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Al Barça le explota una Mina anti-Liga en casa

El peligro de las minas antipersonas

Las minas antipersonas aún existen en más de 50 países. Conoce más sobre esta amenaza que afecta sobre todo a población civil e infancia.

El peligro de las minas antipersonas

¿Sabías que aún hay muchas zonas del mundo donde la gente tiene miedo de dónde pisar? Hoy te hablamos del peligro de las minas antipersonas que, pese a estar prohibidas, siguen siendo una amenaza que afecta sobre todo a la población civil y a la infancia.

Las minas antipersonas, también llamadas antipersonales, son artefactos explosivos que se entierran en el suelo o se camuflan, y se activan cuando alguien los pisa o golpea. Estas armas afectan sobre todo a la población civil y acarrean graves daños humanos y económicos no solo durante las guerras, sino también cuando estas acaban.

Su uso estuvo muy extendido por todos los ejércitos del mundo hasta los 90. No fue hasta finales de esta década, en 1997, cuando tuvo lugar el esfuerzo más importante dentro de la lucha por su erradicación: la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonal. Por primera vez en la historia, los países se ponían de acuerdo en prohibir completamente un arma de uso generalizado.

Hasta el momento, 164 países se han sumado a este instrumento del derecho internacional humanitario, también llamado Tratado de Ottawa. Más cifras para la esperanza: 31 países han limpiado sus territorios de minas y 80 han destruido más de 59 millones de minas antipersonas almacenadas. Sin embargo, en este post verás que aún queda mucho por hacer…

Algunos de los principales tipos de minas antipersonas son:

Explosivas o de presión: estallan al ser pisadas u oprimidas.

Minas de rebote: cuando se activan, saltan hasta un metro de su emplazamiento y proyectan fragmentos metálicos en un radio de 100 metros.

De fragmentación: cuando explotan, se dispara una lluvia de fragmentos metálicos con un radio de acción de 200 metros.

Cartel de minas antipersonas

Pese a los avances, todavía existen muchos lugares del mundo donde las personas pueden morir o sufrir graves heridas con tan solo dar un paso. Según la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersona (ICBL), más de 6 000 personas fueron víctimas de minas antipersonas o restos de explosivos en 2018. Más de la mitad de ellas murieron.

Estas minas afectan sobre todo a las personas más vulnerables y menos culpables de los conflictos. Así, 7 de cada 10 víctimas son civiles y más de la mitad son menores de edad. Especialmente preocupante es el número de niños y niñas afectados por estas explosiones que, según los expertos, ha crecido un 12% en los últimos dos años.

Los restos de explosivos de la guerra siguen afectando a millones de personas en unos 50 países. Según el ICBL, Afganistán, Malí, Birmania, Nigeria, Siria y Ucrania encabezan la “lista negra” de países con más minas antipersonal. También hay cifras preocupantes en Angola, Bosnia, Camboya, Chad, Croacia, Irak, Colombia, Tailandia, Turquía, Yemen, Azerbaiyán y Sáhara Occidental.

El desminado y retiro de otros artefactos explosivos es una tarea titánica. En Irak, por ejemplo, el trabajo en las zonas que estuvieron en manos del ISIS es extremadamente peligroso. Si nos centramos en Mosul, los explosivos están por todas partes. No solo bajo tierra, sino en edificios, entre los escombros, en los armarios, en las casas… Los expertos hablan de “contaminación en tres dimensiones”. Solo en 2018 se eliminaron en esta ciudad unos 17 000 explosivos activos y se desactivaron más de 700 cinturones suicidas.

En Colombia, el desminado es un obstáculo para reconstruir la paz. En 2019, se calcula que hubo al menos una víctima al día de minas antipersonas y artefactos explosivos. El mayor número de afectados se da en las zonas rurales. 

Desde Ayuda en Acción defendemos el derecho a vivir sin miedo a pisar una mina. Creemos que el horizonte 2030 debe estar libre por completo de esta amenaza y acompañamos a las comunidades en su derecho a una vida segura, digna y pacífica.

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Víctimas por minas antipersonal y explosivos: de vuelta al horror – Especiales Semana

Los accidentes con minas antipersonal y artefactos explosivos se dispararon: aumentaron en un 57% en 2019 y un 600% respecto a 2017, según el CICR. SEMANA encontró historias desgarradoras, en medio de un drama que en el país retrocedió en todos los niveles.

Víctimas por minas antipersonal y explosivos: de vuelta al horror - Especiales Semana

respecto al 2018

respecto al 2017

Como en aquella remota vereda de San Calixto no hay hospital ni puesto de salud, al niño lo tuvieron que montar en un moto para llevarlo al municipio de El Tarra, en un trayecto que duró 30 minutos por carretera destapada. Allá le prestaron los servicios más básicos de salud y lo estabilizaron. Las esquirlas en el cuerpo lo ahogaban de dolor. El suplicio para que le dieran una atención especializada apenas comenzaba.

Este niño que ahora se levanta en las noches con pesadillas y que no quiere volver a la escuela por miedo a una explosión fue una de las 352 víctimas de minas antipersonal y artefactos explosivos improvisados (49 de ellos fallecieron) que dejó el año 2019, según lo documentó el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Con los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc se creyó que llegaría el momento en que los accidentes con minas y artefactos explosivos irían quedando en el pasado. Sin embargo, desde 2017 la intensidad del conflicto en algunas regiones aumentó y con ello las violaciones a los derechos humanos. “La situación humanitaria se deterioró”, es la conclusión a la que llega, con cifras en mano, Christoph Harnisch, delegado del CICR en Colombia.

Este incremento de víctimas, agrega Álvaro Jiménez, director de la CCCM, está devolviendo al país veinte años atrás en cuanto a los impactos que la guerra en los campos. Varias fuentes consultadas coinciden en que todos los grupos armados ilegales hoy por hoy están sembrando minas: ahí entra el Clan del Golfo, Caparrapos, Ejército de Liberación Nacional (Eln), el Epl, disidentes de las Farc, la llamada Mafia, entre otros.

La situación más compleja se está viviendo en Norte de Santander, donde se ha vuelto pan de cada día las confrontaciones entre el Ejército, el Eln y Los Pelusos. Solo allí se presentaron 110 víctimas, esto es, un aumento del 74% en 2019. El Catatumbo, que está al nororiente de este departamento, es el lugar de Colombia en el que más estallan minas y artefactos explosivos. En segundo renglón está Arauca con 54 casos (un aumento del 21%) y en tercer lugar, Antioquia con 38 casos (aumento del 64%). El núcleo rojo de este último departamento es el Bajo Cauca.

Catatumbo, minado

referencia:
ayudaenaccion.org
especiales.semana.com

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