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Las Conversaciones Literarias de Formentor llegan a Túnez en octubre con el lema Náufragos, peregrinos y argonautas

El Formentor reconoce el talento torrencial y juguetón de César Aira

Con más de un centenar de títulos publicados el genial «malabarista» de las letras hispanas se tiene por «un sabio loco que fabrica juguetes literarios» / El prolífico e

El Formentor reconoce el talento torrencial y juguetón de César Aira

Vea la portada de CANARIAS7 de este miércoles 2 de junio

El escritor argentino César Aira, (Coronel Pringles, 1949), recurrente candidato al Nobel y al Cervantes, sumó este lunes a su palmarés el Premio Formentor que reconoce su talento genuino, torrencial, innovador e inagotable. Reunido telemáticamente, el jurado del premio, dotado con 50.000 euros, elogió a Aira «por la infatigable recreación del ímpetu narrativo, por la versatilidad de su inacabable relato y por la ironía lúdica de su impaciente imaginación». Consideró que «la constelación laberíntica» de su obra «es un inmenso crisol literario para las figuras de la cultura popular, los personajes de la gran ficción narrativa y los motivos visuales de las bellas artes». Si la pandemia lo permite, Aira recogerá su galardón el próximo mes de septiembre en Túnez.

Salgari, Kafka y Borges conviven en el imaginario de César Aira que ha publicado más de un centenar de libros en menos de cinco décadas, a un ritmo de dos por año. «Son ensayos disfrazados de novelas», acostumbra a decir el raro y apreciado narrador argentino. Cada obra nace de una paradoja, o una idea extravagante y nunca superan las cien páginas. «Cuanto más gordo es un libro, menos literatura encierra» sostiene este paradójico admirador de Proust y sus monumentales novelas. Ninguno se parece a otro y en todos hay ironía, que para Aira «es una forma de cortesía, de tomar distancia». Descrito como «el secreto mejor guardado de la literatura argentina», él se presenta como «un sabio loco que fabrica juguetes literarios».

Basilio Baltasar, director de la Fundación Formentor, presidió el jurado compuesto por Anna Caballé, Francisco Ferrer Lerín, Juan Antonio Masoliver Ródenas y Gerald Martin , que comunicó su fallo en Sevilla. Precisaron que la obra de Aira «confirma la certeza de la tradición novelesca», y como «a través de la literatura se pueden vislumbrar las verdaderas posibilidades de la existencia». En su opinión, «el simulacro estilístico de su conciencia literaria hace del humor un séptimo sentido, de la parodia la más reverente de las adoraciones y de la ficción novelesca un monumental elogio del ingenio humano». «Adopta técnicas cuyo rigor, frescura y soltura recuerdan las claves jazzísticas de la improvisación artística», celebró el jurado, que elogió en su fallo «las estructuras invisibles de la inspiración» con las que el a el autor «levanta escenarios y voces que desconciertan y alimentan la perplejidad del lector».

Desde sus primeras publicaciones Aira mostró una su fecunda y perseverante creatividad. Sus textos conforman «una audaz fábula del mundo posmoderno» y «confirman el arte poético de un excepcional malabarismo estético». «Sus incesantes variaciones literarias han hecho de su escritura una fuente inagotable de gozo, deleite y asombro», decía el fallo. «Me tomo la literatura muy en serio. No hago humor propiamente dicho. Es peligroso. Te arriesgas a contar un chiste y que nadie se ría. Ironía y juego permanente son las columnas de mi obra» explicó el propio narrador en un entrevista.

Afincado en Buenos Aires desde 1967, Aira tradujo ‘bestsellers’ durante más de 30 años. Fue también editor ocasional y articulista , aunque es refractario a los ordenadores y a los teléfonos móviles. Desde su debut con ‘Ema, la cautiva’ en 1981 y hasta ‘El gran misterio’ (2019), ha publicado más de un centenar de títulos entre novelas, ensayos, y piezas teatrales. «La cifra es un poco artificial. Un amigo escritor y coleccionista contó primeras ediciones, separatas, plaquetas, libritos menores… Pero libros de verdad salen 50. Y aun los de verdad de verdad, son menos. Así que no es para tanto», explicó Aira a COLPISA en 2018, al presentar ‘Prins’, su título 101. Una de sus obras más notables es ‘Como me hice monja’ (1993) pero enumerarlas todas llevaría varias páginas.

Traducido a una treintena de idiomas, fue nombrado por el gobierno francés Cabalero de la orden de las Artes y las Letras. Obtuvo, entre otras distinciones, el premio Roger Caillois 2014 y el Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas 2016. «El Nobel haría felices a los argentinos, no a mí», repite este genio que no tiene ganas de serlo. «No soy Einstein. De las acepciones de genio me quedo con el que sale de la botella. Quiero ser el genio que que concede el deseo a algún incauto que lo pidió», dijo en su día.

La primera edición del Premio Formentor la ganaron conjuntamente en 1961 Samuel Beckett y Jorge Luis Borges, pero el galardón debió dejar España en 1963, cuando Franco declaró persona non grata al editor Giulio Einaudi. Pasó a entregarse en Corfú, luego en un castillo de Salzburgo, y en la playa tunecina Gammarth, que acogía en 1967 última edición de su primera etapa y a la que volverá ahora como Prix Formentor,

En su incontestable palmarés entraron en la su primera época otros gigantes de las letras como Saul Bellow, Jorge Semprún y Witold Gombrowicz. Tras su recuperación en 2011, en su segunda época el premio recayó en Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Javier Marías, Enrique Vila-Matas, Ricardo Piglia, Roberto Calasso, Alberto Manguel, Mircea Cartarescu, Annie Ernaux y Cees Nooteboom.

Sostenido con el mecenazgo de las familias Barceló y Buadas, el premio quiere «rendir tributo a las obras maestras, alentar su intrépida lucidez, fomentar el buen gusto, la certeza de lo excelente y la elegancia cultural». También «animar la energía creativa de la imaginación y rescatar la autoridad artística de la alta literatura» y «propiciar la admiración por las bellas letras, recordar el valor supremo del lenguaje y reconocer la influencia cultural de la ficción literaria».

Juan Goytisolo recibe el Premio Formentor con Carlos Fuentes en el recuerdo

El escritor catalán recoge el galardón literario en reconocimiento a toda su carrera, emocionado por la ausencia de su compañero y amigo

Juan Goytisolo recibe el Premio Formentor con Carlos Fuentes en el recuerdo

Emocionado por tres motivos. Porque en 1959 participó con el grupo, encabezado por Carlos Barral y Camilo José Cela que inició las conversaciones literarias de Formentor y los premios de Literatura Internacional y Formentor. Porque el presidente del jurado que este año le ha concedido el premio a él fue Carlos Fuentes, fallecido el pasado 15 de mayo. Y porque le han acompañado en la entrega del premio algunos de sus grandes amigos, Florence Malraux, Jean Daniel, Joan Tarrida, su editor, o Aline Schulman, su traductora al francés.

“No soy un busca premios. Si me los dan bien y si no también. Pero el Formentor me parece especialmente simpático por lo que significó en el pasado, por todos los escritores y editores que participaron, a muchos de los cuales llevó Monique Lange. Me parece muy bien que lo hayan resucitado”.

Hace dos o tres años Carlos Fuentes y Basilio Baltasar, apoyados por las familias Barceló (propietaria del hotel Formentor, donde se celebran los encuentros literarios y premios) y Buadas, decidieron recuperarlo en 2011, cuando se cumplían 50 años después de su primera edición. Entonces lo ganó Carlos Fuentes. Está dotado con 50.000 euros y ahora se le otorga a Juan Goytisolo en reconocimiento a su extensa obra literaria. En la ceremonia de entrega el periodista y académico Juan Luis Cebrián, presidente de PRISA, hará una semblanza del escritor.

Goytisolo se entristece al hablar de Carlos Fuentes. “Me enteré de su muerte cuando estaba en la Feria del Libro de Caracas, fue una sorpresa terrible. Me afectó mucho, jamás pude pensar que una persona de tal vitalidad y energía pudiera desaparecer antes que yo. Nos transmitía a todos esa energía increíble. Yo hago viajes muy modestos al otro lado del Atlántico, pero él era un viajero infatigable. El último mes de su vida estuvo en Estados Unidos, en Brasil, en Chile y en Argentina para regresar a México. Me ha emocionado ver aquí a Silvia Lemus [la viuda de Fuentes]. Está haciendo grandes esfuerzos por mostrarse valerosa”.

“En aquellos años sesenta”, recuerda Goytisolo, “Formentor significó una brisa fresca que entraba en aquel aire estancado, irrespirable. Fue un islote de libertad. Yo ya vivía en París, pero para los escritores que estaban en España fue importantísimo encontrarse con colegas europeos, respirar aires renovadores. Tan importante fue que pronto los servicios de seguridad se interesaron por aquellas reuniones. Me contaron que se infiltraron policías y que dieron órdenes a las mujeres de la limpieza de que recogieran todos los papeles que dejábamos Einaudi, Feltrinelli o yo. ¡Debíamos ser comunistas peligrosos los tres!”.

Ganaron entre otros el Premio Internacional de Literatura de Formentor Samuel Beckett, Jorge Luis Borges, Carlo Emilio Gadda, Juan García Hortelano, Jorge Semprún, Nathalie Sarraute, Saul Bellow, Witold Gombrowwicz. “Tengo recuerdos formidables de aquellos tiempos”.

El editor italiano Giorgio Einaudi publicó en 1962 Cante della nuova resistenza spagnola (1939-1961) y el Gobierno español le declaró persona non grata y le prohibió la entrada en España. El Formentor inició entonces un peregrinaje por diversas ciudades: Corfú (Grecia), Salzburgo (Austria), Valescure (Francia) o Gammhart (Túnez). “Al final, murió de muerte natural. Me parece estupendo que lo hayan recuperado, que sea independiente, no institucional y riguroso. En la próxima edición seré presidente del jurado y estaré muy atento a que se presentes candidaturas de gran calidad literaria”.

Juan Goytisolo (Barcelona, 1931) bromea siempre sobre el día en que nació, un 5 de enero. “Todos me decían que me habían traído los Reyes Magos y creí hasta los 18 años que había nacido el 6 de enero, el Día de Reyes”. El autor de libros como Señas de identidad, Don Julián, Juan sin Tierra, Coto vedado o En los reinos de Taifa, asegura rotundamente que ha dejado la narrativa para siempre. “Es definitivo. No tengo nada que decir y es mejor que me calle. No escribo para ganar dinero ni al dictado de los editores”.

Narrativa no, pero poesía sí. Goytisolo nos sorprenderá en breve con su primer libro de poemas. “Son nueve, ni uno más ni uno menos. Cuando dejé la narrativa pasaron por mi cabeza como bandas de cigüeñas que me dejaron esos poemas”. “De todas maneras”, añade, “en mis novelas hay prosa pero también algo de poesía como en Juan sin Tierra y hay también ese doble poemario en Las semanas en el jardín, aunque forma parte de la narración”.

Goytisolo cuenta que ahora está trabajando en ensayos literarios y en artículos periodísticos, “y a veces, entre unos y otros, se me cuela algo diferente, como un sainete ibérico”.

La lectura sigue siendo para él una fuente inagotable de satisfacción: “Como dice Jonathan Swift, autor al que admiro mucho, soy un incurable de la lectura. Este verano me he dedicado a releer a los rusos, Gogol, Bulgakov… y preparo un ensayo sobre ellos. El verano pasado me dediqué exclusivamente a leer a Diderot y Flaubert. En invierno, intento leer a los jóvenes autores y a estar al tanto de lo que sucede”.

Goytisolo lamenta que EL PAÍS haya dejado de distribuirse en Marruecos. “Llegaba con dos días de retraso y claro la gente ya había leído por Internet lo que le interesaba. Yo estoy en estado de desamparo respecto a estas tecnologías. Me dicen que es muy fácil, pero no me interesa eso de apretar un botón y tener toda la información. De todas maneras tengo una suscripción de EL PAÍS y leo Le Monde y The Herald International Tribune, así que estoy bastante informado”.

Una actualidad que alimentan sus artículos periodísticos. “Son reflexiones sobre los acontecimientos que suceden, a veces de forma satírica, a veces de manera más seria. Aunque creo que lo que estamos viviendo se presta al humor. Hemos vivido un sueño de ricos, de nuevos ricos y nos hemos despertado volviendo a ser pobres”. “¿Que qué opino de los políticos?”, El 9% de los españoles hacen confianza a los políticos. Yo no. Por una vez estoy con la mayoría”.

referencia:
www.canarias7.es
elpais.com

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