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El otoño será más cálido de lo normal y con las precipitaciones habituales

El otoño será más cálido de lo normal y con las precipitaciones habituales

El delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología en La Rioja, José Antonio Pellitero, ha avanzado hoy que el otoño será más cálido de lo…

El otoño será más cálido de lo normal y con las precipitaciones habituales

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El otoño será más cálido y seco de lo normal en España tras el peor verano en 61 años

Los climas áridos avanzan a un ritmo anual de unos 1.500 kilómetros cuadrados desde mediados del siglo XX, lo que equivale a la extensión de la provincia de Málaga en un lustro

El otoño será más cálido y seco de lo normal en España tras el peor verano en 61 años

Los próximos seis meses depararán a España, desde el punto de vista meteorológico, un otoño a grandes rasgos más cálido y seco de lo normal y un invierno que también apunta cálido, tras haber sufrido el verano más tórrido de la serie histórica, que arranca en 1961. En verano ―para los meteorólogos abarca junio, julio y agosto― hizo una temperatura media de 24°C, lo que supone 2,2°C por encima de lo normal, “una burrada”, en palabras de Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Además, fue el noveno verano más seco de la serie: solo cayeron 48,2 litros por metro cuadrado en el conjunto de España, un 35% menos que el promedio.

Del Campo y la también portavoz de Aemet Beatriz Hervella han hecho este lunes un balance del verano, avanzando lo que se espera para septiembre, octubre y noviembre y, como novedad en las previsiones estacionales que hasta ahora publicaba la agencia, han vaticinado cómo será el invierno, con una previsión para diciembre, enero y febrero también cálida. Así, Hervella ha detallado que “hay una probabilidad moderada” de que el otoño ―el astronómico comenzará el próximo viernes 23 de septiembre a las 3.04 hora peninsular, mientras que el meteorológico lo hizo el pasado 1 de septiembre― sea más cálido de lo habitual en toda España. De manera más “robusta”, con un porcentaje del 50% al 70%, será cálido en la vertiente mediterránea y Baleares, donde “puede estar entre el 20% de los más cálidos”. Además, lloverá menos de lo habitual en el noroeste peninsular, mientras que en resto del país se desconoce, porque “la señal no es clara”.

El otoño también será más cálido en el resto de Europa, “muy probablemente muy cálido en el Mediterráneo occidental y el norte”, y más seco en el Mediterráneo oriental, pero más lluvioso en Escandinavia. Esta tendencia cálida es probable que se extienda al invierno, que será especialmente cálido en el Mediterráneo y en el norte y el este de Europa, ha pronosticado la portavoz, para añadir que “no se descarta, aunque la probabilidad no es excesivamente alta”, que sea más lluvioso de lo habitual el Mediterráneo occidental y norte continental, y más seco en el Mediterráneo oriental.

Y esto sucederá después de “un verano extremadamente cálido”, ha subrayado Del Campo, que superó “por 0,4°C al de 2003, el más cálido hasta la fecha”. Pero no solo ha sido el más tórrido en 61 años, ya que mediante reconstrucciones climáticas se puede afirmar que “lo ha sido en al menos más de un siglo, desde 1916″. Aunque a escala nacional la anomalía fue de 2,2°, escaló a más de 4°C en puntos de Andalucía, Castilla y León, Aragón, Cataluña y Comunidad Valenciana.

España ha pasado, como avanzó este diario, 42 días, casi la mitad del verano, en situación de ola de calor, cuando el récord estaba en 29 en 2015. En total, han sido tres grandes olas, la primera entre el 12 y el 18 de junio, que fue la segunda más temprana desde que hay registros; la siguiente, la del 9 al 26 julio, que fue la más intensa y extensa de la historia y la segunda más larga de la serie; y la última, entre el 30 de julio y 15 de agosto, que fue la tercera más duradera.

En el mundo, “junio, julio y agosto han sido los terceros meses más cálidos de su serie”, ha anotado Hervella, mientras que si se reduce el foco a Europa, junio ha sido el segundo, julio el sexto y agosto, el más cálido. Estas temperaturas disparadas se han traducido en un exceso de mortalidad atribuible al calor, que se calcula en 4.663 muertes más en España, frente a las 15.090 que se estima que hubo en 2003, por lo que los portavoces de Aemet han subrayado el buen funcionamiento de los avisos y los planes de prevención, que “es necesario reforzar”.

Los datos constatan que los veranos en general son cada vez más duros ―van ocho veranos consecutivos con temperaturas por encima de la media desde 2015, cuando hasta la fecha el máximo habían sido cuatro― y más largos ―duran un mes más que en los ochenta― y este año está siendo “un ejemplo claro” según Del Campo, con “un mayo más cálido que casi el 16% de los meses de junio desde los años sesenta” y una “primera quincena de septiembre de récord”, con temperaturas incluso superiores a 40°C en el Guadalquivir y cercanas en puntos del Cantábrico oriental y con “Baleares y el País Vasco sufriendo noches más cálidas que en todo el verano y ya estamos en otoño”. El cuatrimestre de mayo a agosto ha sido el más cálido y seco de toda la serie y la perspectiva es que “este verano será normal a mediados del siglo XXI, incluso un poco fresco si se cumplen los peores pronósticos”, ha advertido Del Campo. En el periodo de 2041 a 2060, se espera que los veranos normales tengan una anomalía de entre 1,7ºC y 1,9°C por encima.

En cuanto a las precipitaciones, junio y julio fueron meses muy secos, mientras que agosto fue casi normal, aunque con fenómenos adversos asociados a tormentas como el reventón cálido que dejó un muerto y 40 heridos en Cullera (Valencia) y la granizada de gran tamaño que costó a la vida a una bebé de 20 meses en Girona. La causa fue el predominio de las condiciones anticiclónicas, con un potente anticiclón de bloqueo y danas situadas al oeste de la Península, que han impulsado masas de aire muy cálido desde África. La consecuencia es que España terminó el verano en sequía meteorológica, en la que está instalada desde enero de 2022 ―a finales de agosto, el 25% el territorio europeo estaba en situación de alerta por esta causa―.

El año hidrológico, al que le quedan 11 días, de momento “va en segunda posición de los más secos”, con unas lluvias inferiores en un 25 % al valor normal, sobre todo en el oeste y en noreste, según ha señalado Del Campo, pero es posible que finalmente acabe en tercera o cuarta posición, ya que esta semana se esperan lluvias de importancia, sobre todo en el sur y este peninsular.

Otra derivada de todos estos cambios, con un calentamiento global que en España se ha traducido en un aumento de 1,4° desde los años cincuenta y un 12% menos de lluvia en ese mismo periodo, es que los climas áridos o desérticos ―aquellos en los que la evaporación del agua supera a la precipitación― avanzan a pasos de gigante, en detrimento de los climas templados y fríos, hasta el punto de haber borrado del mapa los climas de alta montaña. “Según un reciente estudio de Aemet, desde mediados del siglo XX, en España lo hacen a un ritmo anual de unos 1.500 kilómetros cuadrados, el equivalente en cinco años a la extensión de Málaga”, ha lamentado Del Campo. “En los cincuenta, sesenta y setenta, suponía el 10% del territorio, ahora es del 22%”, ha añadido Del Campo. Los mayores incrementos los sufren el sur de la Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha, Badajoz, este de Andalucía, suroeste de Castilla y León y la depresión del Ebro.

Como ha advertido la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, que ha presidido por primera vez esta rueda de prensa, “la respuesta ante la emergencia climática es ya un asunto serio y urgente”. “Son necesarias nuevas medidas de refuerzo de nuestra capacidad de resiliencia porque el cambio climático presiona, con consecuencias inmediatas, cotidianas y de alto impacto” en la vida de las personas, en el sector primario, en el de la energía, en el turismo y en el abastecimiento de agua.

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El otoño será más caluroso de lo normal tras un verano sin precedentes

La predicción señala que la estación -que empieza el viernes 23 de septiembre- será más cálido de la media, especialmente en la vertiente mediterránea y Baleares

El otoño será más caluroso de lo normal tras un verano sin precedentes

El otoño de 2022, que comenzará en el hemisferio norte el viernes, el día 23 de septiembre a las 03 horas y 4 minutos (hora oficial peninsular), será más cálido de lo habitual en toda España; y especialmente en la vertiente mediterránea y Baleares. De la misma manera, y siguiendo la tendencia de los últimos meses, será más seco y menos lluvioso de lo normal, especialmente en el noroeste peninsular. Todo esto se produce al confirmarse que ha sido el verano más cálido desde el comienzo de la serie en 1961 y por tanto del siglo XXI. Se ha superado en 0,4 °C el anterior valor más alto de la serie, que era hasta ahora el de 2003.

«Seguiremos con más calor de lo habitual», dicen los portavoces de Aemet.

Beatriz Hervella, uno de ellos, ha destacado que esta predicción presenta una gran fiabilidad, puesto que la probabilidad se sitúa entre el 50% y el 70%. Esta tendencia cálida podría incluso mantenerse también durante el inverno.

La predicción otoñal es, además, más robusta para la vertiente mediterránea y Baleares.

La predicción de Aemet indica también que en este otoño hay una mayor probabilidad de que llueva menos de lo habitual en el noroeste peninsular (considerando el periodo de referencia 1981-2010).

A pesar de las lluvias y el viento algunos bañistas paseaban este domingo por la playa de San Juan de Alicante. 

De la misma manera, también se espera un trimestre más caluroso de lo normal en el resto de Europa, pues la predicción es que probablemente será muy cálido en el mediterráneo occidental y en el norte del continente.  

Asimismo, ve probable que sea más seco de lo normal en el mediterráneo oriental, y más lluvioso de lo habitual en los países escandinavos.

La predicción estacional de la temperatura prevista para el trimestre de octubre, noviembre y diciembre de 2022 en Europa realizada por el sistema multimodelo del Servicio de Cambio climático de Copernicus.

La temperatura media de este verano (entre el 1 de junio y el 31 de agosto de 2022) ha sido en la España peninsular de 24 ºC, es decir 2,2 ºC por encima de la media de esta estación (periodo de referencia 1981-2010).  Del Campo, que ha apuntado que ateniéndonos a las reconstrucciones climáticas se podría decir que el verano de 2022 ha sido el más cálido en más de un siglo, al menos desde 1916.

El verano tuvo un carácter extremadamente cálido en prácticamente toda la España peninsular, mientras que en la costa de Galicia, Asturias y el extremo occidental de Andalucía fue muy cálido.

En Baleares, fue extremadamente cálido en Mallorca y muy cálido en el resto de las islas.

Se han dado temperaturas anómalas en torno a +3 °C por encima de la media en la mayor parte de Castilla y León, La Rioja, Navarra, Aragón, Catalunya, Madrid, norte de Castilla-La Mancha, centro y norte de la Comunitat Valenciana y Andalucía Oriental; incluso, se han llegado a alcanzar valores cercanos a +4 °C en algunos puntos de estas regiones.

Las temperaturas máximas diarias fueron, de promedio, 2,6 °C por encima del valor normal, mientras que las mínimas estuvieron 1,9 °C por encima de la media.

En 40 estaciones principales la temperatura media del verano resultó la más alta de su serie. Además, en 45 estaciones la media de las máximas diarias fue la más alta desde el comienzo de las observaciones, y en 33 la media de las mínimas fue también la más elevada de sus respectivas series.

El verano deja el cuarto mes de junio más cálido desde el comienzo de la serie en 1961

Julio, por su parte, fue extremadamente cálido: fue el mes de julio y el mes en general más cálido de la serie, con una temperatura 2,7 °C superior a la media de julio. Y agosto fue muy cálido; con una temperatura 2,0 °C por encima de la media del mes resultó el segundo agosto más cálido de la serie.

Junio resultó extremadamente cálido en el este peninsular, muy cálido en el centro, y entre cálido y normal en el tercio oeste.​Se observaron anomalías térmicas cercanas a +4 °C en amplias zonas de Aragón y Cataluña, y en torno a +3 °C en el resto de las regiones del tercio este peninsular.​Julio fue extremadamente cálido en toda la España peninsular excepto en zonas del norte de Galicia, Cantábrico oriental, valle del Ebro y sureste peninsular, donde resultó muy cálido.​Agosto fue extremadamente cálido en el centro y en el sureste de la península ibérica, y muy cálido en el resto de la España peninsular, con excepción del extremo occidental de Andalucía, donde tuvo un carácter cálido o normal.

Se registraron tres olas de calor durante el verano. La primera de ellas, entre el 12 y 18 de junio, fue la segunda más temprana desde que hay registros. La segunda, entre el 9 y 26 de julio, fue extraordinaria en cuanto a duración (con dieciocho días, fue la segunda más larga de la serie) y extensión (afectó a 43 provincias, máximo histórico). 

Además, fue la ola de calor más intensa de todas las registradas en España, y superó a la de agosto de 2021, que ostentaba el récord hasta ahora. El suceso se debió a la presencia de un potente anticiclón atlántico que favoreció el desplazamiento de una masa de aire muy cálida de origen africano sobre la península ibérica y Baleares.

 La tercera ola de calor, que tuvo lugar entre el 30 de julio y 15 de agosto, fue la tercera más duradera, con diecisiete jornadas. En total, España estuvo bajo ola de calor 42 jornadas, es decir, prácticamente la mitad de los días del verano, y superó con creces el anterior récord de 29 días, ocurrido en 2015.

Se registraron temperaturas, tanto máximas como mínimas, muy por encima de las normales para la época del año; e, incluso, se superaron los 45 °C en algunos puntos de la mitad sur de la Península.

Canarias también se vio afectada por este episodio, que dio lugar a dos sucesivas olas de calor en el archipiélago: la primera entre los días 9 y 11, y la segunda entre el 24 y el 26 de julio.

Este verano hubo además otras dos olas de calor en la Península y Baleares, debidas a invasiones de aire cálido procedente del norte de África: la primera se extendió entre los días 12 y 18 de junio, y la segunda entre el 30 de julio y el 15 de agosto.

Las temperaturas más elevadas se observaron en la ola de calor de julio; destacaron, entre los observatorios principales, los 46,0 °C registrados en Morón de la Frontera el 24 de julio, los 45,1 °C medidos en Murcia y Alcantarilla/base aérea el 25 de julio, y los 44,8 °C observados en Sevilla/aeropuerto el 13 de julio.

En 18 estaciones principales la temperatura máxima fue la más alta desde el comienzo de las respectivas series, y también en 15 estaciones principales se registró la temperatura mínima más alta (la noche más calurosa) desde el comienzo de las observaciones.

El verano ha sido en su conjunto muy seco en cuanto a precipitaciones, con un valor de precipitación media sobre España peninsular de 48,2 mm, que representa el 65 % del valor normal del trimestre en el periodo de referencia 1981-2010. 

Ha llovido, por lo tanto, un 25% menos de lo habitual. Se ha tratado del noveno verano más seco desde el comienzo de la serie en 1961, y el cuarto del siglo XXI.

Las precipitaciones fueron escasas especialmente en junio y julio, ya que ambos meses fueron muy secos. 

El verano ha tenido un carácter seco en prácticamente toda la Península y ha sido muy seco en País Vasco, gran parte de La Rioja y Navarra, Madrid, mitad este de Castilla y León, norte de de Castilla-La Mancha, Extremadura y Girona.

Julio fue seco con un valor de precipitación media sobre la España peninsular de 8,6 mm, valor que representa el 49 % del valor normal del mes.

 Se ha tratado del noveno mes de julio más seco desde el comienzo de la serie en 1961 y del tercero del siglo XXI, detrás de los meses de julio de los años 2005 y 2007. Por el contrario, en Canarias ha sido el tercer mes de julio más húmedo del siglo XXI.

Agosto alcanzó un valor cercano al promedio normal en cuanto a lluvias, aunque estas fueron de carácter mayoritariamente tormentoso. Se registraron fenómenos meteorológicos muy adversos asociados a las tormentas, como la granizada de gran tamaño registrada en Cataluña a finales de agosto y los reventones cálidos en la Comunitat Valenciana a mediados de ese mismo mes. 

Se ha tratado del noveno mes de julio más seco desde el comienzo de la serie en 1961 y del tercero del siglo XXI, detrás de los meses de julio de los años 2005 y 2007. 

Por el contrario, en Canarias ha sido el tercer mes de julio más húmedo del siglo XXI. 

Finalmente, agosto ha tenido carácter normal, con un valor de precipitación media sobre la España peninsular de 21,8 mm, valor que representa el 96 % del valor normal del mes (periodo de referencia: 1981-2010). Nuevamente, en Canarias ha sido el tercer mes de agosto más húmedo de desde el comienzo de la serie, detrás de los meses de agosto de los años 2005 y 2015.​En agosto las mayores precipitaciones correspondieron a los observatorios principales de Hondarribia/Malkarroa que registró 125 mm el día 17; Barcelona que registró 46 mm de precipitación el día 17; Girona/aeropuerto que registró 40 mm el día 18; Donostia/San Sebastián/Igueldo que registró 30 mm el día 18; Tortosa/Roquetes que registró 28 mm el día 16 y Menorca/aeropuerto que registró 27 mm el día 31. En cuanto a la precipitación total del mes, entre las estaciones principales, destacaron los 234 mm acumulados en Hondarribia/Malkarroa, los 82 mm de Barcelona/aeropuerto, los 78 mm acumulados en Girona/aeropuerto y los 77 mm acumulados en Donostia/San Sebastián/Igueldo.

El otoño será más cálido de lo normal y con las precipitaciones habituales

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