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Los furanchos con licencia caen durante la pandemia y ya no abren casi la mitad

No son tascas, son furanchos

Vino excedente de una cosecha servido en jarras y cuencos, deliciosas viandas para acompañarlo y una rama de laurel para indicar su presencia el secreto gastronómico mejor guardado de Galicia son los furanchos.

No son tascas, son furanchos

Cuando se conduce por las carreteras secundarias de Galicia en invierno, primavera y principio de verano hay que estar atento por si se divisa una rama de laurel colgada en la verja o el muro de una casa. Es la señal: ahí hay un furancho.

Si uno tiene estima por el vino, la comida casera y el ambiente enxebre -o sea, por las buenas cosas de la vida-, hará bien en pararse. A los furanchos o loureiros (laurel en gallego) se les ha llamado “el secreto gastronómico mejor guardado de Galicia”, “experiencia tradicional definitiva” y han sido objeto de disputas por su supuesta competencia con la hostelería. Pero vamos a ver…

¿Qué demonios es un furancho?

En esencia, son casas particulares que habilitan una zona como comedor al público, ya sea un bajo, un garaje o un galpón en la eira -patio-, para servir el vino excedente de su propia cosecha, acompañados de comida casera. O, si preferimos la definición oficial del decreto de la Xunta de Galicia de 2012 que regula su actividad, “se consideran furanchos los locales utilizados principalmente como vivienda privada pero donde sus propietarios/as venden el excedente del vino de la cosecha propia, elaborado en casa para su consumo particular, junto con las tapas que, como productos alimenticios preparados regularmente por ellos/ellas, sirvan de acompañamiento”.

Como muchas cosas de Galicia, cuentan con una historia centenaria. “Hay tradición desde hace más de 300 años», explica José Luis Videira, furancheiro y ex presidente de la Federación Provincial de Furanchos de Pontevedra. «El vino apto para consumo que le sobraba a un colleiterio -cosechero- particular, o bien lo vendía en las tabernas o bien lo despachaba a través de su bodega a los vecinos que iban a buscarlo, y había quién lo bebía allí. ¿Cómo lo anunciaban? Cuando abillaban, -abillar es meterle la billa, el grifo, al barril- colgaban una rama de laurel en un lugar visible, la señal convenida de que ya estaba abillado el vino y ya se podía vender. Al ser una práctica muy antigua, la gente de la zona la entendía”.

¿Qué se toma en un furancho?

La oferta es reducida pero suficiente: el vino en taza (cunca), o servido en jarra, pero nunca en botella; vino cosechado por la propia familia que regenta el furancho y se sirve directamente del barril. También hay agua pero nada más: ni refrescos ni cerveza. Además, ofrecerán cinco tapas a elegir entre las once de esta lista. Salivemos: tabla de embutidos o quesos, pimientos de Padrón, oreja o chorizo, zorza o lomo, costilla, huevos fritos, sardinas o jureles a la brasa, callos con garbanzos o alubias, tortilla de patatas, empanada o empanadillas y croquetas. Ojo, también puede uno llevarse su comida ya preparada y consumirla allí, pagando sólo la bebida. Ningún furancheiro puede negarse.

¿Cómo se regulan?

Al ser un negocio popular, se mantenían en una alegalidad que producía roces con la hostelería clásica, que les acusaba de ser bares o restaurantes encubiertos que no pagaban los mismos impuestos que ellos. Hubo un primer conato de regulación en 2008, que “castigaba el furancho tradicional y lo condenaba a desaparecer”, según explica José Luis. “En el furancho tradicional se sirve una tapa de oreja o un chorizo frito; el decreto que había antes no dejaba transformar ni cocinar los alimentos pero sí permitía suministrar al cliente productos etiquetados o con procedencia de establecimientos autorizados. Podría irme a una tahona, encargar unas comidas y servirlas. Les hicimos ver que eso no era lo típico del furancho, y que ahí sí podía haber competencia con la hostelería. Además nos exigían normativas que se le piden a bares o restaurantes, como acceso a minusválidos, acústica, baños adaptados, alturas mínimas… tuvimos que hacerles entender que estaban en el entorno rural, en casas antiguas que son como son, con caminos que a veces incluso tienen mal acceso para un coche”.

Hoy la normativa los diferencia de forma clara, para tranquilizar a aquellos que veían en ellos verdaderos restaurantes clandestinos. “El furancho de verdad tiene que cumplir los requisitos que exige el decreto”, desarrolla José Luis. “Tener viñas propias, que estén registradas y que se haga una declaración de la uva y el mosto que se recogen en cada cosecha. Después hay que presentar varios documentos como una memoria de los alimentos en venta en el Concello -Ayuntamiento- correspondiente. Éste da una placa con un número de actividad y el furancheiro pone la rama de laurel en la puerta. Ese es el auténtico furancho, con la placa identificativa y la licencia a la vista”.

¿Cuándo abren?

Un furancho puede estar abierto un máximo de 3 meses durante la temporada, que empieza el 1 de diciembre y acaba el 30 de junio. Cada Ayuntamiento puede de forma excepcional conceder que abra un mes más, el de julio, en caso de fuerza mayor.

“En la práctica muchos estamos abiertos mes y medio o dos meses, porque se nos acaba el vino”, apunta José Luis. “Nos movemos en cuotas de unos 1000 o1000 y pico litros. Hay grandes cosecheros por el Salnés que tienen mayor producción, e igual les compensa convertirse en restaurantes, pero como máximo hablamos de una producción de 2000 litros”. De hecho su furancho, Os Carballos en Hío, cierra el sábado 6 de mayo tras abrir el 6 de marzo.

¿En qué zonas están?

No se encuentran por toda Galicia, aunque su fama está haciendo que se abran en sitios en los que no había tradición, como Lugo o zonas del interior. Lo habitual es que se encuentren en Betanzos (Coruña) y en el sur de la Provincia de Pontevedra, en zonas como O Salnés u O Morrazo. Son especialmente famosas por la abundancia y calidad de sus furanchos las zonas de Cobas, en Meaño, o Bembrive en Vigo.

En realidad no se sabe cuántos furanchos hay en Galicia. En la zona de las Rías Baixas, sin contar con los de Vigo y Meis, había unos 300 federados. Al tener que estar registrados todos en su Ayuntamiento, podría hacerse la cuenta llamando uno a uno, pero no existe una lista oficial. Además hay que tener en cuenta que, aunque mantengan la apariencia de furancho en lo superficial -aspecto informal, aledaños de una vivienda privada-, algunos son ya bares auténticos o tabernas rurales que abren de forma habitual y ofrecen más cosas que vino y las cinco tapas correspondientes, porque debido a la afluencia de público les compensó cambiar de licencia.

¿Cómo los localizo?

Llegamos al quid de la cuestión. Básicamente se encuentran por el boca oreja y estando ojo avizor a localizar laureles (que suelen venir acompañados de alguna pequeña aglomeración de coches cerca). Siempre está el socorrido recurso de preguntar a algún vecino en una zona furancheira si hay alguno por los alrededores que merezca la pena, y encomendarse a la buena orientación y a la suerte para dar con ellos.

Para los que estén pensando en un método más contemporáneo y que incluya coordenadas del GPS, un buen recurso es la página Defuranchos.com. Fue creada hace años por un grupo de amigos de la zona del Salnés, como plataforma para que cualquiera pudiera subir información y datos sobre el furancho que desee: no es una web oficial ni cuenta con el respaldo de ninguna institución, pero supone un buen punto de partida para conocer nuevos lugares e ir a tiro fijo. Hay que recordar que al ser establecimientos efímeros, conviene siempre llamar por teléfono para asegurarse de que estén abiertos.

¿Por qué merecen la pena?

Como nos explicaba Fernando Portomeñe, creador de Defuranchos.com, “ir de furanchos es un plan en sí mismo”. Supone la oportunidad de disfrutar de una atmósfera única, informal y festiva, a medias casi entre invitado y cliente. No se puede obviar que son establecimientos muy económicos (una jarra de vino puede costar unos seis euros, una cunca 1 euro, las tapas de forma habitual pueden estar entre los 3 y los 5 euros). Además, al estar situados en zonas rurales, los pimientos, los huevos o las patatas pueden ser ‘de casa’, no de grandes explotaciones agrarias, y las tapas o raciones son caseras (y cualquiera que haya tomado una tortilla de patatas gallega sabrá apreciar esto en su justa medida).

Aunque puede que el verdadero secreto de su éxito esté en lo que nos cuenta José Luis Videira: “Ya no es sólo la comida, es que se crea un ambiente de amistad. Al ser mesas compartidas, siempre se entra en diálogo, termina uno invitando a otro al vino, si alguien trae un pastel invita al resto de la mesa, al que le gusta cantar canta sin problema ninguno, cosas y costumbres que no se dejan hacer ya en las cafeterías, aunque ahora haya iniciativas para que vuelvan. Durante muchos años se prohibió cantar, como se prohibieron las mismas tabernas del rural. Primero quemamos la tradición, ahora gastamos dinero en rescatarla”.

Nota: en Italia -zona de Trieste y la Eslovenia fronteriza- hay algo muy similar, las osmizze. Mediante un arduo proceso de investigación consistente en entrar en Google, encontramos los heuriger austríacos, típicos de Viena y el sur de Austria. Nos cuenta Fabián Sanabria que en canarias también existen los guachinches. El sistema es el mismo: venta del vino excedente, comida casera y ambiente único.

Mayores riesgos y menores ganancias, la vida de un vendedor ambulante en pandemia

Mayores riesgos y menores ganancias, la vida de un vendedor ambulante en pandemia

Aranxa Solleiro  

Salir cada día a la calle para rodearse de automóviles y una serie de rechazos, ni siquiera el calor que se intensifica cada día, arropa el alma. Martín García, fiel apasionado a su trabajo desde los 8 años de edad, desde las 12 del mediodía, hasta las 6 de la tarde, se percibe con la mirada en alto y con la energía de caminar las filas de coches que esperan a la luz del semáforo.  

Habitante de San Jerónimo Chicahualco, ha heredado por sus tíos el gusto de elaborar obleas de sabor, morelianas y tostaditas azucaradas, cuyos precios no exceden los 20 pesos por paquete y cada uno armado por él en un lapso de una a dos horas por producto, y con una inviersión de alrededor de 250 pesos por 20 piezas, y un toque especial de amor por su trabajo. 

“Ahora ya ha bajado muchísimo la venta, le puedo decir que un 80 % hemos perdido. Antes tenía la oportunidad de irme a otros lados como la Marquesa y vendía por allá pero ahora ya no lo permiten, así que solo estoy aquí. Por eso la ganancia es menos, además de que mucha gente ya casi no sale y no hemos alcanzado lo que se vendía antes de la pandemia.” Comentó tras una ola de smog que a pesar del confinamiento permanece.  

Martín es padre de tres hijos, los cuales todos son dependientes de sus ingresos, una de sus hijas, la mayor, fue recién despedida de una de las fábricas de café más grandes de México y desde entonces, las ventas que obtiene cada tarde, son enfocadas a su familia.  

“Todavía tengo quien depende de mí, tengo tres hijos, mi hija acaba de perder su empleo y tiene hijos también, además tengo una hija que apenas terminará sus estudios y otro hijo que no es grande tampoco, entonces lo único que deseo es que me sigan dejando vender o que nos proporcionen ayuda, ya sea del gobierno o de la gente. Yo tengo que salir todos los días para llevar por lo menos 200 pesos, que es lo que ganamos más o menos diario desde que empezó la pandemia.” Argumentó. 

De acuerdo a Martín, antes de la pandemia vendía entre 500 a 400 pesos diarios, por lo que su ingreso era el promedio de lo que ganan un trabajador común cada quincena, no obstante, ahora resulta un reto conseguir por lo menos la mitad de ello.  

A pesar de su situación, se siente orgulloso de ser un integrante en el país que preserva la tradición gastronómica, misma que su hija menor a identificado y hoy día, se encuentra haciendo una investigación de tesis respecto al tipo de producto que elabora artesanalmente, considerando que está por concluir su licenciatura en Antropología.  

Entre el sol, los automóviles aprisionados y la escases de venta, Martín agradece a quienes se han acercado para darle apoyos como despensa o simplemente comprando sus productos, aunque su canasta no rebose como antiguamente lo hacía, puesto que ahora la surte cada tercer día, su entusiasmo por endulzar la vida de los habitantes, no evita levantarse todos los días y trabajar enérgicamente como desde hace 48 años, para el sustento no solo de su familia, sino del país y sus tradiciones. 

(Foto:Aranxa Solleiro)  

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Furanchos: el secreto mejor guardado de los gallegos

La primera regla del club del furancho es que no hay club del furancho. Porque lo que hay en el sur de Galicia son casas en donde sobra vino unos meses al año. De paso, ya que estamos, puedes comer lo que allí te ofrecen, o puedes llevarte tú la comida. A

Furanchos: el secreto mejor guardado de los gallegos

Un furancho no se entiende sin una ‘cunca de viño’ © iStock

Tiempo de lectura 6 minutos

La primera regla del club del furancho es que no hay club del furancho. Porque lo que hay en el sur de Galicia son casas en donde sobra vino unos meses al año. De paso, ya que estamos, puedes comer lo que allí te ofrecen, o puedes llevarte tú la comida.

A veces se pasan mariscadoras o cazadores que van con la propia captura para comerla. Y el vino es joven. Abren hasta que éste se acaba. N i menú ni refrescos. Bienvenidos al secreto mejor guardado de Galicia.

Cunca de viño de Barrantes © iStock

Los gallegos somos así, resolutivos y apañados. Lo mismo convertimos una bañera rota en bebedero para vacas que cercamos el ganado con un viejo somier. Los furanchos, o también conocidos como loureiros , comenzaron como una salida viable al excedente de cosecha.

Lo vendían en tascas cercanas o en la propia vivienda. Cuando lo abillaban –le metían la abilla, el grifo, al barril- lo anunciaban colgando una hoja de loureiro –laurel- en la puerta de casa. Los vecinos, que conocen la historia desde hace tres siglos, se acercaban a probarlo. Como siempre había alguno que se liaba, pues llevaba algo para picar. Y una cosa llevó a la otra.

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Los furanchos solo abren unos meses al año. La veda se abre en diciembre y acaba en junio. Pueden abrir un máximo de tres meses, pero la mayoría acaban el vino que tienen antes de cumplir dos. Por eso es recomendable los meses de marzo y abril, porque el clima acompaña y abren más furanchos. Y la comida es local. Pero local, local.

Lo mismo te hacen la ensalada con lo que tienen en la huerta de al lado que te fríen unas patatas (tipo Kennebec, ojo al detalle) con unos huevos recogidos esa mañana de sus propias gallinas. Y olvídate de pedir cosas exóticas –como un cóctel- que igual te quedas esperando un rato a que lleguen ( spoiler: no insistas, no hay ) .

Empanada sideral galega © iStock

Entonces, ¿por qué tanta fama? Por lo singular, rústico –aquí decimos enxebre – y auténtico. Y también porque los precios son muy económicos: las jarras de vino joven no suelen superar los 6 euros y las tapas no llegan a 12, salvo las de marisco (navajas, almejas, ostras o nécoras) , a las que no les ponemos pegas porque aquí el marisco es religión y discutir su calidad es blasfemia.

Algunos te ponen el vino joven servido en cuncas directo del barril nada más sentarte sin haber abierto la boca, la comida es casera, muros de granito y mesas y sillas de madera al calor de una lareira, sin ruidos y en medio de ninguna parte rodeado de verde.

¿Qué hay mejor que eso para una escapada de fin de semana? Algunos tienen tanta demanda que acabaron reformados en restaurantes, otros aprovecharon viejos alpendres y se sacaron la licencia de bar para poder servir todo el año. Lo único complicado es encontrarlos. Hete aquí la cuestión.

Los furanchos o loureiros se pueden esconder en cualquier sitio © iStock

Pese a los intentos por parte de las autoridades locales de llevar un registro, no se sabe bien cuántos furanchos hay. Lo que sí se sabe es que están casi todos en las Rías Baixas , en la provincia de Pontevedra. Desde Vigo hasta la comarca de O Salnés. La mayor concentración está en las comarcas de Cambados, Meis, Meaño y Sanxenxo. Hay que estar atentos a las aglomeraciones de coches que se forman en la puerta de las casas: si tiene una hoja de laurel en la puerta es un furancho.

Otra manera es preguntar a los vecinos por el loureiro más cercano. Suelen ser viviendas con garaje grande y rodeadas de parras. O bien en el gps, ya que algunos vienen identificados. Hay hasta una web ( defuranchos.com ), llevada a cabo por un grupo de colegas de Vilagarcía, que puede servirte de ayuda . No es oficial y depende de los propios usuarios.

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LA MILLA DE ORO DEL FURANCHO

Pero si quieres ir a tiro fijo, el mejor comienzo es Covas, una parroquia de Meaño. Se concentran una decena de ellos en poco menos de un kilómetro. Algunos siguen siendo furanchos auténticos, otros han optado por convertirse en mesones, pero el alma en muy parecida. Están todos en Aldea de Abaixo, en el cruce de carreteras EP-9302 y EP-9306. Destacamos, sin ningún tipo de orden ni concierto, los siguientes:

En el furancho A de Juan no es fácil de ver (como muchos otros) . Es un portón de madera en medio de una pared ciega (sin ventanas) . Si lo encuentras lo que primero choca es la carta. Es un trozo del tamaño de medio folio, plastificado, en el que titula Tapas y las hay “pequeñas” y “grandes”. Lo entrecomillo porque para los gallegos el tamaño es relativo –todo es relativo- y las grandes son fuentes, avisado quedas. Los calamares (8 euros) o el clásico pulpo (10 euros) merecen mucho la pena.

El sobrante de la vendimia, el origen del furancho © iStock

El de Ángel (Rustibodega de Ángel ) está reformado y tiene un solo salón como cafetería muy acogedor y una terraza espectacular en la que reina un hórreo (también es difícil de ver, es una casa de dos pisos de pared de granito que tiene una puerta grande blanca y un cartel de madera al lado. Destaca por una cocina muy cuidada. Para probar la tortilla y el jamón asado. Y el postre estrella son las cañitas.

Casa Enrique es de los veteranos y tiene una terraza con unas vistas espectaculares. Los must son los de siempre: tortilla, richada y pulpo.

En A Roda (se distingue por el trozo superior de bocoy en la puerta) ídem. También merece la pena probar los pimientos de Padrón y los calamares, aunque se ganan a la clientela con el pincho que viene con el vino.

El furancho Gardenia es una casa con portón de madera que está al lado de un cruceiro. Ambiente igual de acogedor en un único salón. Mesas de madera y paredes de piedra. Tienen de especialidad el bacalao, cocinado al horno y servido en cazuela de cerámica, y hay que encargarlo.

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O Bacelo de Mari es de los últimos en llegar. Un galpón que pertenecía al abuelo Vicente, que era carpintero, y que su nieta decidió continuar. La especialidad son el cordero y el capón (por encargo) que son espectaculares y lo sirven en cantidades pantagruélicas.

Muiño da Conda es ya un restaurante que ha rehabilitado el lugar manteniendo los muros de piedra de granito. Ofrece una carta más extensa y abre todo el año, ideal para aquellos que no puedan acudir en la temporada de furanchos. La tortilla Muiño da Conda es muy recomendable.

A post shared by Photographer | FilmMaker (@dani_fotografo) on Aug 12, 2017 at 1:40pm PDT

Por último pero no por ello menos importante, un poco alejado del centro están otros dos muy recomendables: el Quirófano (lugar de Outeiro) , llamado así por el propietario “porque era frecuentado por médicos”. Con unas vistas de la ría de Arousa impresionantes, sorprende por el pan de centeno que sirven con la tapa en la terraza con un vino de Barrantes –de ese que te deja la lengua morada-.

Y la parra de la casa de Lar de Outeiro (o furancho de Quintela) es un digno lugar para probar la richada (10 euros) . Un plato típico gallego que sirven casi todos los furanchos de Pontevedra que consiste en carne de ternera cortada en trozos pequeños, por lo general en tiras, frita con pimientos y patatas que está de morirse varias veces.

¿Y después? Café de pota, licor café y un paseo por el pueblo. A caminar, que la operación bikini está al caer. Y las vistas bien lo merecen.

Este pan de centeno y el pulpo hablan por sí solos © iStock

Entre vinos, viñedos, montañas y carreteras sinuosas, se encuentran los furanchos © iStock

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DECRETO 215/2012, de 31 de octubre, por el que se regulan los furanchos de la Comunidad Autnoma de Galicia.

DECRETO 215/2012, de 31 de octubre, por el que se regulan los furanchos de la Comunidad Autnoma de Galicia.

Sumario

En virtud de los artculos 148.1.18 de la Constitucin espaola y 27.21 del Estatuto de autonoma, la Comunidad Autnoma de Galicia tiene atribuida la competencia exclusiva en materia de promocin y ordenacin del turismo en su mbito territorial.

Al amparo de dicha competencia se dict la Ley 9/1997, de 21 de agosto, de ordenacin y promocin del turismo en Galicia, que fij un marco legal para el desarrollo del sector turstico. En dicha ley se recogan, como una clase de empresas tursticas, las empresas de restauracin, y nicamente los restaurantes, cafeteras y bares se definan como establecimientos de restauracin. No obstante, su articulado habilitaba para establecer reglamentariamente nuevos grupos y categoras de este tipo de establecimientos, por lo que, al amparo de esta disposicin legal, se dict el Decreto 116/2008, de 8 de mayo, con el objeto de incluir los furanchos como un nuevo tipo de establecimiento de restauracin dado que, por sus caractersticas especiales, no estaban contemplados en la normativa vigente.

La entrada en vigor de la Ley 14/2008, de 3 de diciembre, de turismo de Galicia, que deroga la precitada Ley 9/1997, de 21 de agosto, supone el reconocimiento legal de los furanchos, al incluir dentro de la clasificacin que establece de las empresas de restauracin los furanchos situados en el territorio autonmico gallego.

Los furanchos, tambin conocidos como loureiros, nacieron como frmula para poner en circulacin los excedentes de la cosecha de vino elaborado para consumo propio, respondiendo as a una tradicin del rural gallego cuyo origen tiene una localizacin geogrfica concreta. La normativa del ao 2008, que los consideraba como verdaderas empresas de restauracin, desvirtu su verdadero carcter y esencia como parte de la cultura de Galicia.

De esta forma, la Ley 7/2011, de 27 de octubre, de turismo de Galicia, no considera los furanchos como establecimientos de restauracin, y su disposicin transitoria primera prev una regulacin propia de los mismos y dispone que La actividad de los establecimientos denominados furanchos, situados en la Comunidad Autnoma de Galicia, ser objeto de una regulacin especfica, mantenindose vigente hasta el momento de la entrada en vigor de la nueva normativa lo dispuesto en el Decreto 116/2008, de 8 de mayo, y en sus normas de desarrollo. Por lo tanto, la voluntad del legislador fue dotar a los furanchos de un rgimen singular, con caractersticas propias, ms all del rgimen general previsto por la ley para las empresas tursticas, sin perjuicio de hallarse dentro del mbito de aplicacin de la Ley de turismo de Galicia, de conformidad con sus artculos 2.d) y 21.

Al amparo de esta disposicin legal se dicta el presente decreto con el objeto de regular las bases de la actividad de aquellas casas particulares o dependencias vinculadas a ellas que, de acuerdo con sus caractersticas, tengan la consideracin de furanchos como figura de la realidad tradicional de la Comunidad Autnoma de Galicia. Se excluyen, por tanto, del mbito de aplicacin de la presente norma los establecimientos que oferten servicios de restauracin. Estos se debern clasificar, atendiendo a sus caractersticas, en restaurantes, cafeteras o bares, y quedarn sujetos a la normativa vigente en materia de turismo.

En esta regulacin se tiene en cuenta lo dispuesto en el Decreto 256/2011, de 7 de diciembre, por el que se regula el potencial de produccin vitcola de Galicia, en cuanto a las preceptivas informaciones de las personas titulares de viedos al Registro Vitcola de Galicia, as como a las declaraciones obligatorias del sector vitivincola.

En su virtud, a propuesta del conselleiro de Presidencia, Administraciones Pblicas y Justicia, de acuerdo con el dictamen del Consejo Consultivo de Galicia y previa deliberacin del Consello de la Xunta de Galicia, en su reunin de treinta y uno de octubre de dos mil doce,

DISPONGO:

Artculo 1 Objeto

1. Este decreto tiene por objeto la regulacin de la actividad de los establecimientos denominados furanchos, situados en la Comunidad Autnoma de Galicia.

2. Para este objeto se consideran furanchos los locales utilizados principalmente como vivienda privada pero donde sus propietarios/as venden el excedente del vino de la cosecha propia, elaborado en casa para su consumo particular, junto con las tapas que, como productos alimenticios preparados regularmente por ellos/ellas, sirvan de acompaamiento. A estos efectos, tendr la consideracin de excedente del consumo propio una cantidad de vino que no exceda de la que se obtenga de aplicar a la superficie de su viedo un rendimiento mximo de 0,65 litros por metro cuadrado.

Artculo 2 mbito de aplicacin

Este decreto ser aplicable a aquellas casas particulares o dependencias vinculadas a ellas que tengan la consideracin de furancho segn lo establecido en el artculo 1 de este decreto.

Artculo 3 Competencias

1. Corresponde a la Comunidad Autnoma de Galicia el ejercicio de las siguientes competencias propias en el mbito territorial autonmico:

2. Es competencia de los ayuntamientos radicados en el territorio de la Comunidad Autnoma de Galicia:

Artculo 4 Requisitos

1. Los requisitos que deben cumplir estos establecimientos son los siguientes:

Artculo 5 Rgimen de inicio de actividad

1. Para el ejercicio de la actividad, tendrn la condicin de personas interesadas las que acrediten la titularidad de viedos propios en el Registro Vitcola de Galicia. Estas debern presentar una declaracin responsable previa del cumplimiento de los requisitos recogidos en el artculo 4 de este decreto y de su mantenimiento durante todo el tiempo en que se desarrolle su actividad, dirigida al ayuntamiento correspondiente, segn el modelo oficial de declaracin responsable previa del anexo II.

2. La declaracin responsable previa tendr los efectos y el alcance previstos en el artculo 71 bis de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de rgimen jurdico de las administraciones pblicas y del procedimiento administrativo comn.

3. Con dicha declaracin responsable previa se aportar la siguiente documentacin:

Artculo 6 Actuacin administrativa de comprobacin

1. Presentada la declaracin responsable previa y dems documentacin enumerada en el artculo anterior, el ayuntamiento correspondiente comprobar el cumplimiento de los requisitos, en el plazo de seis meses contados desde la entrada de la documentacin en los registros del rgano competente para su tramitacin, y resolver sobre la conformidad o no de lo declarado.

2. La comprobacin de la inexactitud, falsedad u omisin, de carcter esencial, de los datos declarados, o el incumplimiento de los requisitos que resulten de aplicacin, determinarn la imposibilidad de continuar con el ejercicio de la actividad desde el momento en que se haya tenido constancia de tales hechos, con aplicacin, previa incoacin e instruccin del correspondiente procedimiento administrativo, del rgimen sancionador regulado en este decreto, sin perjuicio de las responsabilidades penales, civiles u otras de naturaleza administrativa a que haya lugar.

3. Con el objeto de facilitar el control a instancia de las inspecciones administrativas, todos los furanchos tendrn un distintivo oficial que se renovar anualmente.

Artculo 7 Temporada de funcionamiento

1. Se establece, con carcter general, el inicio de la temporada anual de funcionamiento de los furanchos el 1 de diciembre, y su finalizacin el 30 de junio.

2. Excepcionalmente, la persona titular del furancho que quiera modificar este perodo de apertura deber solicitarlo ante el ayuntamiento de forma motivada para cada ao de actividad, pero nunca podr ser ms all del 31 de julio.

Artculo 8 Eleccin del perodo de apertura

1. El perodo de apertura de los furanchos no podr ser superior a los tres meses y, en todo caso, estar comprendido en la temporada de funcionamiento establecida en el artculo anterior.

2. Los/las titulares de los furanchos harn constar, junto con la declaracin responsable previa y dems documentacin exigida en el artculo 5 de este decreto, el perodo de funcionamiento pretendido.

Artculo 9 Cierre anticipado

El agotamiento o falta de cosecha de vino en un ao ser causa justificada para el cierre del establecimiento, sin que suponga baja de la actividad. No obstante, el/la titular estar obligado a comunicar tal circunstancia al ayuntamiento correspondiente, para la correspondiente anotacin registral del cierre temporal en el plazo de 10 das contados con anterioridad a la fecha prevista para el cierre.

Artculo 10 Registro municipal

1. El ayuntamiento crear un registro de furanchos para la inscripcin de oficio de todos los furanchos que, cumpliendo lo dispuesto en este decreto, radiquen en su mbito territorial. Del mismo se les dar traslado a los rganos competentes en materia de turismo, medio rural y sanidad.

2. Los datos mnimos del registro son los establecidos en el anexo IV de esta norma.

Artculo 11 Obligaciones de las personas titulares de los furanchos

Las personas titulares de los furanchos debern observar las obligaciones recogidas en el artculo 35 de la Ley 7/2011, de 27 de octubre, de turismo de Galicia, en la medida en que no sean contrarias a la singularidad de estos locales y, en particular, las siguientes:

Artculo 12 Derechos y obligaciones de los usuarios y usuarias

Las personas usuarias de estos locales tendrn los derechos y obligaciones que el ttulo II de la Ley 7/2011, de 27 de octubre, de turismo de Galicia, prev para los usuarios y usuarias tursticos, siempre que sean compatibles con las peculiaridades de estos locales.

Artculo 13 Transmisin

1. El/la nuevo/a titular deber comunicar la transmisin del furancho al ayuntamiento, que le dar traslado a las conselleras u rganos competentes en materia de turismo, medio rural, hacienda y sanidad, para lo que aportar la siguiente documentacin:

Artculo 14 Notificacin de cambios y comunicacin del cierre del establecimiento

1. Las personas titulares de los furanchos estn obligadas a comunicar al ayuntamiento, mediante el modelo oficial que consta en el anexo III, cualquier cambio que afecte a su funcionamiento, adjuntando la documentacin justificativa del cambio pretendido, as como el cese definitivo de su actividad, en el plazo de 10 das contados con anterioridad a la fecha prevista para el cierre. Por su parte, el ayuntamiento notificar tales cambios a las conselleras u rganos competentes en materia de turismo, medio rural, hacienda y sanidad.

2. Podr decretarse la baja de oficio cuando la Administracin municipal tenga constancia del cese de la actividad por no producirse la apertura durante los perodos autorizados sin causa justificada, o cuando el establecimiento deje de cumplir, de manera grave e injustificada, alguno de los requisitos y condiciones exigidos para el ejercicio de su actividad.

Artculo 15 Inspeccin, vigilancia y control

Los ayuntamientos que reciban comunicacin de inicio de actividad de furancho dentro de su trmino municipal debern vigilar y garantizar el debido cumplimiento por los/las titulares de estos establecimientos de lo preceptuado en este decreto y en otras normas que resulten de aplicacin, sin perjuicio de las facultades de inspeccin que puedan corresponder a la Administracin autonmica en funcin de la materia, singularmente en lo que respecta a la inspeccin turstica.

Artculo 16 Infracciones y sanciones

El incumplimiento de este decreto dar lugar a la aplicacin de la normativa sancionadora vigente en el mbito de las competencias sectoriales propias de las administraciones afectadas, de conformidad con las infracciones y sanciones tipificadas en la Ley de turismo de Galicia.

Artculo 17 Intrusismo profesional

La realizacin o la publicidad, por parte de los furanchos, de la actividad propia de las empresas de restauracin reguladas en la Ley 7/2011, de 27 de octubre, de turismo de Galicia, en contravencin de los requisitos que les son exigibles para su inicio, tendrn la consideracin de intrusismo profesional y se sancionarn administrativamente con arreglo a lo previsto en la Ley de turismo.

Artculo 18 Sujetos responsables

1. Sern responsables administrativamente de las infracciones cometidas en las materias relacionadas con el funcionamiento de los furanchos las personas que figuren como titulares de los mismos.

2. En caso de que sean varias las personas titulares, respondern de forma solidaria de las infracciones cometidas y de las sanciones que se impongan al respecto.

Artculo 19 Concurrencia de sanciones y vinculaciones con el orden jurisdiccional penal

1. No se podrn sancionar de forma simultnea unos mismos hechos constitutivos de infracciones penales y administrativas, en los casos en que se aprecie identidad de sujeto, hecho y fundamento.

2. Si de la investigacin de los hechos constitutivos de las infracciones tipificadas en este decreto se obtienen indicios de que estos pueden constituir delito o falta, se suspender el procedimiento y se informar al Ministerio Fiscal, sin perjuicio de la adopcin de las medidas provisionales oportunas.

Artculo 20 Infracciones leves

Se consideran infracciones administrativas de carcter leve las previstas en el artculo109 de la Ley de turismo de Galicia y, en particular, las siguientes:

Artculo 21 Infracciones graves

Se consideran infracciones administrativas de carcter grave las previstas en el artculo 110 de la Ley de turismo de Galicia y, en particular, las siguientes:

Artculo 22 Infracciones muy graves

Se consideran infracciones administrativas de carcter muy grave las previstas en el artculo 111 de la Ley de turismo de Galicia.

Artculo 23 Sanciones

La comisin de las infracciones tipificadas en el presente decreto ser objeto de la correspondiente sancin y graduacin administrativa, de conformidad con lo establecido en la Ley de turismo de Galicia.

Artculo 24 Prescripcin

Las infracciones muy graves prescribirn a los tres aos, las graves, a los dos, y las leves, al ao.

Las sanciones impuestas por faltas muy graves prescribirn a los tres aos, las impuestas por faltas graves, a los dos aos, y las impuestas por faltas leves, al ao.

Artculo 25 Comunicaciones

1. Los ayuntamientos que, en el desarrollo de su labor inspectora, detecten incumplimientos de lo dispuesto en este decreto debern informar inmediatamente a la autoridad autonmica competente en la materia de que se trate.

2. De la misma manera, en el supuesto de que tengan conocimiento de la prestacin en los furanchos de servicios de restauracin sin estar clasificados en alguno de los grupos de empresas de restauracin que contempla el artculo 77 de la Ley 7/2011, de 27 de octubre, de turismo de Galicia, lo pondrn en conocimiento del rgano competente en materia de turismo de forma inmediata.

Disposicin transitoria

1. Aquellos establecimientos que, de acuerdo con sus caractersticas, se encuentren registrados como furanchos conforme a la normativa de aplicacin anterior al momento de entrada en vigor de este decreto contarn con un plazo de tres meses para su adaptacin a esta norma. A partir de esa fecha se proceder a la cancelacin de su inscripcin en el Registro de Empresas y Actividades Tursticas.

2. Los establecimientos que en ese plazo se adapten se inscribirn de oficio en el registro oficial previsto en el artculo 10 de esta disposicin.

Disposicin derogatoria

Queda derogado el Decreto 116/2008, de 8 de mayo, y sus normas de desarrollo, as como cualquier disposicin de igual o inferior rango que contradiga lo dispuesto en este decreto.

Disposicin final

Este decreto entrar en vigor el da siguiente al de su publicacin en el Diario Oficial de Galicia.

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referencia:
elcomidista.elpais.com
diarioportal.com
www.traveler.es
noticias.juridicas.com

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