “entender que es un momento crítico y que no debemos hacer celebraciones”. (Le sugerimos: El S.O.S. de los hospitales de Colombia en medio del paro)

Las recomendaciones del Ministerio, puntualmente, son no hacer reuniones en casa y no buscar aglomeraciones en centros comerciales, “porque esto nos genera una alta posibilidad de afectación y de posibilidad que se nos extienda este tercer pico”. También agregó: “estamos teniendo mejores cifras, ha venido bajando la afectación en la mayor parte del país, pero evidentemente todavía no ha pasado la situación, por lo que es importante que todos nos apoyemos”.

Reiteró, además, las recomendaciones básicas: mantener el distanciamiento físico, el correcto uso de tapabocas y el permanente lavado de manos. “El mejor regalo a nuestras madres es cuidarlas y vacunarlas”, concluyó. (Le puede interesar: Gobierno pide que dejen circular los vehículos que transportan oxígeno)

Mothers Day in Mexico

Mothers’ Day (El Dia de la Madre) is a popular celebration for mothers and mother figures across Mexico on May 10.

Mothers Day in Mexico

List of dates for other years

Mexico holidays 2021

Mexico holidays 2022

Mothers’ Day (El Dia de la Madre) is a popular celebration for mothers and mother figures across Mexico on May 10.

Mother’s Day is not a public holiday. Businesses have normal opening hours.

May 10 – a special day for moms in Mexico!

©iStockphoto.com/Phrysphotos

Mothers and mother figures are given flowers, cards, candy, and other gifts that symbolize appreciation, respect and love. It is a bittersweet day for moms of missing children (desaparecidos). Groups of these mothers protested on Mothers’ Day, calling for the government to help find their children, in previous years.

Mothers’ Day is an observance and not a public holiday in Mexico. However, some public offices have been known to close early in the afternoon so employees can spend some of the day with their mothers.

The first official Mothers’ Day celebration in Mexico was held on May 10, 1922. The celebration soon took on religious undertones, with images of the Madonna and Child being displayed on Mother’s Day. The day has gained widespread popularity over the years. It is also celebrated in other countries worldwide.

While we diligently research and update our holiday dates, some of the information in the table above may be preliminary. If you find an error, please let us know.

Día de la Madre 2021: ¿Cuándo se festeja a la mamás en Chile?

Para muchas personas este día será más emotivo, ya que por segundo año consecutivo no podrán celebrar con sus progenitoras por la pandemia del coronavirus.

Día de la Madre 2021: ¿Cuándo se festeja a la mamás en Chile?

El decreto supremo 1.110, que data de 1976, establece un día de mayo dedicado para celebrar a todas las madres del país por «el alto valor que la familia representa para el pueblo de Chile».    

Desde esa fecha se estableció el 10 de mayo para celebrar y reivindicar el papel de las madres en la sociedad. 

Si bien la fecha «original» es el 10 del quinto mes, por temas comerciales fue trasladado para el segundo domingo de mayo, modificando el día dependiendo de cada temporada.

Este 2021, la celebración para las madres chilenas está fijada para el 9 de mayo.

Para muchos este día tendrá un nuevo significado por la distancia que se debe tomar para evitar los contagios de coronavirus COVID-19, siendo segundo año consecutivo en que muchas personas no podrán reunirse con sus madres ante las restricciones de movilidad por el coronavirus.

El Día de las Madres nació como una protesta

Parece inverosímil que esta fecha edulcorada tuviera un origen feminista. Pero lo tiene. Y debemos recuperarlo.

El Día de las Madres nació como una protesta

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Ensayo invitado

Es escritora y editora mexicana. Es autora de Linea nigra, un ensayo literario sobre la maternidad.

CIUDAD DE MÉXICO — En mi casa no se celebraba el Día de las Madres. Mi abuela lo odiaba. Le recordaba los bordados y manualidades que la ponían a hacer en la escuela para regalárselos a su madre, que siempre le salían mal. Le recordaba también a su propia madre, enferma de Parkinson, a quien cuidó durante sus últimos años. Mi bisabuela se emocionaba mucho ese día y se arreglaba para ver a sus hijos. Durante el resto del año la visitaban muy poco, pero ahí estaban ese día, puntuales y con flores. A mi abuela le daba tristeza, pena ajena y coraje tener además que hacerle de anfitriona. Nunca quiso festejarlo, no aceptaba regalos ni felicitaciones. Le parecía una fecha hipócrita y artificial. Lo que sí le gustaba era ir a los restaurantes ese día —en particular a Sanborns—, para ver cómo sacaban “a pasear a las viejitas”, así decía. Se reía de los peinados bombachos, de los atuendos, y escuchaba las conversaciones en las mesas de junto. Luego volteaba para contarnos de qué estaban hablando. Sus diagnósticos nos mataban de risa. El último Día de las Madres que salimos con mi abuela, ella tenía ya una demencia senil avanzada y todo el trayecto fue deseándonos feliz navidad.

Mi madre también aborrecía la fecha. Un poco por herencia, supongo, pero su mirada era —es— más ideológica porque la consideraba una celebración consumista y llena de clichés, cuyo único propósito era hacer gastar a la gente. En la primaria hippie a la que asistí no se celebraba el Día de las Madres, por los mismos motivos. Así que nunca hice tarjetas, no recité poemas ni armé espectáculos ni desfiles. La conmemoración, en realidad, nunca me significó realmente nada —salvo mucho tráfico en las calles— y eso no cambió cuando nació mi hijo. Empecé, eso sí, a recibir cadenas por WhatsApp, rosas virtuales y mensajes empalagosos que me enchinaban las pestañas y me ponían de pésimo humor. También, lo admito, recibí un dibujo indescifrable de mi hijo que me encantó, aunque no más que los que hace todos los días.

Ya no recuerdo cómo di con la historia del origen del Día de las Madres, pero de ahí nació mi convicción de que la fecha tiene remedio, si logramos retomar sus raíces de protesta. Hoy, la celebración se construye alrededor de los estereotipos decimonónicos de la madre sacrificada, entregada, amorosa y perfecta que tanto daño les hacen a las mujeres en general y a las madres en particular. Todo gira alrededor del consumo, en especial de los electrodomésticos, como para regresar a la madre a su lugar patriarcal por excelencia: la cocina, y ahí retenerla con juguetes nuevos. Parece inverosímil que esta celebración edulcorada y cursi tuviera, en realidad, un origen feminista. Pero lo tiene.

Ann Maria Reeves Jarvis nació en Estados Unidos en 1832 y durante varios años organizó lo que llamaba “clubs de trabajo del día de las madres”, para mejorar la salud y la higiene a través de la educación de las mujeres. Durante la Guerra de Secesión, Jarvis cuidó de muchos heridos y su idea era organizar un Día de las Madres de protesta pacifista en contra de la guerra. La feminista y sufragista Julia Ward Howe retomó la idea de Jarvis y escribió una potente declaración del Día de la Madre, donde instaba a las mujeres a oponerse a la guerra, a sentir empatía por las madres de otros países y a no permitir que sus hijos sean entrenados para lastimar a los hijos de alguien más. “Desde el seno de la devastada tierra, una voz se alza con la nuestra. Dice: ¡Desarme, desarme!”.

Cuando su madre murió, la hija de Ann Maria Reeves Jarvis, Ann Jarvis, comenzó a mandar peticiones para declarar un día de celebración nacional en honor a su madre pacifista. Luego de mucho esfuerzo lo consiguió, y se volvió una celebración oficial en Estados Unidos en 1914. Pero muy pronto los empresarios vieron el enorme potencial en el día y la idea original se corrompió. Unos años después, Jarvis escribió una declaración diciendo que los floristas y los vendedores de tarjetas eran “charlatanes, bandidos, piratas, estafadores, secuestradores y termitas que tratan de demeritar con su avaricia uno de los movimientos, y una de las celebraciones, más nobles y verdaderas”. Trató durante el resto de su vida de acabar con el Día de las Madres, pero era demasiado tarde.

En México llegó ya echado a perder. Como explica Guadalupe Nettel, el Día de las Madres fue importado por el periódico Excélsior, con apoyo de la Secretaría de Educación Pública y de la Iglesia católica, y su propósito era intentar detener un importantísimo movimiento feminista en Mérida, Yucatán, donde Elvia Carrillo Puerto, entre otras cientos de participantes, realizaron en 1916 un congreso feminista.

Así, el Día de las Madres se fue volviendo antagonista del feminismo, pero en su raíz histórica perdura la batalla de las madres por transformar el mundo. Si a esos orígenes nos aferráramos, sería posible convertir el día en un bastión para las luchas de las “madres desobedientes”, por retomar el término que usa Esther Vivas en Mamá desobediente, el brillante libro que reconcilia al feminismo con las madres.

Si en vez de pedir flores pidiéramos licencias de maternidad más largas (acordes con el periodo de lactancia que recomienda la Organización Mundial de la Salud). Si en lugar de escribirnos tarjetas con lugares comunes redactáramos las leyes que hacen falta para asegurar jornadas de trabajo reducidas, compatibles con la crianza. Si reemplazáramos los chocolates con licencias de paternidad obligatorias y equivalentes a las de las madres. Si cambiáramos las frases sobre el amor infinito y el sacrificio abnegado por reflexiones para acabar de una vez por todas con los estereotipos románticos de las madres perfectas, y con los tabúes y prejuicios alrededor de la lactancia. Si intercambiáramos las joyas por planes concretos para terminar con la violencia obstétrica. Si dejáramos de inundar las redes con felicitaciones vacuas y mejor las llenamos de ideas para la crianza colectiva. Si en vez de salir a los restaurantes saliéramos a las calles a exigir un sistema nacional de cuidados, aborto legal, seguro y gratuito en todos los estados de México —y en toda América Latina y en el mundo entero—, así como justicia para las madres de personas desaparecidas y víctimas de feminicidios. Si así fuera, el 10 de mayo volvería a tener sentido.

En los últimos años las marchas del Día de la Mujer, el 8 de marzo, en América Latina han sido colosales y formidables. En ellas salimos a protestar para reclamar, entre otras cosas, el derecho a la existencia, a la autonomía sobre nuestros cuerpos y a una vida digna. Pero un día al año, ya se ve, no es suficiente. Necesitaríamos los 365 días para denunciar todo lo que hay que denunciar, para exigir lo que tenemos que exigir. Apropiémonos por lo pronto del Día de las Madres. Resignifiquemos la fecha y celebremos también lo que es digno de celebrarse: las voces que se alzan, las iniciativas, las leyes, los nuevos discursos y la imparable fuerza colectiva que sigue cambiando el mundo.

En México, en América Latina y en todo el planeta, queda un enorme camino por recorrer para que las maternidades sean elegidas, libres y gozosas. Hagamos del Día de las Madres un día de lucha, por todas las que han sido, por las que son y serán. Un día así, hasta mi abuela lo habría celebrado.

Jazmina Barrera es escritora y una de las fundadoras y editoras de Antílope, una editorial independiente con sede en Ciudad de México. Además de Linea nigra, es autora de Cuerpo extraño y Cuaderno de faros.

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referencia:
www.elespectador.com
www.timeanddate.com
www.t13.cl
www.nytimes.com

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