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El delantero, hombre gol de la selección nórdica, no se aclimató al conjunto andaluz por culpa de las temperaturas

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Desde la federación le pusieron un recuperador y un entrenador personal a su disposición para que se machacara día y tarde en el centro deportivo de Helsinki, preocupados por un tobillo que podía descabalgar de la Euro a su mejor goleador, pues Teemu Pukki (Kotka, Finlandia; 31 años) logró 10 de los 16 tantos de Finlandia en la fase previa. Dianas que sirvieron para que el país disputara por primera vez en su historia una gran cita, de momento exitosa -vencieron a Dinamarca 0-1- y que este miércoles tendrá su continuidad ante Rusia (15.00 h. Cuatro). “Lo pasó mal porque no sabía si llegaría a tiempo tras lesionarse al final del curso, también porque no pudo participar de los amistosos previos al torneo”, resuelven desde el entorno del futbolista, tercer máximo goleador de la Championship (26 redes) y pieza capital del ascenso del Norwich a la Premier. Es el sol de Finlandia, por más que a Pukki le siente fatal el calor. Una historia que bien conocen en Sevilla.

Pukki llegó a Triana con su madre en enero de 2007. “Utilizábamos una herramienta de Scout7 -programa de rastreo y edición- con el filtro de jóvenes que debutaban en las primeras ligas. Y vi que metió tres goles en cuatro partidos en un equipo que acababa de ascender (FC KooTeePee) y que tenía poco más de 16 años”, cuenta Víctor Orta, entonces en el área deportiva del Sevilla y ahora director deportivo del Leeds. “Le fueron a ver y todos me decían: ‘Las mete, las mete’. Hasta que en un torneo en Portugal con las inferiores de Finlandia volvimos a verle y nos convenció tanto a mí como a Monchi (director deportivo)”, añade. Así que Pukki -entonces con melena rubia y ahora rapado porque la alopecia no perdona- llegó al juvenil para seis meses después ganarse un sitio en el once del filial. “Era muy disciplinado, obediente al máximo. Tanto, que le faltaba esa pillería de la calle. Pero tenía movimientos muy marcados y un buen olfato, siempre tuvo gol”, resuelve Manolo Jiménez, que le hizo debutar en 2009 en Primera ante el Racing de Santander [jugó 27 minutos], cuando todavía no había cumplido la mayoría de edad. Ocurrió, sin embargo, que se le atragantó el sol.

“Hacía demasiado calor en Sevilla y durante unos meses no tuve aire acondicionado en mi apartamento”, contó para The Telegraph. “Le costaba aclimatarse, sí”, confirma Jiménez. “Le veía sufrir de verdad. No estaba acostumbrado a esas temperaturas y lo pasaba realmente mal”, interviene Orta, que añade: “También le costó un poco el idioma”. Jiménez retoma la palabra: “Sí, sí. ¡Menudas caras que ponía cuando hablaba en grupo! Veías que no te seguía. Pero luego ya lo cogíamos de forma individual porque al final sí que chapurreaba el castellano”. Aunque, además del calor, tampoco le llegó el fútbol. “El asunto es que no estaba para el primer equipo y el filial se le quedaba pequeño, por lo que le ofrecieron volver a casa (HJK Helsinki) y, como solo nos gastamos 240.000 euros en traerlo, lo vendimos gratis pero nos quedamos un 40% del próximo traspaso”, revela Orta. Dinero que llegó en 2011, cuando el Schalke le fichó por 3,5 millones. “Lo curioso fue que desde entonces empezamos a hablar el castellano porque lo usaba con Raúl, Jurado, Escudero, Farfán…”, resalta su agente, Bernardo Muela.

Actor secundario en el Schalke, también en el Celtic (2014-2015) –”físicamente no era lo suficientemente fuerte”, reconocería para The Guardian-, Pukki eclosionó en el Brondby danés (72 tantos en 164 partidos de 2015 a 2018), de nuevo envuelto en frío. Una rutina, la del gol, que repite en el Norwich y con Finlandia, pues suma 30 dianas y está a dos de atrapar el récord de Jari Litmanen, que pasó por el Ajax, Barça y Liverpool entre otros. “Pukki, aunque juguemos mal, aparecerá y marcará”, le elogia el capitán de la selección, Tim Sparv; “es un símbolo para el fútbol finlandés. No tiene ego y es muy humilde. Es uno de los más trabajadores del equipo y siempre se lo pone difícil a los rivales”.

Eso pretende hacer frente a Rusia para descorchar la pasión por el balón en un país que hasta ahora se decantaba por el hockey hielo y los deportes de invierno. “En Finlandia se vive una auténtica fiebre de fútbol. Es fantástico ver los vídeos y los mensajes de apoyo, las canciones, eso nos ayuda a prepararnos”, resuelve Pukki. “Le necesitamos”, apunta el seleccionador Markku Kanerva; “tiene gol”. Eso cree Orta, que guarda en casa la camiseta del estreno de Pukki con el Sevilla como Monchi la de su debut con Finlandia: “He visto muy pocos que definan tan bien. Donde a los demás le suben las pulsaciones, a él le bajan”. Rusia ya lo sabe.

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