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Política

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Un balance de algunos de los temas más importantes del curso político. De la huida del rey Juan Carlos I en agosto de 2020 a los indultos a los independentistas condenados por el 1-O y la crisis de Gobierno con que se cierra el ejercicio.

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Los balances se suelen hacer a final de año, y sin embargo, nada marca más un cambio de fase que el periodo de vacaciones de verano, que funciona como una especie de tregua para las neuronas y para la necesidad de vivir la información al minuto. El curso concluye con una remodelación de Gobierno, la madre de las escabechinas, que deja en casa y con unas largas vacaciones por delante a algunos tótem del sanchismo: Iván Redondo, su jefe de Gabinete, José Luis Ábalos, el hombre que organizaba, y Carmen Calvo, nada menos que la vicepresidenta.

El ciclo que va desde finales de agosto de 2020 hasta julio de 2021 tiene además dos características relevantes: se trata del primer curso completo con la pandemia del covid-19 marcando nuestras vidas y también el primero del Gobierno de coalición.

Durante estos meses, una serie de frases han sintetizado los principales temas de discusión política. El tono con el que han sido dichas, reveladas o escritas evidencia, muy a menudo, la situación de excepcionalidad en que transcurre hoy la política española, marcada por una larga crisis de las instituciones y por la consigna de tumbar a un Gobierno de Pedro Sánchez que termina el curso con demasiados enemigos y sin perspectivas de derogar la reforma laboral o la ley mordaza. Es decir, sin perspectivas de mejorar las condiciones materiales y las libertades de los sectores populares de los que depende para su supervivencia.

Una pequeña selección de las palabras, palabras, palabras de 2020/2021, el curso de la “nueva normalidad”, por fuerza tenía que recoger temas como la crisis fronteriza de Ceuta, las nuevas expresiones del fascismo, el vocabulario del estado de alarma o la cuestión de los indultos. Faltan protagonistas y se echarán de menos frases pero, como las vacaciones de verano, este repaso no deja de ser una pausa temporal sobre una rutina que deparará nuevos argumentos antes de que terminemos de decir la palabra “descanso”.

“Durante el confinamiento les gustó comer y tener luz y había gente trabajando para ello”. Enrique Ossorio, 20 agosto de 2020. Los informes y los estudios sobre el estado de la educación y las causas de que España lidere clasificaciones sobre abandono escolar temprano tienden a incidir en la desvalorización que tiene la carrera docente en la sociedad. Durante la pandemia del coronavirus, la consideración de los trabajos “esenciales” fue objeto de debate público pero rara vez se consideró como tales a profesoras y profesores pese a que la parada de las aulas y la situación de la infancia confinada fueron problemáticas para todo el cuerpo social. De vuelta del verano, el consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, se colocó en primera línea de ataque contra la profesión docente cuando los sindicatos y el profesorado convocaron jornadas de huelga para denunciar la “inacción” y la falta de recursos para asegurar una vuelta al cole en condiciones seguras. Las muestras de clasismo y de desprecio de Ossorio recorrieron los medios de comunicación, los datos sobre el estado de la educación en Madrid no han tenido tanta suerte: la media de inversión por alumno en 2018 en esa región era 927 euros menor que en el conjunto de España. La salida de la que fue ministra portavoz durante el primer Gobierno Sánchez y responsable de la ley educativa, Isabel Celaá, muestra que la educación no ha sido una cuña en la que haya intervenido decisivamente el Gobierno. Algo que permite a los Ossorios de la vida campar a sus anchas.Etiquetas: Educación, Partido Popular, Clasismo.

Las medidas de rescate social están encogiendo varias tallas. La pobreza se sigue expandiendo. En este contexto, hay una guerra contra los pobres no declarada pero con distintas expresiones: okupas, prostitutas, profesoras, jóvenes. Todos esos grupos están señalados estos días.

“Madrid es de todos, es España dentro de España. ¿Madrid qué es si no es España? No es de nadie porque es de todos“, Isabel Díaz Ayuso. 21 de septiembre de 2020.

La protagonista absoluta del curso político ha sido Isabel Díaz Ayuso, quien con su rotunda victoria en las elecciones autonómicas de Madrid el 4 de mayo devolvió a la derecha la perspectiva de victoria y sacó al Partido Popular de su espiral de derrotas y causas por corrupción. A partir de Ayuso se impuso la certeza de que el populismo de derechas, o la versión española del trumpismo, no iba a morir con la derrota del presidente estadounidense. Más bien se ha demostrado como una posición que, adaptada al ecosistema español, tiene largo recorrido. Ayuso y su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, han sabido hacer de la excepcionalidad madrileña una reivindicación de la libertad en un periodo de dudas para el neoliberalismo. La presidenta de la Comunidad de Madrid supo interpretar el cansancio de la sociedad respecto a la pandemia y situar a Vox como un pararrayos en el que han chocado sus rivales mientras explotaba la situación creada en Madrid durante décadas por su partido. Madrid no es España dentro de España pero sí es el mascarón de proa de un proyecto que funciona en cuanto asume que ante la ausencia efectiva de igualdad, la ilusión de la libertad individual —la libertad de desentenderse de los demás— se convierte en una oferta irrechazable.

Etiquetas: Partido Popular, Neoliberalismo, Comunidad de Madrid.

“Me hubiera gustado estar en Barcelona”. Atribuida a Felipe de Borbón. 25 de septiembre de 2020.

El Consejo General del Poder Judicial, que preside Carlos Lesmes, tiene su mandato caducado desde diciembre de 2018. La mayoría conservadora en el CGPJ ha sido una de las bazas con las que el Partido Popular ha planteado su oposición al Gobierno de coalición. Durante este tiempo ha nombrado jueces por decenas, fomentando un paisaje de justicia conservadora y hostil a cualquier intento de transformación política. El Gobierno no autorizó la presencia de Felipe VI en la entrega de despachos a los nuevos jueces, que da inicio oficial al curso judicial. La Casa del Rey contraatacó permitiendo a Lesmes divulgar una conversación privada en la que el rey le daba su apoyo, un movimiento que fue interpretado como un guiño del monarca al nacionalismo español. Tres días después, el Supremo, que preside el propio Lesmes, confirmaba la condena de inhabilitación de un año y medio a Quim Torra, president de la Generalitat, lo que precipitaba una crisis de Gobierno en Catalunya y la convocatoria de elecciones. La presión de los jueces al Ejecutivo no se detuvo, pero este obtuvo una victoria en marzo de 2021, cuando el Congreso votó a favor de que el CGPJ no pueda nombrar jueces con el mandato caducado. Otra vez, el cese como ministro de José Manuel Campo evidencia que el ministro de Justicia ha sido un “hombre que nunca estuvo allí”, incapaz de superar el ejercicio de desacato de la cúpula judicial.Etiquetas: Casa Real, Separación de poderes, Justicia

“La situación es extrema. Pese a ser el mismo virus, esta segunda ola tiene otras características, y en consecuencia, este nuevo estado de alarma tiene unas características específicas”. Pedro Sánchez, 25 de octubre de 2020.

El primer curso completo marcado por la pandemia ha trastocado planes vitales, hundido miles de comercios y pequeñas empresas y tensado al máximo la relación entre instituciones. Tras el confinamiento duro del curso anterior, el Gobierno optó por responsabilizar a las comunidades autónomas de las medidas de limitación de la movilidad. En este segundo estado de alarma pandémico no se produjo el abuso de la Ley Mordaza que quedó como mancha del primer lockdown. A cambio, se dieron enormes disparidades entre las medidas de unos territorios y otros. La Comunidad de Madrid se convirtió en destino para fiesteros del norte de Europa y las cifras del Instituto Nacional de Estadística la han distinguido como la región con mayor incremento de muertes en 2020 respecto a 2019. El segundo estado de alarma sumó cansancio, estrés e incertidumbre a una sociedad que pudo comprobar que España no ha llevado a cabo “la peor gestión posible” de la pandemia y que el nacionalismo y la crispación no son instrumentos que tengan utilidad a la hora de combatir al Sars-covd2.

Etiquetas: Covid-19, sanidad, confinamiento.

“Estamos juzgando a personas, no a instituciones”, Pedro Sánchez, 9 de diciembre de 2020.

A las 18h del 3 de agosto, un comunicado de la Casa del Rey anunciaba la salida de España del emérito. No indicaba un rumbo definido. Se especuló con que se refugiaría en una isla del Caribe para pasar sus últimos días como el protagonista de una novela del realismo mágico pero la realidad es que se dirigió a los Emiratos Árabes Unidos, a un complejo de lujo en medio del desierto. “Los menores de 40 años me recordarán solo por ser el de Corinna, el del elefante y el del maletín”, cuentan que le dijo el pasado verano a un conocido. Triste lamento del protagonista de la Transición española pero perfectamente cierto. En diciembre de 2020 trascendió que Juan Carlos de Borbón, rey emérito —sea lo que sea eso— pagó a Hacienda 678.000 euros para evitar una querella por fraude fiscal. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, caminó por el filo del eufemismo una vez más para defender a la monarquía y la familia real, en otro año empedrado de escándalos. La salida de Carmen Calvo, enlace entre Moncloa y Zarzuela, puede suponer el preámbulo de novedades en el domicilio del rey Juan Carlos; así lo dicen las fuentes que informan, si les dejan, acerca de la Casa Real.

Etiquetas: Monarquía, Corrupción, Oriente Medio.

La salida por piernas de Juan Carlos de Borbón, con el apoyo de la plana mayor del Partido Socialista, reabre la crisis institucional que está vigente desde hace una década en España. Representantes de Unidas Podemos, Más País, las CUP, ERC, EH Bildu y Anticapitalistas valoran en este reportaje la posibilidad de un nuevo “momento republicano” en España.

“Preocupados por el deterioro progresivo sufrido por nuestra Patria durante las últimas legislaturas hasta límites imprevisibles”. Carta de 271 mandos retirados al rey Felipe VI. Diciembre de 2020.

A lo largo de la historia, el ruido de sables ha sido la banda sonora de la Casa Borbón. El final del bipartidismo, iniciado en 2011 y plasmado plenamente a partir de 2015, ha tenido como consecuencia el retorno a la opinión pública de la alta jerarquía militar, que estaba plenamente satisfecha y colmada con el estado de cosas establecido desde 1982 hasta la crisis económica y social del comienzo de la pasada década. La necesidad por parte del PSOE de apoyarse en una coalición a su izquierda, compuesta entre otros por el Partido Comunista de España, y en los votos de fuerzas independentistas como EH Bildu y Esquerra Republicana de Catalunya, despertó de esa placentera digestión al estamento militar, que bajo la consigna de que este es un “gobierno ilegítimo” encadenó varios meses de impugnación. Las dos cartas consecutivas de mandos retirados de los ejércitos del aire y de tierra, así como los mensajes de un chat de exmilitares donde se clamaba por el fusilamiento de “26 millones de hijos de puta” fueron el clímax de una escalada que había comenzado con un sonoro fracaso durante la moción de censura de Vox. El ruido cesó durante la primavera, cuando se comenzaba a ver el final del agotador estado de alarma y cuando la derecha encontró en Ayuso su nuevo mirlo blanco. Aun así, el aviso estaba dado. El golpismo no estaba muerto, estaba tomando cañas.

Etiquetas: Golpismo, Ejército, Nacionalismo español.

“Me preocupa fundamentalmente la idea de pensar que se elige el género sin más que la mera voluntad o el deseo, poniendo en riesgo los criterios de identidad del resto de los 47 millones de españoles”. Carmen Calvo, 4 de febrero de 2021.

Que el PSOE hizo todo lo que estaba en su mano para impedir que Unidas Podemos entrase en el Gobierno es una historia de cursos pasados. Que intentó que la coalición solo accediese al Ministerio del Inferior, es decir, a carteras sin dotación presupuestaria ni competencias clave, tampoco es nada nuevo. Lo que trajo de nuevo el curso 20/21 fue el marcaje a través de la vicepresidenta Carmen Calvo a la ministra de Igualdad, Irene Montero, a cuenta del Anteproyecto de ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI —abreviada como Ley Trans—. No es un tema menor para el PSOE, que representa en buena medida a un sector del feminismo sinceramente preocupado por la pérdida de esencias de la feminidad en un tiempo de género “líquido”. Desde su vicepresidencia y a partir del control de un sector importante del feminismo, Calvo torpedeó el proyecto de Montero, que mantuvo el pulso y que ahora ve cómo la principal representante de la vieja guardia del PSOE sale del proyecto de Sánchez para no volver. A finales de junio se anunció que el Gobierno va a desbloquear la Ley Trans y reconocerá la libre autodeterminación de género, un punto que no es simbólico: con ello se abre al reconocimiento de derechos de una comunidad, la trans, que reclama desde hace años el fin de las medidas y tutelas judiciales que limitan sus cuerpos y sus deseos.

Etiquetas: Gobierno de coalición, Personas trans, feminismos.

“La vivienda es un derecho, pero también es un bien de mercado”. José Luis Ábalos, 22 de febrero de 2021.

La Ley de Vivienda ha sido uno de los principales escollos de la relación entre PSOE y Unidas Podemos y, sin duda, el punto en el que la coalición que dirigen Yolanda Díaz e Ione Belarra está más presionada por los movimientos sociales. El ya exministro de Vivienda, otro de los que ha salido tras la escabechina del 10 de julio, ha reculado a lo largo del curso de sus presupuestos iniciales y se halla en una importante encrucijada, lo que ha impedido que presente una ley que se ha retrasado cuatro meses sobre la fecha prevista. El PSOE no ha querido hacer de esta norma un campo de enfrentamiento cultural —como sí sucede con la Ley Trans— ante la constatación de que navega una disyuntiva que afecta a su partido, cuyo papel histórico ha estado asociado a la consolidación de la llamada “democracia de propietarios”. Parte del secreto del éxito del PSOE se basa en el principio de que la vivienda es, como dijo Ábalos, un bien de mercado, una expectativa de obtención de rentas para amplias capas de la población: en un país en el que el 80% de la población vive en régimen de propiedad hay un importante número de votantes de izquierda que teme que su inversión inmobiliaria se desvalorice. El PSOE ha llevado al Tribunal Constitucional la Ley catalana de vivienda, pionera en cuanto ha sido capaz de bajar los precios medios de los alquileres en solo seis meses, aunque finalmente, y tras nuevos casos de suicidios por desahucios, los socialistas no han pedido que se paralice la aplicación de la norma. El minuto y resultado de la grave crisis de precios del alquiler —que ha subido una media del 52% desde 2015— concluye con una propuesta por parte de Ábalos: congelar el precio de los alquileres durante tres años. Los sindicatos de inquilinos ya han advertido que no basta con eso. Y ahora Ábalos está fuera de la ecuación. Continuará.

Etiquetas: Gobierno de coalición, vivienda, Sindicato de Inquilinos.

“Quiero declarar en 100 piezas, 30 me parecen pocas”, José Villarejo. 3 de marzo de 2021.

El dúo Astrud cantaba hace 17 años que “hay un hombre en España que lo hace todo” y aún no se conocía popularmente el nombre de José Villarejo, comisario de Policía encarcelado entre noviembre de 2017 y marzo de 2021. El hombre con acceso a los secretos de los principales empresarios, cargos políticos y las más altas instituciones del Estado, ha salido durante este curso de la prisión haciendo honor a su fama: no se sabe si es más importante por lo que dice o por lo que calla, no se conoce hasta qué punto miente y hasta cuándo va a mantener esa combinación entre franqueza y hermetismo que lo convierte en el amigo-enemigo número uno de España. Nadie está pudiendo con Villarejo. Aparentemente guarda bajo su boina los secretos de exdirectivos como Francisco González (BBVA) y de directivos como Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), a la exsecretaria general de un partido, que es como decir a un partido entero, y puede concertar reuniones con la fiscal general del Estado como quien reserva una mesa en una terraza. Amenaza al exjefe de los servicios secretos y, a través suyo, a la Casa Borbón. Y haciendo todo eso, sale de la cárcel porque la Justicia no ha podido —¿no ha querido?— condenarlo en ninguna de las 30 piezas que tiene abiertas y en las que aparece como el eje de corrupciones, tramas oscuras y democráticos vicios. El 3 de marzo, con parche en el ojo y mascarilla negra, Villarejo se plantó ante las cámaras para demostrar lo que puede un cuerpo (policial) que nunca fue depurado tras el franquismo.

Etiquetas: Cloacas policiales, corrupción, novela negra.

“Sabemos que nada crece sobre la tierra baldía de los trabajos temporales y devaluados”. Yolanda Díaz, 31 de marzo de 2021. 

Y Yolanda Díaz se convirtió en la primera vicepresidenta ajena al bipartidismo desde el año 1939. Entre sus méritos, ser la más ferviente creyente de la idea de que el diálogo social mueve montañas. Esa fe inquebrantable ha sido reconocida por la patronal y los sindicatos mayoritarios y ha servido para un objetivo de extremada trascendencia para el Gobierno: a pesar de la pandemia, el paro no se ha disparado gracias a los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo.

Ese es el bagaje de Díaz, quien tiene por delante como vicepresidenta a Nadia Calviño, la cara opuesta a ese empeño por sostener, caiga quien caiga, la concertación social, en cuanto a Economía los trabajos temporales y devaluados le preocupan menos que el estricto cumplimiento de los compromisos con los acreedores. La reforma laboral de 2012, que llegó sin diálogo social y con el aplauso de la patronal, sigue siendo el frente en el que Díaz no se ha logrado imponer. La subida del salario mínimo interprofesional, condición de base para la reelección de Pedro Sánchez, el enfrentamiento en el que Díaz no podrá ceder si quiere mantener el aura de ministra útil para la clase trabajadora. La fe mueve montañas, pero es poco probable que el diálogo social tenga esa capacidad.

Etiquetas: Diálogo social, ERTE, Gobierno de coalición.

“La política corre rápido y mi figura está gastada”. Pablo Iglesias, 30 de abril de 2021.

Se fue el villano de la política española, el líder gastado de un proyecto que tocó con las yemas de los dedos un cambio radical en España y, aun cayendo como Ícaro de las alturas, pudo agarrar en una negociación al filo de la navaja la conformación del primer Gobierno de coalición desde 1939. Una vez conseguido ese hito simbólico, el propio estado de las cosas fue encargándose de rebajar las expectativas de transformación. Iglesias, consciente de que su papel no era calentar la silla, anunció, un año después de su asunción como vicepresidente, su renuncia a ese cargo para disputar a la derecha el Gobierno de la Comunidad de Madrid. En una entrevista en El Corriere della Sera, Iglesias anticipaba el que iba a ser su último fogonazo, su salida de la política para dar a Yolanda Díaz una oportunidad de liderar a una izquierda no completamente derrotada. Se fue un personaje excesivo, capaz de acelerar el desencanto hacia la nueva política por sus formas y su indisimulado afán de protagonismo, y de aglutinar y sacar de sus casillas a una legión de enemigos a su derecha. Y después de esa salida, el silencio: Iglesias se cortó la coleta, dejó que se especulase sobre su futuro como estrella de los medios de comunicación —su obsesión y la clave de su futuro— y se mantuvo en silencio para favorecer la reconstrucción del partido que lideró, que está en crisis y en el Gobierno, todo al mismo tiempo. La política corre rápido y el establishment requería un villano a la altura de sus propias contradicciones. Este curso, el villano terminó de quemarse y acabó por salir de escena. Será difícil que alguien ocupe su hueco con el mismo desparpajo.

Etiquetas: medios de comunicación, Pablo Iglesias, Gobierno de Coalición.

“Si la cuestión es que con ese gesto humanitario España está tomando partido en el contencioso del Sáhara Occidental, la respuesta clara y rotunda del Gobierno es no” Arancha González Laya, 21 de mayo de 2021.

Es demasiado pedir que un Gobierno débil y acosado (o acosado y debilitado) establezca una agenda de cambio en el nivel internacional. Se acabaron los tiempos de la alianza de civilizaciones y los empeños por exportar el progreso y, más bien, la consigna es un “que me quede como estoy”, es decir, no añadir problemas “de fuera” a la difícil situación que se vive en el interior del país. En ese sentido, no se puede achacar a la ya exministra de Exteriores que se haya salido del guión. Entre sus hitos está su viaje a Colombia apenas unos días antes del Paro Nacional que ha canalizado un estallido social sin precedentes recientes en la historia del país sudamericano o su postura sobre el Sáhara Occidental y la relación con Marruecos. La semana de crisis provocada por Marruecos con la apertura de la frontera de Ceuta como represalia por la autorización para el tratamiento médico en España del líder del Frente Polisario saharaui sirvió para reafirmar la parálisis de España en este asunto derivado de su historia colonial. La Unión Europea salió al rescate del Gobierno de Sánchez y Marruecos reculó tras la tormenta. El Reino de España, sin embargo, sigue sin respuesta a este desastre diplomático, en el que convergen demasiados temas sensibles: la política de fronteras, los intereses de Estados Unidos, el abandono de la que fue la provincia 53. González Laya no tiene la responsabilidad de esos desastres pero se puede decir clara y rotundamente que no ha hecho nada por resolver el problema. Por eso ha salido del Gobierno y por eso no le extraña absolutamente a nadie.

Etiquetas: Provincia 53, Política Exterior, Fronteras.

El reconocimiento de Donald Trump de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental pone de manifiesto la escalada de tensión que vive el conflicto, un enfrentamiento que hace más de 45 años que perdura y, junto con él, el inamovible statu quo de la población saharaui en ambos lados del muro.

“Hay gestos que pueden aliviar el conflicto, paliar el dolor de la represión y el sufrimiento de la sociedad catalana, y cualquier gesto en la línea de la desjudicialización del conflicto ayuda a poder recorrer este camino”. Oriol Junqueras, 7 de junio de 2021.

En un universo paralelo, el juicio al Procés no habría tenido lugar y una mesa de negociación vigente desde antes de 2017 estaría determinando los pasos a tomar para resolver el conflicto político en Catalunya. En el planeta tierra, subregión catalana, más de 3.000 personas están involucradas en distintos procesos judiciales como consecuencia de la que ha sido llamada “causa general contra el independentismo”. Los gestos a los que se refería Oriol Junqueras en una carta publicada en La Sexta el pasado mes de junio son nada más (y nada menos) que los nueve indultos a las figuras condenadas por el Tribunal Supremo, aprobados el pasado 22 de junio. Un pequeño paso para el Gobierno que, sin embargo, amenaza con desbordar el siempre rebosante cáliz de la histeria del nacionalismo centralista. La Moncloa ha gestionado los tiempos para evitar que los indultos, que forman parte de un acuerdo tácito de legislatura, coincidieran con la peor fase de la crisis del covid-19. El curso termina con una medida de gracia que no satisface a nadie —y que, aun así, parece lo más útil hecho en este conflicto desde hace tiempo— y con la incertidumbre de conocer los próximos pasos de Carles Puigdemont, que no ha sido juzgado por los hechos de septiembre, octubre y noviembre de 2017, y cuyo hipotético retorno sería una nueva vuelta de tuerca en el laberinto político abierto desde la sentencia del Estatut de 2010. Los indultos no terminarán con la desafección de un sector importante de la sociedad catalana —con la que probablemente no podría ni siquiera una amnistía general a los procesados por el tsunami independentista y sus distintas réplicas— pero sí pueden ser un baremo para medir si realmente hay vida inteligente en el nacionalismo español. Inteligente para saber que el látigo y la mano dura no resuelven ningún problema.

Etiquetas: Independentismo, Catalunya, Nacionalismo español, Justicia

“Aunque no sea una cuestión prioritaria a corto plazo, España tiene que aprovechar el crecimiento intenso para empezar a reducir ya este año las ratios de deuda y déficit sobre el PIB”. Nadia Calviño, 20 de junio de 2021.

Todo curso tiene que terminar con un anticipo de la próxima temporada. Tras un 2020 nefasto en las perspectivas económicas, el Gobierno ha conseguido remontar las estadísticas macro a lo largo de 2021. Según Calviño, España será el país europeo que más crezca a final de año y en 2022. Los primeros paquetes de ayudas del fondo Next Generation han llegado con el fin de la primavera y el estado de alarma. Y la vicepresidenta segunda del Gobierno se encarga de recordar a optimistas e informados de que los millones de euros aportados por el Banco Central Europeo para la sostenibilidad de las empresas estratégicas, o sea, las grandes multinacionales, están condicionados al cumplimiento de las mismas reglas que se establecieron a partir de 2010 tras la crisis económica. La experiencia dice que priorizar el pago de la deuda y el control del déficit implica recortes. La expresión “aunque no sea prioritario a largo plazo” indica que Economía, como en el cuento de la rana y el escorpión, sabe que los recortes son la estocada que le queda a la socialdemocracia para salir del Gobierno con deshonor. La cuestión es saber si Calviño, y lo que representa, será capaz de resistir a aquello que está en su naturaleza. De momento sigue en el Gobierno, sacarla de él habría lanzado un mensaje que “los mercados” hubieran aprovechado para sacar la navaja.

Etiquetas: Austeridad, neoliberalismo, Crisis económica.

(Post Data) “A mí, donde me pongan un chuletón al punto… eso es imbatible”. Pedro Sánchez, 10 de julio de 2021.

Ciertamente, la frase sí que es imbatible y condensa al menos tres de las características de la presidencia Sánchez. Verbigracia: 1) El enfrentamiento con uno de los ministros extra-PSOE, Alberto Garzón, quien había dicho unas horas antes algo que lleva décadas diciendo el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (entre otros), que es que el ritmo de consumo actual de productos cárnicos es insostenible y tiene consecuencias sobre el cambio climático. 2) Que Sánchez renuncia a entrar en guerras culturales con la derecha o bien sabe (o teme) su derrota si atenta contra unas leyes no escritas de la hispanidad, por las cuales es mejor que Murcia pase a tener temperaturas récord (este fin de semana) antes que cumplir los objetivos del Plan 2050, anunciado a toda mecha en mayo. Y 3) que podemos estar una semana entreteniéndonos con una frase o una ocurrencia y al llegar el sábado, sin comerlo ni beberlo, y desde luego con mucho menos impacto en la conversación pública, tiene lugar la gran escabechina y una crisis de Gobierno que cambia totalmente la cara del Ejecutivo para afrontar el curso que viene. Puro derroche de comunicación política por parte de un especialista en enigmas. 

Etiquetas: Guerras culturales, Gobierno de coalición, Crisis climática.

Moncloa presiona al Rey Juan Carlos para que no asista al funeral de su prima Isabel II en Londres

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10/09/2022 Actualizada 07:48

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