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La revolución del naval en la pequeña eslora

La revolución del naval en la pequeña eslora

La industria 4.0 no es solo cuestión de grandes empresas. Las administraciones buscan que el concepto abarque a todo el tejido productivo gallego en mayor o menor medida, buscando un aumento de la competitividad a través de la tecnología. Eso se une a la necesidad de abrir nuevos mercados, el buscar un mayor valor añadido a los productos o ampliar las áreas de negocio. El sector naval es quizá uno de los que más complicado tiene la tarea frente a otras industrias de referencia en la comunidad, como son la automoción o el textil. No son pocas las iniciativas de los astilleros de la comunidad que buscan crecer a través de la llamada cuarta revolución industrial. Sin embargo, lejos de los grandes nombres hay otra transformación que se está dando en el naval a pequeña escala, es decir, en las atarazanas de menor dimensión o en las auxiliares. Buscan asomar la cabeza con innovaciones en unidades de tamaño reducido, bien sea en barcos de recreo, de pasaje o incluso de trabajo. Es la revolución del naval de pequeña eslora.

La revolución del naval en la pequeña eslora

La industria 4.0 no es solo cuestión de grandes empresas. Las administraciones buscan que el concepto abarque a todo el tejido productivo gallego en mayor o menor medida, buscando un aumento de la competitividad a través de la tecnología. Eso se une a la necesidad de abrir nuevos mercados, el buscar un mayor valor añadido a los productos o ampliar las áreas de negocio. El sector naval es quizá uno de los que más complicado tiene la tarea frente a otras industrias de referencia en la comunidad, como son la automoción o el textil. No son pocas las iniciativas de los astilleros de la comunidad que buscan crecer a través de la llamada cuarta revolución industrial. Sin embargo, lejos de los grandes nombres hay otra transformación que se está dando en el naval a pequeña escala, es decir, en las atarazanas de menor dimensión o en las auxiliares. Buscan asomar la cabeza con innovaciones en unidades de tamaño reducido, bien sea en barcos de recreo, de pasaje o incluso de trabajo. Es la revolución del naval de pequeña eslora.

El modelo realizado por Amura, Titan Yachts y RodríguezDesign. Amura

Entre las rías de Vigo y Pontevedra hay varias empresas estrenándose con unidades de pequeña eslora que nunca habían realizado hasta la fecha. La más actual es la de Amura, la auxiliar del sector náutico asentada en Marín que se inicia en la construcción naval con el encargo de llevar a la vida el modelo UX, ideado por la colaboración formada entre RodríguezDesign y Titan Yachts. Se trata de un yate de 9 metros con dos motores de un total de 500 CV que será entregado para navegar en Puerto Vallarta, México. “No es una embarcación al uso, es muy Mediterránea, con líneas que no se ven mucho por aquí”, explican desde Amura.

El yate, que el lunes realizará las pruebas de mar, está fabricado en fibra de vidrio y tiene un tejadillo realizado en fibra de carbono, que además tiene placas solares para generar energía. Entre otros detalles, el barco tendrá televisión o una pequeña cocina y baño, además de una serie de detalles de lujo.

Según concretan desde la firma que dirige Cándido da Silva, en la creación del barco participaron otras firmas de la zona como Electroportonovo, Franinox, ADN Services, Nauteka o Marvigo.

También de estreno está la firma viguesa Seadrone. En su caso, en cuanto a cartera de productos. Tras haber producido barcos dron para labores oceanográficas, de vigilancia o de control y después de actuar también como fabricante para terceros, la empresa se ha embarcado ahora en un nuevo nicho: el de las embarcaciones eléctricas para el transporte de pasajeros. La empresa que dirige Íñigo Echenique está en plena construcción de dos barcos para la firma Rabelo Boats, con la intención de crear una línea y seguir produciendo más unidades.

La viguesa Seadrone ha dado el salto de la fabricación de barcos dron a las embarcaciones de pasaje. Y además, eléctricas. La firma estrena una línea de fabricación con dos unidades que estarán destinadas al pasaje de lujo en Menorca.

Estas dos primeras, que se estrenarán como transporte desde Mahón (Menorca) a la pequeña Isla del Rey coincidiendo con la inauguración de la exposición de arte contemporáneo de la galería suiza Hauser & Wirth, se basan en el modelo Lasai 20 de Seadrone. El usuario final es Els bots berguiners, empresa que buscar recupera la tradición de pequeñas embarcaciones de pasajeros en aquella bahía.

Las embarcaciones tienen solo seis metros de eslora, con capacidad para un grupo selecto de ocho pasajeros (y un patrón) y una velocidad de crucero cercana a los seis nudos. A ello se suma un motor eléctrico de 10 kW refrigerado por agua.

Desde Portonovo, el astillero de fibra Polymade también amplía su oferta con barcos de pasaje. En concreto, con unidades enfocadas al turismo marinero. La firma, dirigida por Eugenio Martínez, está centrada en el sector de la pesca artesanal, pero la demanda para un uso recreativo les animó a adaptarlos tanto en acabados como comodidad.

Astilleros Polymade, en Portonovo, ha pasado de fabricar barcos de pesca artesanal (en España y fuera de ella) al sector recreativo y, ahora, a las unidades de pasaje. El objetivo, asistir con sus unidades a la expansión del turismo marinero.

Polymade tiene varias unidades de pesca en cartera, e incluso ha vendido barcos para Noruega, Irlanda o Cabo Verde. En cuanto a los barcos turísticos, el próximo verano uno de sus barcos estará navegando en Isla Cristina (Huelva) y tienen otros tres en proyecto. Tienen capacidades de entre 12 y 45 personas pese a su eslora reducida, de menos de 12 metros.

A estos nuevos proyectos se unen otros ya conocidos –publicados por FARO– como son las dos gabarras fabricadas por Aister para Francia, realizadas en aluminio y con propulsión híbrida, o el catamarán de 25 metros que fabrica Industrias Navales A Xunqueira (INAX) para la firma marinense Trames, que lo empleará para trabajos offshore (principalmente eólica). Estos pedidos suponen 1,2 y 2 millones de euros, respectivamente.

Obras en el catamarán que realiza Industrias Navales A Xunqueira

Los desarrollos del naval también llegan a la fase de diseño. De eso saben en Ingemar Naval Architects, que aplica la realidad virtual a todos sus productos para ayudar a la armadora realizar la mejor configuración posible del que será su futuro barco. “Tiene una aceptación muy buena entre los armadores, porque te permite ver el barco, simular maniobras, modificarlo en directo… Desde el inicio marca la diferencia”, explica Clemente Lage, CEO de la firma que en su momento se encargó del diseño de los siete barcos renovados por Nueva Pescanova para las filiales de Namibia y Mozambique.

Ingemar tiene una sala de realidad virtual y cine en la el armador se sienta en un sofá y diseña su barco. “Lo usamos mucho para la fase de venta, sobre todo cuando se trata de algo diferente, porque al ser un diseño innovador no hay nada ya hecho para poder ir a verlo”, comenta Lage. Solo en el caso de la pesquera viguesa se hicieron sesiones de hasta 6 horas con los técnicos y participaron una veintena de capitanes.

Según Lage, con esta tecnología “se evitan un montón de retrabajos” durante la fase de construcción y ayuda a que el futuro dueño “valide que lo que quiere comprar es lo que está buscando”. Junto a ello también suman la creación de un “muelle virtual” en el que exponer sus creaciones.

En cuanto a los barcos de trabajo también hay innovaciones. Este es el caso de la ingeniería Ingemar, que aplica su tecnología para desarrollar barcos no vistos antes en el sector mejillonero, incluyendo la instalación de proas invertidas.

A este uso novedoso de la realidad virtual desde Ingemar también suman diseños nuevos para sectores más encasillados en modelos antiguos, como puede ser la pesca artesanal o el sector bateeiro. En el primer caso tienen mucho que ver con el éxito de Polymade en Portonovo. En el segundo, su gran aliado es Asteleiros Triñanes. Con ellos están realizando barcos auxiliares que rompen con lo tradicional y con los que consiguen, por ejemplo, una superficie útil en popa –clave para el sector– de un 80% (por encima del 60% habitual).

Su última “revolución” en este campo es aplicar el diseño de proa invertida a los mejilloneros, lo que ayuda a la estabilidad del barco con una tolva cargada encima del puente. Ya hay un barco cuya construcción está confirmada.

referencia:
www.farodevigo.es

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